Las mujeres en el Imperio bizantino

Artículo

Mark Cartwright
por , traducido por Miriam López
Publicado el 06 abril 2018
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Disponible en otros idiomas: inglés, italiano, turco, francés, portugués

Las mujeres en el Imperio Bizantino (siglos IV al XV) tenían que encargarse del hogar familiar y la educación de los hijos, y que las que debían trabajar para ganarse la vida lo hacían en las industrias de la época, desde la manufactura hasta la hostelería. Aunque eran minoría, algunas lograron superar las limitaciones impuestas por una cultura dominada por los hombres y se convirtieron en empresarias, escritoras, filósofas e incluso emperatrices de gran éxito que gobernaron como regentes o por derecho propio. Entre estas figuras se encuentran las emperatrices Teodora, Irene y Zoe, la biógrafa Anna Komnene, la filósofa Hipatia y la poetisa Casia.

Byzantine Empress Irene
Emperatriz bizantina Irene
aninimus (Public Domain)

Fuentes

A diferencia de muchas otras culturas medievales, la historia bizantina, tal y como la escribieron sus protagonistas, se centra casi exclusivamente en los exagerados éxitos y fracasos de los emperadores, junto con una literatura separada e igualmente controvertida sobre los santos y las disputas sobre la doctrina religiosa. La historia social se descuida casi por completo y lo que queda resulta, por desgracia insuficiente para que los historiadores modernos estudien y reconstruyan de forma exhaustiva rasgos de la historia bizantina como las relaciones de clase, la vida familiar y la economía. Como se lamenta el historiador C. Mango:

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Hay pocas esperanzas de que este escaso y desordenado corpus de material llegue a aumentar, ni podemos evitar la casi ausencia de inscripciones en piedra, que proporcionan una fuente tan rica de información sobre la sociedad, las instituciones y la religión de la antigüedad clásica. (8)

Otra dificultad, común a las sociedades antiguas, es que las fuentes están casi siempre escritas por hombres contadas desde su punto de vista y con sus prejuicios. Aun así, debemos aprovechar lo mejor de lo que tenemos a nuestra disposición, y se pueden hacer muchas observaciones útiles sobre el papel de la mujer en la sociedad bizantina, recopilando referencias indirectas, las pintorescas biografías de mujeres famosas, en ocasiones sus propias obras literarias, las representaciones de la mujer en el arte, etc.

El papel de las mujeres aristocráticas

Como en la mayoría de las culturas antiguas, las mujeres que más conocemos de Bizancio pertenecían a las clases altas. Un acontecimiento que afectó en gran medida al papel de todas las mujeres en la sociedad bizantina fue la creciente prominencia del cristianismo a lo largo de los siglos, como resume la historiadora L. Garland:

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...las opciones de las mujeres evolucionaron en todo el imperio sin dejar de reflejar las disposiciones del derecho romano y las antiguas costumbres. Los valores cristianos se fueron aceptando cada vez más y, al considerarse el celibato y la virginidad como un estilo de vida ideal, las mujeres contemplaron la opción de una vida de castidad con mayor asiduidad. En los siglos IV y V, muchas muchachas ingresaban en instituciones monásticas o vivían de forma célibe en su casa (más habitual), y que la Iglesia instituyó una "orden" de vírgenes para ayudar a estas muchachas, al igual que hacía con las viudas. El matrimonio seguía siendo la norma, y las mujeres de Bizancio debían centrarse en sus deberes familiares como esposas y madres. (en Bagnall, 7117)

Para las familias bizantinas más acomodadas, existía incluso una parte del hogar reservada únicamente a las mujeres de la casa, la gineconitis.

Para garantizar la virginidad de las niñas hasta el matrimonio, se separaba a los niños de las niñas y se esperaba que ellas permanecieran dentro de los confines de la casa familiar y sólo entraran en contacto directo con varones miembros cercanos de la familia. En las familias más acomodadas había una parte del hogar reservada únicamente a las mujeres, la gineconitis, pero parece que se trataba de un espacio privado para mantener alejados a los hombres y no de un lugar restringido del que las mujeres no podían salir. En la práctica, las mujeres podían acceder al mundo exterior y de hecho lo hacían. Pasaban tiempo en lugares públicos: compraban en las plazas del mercado, iban a los baños públicos, visitaban a sus parientes, asistían a la iglesia (donde se sentaban separadas de los hombres) y participaban en las fiestas entre otras actividades.

