Eridu (la actual Abu Shahrein, en Irak) estaba considerada por los antiguos sumerios como la primera ciudad del mundo, y se cuenta entre las ruinas más antiguas de Mesopotamia. Fundada en torno al 5400 a.C., creían que la habían creado los dioses, que establecieron el orden en la tierra, empezando por Eridu.
La ciudad era el hogar del gran diosEnki (también conocido como Ea por los acadios), que evolucionaría de ser un dios local del agua dulce hasta ser el dios de la sabiduría y la magia (entre otros atributos) y asumir su lugar junto con otras deidades como Anu, Enlil e Inanna como los más importantes del panteón mesopotámico. Como hogar de Enki, se asoció con los mitos más importantes de Mesopotamia, incluidos los que tenían que ver con un paraíso primitivo en la tierra.
La Lista Real Sumeria cita Eridu como «la ciudad de los primeros reyes» y afirma que, «cuando la realeza descendió de los cielos, se encontró en Eridu». Las diferentes ciudades-Estado de Mesopotamia consideraban a Eridu como una metrópolis de una «época dorada» de paz y orden, el hogar inicial de los seres humanos, de la misma manera que los escritores del Génesis de la Biblia crearon un «Jardín del Edén» como un paraíso mítico, muy probablemente basado en Eridu. La ciudad se abandonó en torno a 600 a.C., probablemente por la sobreexplotación de la tierra, y acabó en ruinas.
La primera ciudad
LA CIUDAD DE ERIDU TIENE UN LUGAR ESPECIAL EN LA MITOLOGIA SUMERIA, NO SOLO COMO LA PRIMERA CIUDAD SINO TAMBIÉN COMO EL HOGAR DE LOS DIOSES.
La ciudad de Eridu tiene un lugar especial en la mitología sumeria, no solo como la primera ciudad y el hogar de los dioses, sino también como el lugar al que viajó la diosa Inanna para recibir los dones de la civilización que luego compartió con la humanidad desde su hogar en la ciudad de Uruk.
Ciertamente, en los antiguos sumerios creían que Eridu era la primera ciudad del mundo, establecida antes de que se asentara la esperanza de vida reconocida de los seres humanos, y la Lista Real Sumeria presenta reinados imposiblemente largos para sus reyes (algunos entre 28.000 y 36.000 años), mientras que los escribas sumerios afirmaban que la realeza y, por tanto, el orden, de la tierra descendió de los cielos y se estableció en Eridu. El estudioso Stephen Bertman escribe que:
La tradición hizo de ella la primera ciudad en tener un rey, antes de los días del mítico diluvio universal. La historia arqueológica de Eridu se puede trazar por lo menos hasta el sexto milenio a.C. Si la tradición sobre su antigüedad es cierta, es posible que Eridu fuera la primera ciudad de la tierra. (19)
Incluso si no lo es, ciertamente era de las más antiguas. Los antiguos mesopotámicos a menudo construían ciudades sobre las ruinas de asentamientos más antiguos (al igual que en otras culturas). Las excavaciones en Eridu han revelado una secuencia de construcción que se remonta al periodo El Obaid (en torno a 6500-3800 a.C.) y que continúa de ahí en adelante hasta llegar a su apogeo durante el periodo III de Ur (2112-2004 a.C.) con gobernantes como Ur-Nammu (que reinó de 2112-2094a.C.) y Shulgi de Ur (que reinó de 2094-2046 a.C.), ambos de los cuales alentaron el comercio desde la ciudad, tanto local como a larga distancia. En las ruinas de ciudades de Egipto se ha encontrado cristal de Eridu.
No obstante, al mismo tiempo la ciudad nunca fue una potencia política. La estudiosa Gwendolyn Leick destaca:
Eridu nunca fue la sede de una dinastía. Tenía una importancia religiosa más que política, ya que era el santuario principal de Enki (62).
Enki, el dios de la sabiduría, aparece de manera destacada en muchos textos de Mesopotamia, en especial en el cuento del gran diluvio tal y como se cuenta en el Atrahasis y el Génesis de Eridu.
