Cambises II (que reinó de 530-522 a.C.) fue el segundo rey del Imperio aqueménida. El gran historiador Heródoto lo presenta como un rey loco que cometió muchos actos de sacrilegio durante su estancia en Egipto, incluida la matanza del toro de Apis. Sin embargo, parece que este relato deriva en gran medida de la tradición oral egipcia, por lo que puede que no sea del todo imparcial. La mayoría de los sacrilegios que se le atribuyen a Cambises no están respaldados por las fuentes contemporáneas. Al final de su reinado, Cambises se enfrentó a una revuelta por un hombre que decía ser su hermano Esmerdis y murió de camino a suprimir dicha revuelta.
Rey de Babilonia
Cambises era hijo de Ciro el Grande y su esposa Cassandane, hermana del noble persa Ótanes. Tenía un hermano menor llamado Esmerdis, con el que compartía tanto padre como madre. Ya en 539 a.C., cuando Ciro conquistó Babilonia, Cambises ostentaba el puesto de príncipe heredero. Aparece mencionado en el Cilindro de Ciro, junto con su padre, Ciro, donde se dice que recibió las bendiciones del dios babilónico supremo, Marduk. En los documentos babilónicos datados entre abril y diciembre de 538 a.C. se describe a Cambises como «rey de Babilonia», mientras que Ciro recibe el título de «rey de las tierras». Puede que nombraran a Cambises rey de Babilonia para prepararlo para la sucesión al trono persa.
El reinado de Cambises en Babilonia se inauguró con su participación en la ceremonia de Año Nuevo babilónica el 27 de marzo de 538 a.C. La función más importante de la ceremonia de Año Nuevo consistía en transmitir la legitimación divina del monarca gobernante. El propósito de la ceremonia de Año Nuevo consistía en transmitir la legitimación divina del monarca gobernante. Este evento se describe en la Crónica de Nabonido, pero, debido a la naturaleza fragmentada de este texto, es difícil establecer lo que ocurría. Se describe a Cambises como vestido con ropas elamitas durante esta ocasión y negándose a deponer sus armas. Puede que este incidente ofendiera a los sacerdotes babilonios. Puede que también fuera el motivo por el que su reinado de babilonia fue más corto de lo esperado. Tras abdicar como rey de Babilonia, Cambises siguió activo en la región, ya que su nombre aparece en varios documentos legales de Babilonia y Sippar.
Primeros años de reinado
Poco antes de partir en campaña contra los maságetas, Ciro nombró a Cambises «rey de las tierras» y «rey de Babilonia». Cuando Ciro se murió en diciembre de 530 a.C., Cambises lo sucedió sin incidente alguno. Los primeros años del reinado de Cambises fueron relativamente tranquilos, aunque una hambruna en Babilonia entre 528 y 526 a.C. puede que provocara rumores de que los dioses no aprobaban a este nuevo rey.
La inscripción de Behistún de Darío I el Grande dice que Cambises mató a su hermano menor Esmerdis durante sus primeros años en el trono:
Después, Cambises mató a este Esmerdis. Cuando lo hizo, el pueblo no supo que Esmerdis había muerto. Entonces, Cambises se fue a Egipto.
El historiador griego Ctesias nos cuenta que Ciro había nombrado a Esmerdis (conocido como «Tanyoxarces» en la obra de Ctesias) sátrapa de las satrapías orientales antes de su muerte, un puesto normalmente reservado para el príncipe heredero. Como Cambises no tenía heredero, Esmerdis era el siguiente en la línea de sucesión. Puede que Cambises temiera la posición fuerte de su hermano menor y que lo matara «en secreto», tal y como dice la inscripción de Behistún.
Conquista de Egipto
En 525 a.C., Cambises invadió Egipto. Heródoto afirma que el faraón Amosis II (también Amasis II, que reinó de 570-526 a.C.) había roto su promesa de casar a una de sus hijas con Cambises y que, en su lugar, le envió la hija del antiguo faraón Apries. Sin embargo, parece que este incidente no fue más que un pretexto bajo el cual Cambises quiso subyugar a la última superpotencia de la región. El propio Amosis se murió en noviembre de 526 a.C. y lo sucedió Psamético III (que reinó de 526-525 a.C.), pero eso no evitó que Cambises invadiera Egipto. Probablemente la campaña se había preparado años antes.
