Templo de Apolo en Dídima

Daniel
por , traducido por Bruno Castillo
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Ubicado a 17 km (11 millas) al sur de la antigua ciudad portuaria de Mileto, en la costa oeste de la actual Turquía, el templo de Apolo de Dídima o Didimeo fue el cuarto templo más grande del mundo griego antiguo. Su oráculo, segundo en importancia después del de Delfos, desempeñó un papel fundamental en la vida religiosa y política tanto de Mileto como del amplio mundo mediterráneo. Muchos gobernantes, desde Alejandro Magno (356-323 a.C.) hasta el emperador romano Diocleciano (244-313 d.C.), visitaron o enviaron delegaciones a este oráculo en busca de la guía y el favor de Apolo. El oráculo fue clave en el inicio de la «Gran persecución» de cristianos bajo el mandato de Diocleciano, y más adelante el templo se convirtió en una iglesia durante el siglo V o VI d.C.

Temple of Apollo, Didyma
Templo de Apolo, Dídima Bas M (Public Domain)

El Didimeo fue el tercer y mayor templo que los griegos construyeron alrededor de un manantial natural, al que consideraban la fuente del poder profético del oráculo. El primer templo fue una estructura humilde que sustituyó a un santuario cario mucho más antiguo. En el siglo VI a.C., los habitantes de la cercana Mileto comenzaron la construcción de un segundo templo, mucho más grande. Más ancho y tan largo como el Partenón de Atenas, este segundo edificio reflejaba la creciente fama e influencia del oráculo. Sin embargo, fue saqueado y destruido, ya sea en 494 a.C. por el rey persa Darío o en 479 a.C. por su hijo y sucesor Jerjes. La tradición cuenta que el manantial sagrado dejó de fluir hasta que, según la leyenda, Alejandro Magno pasó por el lugar durante su campaña y volvió a consagrar el sitio en 331 a.C. No sorprende que los primeros registros de las declaraciones del oráculo restablecido favorecieran al joven rey macedonio.

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Como era habitual en los templos griegos de dimensiones tan colosales, las obras continuaron durante siglos y el templo nunca llegó a completarse.

Aunque Alejandro reabrió el santuario de Dídima, su asedio dejó a Mileto gravemente dañada, y las tarifas impuestas a los ciudadanos como castigo por su resistencia paralizaron económicamente a la ciudad durante décadas. Cuando Mileto finalmente comenzó a recuperarse, unos treinta años después de la conquista de Alejandro, los habitantes iniciaron la construcción de otro templo en el emplazamiento del manantial sagrado. Este tercer y último templo es el que hoy conocemos como el Templo de Apolo en Dídima o el Didimeo helenístico. Como era habitual en los templos griegos de dimensiones tan colosales, las obras continuaron durante siglos y el templo nunca llegó a completarse; incluso a finales del siglo IV d.C., el edificio carecía de frontón y cornisa, gran parte de la ornamentación escultórica estaba sin terminar y varias de sus enormes columnas permanecían inacabadas. Aun así, el templo debió de ser una vista magnífica, dado que incluso sus ruinas pueden dejar atónitos a los visitantes modernos.

Temple of Apollo, Miletus
Templo de Apolo, Mileto Carole Raddato (CC BY-SA)

El Didimeo helenístico

Los miletos diseñaron el Didimeo helenístico para rivalizar con el templo más grande del mundo griego: el cercano Templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo. El Didimeo era, en efecto, más grande en algunos aspectos y más pequeño en otros, pero ambos templos superaban con creces —más del doble— el tamaño del Partenón de Atenas. Al igual que el Templo de Artemisa, el Didimeo fue construido para parecer desde el exterior un templo griego común, aunque extraordinariamente colosal. El santuario contaba con una enorme plataforma o podio que ofrecía un área de construcción nivelada de más de 5.500 metros cuadrados. Sobre esta plataforma elevada se alzaban 122 columnas monumentales, cada una con un diámetro de 2,5 metros, que en su momento sostuvieron un elaborado techo artesonado que se extendía por toda la superficie del podio. En su estado casi concluido, los muros del templo alcanzaban la imponente altura de casi 28 metros sobre el suelo.