Se ha encontrado el templo del dios y se puede ver que fue reconstruido a lo largo de miles de años. En la primera fase (que se remonta hasta en torno a 5500 a.C.) medía más o menos 3,6 × 4,5 metros (12 × 15 pies), estaba hecho de ladrillos de barro y tenía un podio o altar sencillo dedicado a los sacrificios, además de un nicho en el que poner la estatua del dios. A juzgar por los indicios encontrados en un nicho posterior, con huesos de pescado y cenizas esparcidos por el suelo en torno al altar, la comida favorita del dios era el pescado de agua dulce. La antigüedad del templo lo convierte en el más antiguo de la historia religiosa y arquitectónica de Mesopotamia. (20)
Enki estaba relacionado con el agua dulce, así como la propia Eridu, ya que se encontraba en los pantanos meridionales del Éufrates, así que no es sorprendente que tanto Enki como Eridu aparezcan en las primeras historias del gran diluvio a partir de las cuales se desarrollarían la historia de Noé y el Arca. El Génesis de Eridu (compuesto en torno a 2300 a.C.) es la descripción más antigua del gran diluvio, anterior al libro bíblico del Génesis, y cuenta la historia de Ziusudra (un personaje que más tarde aparecería en el Atrahasis y en la Epopeya de Gilgamesh como Atrahasis y Utnamishtim, respectivamente), un buen hombre que construye un gran barco y reúne en él «la semilla de la vida» por sugerencia de Enki. Enki fue instrumental en la creación de la humanidad y cuando Enlil, rey de los dioses, se cansó del ruido de los humanos y decidió destruirlos, fue Enki el que preservó la vida en la tierra al salvar a Ziusudra.
El Génesis de Eridu puede que fuera el primer registro escrito de una larga tradición oral de la época de en torno a 2800 a.C., cuando la crecida del Éufrates reventó las orillas y causó una inundación en la región. Las excavaciones en Ur de Leonard Wooley en 1922 revelaron una capa de unos 2,5 metros (8 pies) de cieno y barro, consistente con el sedimento del Éufrates, que parece respaldar la idea de que hubo una inundación catastrófica en la zona en torno a 2800 a.C. Sin embargo, las notas de la excavación tomadas por el asistente de Wooley, Max Mallowan, muestran que fue claramente un acontecimiento local, no global.
En Eridu se ha encontrado una historia del protogénesis del Jardín, en la que Tagtug el tejedor (o jardinero) recibe la maldición de Enki por comerse la fruta del árbol prohibido del jardín después de que le dijeran que no lo hiciera. Eridu también está asociada con este mismo tema a través del Mito de Adapa, en el que el gran sabio Adapa (hijo de Enki), iniciado en el sentido de la vida y todo el entendimiento por el dios de la sabiduría, al final es engañado y le niegan lo que más deseaba: el conocimiento de la vida sin muerte, vivir eternamente.
El deseo de la inmortalidad aparece mucho en la literatura de Mesopotamia, y en especial los escritos sumerios, y su epítome es la historia de Gilgamesh de Uruk. La unión de Uruk y Eridu es importante porque la relevancia inicial de Eridu más tarde se vería eclipsada por el ascenso de Uruk. Algunos expertos, como el historiador Samuel Noah Kramer o Paul Kriwaczek, han visto esta transferencia de poder y prestigio como el principio de la urbanización en Mesopotamia y un cambio importante del modelo rural de la vida agrícola a un modelo centrado en la urbe.
La historia de Inanna y el dios de la sabiduría, en la que la diosa de Uruk e hija de Enki le quita los meh sagrados (los dones de la civilización) a Enki, el dios de Eridu, se puede ver como una antigua historia que simboliza este cambio de paradigma de la cultura sumeria. Uruk, una urbe próspera y comercial, sustituyó a Eridu, que era más rural y agraria.
Eridu como Babel
Aun así, Eridu era un centro importante para el comercio y la religión y, en su apogeo, fue un gran «crisol» de culturas y diversidad, tal y como se hace evidente en varias formas de arte que se han encontrado en las ruinas. Bajo el reinado de Ur-Nammu y de Shulgi, la ciudad prosperó. Bertman escribe:
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Los ciudadanos de la antigua Eridu estaban orgullosos [con razón] de otra estructura [aparte del templo de Enki]: un imponente zigurat construido en torno a 2100 a.C. por Ur-Nammu, rey de Ur, y su hijo. Aunque la plataforma erosionada hoy en día se alza tan solo 9 metros (30 pies), su base de ladrillos cocidos mide más de 46 × 61 metros (150 × 200 pies) y en algún tiempo aguantó una estructura mucho más imponente. (20)
El gran zigurat de Amar-Sin (hijo de Shulgi, que reinó de 2046-2037 a.C.) en el centro de la ciudad se ha asociado con la Torre de Babel de la Biblia del libro del Génesis y la propia ciudad con la ciudad bíblica de Babel. Esta asociación surge de descubrimientos arqueológicos que respaldan la afirmación de que el zigurat de Amar-Sin se parece más a la descripción de la torre bíblica que cualquier otra descripción del zigurat de Babilonia.
