Nemea era un santuario religioso situado al norte del Peloponeso, en Grecia, donde se celebraban los juegos atléticos panhelénicos cada dos años desde el 573 a.C. hasta el 271 a.C., tras lo cual los juegos se trasladaron definitivamente a Argos.
Primer asentamiento
Situada cerca de las estribaciones de las montañas de Arcadia, a 333 metros sobre el nivel del mar, en un valle largo y estrecho, Nemea tiene veranos frescos e inviernos duros, a menudo con nieve. El valle, al suroeste de Corinto y a unos 10 km al norte de Micenas, es ventoso y tiene un drenaje deficiente y en realidad solo gracias al drenaje artificial la tierra pudo volverse cultivable. De hecho, el nombre Nemea deriva de la palabra griega que significa «pastar» (υέμείυ). La zona ha estado habitada desde principios del Neolítico (6000-5000 a.C.) y fue colonizada durante la Edad del Bronce, como lo demuestran los restos arquitectónicos, en particular las tumbas excavadas en roca, que datan de mediados del siglo XVI a.C. al siglo XII a.C., época de la civilización micénica. El lugar alcanzó su máximo esplendor entre los siglos VI y III a.C., cuando cada dos años, durante aproximadamente un mes, atletas y espectadores se reunían para celebrar los Juegos panhelénicos, organizados bajo el control de la cercana Cleonas y posteriormente de Argos. Los Juegos de Nemea se convirtieron en un evento deportivo a la altura de los otros tres grandes juegos atléticos panhelénicos celebrados en Olimpia, Istmia y Delfos. Los Juegos Nemeos eran los más recientes de los cuatro, pero el hecho de que Nemea gozara de la misma consideración que Olimpia queda registrado en una ley ateniense de alrededor de 430 a.C. que otorgaba al vencedor de cualquiera de los dos eventos comidas gratuitas de por vida.
EN LA MITOLOGÍA GRIEGA, LA PRIMERA TAREA DE HÉRCULES FUE MATAR AL LEÓN DE NEMEA QUE VIVÍA EN LAS CUEVAS DEL MONTE TRITOS, SITUADO SOBRE EL YACIMIENTO.
El origen mítico de los Juegos se atribuye a veces a Hércules, quien tras su primer trabajo, en el que tuvo que matar al león de Nemea que vivía en las cuevas del monte Tritos, situado encima del lugar, estableció unos juegos atléticos en honor a su padre Zeus. Un segundo origen mitológico, más probable, es la historia de Ofeltes.Licurgo, el rey-sacerdote, tenía un hijo llamado Ofeltes y, con el fin de protegerlo, le pidió consejo al oráculo de Delfos. La respuesta del oráculo fue que se impidiera que el bebé tocara el suelo hasta que aprendiera a caminar. Ofeltes fue puesto al cuidado de una esclava llamada Hipsípila, pero mientras iba a buscar agua para unos campeones que pasaban por allí de camino a Tebas (los famosos Siete contra Tebas), el bebé, que estaba solo, fue atacado mortalmente por una serpiente mientras dormía en un lecho de apio silvestre. Al considerarlo un mal presagio, los campeones organizaron unos juegos fúnebres para apaciguar a los dioses y conmemorar al desafortunado Ofeltes. Así nacieron los Juegos de Nemea.
Los Juegos Nemeos
Los eventos de los Juegos de Nemea, que se celebraban durante varios días y normalmente poco después del solsticio de verano, eran similares a los de otros lugares sagrados, el evento más importante era el stadion o carrera a pie a lo largo de una vuelta a la pista del estadio. Otras pruebas eran las carreras a pie sobre distancias variables en el estadio: el diaulos (doble), el hippios (cuatro vueltas), el dolichos (hasta veinticuatro vueltas) y el hoplitodromos (igual que el dialous, pero se corría con armadura de hoplita). Además, había competiciones de boxeo (pyx), lucha libre (pale), boxeo y lucha libre combinados (pankration) y el pentatlón: carrera de estadio, lucha libre, lanzamiento de jabalina (akonti), lanzamiento de disco (diskos) y salto de longitud (halma). Las carreras de caballos también se celebraban en la pista del hipódromo e incluían la carrera de cuadrigas de cuatro caballos de 8.400 metros (tethrippon), la carrera de cuadrigas de dos caballos de 5.600 metros (synoris) y la carrera de caballos de 4.200 metros (keles). Otras dos competiciones eran para heraldos (kerykes) y trompetistas (salpinktai). El ganador de la primera carrera obtenía el derecho de anunciar los eventos deportivos y a los vencedores, y el de la segunda tenía el privilegio de anunciar al heraldo. En el periodo helenístico se añadieron al programa competiciones de canto, flauta y lira.
Al igual que los espectadores, los atletas procedían de toda Grecia e incluso de regiones más allá, y se dividían en tres grupos de edad: niños (12-16 años), jóvenes (16-20) y hombres (mayores de 21). Los atletas y las competiciones estaban supervisadas por los hellanodikai quienes estaban especialmente entrenados y actuaban como árbitros y jueces y vestían de negro, posiblemente en memoria de la muerte de Ofeltes. Los atletas competían desnudos y los vencedores eran premiados con una corona de apio silvestre.
Tras el traslado definitivo de los Juegos a Argos, el lugar quedó prácticamente abandonado y se utilizó únicamente con fines agrícolas. No fue hasta el siglo IV d.C. cuando se estableció un asentamiento cristiano temprano con la construcción de una basílica y un baptisterio, cuyos cimientos aún son visibles hoy en día. Este asentamiento fue abandonado a mediados del siglo VI d.C., cuando el río del valle se secó.