De camino a Egipto, Cambises marchó con su ejército por la costa del Mediterráneo. Mientras atravesaban el desierto del Sinaí, los jefes árabes locales les proporcionaron agua fresca. Cambises también envió una flota fenicia con refuerzos a lo largo de la costa mediterránea. Psamético I envió a su almirante Udjahorresnet (también llamado Wedjahor-Resne) a detener a la flota fenicia, pero parece que este cambió de bando antes de que se produjera ninguna batalla naval. De la misma manera, Polícrato de Samos, que había prometido proporcionarle mercenarios a Psamético, decidió enviárselos a Cambises. Psamético se quedó sin aliados.
En mayo de 525 a.C. Cambises llegó a la ciudad de Pelusio, donde la rama más oriental del delta del Nilo llega al mar Mediterráneo. Las tropas persas derrotaron a las egipcias en la batalla y fueron a asediar Menfis. Tras la caída de Menfis, Cambises siguió adelante a lo largo del Nilo y para agosto de 525 a.C. todo Egipto estaba en manos de los persas. Las tribus libias vecinas y las ciudades-Estado griegas a lo largo de la costa libia se sometieron voluntariamente a Cambises. Tras la conquista de Egipto, Cambises se dirigió a la capital egipcia en Sais para coronarse faraón. Adoptó un nombre regio egipcio y participó en las ceremonias egipcias, igual que hiciera su padre Ciro al conquistar Babilonia. El almirante Udjahorresnet, que se había cambiado al bando de los persas, fue nombrado médico jefe y consejero de Cambises.
Aunque Cambises no experimentó muchos problemas durante su conquista inicial de Egipto, el hecho de que se quedara allí hasta 522 a.C. indica que tuvo que enfrentarse a cierta resistencia por parte de la población. Hubo al menos un rival, Petubastis IV, que desafió su mando en 522 a.C. Petubastis probablemente residía en el oasis de Dakhla, en el interior del desierto libio. Puede que Cambises enviara un ejército a desbandar la revuelta, que puede que fuera derrotado en la batalla. Esta derrota más adelante daría lugar a la leyenda del ejército perdido de Cambises, del que se sabe por la obra de Heródoto. Para encubrir la derrota, los persas afirmaron que el ejército se había perdido en una tormenta de arena.
La locura
Aunque las fuentes contemporáneas presentan a Cambises como un rey normal que aceptaba las prácticas culturales y religiosas de las tierras que conquistaba, Heródoto lo presenta como el estereotípico rey loco. Lo acusa de pervertir y quemar el cuerpo del faraón Amosis y de matar al ternero de Apis recién nacido, que en la religión egipcia se adoraba como un dios. Además, Heródoto interpreta el asesinato de su hermano Esmerdis y su matrimonio con sus hermanas Roxane y Atossa como signos de locura. No obstante, tales retratos estereotípicos normalmente surgen de tradiciones orales subjetivas y deberían tratarse como tal. Además, hay buenos motivos para dudar de las afirmaciones específicas relativas a la locura de Cambises.
Para empezar, la noción de que Cambises mató al ternero de Apis se contradice con la evidencia contemporánea. Gracias a las estelas funerarias del Serapeo de Saqqara podemos deducir que durante el reinado de Cambises murió un toro de Apis en septiembre de 524 a.C., pero para entonces este toro ya tenía 20 años. Ciertamente no era un ternero como dice Heródoto y el siguiente toro de Apis murió durante el reinado de Darío I el Grande, a una edad madura. Además, puede que el sacerdocio egipcio tuviera razones diferentes para odiar a Cambises. Se sabe que limitó en gran medida los privilegios que habían recibido los templos de los faraones de la dinastía XXVI, así que puede que se inventaran la historia de que Cambises mató al toro de Apis para dañar aún más su reputación.
Otro motivo para sospechar del relato de Heródoto es que sitúa el asesinato de Esmerdis después de la invasión de Egipto y también después de la matanza del ternero sagrado de Apis. Sin embargo, la inscripción de Behistún, que es más o menos contemporánea, afirma claramente que Cambises mató a Esmerdis antes de ir a Egipto. Puede que Heródoto, o su informante, se tomaran ciertas libertades a la hora de describir el orden de acontecimientos para hacer parecer que la locura de Cambises había empezado después de matar al toro de Apis. Puede que los reyes persas posteriores explicaran el asesinato de Esmerdis como una señal de locura, pero al fin y al cabo se trató sencillamente de una elección estratégica por parte de Cambises. Por último, su matrimonio con sus hermanas Roxana y Atossa no debería resultar sorprendente, ya que los matrimonios entre hermanos habían sido una práctica elamita común durante siglos.