Byzantine Jeweled Bracelet
Brazalete enjoyado bizantino
Metropolitan Museum of Art (Copyright)

Las mujeres aristocráticas del Imperio Bizantino, al igual que las del anterior Imperio Romano de Occidente, debían casarse, tener hijos y cuidarlos. También se ocupaban del hogar familiar, concretamente de sus propiedades y de los sirvientes. Las niñas, si recibían alguna educación, lo hacían en el hogar. Aprendían a hilar y a tejer, estudiaban la biblia y la vida de los santos. La lectura era mucho más común que la la escritura y, como señala el historiador J. Herrin:

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Los estudios de alfabetización basados en documentos posteriores sugieren que la capacidad de leer, si no de escribir, estaba más extendida entre las mujeres de Bizancio que en la Europa medieval. (122)

Las chicas se casaban como muy pronto a los 12 años (los chicos a los 14). Los padres participaban y consentían, con lo que los esponsales se consideraban vinculantes. Una viuda podía volver a casarse siempre que guardara un periodo de luto adecuado, pero un tercer matrimonio era raro y sólo se permitía en circunstancias especiales, como por ejemplo no tener hijos. El divorcio era difícil de conseguir, aunque si una esposa cometía adulterio podía ser apartada. Tras las reformas de Constantino I (r. 306-337 d.C.), una mujer solo podía divorciarse si su marido era declarado culpable de asesinato o brujería. Las leyes de Justiniano I (r. 527-565 d.C.) fueron aún más lejos y prohibieron el divorcio, excepto si ambas partes consentían en retirarse a la vida monástica.

Artistic Representation of a Roman Wedding
Representación de una boda romana
Mohawk Games (Copyright)
El historiador A. Laiou resume aquí el papel y la influencia de las mujeres de clase alta:

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Las mujeres de la aristocracia desempeñaron un papel importante en la política y la sociedad. Eran el medio para establecer alianzas entre las familias aristocráticas y tenían un poder económico conseiderable ya que dado que tenían propiedades, tanto en forma de dote como de bienes patrimoniales. Los nombres, el linaje, la propiedad y las conexiones familiares se transmitían por línea femenina y masculina, y las mujeres aristocráticas eran sumamente conscientes y estaban tan orgullosas de su linaje como sus parientes masculinos. (Shepard, 814)

Mujeres trabajadoras

Las mujeres que tenían que ganarse la vida trabajaban en la agricultura, el comercio minorista, la industria manufacturera (especialmente la textil y la de la seda) y la hostelería. Algunos de los trabajos conocidos que realizaban las mujeres eran: tejedoras, panaderas, cocineras, posaderas, lavanderas, comadronas, médicas, prestamistas y cuidadoras de baños. Muchos de estos oficios y los conocimientos relacionados con ellos se transmitían de una generación a otra. Algunas de las profesiones femeninas más inusuales eran las de hechicera y casamentera. No había ningún impedimento para que las mujeres tuvieran sus propios negocios, como posadas y tiendas.

Byzantine Hexagonal Jug
Jarra hexagonal bizantina
Metropolitan Museum of Art (Copyright)

El caso de la aristócrata Anicia Juliana (hacia 461-527 d.C.), quien se convirtió en la mujer más rica del imperio, demuestra que las mujeres podían tener su propio negocio y que les iba muy bien. Anicia no se limitó a ahorrar su fortuna, sino que fue una célebre patrocinadora de edificios eclesiásticos y artísticos, en especial en la construcción y decoración de las iglesias de San Polieucto (probablemente la mayor iglesia de la capital hasta la reconstrucción de Santa Sofía por Justiniano I) y Santa Eufemia en Constantinopla con bellas obras de arte.

Dentro de la clase más baja estaban las prostitutas y actrices, que tenían prácticamente la misma consideración en la sociedad bizantina, al menos según las clases altas. Había burdeles sobre todo en los puertos más concurridos del imperio, como la capital y Éfeso. La mala fama de las actrices venía de sus espectáculos pornográficos de canto y baile en los teatros o en escenarios públicos como el hipódromo de Constantinopla.

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Un objetivo de las madres era enviar a sus hijas a la corte imperial bizantina, donde podrían conseguir empleo como damas de compañía.

