La derrota de Roma en la batalla del bosque de Teutoburgo

Artículo

Oxford University Press
por James Lacey, traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 01 agosto 2022
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Disponible en otros idiomas: inglés, serbio, árabe, francés

En la batalla del bosque de Teutoburgo, en el año 9 d.C., una fuerza de bárbaros aniquiló a tres legiones romanas, por lo que el emperador romano Augusto (27 a.C. - 14 d.C.) tuvo que deambular cada noche por su palacio, gritando al comandante derrotado, Publio Quinctilio Varo, que le devolviera sus legiones. La derrota no solo detuvo el crecimiento del Imperio Romano, sino que también creó la división latino-germánica que persiste en Europa occidental hasta nuestros días.

Battle of Teutoburg Forest [Artist's Impression]
Batalla del bosque de Teutoburgo [impresión artística]
The Creative Assembly (Copyright)

Varo en Germania

En el año 9 d.C., Publio Quinctilio Varo, el primer gobernador de la nueva provincia romana de Germania, partía de su cuartel general de verano cerca de Minden hacia la fortaleza legionaria romana de Moguntiacum (la actual Maguncia) cuando recibió la noticia de que una pequeña tribu germana se había sublevado. Las revueltas no eran nada nuevo para Varo; en su anterior cargo de gobernador de Siria, se le encomendó la tarea de imponer un duro régimen fiscal a los lugareños, y como casi siempre que un pueblo conquistado siente por primera vez el yugo de las exigencias fiscales de Roma, Judea se sublevó. Siguiendo la costumbre romana para reprimir revueltas, Varo marchó rápidamente con dos de sus cuatro legiones para relevar a una legión atrapada en Jerusalén. Al acercarse, la ciudad de Séforis fue asaltada y sus habitantes se vendieron como esclavos. El poderío visible de las legiones, unido a ejemplos como el de Séforis, quebró la voluntad de los rebeldes, y Jerusalén se rindió sin luchar, lo que no impidió a Varo crucificar a 2000 supuestos insurgentes.

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Luego de agregar otro ejemplo exitoso al libro de jugadas romano, Varo no vio ninguna razón para desviarse de los métodos probados. En cuanto se produjo la primera señal de rebelión en Germania, se puso en marcha con las tres legiones que tenía a su disposición: XVII, XVIII y XIX. Desgraciadamente para Varo, su oponente, Arminio, había sido educado y entrenado por los romanos y, por lo tanto, conocía bien las jugadas romanas.

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Dispersa a lo largo de diez millas y marchando como si tuvieran pocas preocupaciones, la columna romana se volvió precaria e indisciplinada.

Dispersa a lo largo de diez millas y marchando como si tuvieran pocas preocupaciones, la columna romana se volvió inusualmente precaria e indisciplinada. A juicio de los legionarios, tras años de campaña de Tiberio y su hermano Druso, los germanos eran un pueblo vencido. Algunos se podían rebelar de vez en cuando, pero pocos lo consideraban más preocupante que las revueltas esporádicas en la Galia tras la conquista de Julio César. En consecuencia, muchos legionarios vagaban desarmados entre los seguidores del campamento cuando se produjo el desastre.

Bosque de Teutoburgo

La lluvia llegó temprano en el segundo día de marcha y se intensificó a medida que se venía la tarde. Luchando contra la lluvia y el viento, los legionarios avanzaron en el barro, lo que hizo que el tren de equipaje avanzara muy lentamente. Protegidos contra las inclemencias del tiempo, se volvieron insensibles a todo excepto a su miseria. Al entrar en un estrecho paso entre dos secciones del Valle de Teutoburgo, los desprevenidos romanos no vieron la trampa cuidadosamente tendida y marcharon hacia ella sin suerte.

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Acosados por todos lados por los proyectiles, las legiones cayeron en el caos, envalentonando a los guerreros alemanes para que se acercaran, lanzaran cada vez más proyectiles y abrumaran partes de la línea romana. Poco a poco, pero inexorablemente, centuriones curtidos en la batalla restauraron el orden en la vacilante columna mientras reunían a los legionarios cercanos a sus estandartes, sacaban las espadas y dirigían los contraataques. Tras una feroz lucha, lograron resistir los primeros y frenéticos asaltos alemanes. Los romanos habían ganado tiempo, y Varo aún tenía a mano el grueso de tres legiones veteranas afectadas pero que se recuperaban rápidamente. Mientras los supervivientes construían un campamento fortificado y quemaban su engorroso tren de equipajes, Varo llevó a cabo un consejo de guerra en el que se decidió marchar hacia el oeste, hacia la base fortificada romana de Xanten. Incluso después de una noche miserable, las legiones, aún impávidas, abrieron rápidamente una brecha en las líneas alemanas y se dirigieron hacia el oeste.