La revuelta de (Pseudo)Esmerdis
En marzo de 522 a.C. un hombre que decía ser el hermano menor de Cambises empezó una rebelión en Persia. Como Cambises había matado a Esmerdis «en secreto», la mayoría de la gente no tenía ni idea y pensaba que seguía vivo. La inscripción de Behistún describe así los acontecimientos:
Después había un hombre, un magio, Gaumata de nombre, que despertó una rebelión en Pais iyauvada, en un monte llamado Arakadris. El decimocuarto día del mes revolucionó Viyaxana. Mintió al pueblo, diciendo: «Yo soy Esmerdis, el hijo de Ciro y hermano de Cambises». Luego, toda la gente se rebeló y de Cambises se pasaron a su bando, tanto en Persia como en Media, y las demás provincias. Se hizo con el reino; el noveno día del mes de Garmapada se hizo con el reino.
Albert T. Olmstead ha puesto en duda esta narración porque considera poco probable que el asesinato de Esmerdis pasara desapercibido durante tantos años y que un impostor cualquiera pudiera tomar su lugar con tanta facilidad. En vez de eso, Olmstead cree que Cambises nunca mató a Esmerdis y que el hombre que se alzó contra él en 522 a.C. era realmente el verdadero Esmerdis. Puede que Cambises se inventara esta «narrativa del impostor» para deslegitimar la presunción de su hermano al trono y que más tarde Darío I el Grande la adoptara para justificar su golpe de Estado contra el sucesor legítimo de Cambises.
Muerte
Al enterarse de la revuelta, Cambises reunió inmediatamente a su ejército y se preparó para regresar a casa. Le confesó al ejército que había matado al verdadero Esmerdis «en secreto» años atrás y dijo que el hombre que afirmaba ser su hermano en realidad era un impostor.
Cambises nunca se enfrentó a Esmerdis en batalla. Murió en abril de 522 a.C. mientras regresaba a casa. La inscripción de Behistún dice que Cambises «murió su propia muerte», una expresión que ha dado lugar a muchas especulaciones. Heródoto afirma que Cambises murió en una ciudad siria llamada Ecbatana cuando la espada se le resbaló de la vaina y le atravesó el muslo en el mismo punto en el que había apuñalado al toro sagrado de Apis hacía años. Parece que esta historia deriva de la misma tradición oral que le atribuía a la locura de Cambises la matanza del toro de Apis y que, en consecuencia, es poco fiable. Otras interpretaciones dicen que Cambises se suicidó o que lo asesinaron.
Se han identificado varios lugares como la tumba de Cambises, incluido el Zendan-e Suleiman de Pasargada y el Takh-e Rustam cerca de Naqsh-e Rustam.
Legado
Esmerdis (ya fuera el real o el impostor Gaumata) siguió gobernando hasta que en septiembre de 522 a.C. fue asesinado por siete nobles persas. El cabecilla de esta conspiración no era otro que Darío, que había sido lancero de Cambises. Ahora que todos los descendientes masculinos de Ciro habían muerto, Darío se autoproclamó rey. Afirmó ser un primo lejano de Ciro y dijo que el hombre que había afirmado ser Esmerdis era un impostor. Con esto, estalló una guerra civil en la que Darío derrotó a todos los líderes separatistas y afirmó su autoridad sobre el imperio. Con el ascenso de Darío, una rama diferente de la dinastía aqueménida se hizo con el poder. Darío es conocido por haber consolidado las primeras conquistas aqueménidas y por reorganizar el Imperio aqueménida.
En cuanto a Cambises, su reputación se deterioró rápidamente tras su muerte. Los persas lo recordaron principalmente por su muerte ignominiosa que, a su parecer, era un signo de que había perdido el favor de los dioses. Después, todos los acontecimientos de su reinado se reinterpretaron para ajustarse a esta narrativa. Además, los egipcios, que para la época en la que escribió Heródoto estaban molestos con el dominio persa, habían creado una narrativa sobre Cambises como un rey loco y blasfemo. Sin embargo, si miramos a las pruebas contemporáneas, parece que Cambises fue un rey normal que continuó con las políticas de su padre.

