Artes marciales en el Japón medieval

Mark Cartwright
por , traducido por Federica Buckmeier
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En el Japón medieval había 18 artes marciales (bugei o bujutsu), que incluían el uso de armas, técnicas de defensa personal sin armas, natación y habilidades ecuestres. Originalmente diseñadas para perfeccionar las habilidades de los guerreros y así lograr mayor éxito en el campo de batalla, muchas de estas artes fueron practicadas más tarde por civiles como método para fomentar la disciplina, la agilidad y la alerta mental. Muchas de estas artes siguen siendo populares hoy en día, especialmente el judo, el kendo, el karate y el aikido.

Japanese Kyudo Archer
Arquero japonés de kyudo Unknown Artist (Public Domain)

Orígenes y desarrollos

Varias de las artes marciales que se hicieron populares en el Japón medieval fueron introducidas desde China, donde, según la tradición, habían comenzado como una forma para que los monjes budistas se aseguraran de estar lo suficientemente en forma para sentarse en meditación durante horas y como un método para ayudarlos a concentrarse. Con el tiempo, estos ejercicios comenzaron a incorporar habilidades con armas y se difundieron hacia Japón. El kendo, por ejemplo, que enfatizaba la destreza con la espada, probablemente fue introducido allí en el siglo VII d.C. Sin embargo, los japoneses añadieron sus propias armas, habilidades y un énfasis psicológico a las artes marciales para adaptarlas tanto a sus necesidades militares como a su enfoque filosófico. Desde el siglo X d.C. y a lo largo del período medieval (1185-1603), los guerreros, especialmente los samuráis, practicaban sus habilidades en el manejo de armas y la equitación para prepararse ante los desafíos de las guerras, demasiado frecuentes, que asolaban el país debido a la lucha por la dominancia entre señores de la guerra rivales.

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El arma principal de los guerreros samuráis de Japón fue, durante gran parte de su historia temprana, el arco largo.

Sin embargo, no fue hasta el período Edo (1603-1868) cuando estas prácticas pasaron a conocerse formalmente como las artes marciales que hoy conocemos, es decir, actividades en tiempos de paz diseñadas para promover no solo habilidades marciales, sino también la disciplina y un enfoque filosófico y espiritual hacia la vida en general. En Japón, el dios guerrero y del trueno, Takemikazuchi-no-kami, se consideran el patrón de las artes marciales, y muchos salones de entrenamiento (dojo) todavía cuentan con un pequeño santuario dedicado a él.

Las 18 artes marciales clásicas

Los guerreros medievales a menudo se especializaban en solo algunas artes marciales, y los clubes de entrenamiento generalmente se enfocaban en ciertas categorías, como esgrima, equitación o combate sin armas. En el Japón medieval había 18 artes marciales clásicas. Conocidas colectivamente como bugei juhappan, estas eran:

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  • tiro con arco (kyudo/kyujutsu)
  • manejo de bastón punzante (mojiri)
  • lanzamiento de hoz encadenada (kusarigamajutsu)
  • lanzamiento de daga (shurikenjutsu)
  • esgrima/manejo de espada (kendo/kenjutsu)
  • habilidades con armas de fuego (teppo)
  • equitación (bajutsu)
  • escupir agujas (fukumibarijutsu)
  • manejo de alabarda (naginata jutsu)
  • habilidades con cuerda (torite)
  • manejo de espada corta (tanto)
  • espionaje (ninjutsu)
  • manejo de bastón (bojutsu)
  • manejo de lanza (sojutsu)
  • natación (suieiijutsu)
  • desenvainado de espada (iaijutsu)
  • manejo de porra (jitte)
  • yawara (judo/jujutsu)

Samurai on Horseback
Samurái a caballo Unknown Artist (Public Domain)

