Epaminondas

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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Greek Victory (by The Creative Assembly, Copyright)
Victoria griega The Creative Assembly (Copyright)

Epaminondas (o Epameinondas, en torno a 420 - 362 a.C.) fue un general tebano famoso por derrotar a Esparta en la batalla de Leuctra en 371 a.C. Las brillantes tácticas atrevidas y premeditadas de Epaminondas le brindaron una victoria decisiva sobre Esparta y establecieron a Tebas como la ciudad-Estado más poderosa de Grecia. En 362 a.C., en la batalla de Mantinea, volvería a usar sus tácticas innovadoras, utilizando tropas mixtas para conseguir una victoria que el mismo no vivió para disfrutarla. Poco después de la caída de su gran general también caería el Imperio tebano.

Primeros años

Nacido en torno a 420 a.C. Epaminondas era hijo de Polymis. Según el historiador Diodoro, provenía de una familia aristocrática pero pobre y nunca se casó. Estudió filosofía pitagórica y retórica con Lisis de Tarento. Por desgracia, la biografía de Plutarco sobre Epaminondas no se ha conservado, pero el historiador griego describe un episodio en su biografía del general tebano Pelópidas, un contemporáneo. Ambos lucharon juntos en torno a Mantinea en 385 a.C. y, aunque a Epaminondas lo habían herido dos veces, luchó desesperadamente por proteger a su compatriota que estaba peor herido y le salvó la vida.

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Cuando Esparta se hizo con Cadmea en 382 a.C., Epaminondas se exilió, pero en 379 a.C. pudo regresar a Tebas. Epaminondas fue elegido beotarca (uno de los siete oficiales federales al mando) y participó en las negociaciones de paz de Esparta en 371 a.C. donde discutió con el rey espartano Agesilao sobre el derecho de Tebas a representar a todos sus aliados en Beocia. En protesta, Epaminondas se marchó de la reunión. Era conocido como un líder austero y de principios, del que se dice que solo tenía una capa así que los días de colada se tenía que quedar en casa. Puede que sus habilidades diplomáticas no fueran las mejores, pero no tardaría en demostrar que era el general más exitoso e innovador que había visto Tebas y uno de los mejores comandantes de toda Grecia. Tal y como afirma Jenofonte, «en cuanto a preparación y atrevimiento, no había nadie que lo superara» y «lideraba a su Ejército como un trirreme» (Hellenika, 7.5).

«En cuanto a preparación y atrevimiento, no había nadie que lo superara», Jenofonte sobre Epaminondas.

Esparta desafía a Tebas

A principios del siglo IV a.C., las polis o ciudades-Estado griegas, tras un siglo de conflictos internos dañinos para todas las partes, incluida la guerra del Peloponeso, se había establecido una paz incómoda, pero, como la siempre ambiciosa Esparta quería que se aboliese la Confederación beocia liderada por Tebas, la guerra parecía aproximarse de nuevo. Naturalmente, Tebas rechazó las demandas de Esparta, una reacción esperada tal y como demuestra el hecho de que Esparta ya hubiera movilizado el Ejército y tomado posiciones en la frontera occidental de Beocia antes de que los tebanos respondieran. Ambas partes se enfrentarían en la batalla de Leuctra, no muy lejos de la propia Tebas.

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Batalla de Leuctra

Esparta y sus aliados estaban bajo las órdenes del rey Cleómbroto. Su Ejército constaba de 10.000 hombres y 1.000 unidades de caballería. Tebas, liderada por Epaminondas, tenía a sus disposición unos 7.000 hoplitas, incluidos 300 miembros del Batallón Sagrado de Tebas, una unidad de élite de parejas homoeróticas que juraban defender a sus amantes hasta la muerte y que en Leuctra estuvieron liderados por el carismático Pelópidas. Los tebanos también contaban con 600 caballeros que, experimentados en la batalla, eran probablemente los mejores de Grecia en esa época. Además, había un pequeño contingente de infantería ligera (hamippoi) armada con jabalinas que daban respaldo a la caballería.

