Tiamat

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
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Neo-Assyrian Cylinder Seal Possibly Depicting Tiamat as a Serpent (by The Trustees of the British Museum, CC BY-NC-SA)
Sello cilíndrico neoasirio que posiblemente representa a Tiamat como una serpiente The Trustees of the British Museum (CC BY-NC-SA)

Tiamat es la diosa mesopotámica asociada con el caos primordial y el mar salado más conocida por la epopeya babilónica Enuma Elish. En todas las versiones del mito derivadas del original, Tiamat siempre simboliza las fuerzas del caos que amenazan el orden establecido por los dioses y Marduk (o Assur en las versiones asirias) es el héroe que lo conserva.

En periodos posteriores se la representa como una serpiente o dragón femenino en las descripciones imprecisas de ella en el Enuma Elish, pero no existe ninguna iconografía de la antigua Mesopotamia. Su nombre, según el estudioso Jeremy Black, viene de la palabra tiamtum, que significa «mar» (Gods, Demons and Symbols, 177). Aunque su nombre se menciona en una inscripción acadia muy anterior, no figura en la literatura mitológica que se conserva de Mesopotamia hasta el Enuma Elish, escrito bajo el reinado del rey Hammurabi (1792-1750 a.C.) y normalmente datado en torno a 1750 a.C., pero sin duda escrito antes. Las menciones posteriores de la diosa son sencillamente copias y variaciones de esta obra.

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Se ha sugerido que Tiamat es la versión babilónica de la diosa madre sumeria Nammu (o Namma), pero hay diferencias importantes entre ambas deidades, de entre las que destaca que Nammu siempre es una figura afectuosa y protectora y Tiamat es vengativa y tempestuosa. En el Enuma Elish la derrota el dios héroe Marduk y algunos estudiosos, como Paul Kriwaczek, interpretan que el poema es una historia «codificada» del ascenso del jefe masculino (conocido como el Lugal = hombre grande) en la sociedad mesopotámica.

El autor del Enuma Elish se basa en las primeras diosas sumerias, Nammu e Inanna, para crear a la diosa del caos.

Otros estudiosos, tales como Robert Graves, entienden la obra como una respuesta poética a la pérdida de estatus de las deidades femeninas durante el reinado de Hammurabi, cuando los dioses masculinos, y en especial Marduk, las reemplazaron y argumentan que el poema es una representación artística del ascenso del paradigma religioso patriarcal por encima de un modelo matriarcal anterior.

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No obstante, es más probable que ninguna de estas interpretaciones sea la correcta o, como mínimo, no abordan el personaje completo de Tiamat o el enfoque central del Enuma Elish. Ambas interpretaciones ignoran la historia de la época en la que se escribió el poema y no abordan el personaje de Tiamat en su totalidad o cómo el autor del Enuma Elish se basa en las diosas sumerias anteriores, Nammu e Inanna, para crear a la diosa del caos.

Nammu, Inanna y Tiamat

Nammu se menciona por primera vez en el Período Dinástico Arcaico de Mesopotamia (2900-2334 a.C.), específicamente el periodo conocido como Dinástico III (2600-2334 a.C.), aunque lo más probable es que ya existiera de forma oral antes. Nammu se describe como «la madre original que dio a luz a los dioses» en el poema sumerio Enki y Ninmah, pero esta obra no se ha datado de manera definitiva. Jeremy Black comenta:

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La ausencia de cualquier cosa más allá de un marco histórico bastante general de las composiciones sumerias supone que cualquier enfoque cronológico a las cuestiones literarias, tales como el desarrollo de géneros o la correlación con procesos o eventos históricos, se tiene que abandonar en gran medida. (Reading Sumerian Poetry, 23)

En Enki y Ninmah, la diosa Ninmah (más conocida como Ninhursag) y el dios de la sabiduría, Enki, crean a los seres humanos como ayudantes de los dioses más jóvenes que están cansados del trabajo manual y de mantener el orden frente a las fuerzas del caos. Al principio del poema los dioses más jóvenes le han estado implorando a Enki que los ayude, pero este sigue durmiendo y no los oye hasta que lo despierta su madre Nammu, que le lleva las lágrimas de los dioses e influye en él para que ayude.