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Mientras que el exterior del Didimaion parecía similar al de un templo griego común, el interior era verdaderamente singular. La cámara interna o ádyton de un templo griego tradicional se construía directamente sobre la plataforma o podio. Sin embargo, el templo de Dídima se levantó alrededor de un manantial sagrado, por lo que el piso del ádyton debía permanecer a nivel del suelo. Los arquitectos del Didimeo idearon una solución ingeniosa: construyeron dos largos y estrechos túneles abovedados, cada uno de más de 21 metros de largo y poco más de 1 metro de ancho, que descendían desde la parte superior de la plataforma hasta el piso cubierto de hierba del ádyton. Este ingenioso diseño «hueco» le permitió a los miletos levantar un templo de apariencia tradicional que rivalizaba con el de Artemisa de Éfeso, a la vez que preservaba el manantial que durante siglos había sido considerado la fuente sagrada del poder oracular. Además, aunque desde el exterior el templo parecía completamente techado, la cámara interior del Didimeo estaba abierta al cielo. Esto permitió al personal del santuario cultivar un pequeño bosque de árboles sagrados en el piso del ádyton. En ese entorno idílico, entre los árboles y junto al manantial, se erigía un templo menor o naiskos que albergaba la estatua de culto de Apolo.

Inside the Temple of Apollo at Didyma
Interior del Templo de Apolo en Dídima (CC BY-NC-SA)

El significado político y religioso del Didimeo

En un mundo donde «Iglesia y Estado» eran inseparables, el Templo de Apolo en Dídima desempeñó un papel crucial en la vida religiosa y política de los miletos. El complejo del templo fue sede de importantes festividades religiosas, sacrificios y ofrendas votivas, mientras que el oráculo ejercía una influencia significativa en los estatutos cívicos, los tratados y los asuntos públicos de Mileto. Además, se confiaba en él para brindar protección frente a enemigos y orientar tanto los asuntos públicos como los exteriores (Fontenrose, 105).

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La importancia del lugar significó que el cargo de sumo sacerdote (distinto de la figura del oráculo), cuya labor era presidir el santuario, se convirtiera en una posición sumamente poderosa y muy codiciada. Elegidos y limitados a un mandato anual, los sumos sacerdotes solían ser «caballeros aristócratas de Mileto, [que estaban] profundamente involucrados en la política y el comercio de la ciudad… y cuya responsabilidad más evidente era financiar numerosas actividades asociadas al santuario» (Robinson, 12). De hecho, el cargo era tan prestigioso y el santuario tan crucial para los asuntos religiosos y políticos de Mileto, y del Mediterráneo en general, que varios emperadores romanos, entre ellos Trajano, Adriano y Juliano, fueron «elegidos» (es decir, se nombraron a sí mismos) para este puesto. Los emperadores buscaban sobre todo el título honorífico, dejando las funciones prácticas en manos de otra persona; aun así, aportaron recursos significativos para la construcción y el mantenimiento del santuario. Tanto Julio César como Calígula actuaron como patronos del templo. Trajano construyó un nuevo Camino Sagrado que conectaba el complejo con Mileto, y este fue reparado posteriormente por el emperador Juliano en el año 359 d.C. como parte de su esfuerzo por revitalizar las tradiciones religiosas grecorromanas. El patrocinio imperial del sitio pone de relieve tanto el estado inacabado del templo como el hecho de que este inmenso santuario siguió ejerciendo una notable influencia en los asuntos políticos y religiosos del Mediterráneo hasta los años finales del Imperio romano.

Stone-carved Medusa head from the temple of Apollo at Didyma
Piedra tallada de la cabeza de Medusa del Templo de Apolo en Dídima Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

El Didimeo en la Antigüedad tardía

Mientras que casi todos los emperadores occidentales, desde César hasta Juliano, consultaron al oráculo de Dídima, el episodio más famoso (o notorio) ocurrió en el año 303 d.C., durante el reinado del emperador Diocleciano. Según Lactancio en De mortibus persecutorum, Diocleciano envió una delegación a Dídima para preguntar al oráculo qué debía hacer respecto del creciente número de cristianos dentro del imperio y de las quejas generalizadas de que estos estaban molestando a los dioses; incluso los ciudadanos de Mileto habían protestado porque los cristianos se habían instalado en las afueras del templo en Dídima y que su religión herética «impedía obtener profecías precisas» (Digeser, 57). De acuerdo con Lactancio, la respuesta del oráculo, que se ha perdido para la historia, inspiró a Diocleciano a iniciar la persecución más severa y sistemática de cristianos en toda la historia romana.