Battle of Teutoburg Forest Map
Mapa de la batalla del bosque de Teutoburgo
Cristiano64 (CC BY-SA)

Varo, una vez más, jugó a favor de Arminio. Mientras las tenaces legiones se adentraban en el estrecho paso de Kalkrieser-Niederweder-Senke, Arminio y el grueso de sus fuerzas alemanas esperaban detrás de un muro construido a lo largo de los seis kilómetros del paso. Aunque los romanos volvieron a ser atacados por todas partes, esta vez estaban preparados para hacer frente al asalto. Sin embargo, en lugar de ofrecer un enfrentamiento directo, los alemanes permanecieron detrás de sus muros protectores, lanzando miles de misiles. La mayoría de los romanos se agazaparon tras sus escudos, mientras que algunas cohortes, no dispuestas a permanecer como blancos pasivos, avanzaron sobre las posiciones alemanas. La mayoría de estos asaltos sin apoyo fueron rechazados con facilidad, pero otros se abrieron paso, solo para ser reducidos por los miles de alemanes que esperaban al otro lado de las murallas.

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Después de cuatro días de lucha, los alemanes habían destruido tres legiones.

Cuando la cohesión romana se empezó a derrumbar, Arminio desató a sus guerreros en masa contra las legiones tambaleantes. Cayeron miles de personas mientras cada bando atacaba al otro con la espada y el hacha. Las pérdidas alemanas debieron ser mayores, pero se reforzaron continuamente a lo largo del día, mientras los romanos, que estaban a cien millas de su fortaleza, se desesperaban por recibir ayuda.

Los restos de la columna romana se retiraron hacia el oeste, probablemente hacia Osnabrück, y acamparon en una colina cercana para pasar la noche. Sin energía para fortificar su campamento, los legionarios se acurrucaron y resguardaron de las inclemencias meteorológicas y una creciente marea de bárbaros. Su desconsuelo aumentó cuando supieron que la caballería había desertado y que Varo se había suicidado. Al cuarto día, volvieron a caer en una emboscada en una zona arbolada, y al mediodía todo había terminado. Después de cuatro días de lucha, los alemanes habían destruido tres legiones. Torturaron a los supervivientes romanos antes de colgarlos o quemarlos vivos. Clavaron sus cabezas en los árboles o se llevaron los cráneos a casa como recuerdo.

Consecuencias

Seis años más tarde, Germánico, al frente de un nuevo ejército romano en busca de venganza, volvió a visitar el lugar de la batalla. Tácito registró el acontecimiento:

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En la llanura intermedia había huesos descoloridos, esparcidos o en montoncitos, conforme los hombres fueron cayendo, huyeron o se mantuvieron firmes. Junto a ellos yacían lanzas astilladas y extremidades de caballos, mientras que los cráneos humanos figuraban clavados en los troncos de los árboles. En las arboledas vecinas había altares salvajes en los que se había asesinado a los tribunos y centuriones principales.

En un instante, el poder romano al este del Rin se desvaneció, y las dos décadas de esfuerzos romanos para someter a Germania se fueron por la borda. Angustiado por el colapso de su política y la pérdida irreparable de tres de las 28 legiones del Imperio romano, Augusto se puso de luto, se rasgó las vestiduras y se dejó crecer el pelo y la barba. Las fuentes antiguas afirman que mientras caminaba por los pasillos de su residencia de vez en cuando se detenía y se golpeaba la cabeza contra una pared, lamentándose: "Varo, devuélveme mis legiones".

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Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública y vive en Uruguay. Tiene estudios avanzados de lingüística, le encantan la historia y las humanidades en general. Es la editora de español de la World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Lacey, J. (2022, agosto 01). La derrota de Roma en la batalla del bosque de Teutoburgo [Rome's Defeat at the Battle of Teutoburg Forest]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2026/la-derrota-de-roma-en-la-batalla-del-bosque-de-teu/

Estilo Chicago

Lacey, James. "La derrota de Roma en la batalla del bosque de Teutoburgo." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación agosto 01, 2022. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2026/la-derrota-de-roma-en-la-batalla-del-bosque-de-teu/.

Estilo MLA

Lacey, James. "La derrota de Roma en la batalla del bosque de Teutoburgo." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 01 ago 2022. Web. 15 ago 2022.

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