Más aún, la historia babilónica de Beroso (que vivió en torno a 200 a.C.), que fue una fuente importante para los historiadores griegos posteriores, parece referirse claramente a Eridu cuando escribe de «Babel» como «Babilonia». Su «Babilonia» está en los pantanos meridionales del Éufrates y su patrón es el dios de la sabiduría y el agua dulce. Esta asociación es una clara sugerencia de que Eridu es la Babel bíblica original, ya que la historia del gran zigurat de Amar-Sin probablemente se transmitió oralmente antes de que Beroso pusiera por escrito la historia de esta legendaria estructura.
Conclusión
Eridu se abandonó intermitentemente a lo largo de los años por razones que siguen siendo desconocidas y, al final se terminó abandonando por completo en algún momento en torno al 600 a.C. La causa más probable es el uso excesivo de la tierra. El estudioso Lewis Mumford, que ha estudiado el fenómeno de la ciudad tanto en la Antigüedad como en tiempos modernos, indica que una ciudad entra en declive cuando «ya no tiene una relación simbiótica con la tierra circundante» (6). Sin duda, este es el motivo por el que cayeron muchas de las grandes ciudades de Mesopotamia, si no la mayoría, que no fueron destruidas por conquistas.
Sin embargo, no es así como los antiguos sumerios interpretaron la caída de la ciudad. Entre los géneros literarios de Sumeria se encuentran las «lamentaciones de la ciudad», en las que los escribas mesopotámicos le atribuían la caída de la ciudad al abandono del dios. La más famosa de estas lamentaciones es la Lamentación de Sumeria y Ur (en torno a 2000 a.C.), pero la Lamentación de Eridu (en torno a 1900-1600 a.C.) también es muy conocida y describe cómo Enki y su consorte, Damgalnuna (más tarde conocida como Ninhursag), se marchan de la ciudad después de perder sus poderes divinos, algo que probablemente significa que el pueblo había dejado de venerarlos como lo había hecho en el pasado.
No obstante, las interpretaciones actuales dicen que, como un popular centro religioso y de comercio, sin duda Eridu atraía a mucha gente, como peregrinos y mercaderes, por no mencionar a los ciudadanos. Esto quiere decir que las exigencias sobre las regiones circundantes y sus recursos pudo haber sido bastante importante y, al final, simplemente fue demasiado. A medida que se fueron agotando los recursos la gente se fue marchando, hasta que Eridu se convirtió en una especie de ciudad fantasma que acabó desmoronándose en ruinas.
Es posible, o incluso probable, que la ciudad se abandonara periódicamente para darle tiempo a la tierra a recuperarse. Sea cual fuere el motivo de su abandono final, hoy en día las ruinas de Eridu son en gran medida dunas de arena barridas por el viento y ladrillos medio enterrados. Queda muy poco que le pueda recordar al visitante la otrora poderosa ciudad, que se creía que habían fundado y amado los dioses y donde, en el principio de los tiempos, la realeza, el orden y la ley descendieron de los cielos a la tierra.
Eridu era importante para los antiguos mesopotámicos porque la consideraban la primera ciudad de la tierra, fundada por los dioses. Más sería un importante como centro de comercio, pero su relevancia principal era como lugar religioso.
¿Qué hacía de Eridu un lugar religioso importante?
Los mesopotámicos pensaban que Eridu era el hogar de Enki, dios de la sabiduría, que le había proporcionado al pueblo no solo la sabiduría y la dirección, sino también el agua dulce, fuente de vida.
¿Cuándo y por qué se abandonó Eridu?
Eridu se abandonó en torno a 600 a.C., muy probablemente a causa de la sobreexplotación de los recursos naturales. La población ya no podía mantenerse, así que tuvo que trasladarse a otros sitios.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 16 enero 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.