A diferencia de Nammu, Inanna nunca fue una diosa madre. Inanna era la diosa sumeria de la fertilidad, el amor, la procreación y la sensualidad, pero también estaba asociada con la guerra, la violencia y la veleidad. En un principio era una deidad menor de la vegetación que se hizo tan popular que llegó a ser adorada por toda Mesopotamia como la reina del cielo y aparece en varios mitos mesopotámicos muy conocidos, así como en la Epopeya de Gilgamesh (escrita en torno a 2150-1400 a.C.) bajo su posterior encarnación de Ishtar.

Offering to Inanna, Warka Vase [Top Register]
Ofrenda a Inanna, Vaso Warka [Parte superior] Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

En varias obras (Inanna y el Árbol Huluppu o Inanna y el dios de la sabiduría entre otras) se presenta como manipuladora y ladina, interesada sobre todo en salirse con la suya. Se popularizó bastante temprano en la historia mesopotámica gracias a la poeta Enheduanna (2285-2250 a.C.), hija de Sargón de Acadia (que reinó de 2334-2279 a.C.), fundador del Imperio acadio y, para la época de Hammurabi, era la deidad más popular de Mesopotamia y diosa patrona de la ciudad de Babilonia.

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Se ha dicho que Tiamat era la versión babilónica de Nammu, pero apenas hay consenso al respecto en el mundo académico. La única similitud entre ambas es que las dos son diosas, asociadas con el mar, y que aparecen en historias sobre la creación del mundo y la humanidad. Algunos estudiosos han señalado que ninguna de las dos diosas tenía un culto o templo dedicado a ellas, pero esta afirmación se puede cuestionar por la mención de un santuario dedicado a Nammu en Babilonia.

La diferencia más importante entre ambas es su naturaleza intrínseca: Nammu es una cuidadora mientras que el impulso inicial de Tiamat de cuidar de los demás pierde importancia por su aparente traición de sus hijos y después se vuelve vengativa y destructiva. Este aspecto posterior de Tiamat la asocia de manera estrecha con Inanna, quien, especialmente en la Epopeya de Gilgamesh en forma de Ishtar, no se toma bien el rechazo y es propensa a una respuesta violenta.

Resumen del Enuma Elish

El Enuma Elish empieza con la creación del universo, originalmente una masa homogénea de agua arremolinada en el caos. Las aguas se dividen en dulces y saladas y el agua dulce forma al dios Apsu mientras que el agua salada forma a la diosa Tiamat; de la unión de ambos nacen los dioses más jóvenes. Al principio todo va bien, pero los dioses jóvenes se van haciendo cada vez más ruidosos y molestan a sus padres:

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Los hermanos divinos se unieron

Su clamor se hizo fuerte, y agitó a Tiamat.

Le crisparon los nervios a Tiamat

Y con su danza extendieron la alarma... (versos 21-24)

Tiamat está molesta pero no siente que pueda influir en su comportamiento:

Tiamat guardó silencio al enfrentarse a ellos.

Su conducta le era desagradable,

Pero, aunque su comportamiento no era bueno, deseaba perdonarlos. (versos 26-28)

Apsu también está molesto con las acciones de sus hijos y consulta el problema con su visir, Mummu. Ambos están de acuerdo en que no hay nada que hacer hasta que hayan hablado con Tiamat, así que van a su habitación y allí Apsu aborda el tema diciendo:

«Su comportamiento se ha vuelto insoportable para mí

Y no puedo descansar durante el día ni dormir por la noche.

Destruiré y acabaré con su forma de vida

Para que reine el silencio y podamos dormir».

Cuando Tiamat oyó esto

Se enfadó y le gritó a su marido,

Lloró desesperada, furiosa en su interior,

Lloró por el mal tramado [diciendo]

«¿Cómo puedes destruir aquello a lo que hemos dado a luz?