Aunque el santuario siguió funcionando con normalidad hasta el siglo IV e incluso quizá hasta el siglo V d.C., el papel del oráculo en la «Gran persecución» no fue olvidado rápidamente. Durante los siglos V y VI d.C., cuando la gran mayoría de los templos griegos y romanos fueron simplemente abandonados y dejados a derrumbarse, el Didimeo fue elegido para su reutilización por parte de la comunidad cristiana, que construyó una pequeña basílica de tres naves en lo más profundo del ádyton del templo. Gracias al diseño único del Didimeo, su reutilización cristiana destaca frente a otros ejemplos de apropiación de templos. La mayor parte de la evidencia conservada de este fenómeno, poco común, ya que la vasta mayoría de templos «paganos» fueron reducidos al abandono, sugiere que los cristianos preferían construir iglesias en lugares muy visibles, generalmente en el borde mismo de la plataforma del templo, evitando a toda costa las salas centrales del edificio antiguo (Hahan, 12). Por ejemplo, en la cercana Afrodisias, los cristianos levantaron una iglesia que cubrió por completo la plataforma del antiguo templo de Afrodita. Como el templo era el punto focal de toda la ciudad, la iglesia era altamente visible y se convirtió en una demostración poderosa del ascenso de la comunidad cristiana. Este tipo de apropiación, sin embargo, no era posible en Dídima, pues el Didimeo solo daba la apariencia de tener una plataforma tradicional sobre la cual se pudiera construir una iglesia. Aun así, la comunidad cristiana edificó su pequeña basílica directamente sobre el suelo sin pavimentar del ádyton, donde quedaba totalmente invisible para quienes pasaban por fuera del antiguo templo.

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Reconstrucción

Desafortunadamente, se puede decir muy poco sobre esta iglesia, ya que los arqueólogos alemanes de comienzos del siglo XX d.C. retiraron rápidamente todos sus restos con escasa documentación, en un intento por restaurar el templo a su forma helenística (véase Wiegand). Sin embargo, vale la pena considerar que la construcción de esta basílica en ese lugar tuvo menos que ver con el papel del oráculo en la «Gran persecución» y más con la asociación del templo con el dios Apolo. Diversos investigadores han demostrado que los cristianos eran aficionados a establecer paralelos entre Apolo como inspirador de la profecía pagana y Cristo como fuente de la profecía cristiana (Kerkeslager, 119). Quizá la apropiación de este santuario oracular indica que los cristianos locales, como antes los romanos, los griegos y los carios, también consideraban el manantial natural como una fuente de profecía que solo necesitaba ser purificada o santificada mediante los rituales cristianos apropiados. Resulta particularmente interesante destacar que fue junto a este mismo manantial donde los cristianos construyeron un baptisterio destinado a iniciar a los nuevos miembros de la comunidad.

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Bibliografía

  • Depalma Digeser, E. "An Oracle of Apollo at Daphne and the Great Persecution." Classical Philology, 99/2004, pp. 57-77.
  • Fontenrose, J. Didyma: Apollo's Oracle, Cult, and Companions. University of California Press, 1988
  • Hannah, J. et al. From Temple to Church: Destruction and Renewal of Local Cultic Topography in Late Antiquity. Brill, Boston, 2008
  • Hebert, L. The Temple-Church at Aphrodisias. N.York University, 2000
  • Kerkeslager, A. "Apollo, Greco-Roman Prophecy, and the Rider on the White Horse in Rev. 6:2." Journal of Biblical Literature, 1/112/1993, pp. 116-121.
  • Lonzo Robinson, T. Theological Oracles and the Sanctuaries of Claros and Didyma: A Thesis. Harvard University Press, 1981
  • Wiegand, T. & Knackfus, H. Didyma. Mann, Berlin, 1941

Sobre el traductor

Bruno Castillo
Licenciado en traducción inglés-español, aficionado de la historia, la astronomía e interesado en libros de ciencia ficción y fantasía. Actualmente se encuentra desarrollando sus habilidades como traductor y buscando nuevas oportunidades.

Sobre el autor

Daniel
Daniel es un estudiante de doctorado en el Departamento de Historia del Arte en la Universidad de Wisconsin-Madison. Estudia el arte y arquitectura del mediterráneo antiguo con énfasis en el arte y arquitectura monumental cristiana inicial.

Cita este trabajo

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Daniel. (2025, diciembre 08). Templo de Apolo en Dídima. (B. Castillo, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-640/templo-de-apolo-en-didima/

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Daniel. "Templo de Apolo en Dídima." Traducido por Bruno Castillo. World History Encyclopedia, diciembre 08, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-640/templo-de-apolo-en-didima/.

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Daniel. "Templo de Apolo en Dídima." Traducido por Bruno Castillo. World History Encyclopedia, 08 dic 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-640/templo-de-apolo-en-didima/.

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