Las principales artes marciales

Tiro con arco

Durante gran parte de la historia temprana de Japón, el arma principal de los guerreros samurái fue el arco largo, y la destreza en su uso se practicaba en el arte marcial del kyudo o kyujutsu («el camino del arco»). El tiro con arco, cuya práctica se remonta por lo menos al siglo VI d.C., presentaba dos variantes bien diferenciadas. El primero era un evento civil formal donde el estilo y la técnica del arquero, en posición erguida, se valoraban más que acertarle al blanco. Primero, el arquero apuntaba su flecha al cielo y después a la tierra para simbolizar la unidad entre ambos elementos y luego, montado a caballo, apuntaba a un grupo de tres blancos circulares. Cada blanco estaba colocado a unos 60 metros de distancia y el arquero debía acertar a uno de los cinco círculos concéntricos mientras seguía una pista circular con su caballo. Los arqueros que lograban acertar a los tres blancos pasaban a la siguiente ronda, donde debían acertar a tres objetivos de arcilla mucho más pequeños. El ganador del concurso era el arquero que lograba acercarse más al centro de los blancos, según el criterio de un juez. Esta forma de tiro con arco se conoce como Yabusame y, con raíces en el siglo XI d.C., aún es popular en Japón hoy en día.

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El segundo tipo de tiro con arco era mucho más útil en términos militares: consistía en disparar flechas con velocidad mientras se cabalgaba. Los arqueros también practicaban en batallas simuladas, e incluso hubo casos en los que batallas reales se resolvieron mediante duelos entre dos arqueros montados que cargaban repetidamente el uno contra el otro para determinar al vencedor.

Al igual que en las artes marciales sin armas, el énfasis en las técnicas de esgrima se centraba más en la defensa que en el ataque.

Los arcos medían entre 1,5 y 2,5 metros (5 a 8 pies) de largo y solían estar hechos de madera y bambú laminado, a menudo protegidos con laca. Las flechas de bambú variaban en longitud, pero por lo general se medían en unidades del puño cerrado; una flecha estándar tenía 12 puños de longitud, lo que equivale a unos 86–96 cm (34–38 pulgadas). Las flechas contaban con tres o cuatro plumas estabilizadoras para mejorar su vuelo. En el periodo medieval, la espada desplazó al arco como arma principal de los guerreros, aunque fue la introducción de las armas de fuego a fines del siglo XVI d.C. lo que marcó su declive definitivo en el campo de batalla.

Lanzas

Otra arma tradicional clave en la guerra japonesa fue la lanza (yari), diseñada no para lanzar, sino para atacar con estocadas. Su uso se practicaba en el arte del sojutsu. La mayoría tenía una hoja doble afilada que medía entre 30 y 75 cm (12–29 pulgadas). Un tipo común tenía una hoja en forma de L diseñada para enganchar y derribar a jinetes enemigos de sus caballos. De igual forma, la alabarda de una sola hoja (naginata) era un arma básica de la infantería, aunque no tuvo un arte marcial específico hasta el siglo XVII d.C. Este arte fue uno de los pocos practicados tanto por hombres como por mujeres, las cuales normalmente eran hijas de samuráis.

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Samurai Swords
Espadas samuráis Los Angeles County Museum of Art (Public Domain)

Espadas

La espada (nihonto) siempre ha tenido un significado especial en Japón, ya que era un arma usada por los dioses en el relato de la creación según el sintoísmo, y es uno de los tres objetos de los Tres Tesoros Sagrados. El arte de la esgrima se practicaba en el kendo («el camino de la espada»), que originalmente utilizaba espadas reales, aunque más adelante se reemplazaron por armas menos letales con hojas de bambú (shinai). La tradicional espada japonesa larga y curva (katana) medía alrededor de 60 cm (2 pies) y tenía una hoja de acero fuerte con un solo filo extremadamente cortante. Se empuñaba con ambas manos, y el arte marcial buscaba perfeccionar los reflejos y la agudeza mental indispensables en el campo de batalla. La espada reemplazaría al arco largo y se convertiría en el arma principal de los samuráis de élite desde el período Kamakura (1185–1333 d.C.). Desenvainar la espada de manera eficiente era una habilidad en sí misma (iaijutsu), y el objetivo en combate real era cortar al oponente en un solo movimiento, con gracia y velocidad. Como en otras artes marciales, las técnicas de esgrima ponían el énfasis en la defensa más que en el ataque.