Aunque su comportamiento cause angustia, deja que apliquemos una disciplina más férrea».

(versos 37-46)

Llegados a este punto interviene Mummu, que anima a Apsu a destruir a sus hijos, y la súplica de Tiamat cae en oídos sordos. Apsu y Mummu acuerdan matar a los dioses jóvenes y Tiamat, que no sabe qué más hacer, siente que tiene que avisar a sus hijos. Acude al dios de la sabiduría, Ea (también conocido como Enki), y le cuenta el complot.

Ea, además de su gran sabiduría e intelecto, también era el dios de la magia. Pone a Apsu a dormir mediante un encantamiento, lo mata y luego encarcela a Mummu. Apsu se convierte en el agua dulce de la casa de Ea (que en otras instancias se asocia con la ciudad sumeria de Eridu) y, una vez que todo se ha asentado y que Ea ha establecido el orden, él y su esposa Damkina viven felices y ella da a luz a su hijo Marduk.

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Mesopotamian Tablet on Marduk
Tablilla Mesopotámica de Marduk Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Marduk es más poderoso que todos los demás dioses; se lo describe como «deslumbrante» y «poderoso» con «el aura de diez dioses, tan exaltada era su fuerza» (verso 103). El Enuma Elish prodiga las mayores alabanzas al joven dios antes de explicar que se convierte en una molestia aún mayor para Tiamat que sus propios hijos:

Formó polvo y mandó un huracán para moverlo.

Hizo una ola para consternación de Tiamat.

Tiamat estaba confundida; día y noche estaba frenética. (versos 107-109)

Los dioses mayores, que también son sus hijos, hablan con ella sobre la muerte de su padre y le recuerdan que cuando asesinaron a Apsu no hizo nada y que cuando encarcelaron a Mummu no hizo ninguna queja. Ahora, le dicen, Marduk y los demás dioses jóvenes hacen que todas sus vidas sean miserables al hacer lo que les place sin consideración alguna por sus mayores.

La regañan porque no los quiere y le ruegan que se enfrente a los dioses más jóvenes, que vengue a Apsu y que le ponga fin al ruido constante y las molestias. Tiamat escucha sus consejos y accede a ir a la guerra, diciendo: «Hagamos demonios, como habéis recomendado» (verso 126). Después da a luz a once demonios, conocidos como las Criaturas de Tiamat, que la ayudan a luchar contra los dioses más jóvenes:

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  • Musmahhu, Usumgallu, Basmu: tres serpientes cornudas, Furiosa, Exaltada y Venenosa
  • Umu-dabrutu: una tormenta furiosa
  • Mushussu: una serpiente-dragón
  • Lahamu: un hombre-bestia peludo
  • Ugallu: un león-demonio
  • Uridimmu: un híbrido de humano y león
  • Girtablullu: un hombre escorpión
  • Kulullu: un hombre pez (tritón)
  • Kusarikku: un hombre-toro

Luego elige al dios Quingu, su amante, para liderar los ejércitos como su campeón y le da las Tablillas del Destino, que legitiman el gobierno de un dios y controlan el destino; quien sea que posea las Tablillas del Destino tiene el poder supremo sobre los cielos, la tierra y el inframundo. Con este ejército formidable, Tiamat va a la guerra contra sus hijos más jóvenes y los derrota, aunque no los mata. Los dioses más jóvenes luchan contra un poder tan abrumador, pero no pueden oponerse a Quingu y las Tablillas del Destino o las once criaturas de Tiamat, que lideran a los demás dioses contra ellos.

Los dioses más jóvenes se desesperan, pero Marduk se ofrece a ir y luchar contra Tiamat y sus legiones solo a condición de que después lo nombren líder supremo:

«Si he de convertirme en el vengador,

Si debo detener a Tiamat y preservaros,

Convocad una asamblea y proclamad un destino exaltado para mí.
Sentaos, todos... en dicha,

Y permitidme, con mi declaración, decretar destinos en vez de vosotros.