El antiguo yacimiento siempre ha sido conocido; de hecho, tres de las columnas del Templo de Zeus nunca se han derrumbado desde que fueron erigidas. En el año 1884 arqueólogos franceses realizaron excavaciones superficiales tras el drenaje del valle por parte de ingenieros franceses el año anterior. Entre 1924 y 1926 se llevaron a cabo excavaciones más exhaustivas bajo el patrocinio de la Escuela americana de estudios clásicos de Atenas, de nuevo en 1964 y posteriormente de forma más sistemática a partir de 1973 por la Universidad de California en Berkeley, que continúa hasta la actualidad excavando y gestionando el yacimiento y el museo.
Los restos arquitectónicos del yacimiento están dominados por el impresionante Templo de Zeus, construido alrededor del año 330 a.C. Este se erigió sobre un templo anterior del siglo VI a.C. que fue destruido por un incendio y cuyos bloques se utilizaron para construir los cimientos del nuevo templo. El nuevo templo fue construido con piedra caliza local recubierta de estuco fino con polvo de mármol, y la sima interior era de mármol. La entrada al templo se alcanzaba a través de una gran rampa en lugar de escalones, una característica común en el periodo helenístico, y en su interior se encontraba una gran estatua de culto a Zeus, que no ha sobrevivido. El templo fue probablemente el último de los grandes templos dóricos y medía aproximadamente 22 × 42 metros. El exterior dórico (peristilo) tenía 6 × 12 columnas inusualmente esbeltas, de 10,33 metros de altura. Las columnas corintias interiores (6 × 4) también sostenían un piso secundario de columnas jónicas. No había esculturas ni decoraciones exteriores. El techo de madera y las tejas de terracota del templo se derrumbaron en el siglo II d.C. y, en el siglo V d.C., la mayoría de las columnas se derrumbaron, no por un terremoto, sino por la retirada de bloques del estilóbato. En la época moderna se han vuelto a erigir varias columnas utilizando en gran parte los tambores originales, que aún yacen esparcidos por el yacimiento.
A lo largo del lado lateral del templo se extendía un altar inusualmente largo (41 m), del que solo se conservan los cimientos. El altar se utilizaba para realizar sacrificios y libaciones durante las ceremonias religiosas. También cerca del templo hay una hilera de nueve edificaciones pequeñas rectangulares (oikoi) construidas a principios del siglo V a.C. y que quizá se utilizaban como tesorerías para guardar las ofrendas de determinadas ciudades-Estado o como salas para reuniones y banquetes.
Hay una serie de edificios que probablemente se construyeron como parte del mismo programa de construcción en el siglo IV a.C., casi con toda seguridad impulsado por los macedonios. Entre ellos se encuentran unas termas, el gran edificio de Xenón, un santuario dedicado a Ofeltes y un depósito de agua triple hecho de piedra.
La casa de baños tiene una gran piscina central flanqueada por dos salas de bañeras, cada una con cuatro lavabos de piedra que aún se conservan en su sitio. Este edificio fue precursor de los posteriores complejos griegos conocidos como palaistra-gymnasion presentes en otros yacimientos como Olimpia y Delfos. El Xenón era un gran edificio rectangular (85 × 20 m) con catorce habitaciones y originalmente de dos plantas, del que hoy solo quedan los cimientos. Es muy probable que el Xenón se utilizara como alojamiento para atletas y entrenadores. El santuario dedicado a Ofeltes se construyó sobre un pequeño montículo artificial y ocupaba una superficie de 850 metros cuadrados rodeada por un muro bajo de piedra. En su interior había dos altares, un cenotafio en memoria de Ofeltes y algunos árboles plantados para formar un bosque sagrado en una esquina. El santuario del siglo IV a.C. fue una renovación del anterior, del siglo VI, y las pruebas arqueológicas demuestran que los altares se utilizaban para sacrificios de animales, libaciones y ofrendas votivas, como pequeñas estatuas y cerámica. Los tres depósitos miden 3 × 9,8 metros y alcanzan una profundidad de 8 metros; se desconoce su función exacta.
Conectado por un camino al complejo sagrado, el estadio de Nemea, que aún hoy se puede ver, data del 330-320 a.C. y fue construido entre dos crestas naturales, lo que le daba una vista elevada para los espectadores y permitía una capacidad de hasta 30.000 personas. Un vestuario (apodyterion), que en su día tuvo un patio central abierto, está conectado con la pista del estadio mediante un túnel abovedado de más de 36 m de longitud y casi 2,5 m de altura. La pista tenía una longitud de 600 pies antiguos (178 metros), con pequeños postes indicadores cada 100 pies. Todavía se conserva en el sitio la línea de salida de piedra (balbis) donde los atletas colocaban su pie delantero.
Entre los hallazgos arqueológicos más importantes del yacimiento se encuentran una rara mesa de sacrificios con doble bandeja y una serie de equipos deportivos de bronce, como puntas de jabalina, estrígiles y un disco. También se han encontrado estatuas votivas, piedras de salto y una impresionante colección de monedas y cerámica que dan testimonio del gran atractivo geográfico de los Juegos de Nemea. Desde 1996 y cada cuatro años, se ha producido un renacimiento de los antiguos Juegos de Nemea con carreras a pie celebradas en el antiguo estadio.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 27 julio 2012. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.