En la sociedad bizantina había muy poco movimiento entre las clases, aun así existía una vía rápida que permitía pasar de lo más bajo a lo más alto de la escala social: el evento de la novia imperial, organizado para que el emperador se buscara una emperatriz. Obviamente, las chicas de familia importante, incluso extranjera, partían con ventaja, ya que servían como medio para reforzar las relaciones diplomáticas en el país o en el extranjero, pero cualquier chica corriente podía salir elegida si era lo suficientemente guapa y lista. Esto le sucedío a la emperatriz Irene, arrancada de la oscuridad de una modesta familia ateniense y elegida para ser la esposa del emperador León IV (reinó entre 775-780 d.C.). Un objetivo menos ambicioso para las madres era enviar a sus hijas a la corte imperial, donde podrían conseguir empleo como damas de compañía.

Derechos de las mujeres

Las mujeres tenían algunos derechos en materia de propiedad. No se podía quitar la dote a la esposa y las hijas podían heredar una parte del patrimonio familiar igual a la de sus hermanos si no se especificaba en el testamento. Al morir el marido, su esposa se convertía en tutora legal de los hijos. Por tanto, las mujeres podían convertirse en propietarias de tierras por derecho propio, ser cabeza de familia y tener la obligación de pagar impuestos como cualquier varón propietario.

Theodora & Michael III
Teodora y Miguel III
Unknown Artist (Public Domain)

Una mujer no podía desempeñar ninguna función judicial ni religiosa importante en la Iglesia, a excepción de las viudas mayores de 40 años que podían actuar como diaconisas o participar en servicios específicamente dirigidos a las mujeres, como bautizos femeninos. Había muchos monasterios dedicados a las mujeres donde ellas ocupaban todos los cargos, incluido el de abadesa. Estos conventos atraían no solo a quienes deseaban dedicar su vida a Cristo, también a viudas o mujeres sin medios para vivir de forma independiente en el mundo exterior. También suponían un lugar de refugio y ayuda para mujeres víctimas de delitos, enfermedades y desgracias en general.

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Puede que una mujer bizantina no gozara exactamente de los mismos derechos y privilegios que un hombre, pero había un ámbito donde se las consideraba iguales: la fe cristiana. Había igualdad espiritual y muchas de las santas y mártires más veneradas eran mujeres. María Theotokos (la Madre de Dios) sosteniendo al niño Dios era una de las imágenes más comunes en los iconos de la Iglesia bizantina.

Aunque las mujeres no tuvieron muchas oportunidades en la jerarquía eclesiástica, sí pudieron dejar su impronta como personas santas fuente de inspiración. Los ascetas bizantinos alcanzaron la fama por sus grandes hazañas de resistencia y sacrificio personal para estar más cerca de Dios, y un reducido número eran mujeres. quizá la más famosa es la santa Matrona de Perge, del siglo V-VI d.C., que, tras una visión, se cortó el pelo, se disfrazó de eunuco y entró en un monasterio masculino en Constantinopla, haciéndose llamar Babylas. Allí superó a los monjes en su ayuno y estilo de vida ascético, pero fue descubierta por el abad, y se vio obligada a trasladarse a un monasterio femenino en Emesa, Siria. Gracias a sus milagros, su fama se extendió hasta el punto de que pudo regresar a Constantinopla, donde estableció su propio y famoso monasterio, con una clientela que incluía a miembros de la familia imperial. Su vida ascética no supuso un perjuicio para su salud y vivió hasta la avanzada edad de 100 años.

Mujeres bizantinas famosas

La historia de Bizancio es muy larga y cuenta con muchas mujeres destacadas. Tal vez la primera mujer bizantina que alcanzó una fama duradera fue Helena (nacida hacia el año 250 d.C.), madre de Constantino I, que se embarcó en una famosa peregrinación a Jerusalén, donde construyó varias iglesias, especialmente la de la Natividad en Belén, y repartió dinero a los dignos y necesitados. Según la leyenda, Helena descubrió la Vera Cruz en sus viajes y la llevó a Constantinopla.

Hipatia de Alejandría (hacia 370-415 d.C.) fue una célebre filósofa, científica y matemática y también enseñó en la famosa universidad de su ciudad natal. Hipatia tuvo un final violento por sus opiniones paganas: un grupo de pro-cristianos asistentes del hospital la apuñaló hasta la muerte con plumas (o la lapidó con losas según la versión).