Todo lo que comience yo no se deberá cambiar.

Ni tampoco se anulará o alterará mi mandamiento». (versos 156-162)

Los dioses más jóvenes acceden con mucho gusto y le dan un mazo y un garrote mágicos mientras que él crea un arco poderoso y convoca al rayo para ayudarlo. Después se enfrenta a Tiamat en la batalla, derrota sin problemas a Quingu y recupera las Tablillas del Destino. Mata a Tiamat al romperle el cráneo con la maza y después partirla en dos con sus flechas. Después mata a las criaturas de Tiamat y hace que aten a los demás dioses a sus pies como trofeos. Con el cadáver de Tiamat crea los cielos y la tierra y de sus ojos llorosos fluyen el Tigris y el Éufrates; su cola se convierte en la Vía Láctea.

Babylonian Statue of Enki
Estatua babilónica de Enki Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Luego, Marduk consulta con Ea y deciden que los dioses necesitarán ayudantes para mantener el orden recién establecido. Marduk decreta que crearán a los seres humanos con los restos de los dioses mayores que instigaron el conflicto y animaron a Tiamat a ir a la guerra. Matan a Quingu y con su sangre Ea crea a Lullu, el primer hombre. Marduk organiza el funcionamiento del mundo y el inframundo y el poema termina con una alabanza a Marduk como rey de los dioses.

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Comentario e interpretación

Normalmente Tiamat, en tanto que personaje mitológico/literario, se interpreta como un símbolo del caos que existía antes del establecimiento del orden del universo, aunque el poema en sí no apoya exactamente esta interpretación. Tiamat está en contra del uso de la violencia al principio del poema y le ruega a su marido que pruebe medidas menos drásticas. Tan solo después de que Ea asesine a Apsu, y ella acepte el consejo de sus hijos mayores, al sentirse traicionada y rechazada por sus hijos menores, instiga la guerra. Ciertamente después es una fuerza caótica, pero no se puede ver como tal al principio del poema.

Se ha dicho que el cambio de Tiamat de una madre protectora a una reina guerrera vengativa se debe a un cambio de paradigma en el que las diosas perdieron su anterior estatus.

Su cambio de madre protectora a reina guerrera vengativa se debe a un cambio del paradigma teológico de Mesopotamia durante el reinado de Hammurabi, durante el cual las deidades femeninas (y las mujeres en general) perdieron su estatus. El erudito británico Robert Graves fue el primero en sugerir esta interpretación y más tarde la popularizaron tales historiadores como Merlin Stone en su exitoso libro Cuando Dios era mujer.

Este argumento afirma que Tiamat combina las cualidades anteriores de Nammu como diosa madre con la asociación posterior de las deidades femeninas como problemáticas y vengativas, como es el caso de Inanna, que se convierte en la impredecible y violenta Ishtar para la época de la Epopeya de Gilgamesh, se enfurece cuando Gilgamesh la rechaza y provoca la muerte del Toro del cielo y del amigo de Gilgamesh, Enkidu. Graves y otros afirman que la transición de una visión teológica matriarcal a una patriarcal se aborda de manera poética en la figura de Tiamat en el Enuma Elish porque no se podía declarar abiertamente de ninguna otra forma.

No cabe duda de que el culto de las deidades femeninas entró en declive durante el reinado de Hammurabi y que se sustituyó a diosas que antes habían sido poderosas por dioses. El problema con la interpretación de Graves es que no hay pruebas de que alguna vez hubiera un «paradigma teológico matriarcal» en Mesopotamia. Aunque las inscripciones sumerias más antiguas sobre los dioses mencionan muchas deidades femeninas, siempre tienen un dios masculino que domina todo el panteón mesopotámico.