En un primer momento, algunos de los comandantes tebanos consideraron prudente retirarse tras los muros de Tebas e invitar al asedio en vez de enfrentarse a los temibles espartanos en el campo de batalla. Sin embargo, Epaminondas los convenció de lo contrario. Siempre se le dio bien utilizar la propaganda y el imaginario para levantar la moral, así que recordó la infame violación de dos vírgenes locales por dos espartanos en Leuctra. Las dos víctimas se habían suicidado avergonzadas y se había erigido un monumento a su memoria. Epaminondas se aseguró de rendir el homenaje adecuado ante este monumento antes de la batalla y otro gesto simbólico que se le atribuyó fue agitar una serpiente frente a las tropas. Dijo que, al atacar la cabeza de la serpiente, es decir, el Ejército espartano, toda la serpiente moriría, o sea, el dominio de Esparta sobre Grecia.

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Un despliegue innovador de tropas

La primera acción fue una breve escaramuza entre los tebanos no combatientes (porteadores, comerciantes, etc.) y una fuerza espartana liderada por Hierón. Los tebanos se vieron obligados a unirse a la fuerza principal, pero mataron a Hierón. Después, Cleómbroto posicionó sus tropas en la formación tradicional de falange de hoplitas de armadura pesada con 12 hileras de hombres y dos alas. El propio Cleómbroto, rodeado de sus hippeis de élite (una unidad de guardaespaldas de 300 hombres) se posicionó en el lado izquierdo del ala derecha.

Battle of Leuctra, 371 BCE
Batalla de Leuctra, 371 a.C. Dept. of History, U.S. Military Academy (Public Domain)

Por su parte, Epaminondas fue mucho más innovador y colocó a su caballería e infantería ligera en el frente de su propia formación de falange. Rechazó la convención de fortalecer al máximo el ala derecha e hizo su ala izquierda mucho más numerosa de lo común (50 hileras de hombres), además de estrechar sus líneas más que los espartanos. El Batallón Sagrado también se posicionó en el ala izquierda con los aliados beocios estacionados en el ala derecha, con unas 8-12 hileras de hombres.

Ante esta situación sorprendente, Cleómbroto respondió reorganizando sus propias líneas; movió a su caballería al frente y extendió su línea para flanquear el ala izquierda de Epaminondas. Esta serie de maniobras bélicas relativamente compleja dejó expuesto el flanco izquierdo de Cleómbroto y la caballería espartana no estuvo a la altura de los tebanos que no tardaron en repelerla. Los caballeros espartanos se vieron obligados a retroceder sobre sus propias líneas y a través del hueco abierto a la izquierda de Cleómbroto. Los tebanos los siguieron y procedieron a sembrar el caos en la formación espartana. Mientras tanto, Epaminondas atacó en ángulo hacia la izquierda, de manera que empujó a Cleómbroto lejos de su propia línea. El ataque de Epaminondas también se produjo con su propia ala derecha ligeramente por detrás en una formación escalonada (de ahí la alusión al trirreme de Jenofonte) para proteger su propio flanco expuesto mientras atacaba a los hippeis espartanos. Llegados a este punto, Pelópidas y el Batallón Sagrado también atacaron la posición de Cleómbroto, que resultó herido de muerte, y supuso la derrota total del ala derecha espartana. Los espartanos perdieron 400 de sus 700 hoplitas, un golpe tremendo del que nunca llegarían a recuperarse.

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La victoria de Epaminondas

Tebas había ganado y ahora era la polis más poderosa de Grecia. Tras 200 años de victorias en tierra, el mito de la invencibilidad militar de Esparta se vino abajo. Las estrategias que había usado Epaminondas en la batalla no eran completamente nuevas, pero en el pasado se habían usado más por necesidad que como parte del plan y nadie las había combinado nunca para crear tal fórmula ganadora. El ala izquierda fortalecida al máximo, el uso de la caballería por delante de las líneas hoplitas, el ataque en ángulo, la formación escalonada y apostar por un ataque frontal directo de la posición del comandante enemigo fueron, en conjunto, la estrategia militar premeditada más innovadora y devastadora que se había visto en la batalla griega, y la derrota de la poderosa Esparta conmocionó al mundo griego. Naturalmente, Epaminondas fue aclamado como un genio militar y no tardó en volver a ser elegido beotarca en 370 a.C.