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La emperatriz Teodora (reinó hacia 527-548 d.C.), esposa de Justiniano I, es quizá la más famosa de todas las emperatrices bizantinas de la actualidad. Superó el estigma de su temprana carrera como actriz en el Hipódromo de Constantinopla, para convertirse en un apoyo indispensable para su marido, al que convenció de afrontar y sofocar la peligrosa revuelta de Nika en el año 532. También fue objeto de una de las obras de arte bizantinas más célebres, los mosaicos de la iglesia de San Vitale en Rávena, Italia. Un brillante panel muestra a Teodora resplandeciente con una gran aureola y luciendo gran cantidad de joyas y un manto púrpura tirio. Supone una imagen icónica de la feminidad bizantina que ha influido en la imagen de las emperatrices y las mujeres aristocráticas de la época desde que se hizo.

Irene gobernó como emperadora por derecho propio, la primera mujer que lo hizo en la historia bizantina.

Irene fue la única gobernante bizantina que asumió el título masculino de basileus o "emperador" (en contraposición a emperatriz). Tras la muerte de su esposo León IV (reinó desde 775 a 780 d.C.) asumió el papel de regente de su hijo Constantino VI de 780 a 790 d.C. Desde el 797 hasta el 802 gobernó como emperadora por derecho propio, siendo la primera mujer en hacerlo en la historia bizantina. Se ganó una muy mala reputación por su turbulento reinado, las conspiraciones para mantener su trono y la infame ceguera de su hijo, tampoco ayudó la arrogancia de ser la única gobernante bizantina que puso su cara en ambas caras de sus monedas de oro.

Otra mujer bizantina famosa fue Zoe, la hija de Constantino VIII (reinado en 1025-1028 d.C.), que no tuvo hijos varones, por lo que se convirtió en emperatriz en 1028 d.C., y gobernó hasta 1050 d.C. con un breve período como corregente con su hermana Teodora en 1042 d.C. Zoe participó en la sucesión de cinco emperadores diferentes, y se casó con tres de ellos: Romanos III (reinó de 1028 a 1034 d.C.), Miguel IV de Paphagonia (reinó desde 1034 hasta 1041 d.C.) y Constantino IX (reinó desde 1042 hasta 1055 d.C.). Acusada de asesinar a su primer marido, fue desterrada a un monasterio antes de volver al trono en 1041 tras la muerte de su segundo marido. El historiador bizantino del siglo XI, Miguel Psellos, escribió una biografía muy interesante sobre ella.

Poetess Reciting Literature
Poetisa recitando
Mohawk Games (Copyright)
Hubo varias escritoras bizantinas notables que escribieron himnos, versos y biografías de santos, la más famosa fue Anna Komnene, que escribió su Alexíada sobre la vida y el reinado de su padre Alexios Komnenos (reinó desde 1081 a 1118). Además de su obra, Anna patrocinó la de otros eruditos como Eustracio de Nicea.

Por último, en este breve resumen de algunas de las mujeres bizantinas notables, está la poetisa Casia, del siglo IX d.C. Tras presentarse como candidata a esposa del emperador Teófilo (reinó entre 829 y 842 d.C.) no resultó seleccionada a pesar de su gran belleza y se retiró después a un monasterio, donde escribió poemas religiosos y la música que los acompañaba. Hoy en día aún se utilizan varios de estos poemas en los servicios religiosos ortodoxos.

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Sobre el traductor

Miriam López
I'm a translator and interpreter in an ever-changing world. I love languages and getting to know other cultures. Travelling has become the nearest way to learn from each other these days.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un autor, investigador, historiador y editor a tiempo completo. Se interesa especialmente en arte, arquitectura, así como en descubrir las ideas compartidas por todas las civilizaciones. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2018, abril 06). Las mujeres en el Imperio bizantino [Women in the Byzantine Empire]. (M. López, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1212/las-mujeres-en-el-imperio-bizantino/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Las mujeres en el Imperio bizantino." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. Última modificación abril 06, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1212/las-mujeres-en-el-imperio-bizantino/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Las mujeres en el Imperio bizantino." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 06 abr 2018. Web. 30 nov 2022.

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