Seated Mesopotamian Goddess
Diosa mesopotámica sentada Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El erudito Paul Kriwaczek sugiere una interpretación alternativa del Enuma Elish y de la figura de Tiamat en la cual afirma que deberían entenderse a la luz del desarrollo del concepto del cacique que protegía a su pueblo. Cita el desarrollo de la ciudad-Estado en Mesopotamia y describe la evolución más probable del papel de cacique:

Cuando llegaban noticias de que los bandidos estaban de camino, puede que divisados por pastores que cuidaban de sus animales en el campo, lejos de las murallas de la ciudad, salían a buscar hombres para organizar una resistencia. Los granjeros se convertían en una milicia de ciudadanos, dejaban sus palas y azadas y las cambiaban por garrotes y lanzas. Y, aunque pueda parecer una respuesta defensiva adecuada para bandas pequeñas, no era suficiente para repeler una incursión del tamaño de un batallón. Para eso hacía falta un cuerpo entrenado de luchadores semiprofesionales y, más adelante, un Ejército totalmente profesional. Los centros de poder más antiguos de la sociedad sumeria, es decir, los sacerdotes de los templos y los consejos de ancianos no habrían podido reunir la cantidad necesaria de hombres ni liderarlos en la batalla. Esta tarea habría recaído por defecto en la nueva élite económica... los «grandes hombres» con sus grandes propiedades y sus séquitos. (87)

Según Kriwaczek, la elevación del «Gran hombre», el cacique, es la esencia del Enuma Elish cuando Marduk se convierte en el rey indiscutido de los dioses después de exigirlo como condición para derrotar a las fuerzas del caos. De la misma manera, un cacique protegería a la comunidad de las amenazas a cambio de su lealtad y su servicio. Tiamat, en esta interpretación, no es más que una amenaza al orden establecido y Marduk se erige como el campeón heroico que no solo mantiene el orden, sino que lo mejora, tal y como se esperaba que hiciera un cacique local y, más adelante, un rey.

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Conclusión

No obstante, la interpretación de Kriwaczek ignora la cuidadosa construcción del personaje de Tiamat al principio del poema y su estrecha asociación con Nammu. Tampoco explica por qué el Enuma Elish era tan popular, por qué se leía anualmente en el Festival de Año Nuevo de Marduk ni por qué se convirtió en una parte integral de ese festival incluso después de la muerte de Hammurabi. Se podría decir que la caracterización de Tiamat se debe al concepto persistente de la diosa madre, específicamente Nammu, y argumentar, como hace Graves, que el autor está poniendo en relieve el paradigma anterior a propósito para después retorcerlo y subvertirlo y, en consonancia con esto, que la popularidad de esta obra y su importancia en el festival de Marduk era una celebración del triunfo del patriarcado. Una vez más, esta interpretación solo funciona si se puede establecer que había un paradigma matriarcal anterior que subvertir.

Sin embargo, podría ser que el autor del Enuma Elish no estuviera intentando subvertir ningún paradigma ni escribir una alegoría del ascenso de los jefes tribales y los reyes, sino que sencillamente estuviese creando una obra que le había encargado escribir Hammurabi. Marduk era un dios agrícola menor de la región antes de que Hammurabi ascendiera al poder, pero fue la deidad que eligió el rey como su propio dios patrón. Antes del reinado de Hammurabi, como ya se ha dicho, Inanna era la diosa patrona de Babilonia y, aunque se la siguió venerando después, su estatus disminuyó mucho cuando el rey elevó a Marduk a la posición de deidad patrona de Babilonia.

El autor combina en la figura de Tiamat las características de Nammu la diosa madre con Inanna, dos diosas muy conocidas de la mitología mesopotámica, para mostrar cómo su autoridad ha dado paso a la de Marduk, hijo de Enki/Ea pero que no está bajo influencia de nadie. Por tanto, la obra y las figuras de Tiamat y Marduk no serían una subversión de un paradigma generalizado ni una alegoría del ascenso de la clase gobernante, sino sencillamente la anunciación de un nuevo dios poderoso, el final de la necesidad de ningún otro y la glorificación del rey que favorecía este gran dios.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, noviembre 01). Tiamat. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18904/tiamat/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Tiamat." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 01, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18904/tiamat/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Tiamat." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 01 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18904/tiamat/.

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