El Peloponeso

La derrota de Esparta llevó a la desintegración de la Liga del Peloponeso y a la descompensación total del statu quo en Grecia. Atenas pidió la paz en una conferencia a finales de 371 a.C., pero Tebas se negó, lo que perpetuó una lucha de poder entre varias polis griegas que llevaba asolando Grecia al menos un siglo. Atenas incluso se puso de parte de su antigua enemiga, Esparta, pero Tebas continuó sus políticas expansionistas. Epaminondas hizo campaña en el Peloponeso para promover la independencia de las ciudades del Gobierno espartano para garantizar que la ciudad nunca volviera a recuperar su antigua prominencia.

Map of Greece under Theban Hegemony
Mapa de Grecia bajo la hegemonía de Tebas Megistias (CC BY-SA)

Algo poco común fue que Epaminondas no exigió tributos de las ciudades derrotadas ni vendió a los prisioneros de guerra como esclavos. Fundó la ciudad de Nueva Mesene y construyó fortificaciones para resistir un ataque espartano, una decisión que socavó aún más la fuente tradicional de mano de obra y de riqueza de Esparta en Laconia. Con este mismo propósito se construyó otra ciudad, Megalópolis.

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En 369 a.C. la suerte de Epaminondas dio un revés cuando entró en conflicto con el Gobierno tebano por sus políticas en el Peloponeso y fue juzgado por traición. El general fue acusado de seguir con su mando más allá de su mandato y lo criticaron por no saquear la propia Esparta, pero más tarde se retirarían los cargos. No obstante, no fue reelegido beotarca. Según la leyenda, cuando otra vez no era más que un hoplita corriente, llamaron a Epaminondas para salvar al Ejército tebano del desastre en Tesalia en 368 a.C. Al percibir la debilidad de las divisiones políticas de Tebas, Licomedes de Mantinea aprovechó la oportunidad para desafiar el dominio tebano en el Peloponeso.

Mientras tanto, en 367 a.C. Epaminondas que era beotarca de nuevo, lideró una expedición exitosa a Tesalia, donde liberó a su compañero el general Pelópidas de Alejandro de Feras. Cuando el tirano se enteró de que Epaminondas estaba de camino al norte, se dice que «se encogió como un esclavo, como un gallo derrotado. Que deja caer sus plumas», (Plutarco, 96), tal era la reputación temible del general tebano.

Luego, en 366 a.C., con el respaldo de Persia, Epaminondas intentó derrotar finalmente a Atenas con la construcción de la flota tebana. Para 364 a.C. se habían construido 100 barcos y Epaminondas los utilizó para acosar al Imperio ateniense, pero no tuvo un efecto duradero. Mientras tanto, las luchas en el Peloponeso continuaron entre los eleos y los arcadios; estos últimos fueron derrotados y su confederación se disolvió.

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Mantinea y muerte

Después, en 362 a.C., Epaminondas lideró una vez más el Ejército tebano y derrotó a una alianza espartana y ateniense en la batalla de Mantinea en el noreste de Arcadia en el 362 a.C. Esta batalla fue quizás la primera en ver un uso efectivo de tropas mixtas en la guerra griega. Primero atacó la caballería tebana junto con la infantería ligera (hamippoi) y después llegó el respaldo de la infantería hoplita pesada en el flanco izquierdo. Los tebanos ganaron, pero Epaminondas murió en la batalla, y tal era la gloria de haber derribado al gran general que un hombre de cada una de las ciudades aliadas, Esparta, Atenas y Mantinea, afirmó que había sido su lanza la que lo había abatido.

A su muerte le siguió una lucha perjudicial entre los sucesores de Epaminondas y, a pesar de la continua debilidad de Atenas y Esparta, el efímero dominio de Tebas en Grecia llegó a su fin. Con todo esto, las ciudades griegas, debilitadas por las luchas internas, estaban a punto para la conquista, una situación que Filipo II de Macedonia aprovecharía al máximo en 338 a.C.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, noviembre 10). Epaminondas. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12058/epaminondas/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Epaminondas." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 10, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12058/epaminondas/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Epaminondas." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 10 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12058/epaminondas/.

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