Caballos

La equitación o bajutsu fue una habilidad clave en la guerra japonesa desde el siglo V d.C. Los caballos japoneses, provenientes en su mayoría del salvaje noreste del país, solían ser bajos pero robustos. Se preferían los sementales, aunque podían ser temperamentales y difíciles de controlar. El jinete tenía mayor control mediante riendas, bocado, brida y una silla de madera (kura) que contaba con estribos en forma de copa, lo que permitía disparar el arco en posición erguida y hacía más difícil derribar al jinete. Aunque rara vez llevaban armadura, a los caballos se les colocaban herraduras e incluso, en ocasiones, sandalias de paja (umagutsu) para reducir el ruido al acercarse al enemigo.

Natación

La natación o suieiijutsu se convirtió en un arte marcial popular a partir del siglo XII d.C. y no se trataba simplemente de cruzar una masa de agua lo más rápido posible, sino de hacerlo llevando armas y en silencio, incluso bajo el agua. Sin duda, esto respondía al aumento del número de castillos en Japón y a su característica de contar con un foso protector amplio.

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Ninja by Hokusai
Ninja, por Hokusai Katsushika Hokusai (Public Domain)

Ninjas

El ninjutsu era el arte marcial practicado por los ninjas, tropas especializadas de los ejércitos japoneses encargadas de misiones de sabotaje, asesinato, espionaje y asalto a castillos. El ninjutsu implicaba adquirir un alto nivel de habilidad en el uso de todo tipo de armas y equipos, desde garfios hasta las famosas estrellas arrojadizas (shuriken). Entrenado desde la infancia por un maestro o sensei en una escuela especializada, un ninja aprendía todas las artes marciales clásicas y luego pasaba a habilidades altamente especializadas como lectura de mapas, camuflaje y salto entre tejados, así como técnicas para atar prisioneros, preparar venenos y usar explosivos.

En la era moderna

El judo («el camino de la suavidad») solo se volvió popular a partir del siglo XIX d.C., pero evolucionó del jujutsu («técnicas suaves»), que había ganado popularidad desde el siglo VIII d.C. en Japón. Los ataques, agarres y lanzamientos se desarrollaron a partir de formas de lucha mucho más antiguas. Esencialmente, es un método de defensa personal en el que se requiere gran agilidad y movimientos rápidos y precisos y se enfoca en los puntos débiles del cuerpo del oponente. Otras artes marciales similares que se incorporaron más tarde fueron el karate («mano vacía»), popular en Japón solo desde el siglo XX d.C., y el aikido («camino de la armonía del espíritu»), donde se inmoviliza al atacante aplicando presión en las articulaciones, a veces incluso dislocándolas.

This content was made possible with generous support from the Great Britain Sasakawa Foundation.

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Sobre el traductor

Federica Buckmeier
Estudiante avanzada de traducción con experiencia en proyectos terminológicos junto a la OMPI. Interesada en la traducción especializada y en facilitar el acceso multilingüe a contenidos culturales y educativos.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, julio 28). Artes marciales en el Japón medieval. (F. Buckmeier, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1436/artes-marciales-en-el-japon-medieval/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Artes marciales en el Japón medieval." Traducido por Federica Buckmeier. World History Encyclopedia, julio 28, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1436/artes-marciales-en-el-japon-medieval/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Artes marciales en el Japón medieval." Traducido por Federica Buckmeier. World History Encyclopedia, 28 jul 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1436/artes-marciales-en-el-japon-medieval/.

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