Federico el Grande

Forjando el Estado prusiano
Harrison W. Mark
por , traducido por Edilsa Sofia Monterrey
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Frederick the Great of Prussia (by Wilhelm Camphausen, Public Domain)
Federico el Grande de Prusia, 1870 Wilhelm Camphausen (Public Domain)

Federico II de Prusia (1712-1786), mejor conocido como Federico el Grande, fue uno de los gobernantes más significativos de la Europa del siglo XVIII. Al ser un vástago por línea directa de la Casa de los Hohenzollern, llegó al poder en 1740 a la edad de 28 años y en el transcurso de un reinado que duró 46 años transformó a Prusia, un lugar atrasado de tercera categoría, en una de las potencias europeas más importantes.

Su carrera militar resistió dos conflictos mayores, la guerra de Sucesión austríaca (1740-1748) y la guerra de los Siete Años (1756-1763), e incluyó algunas de las batallas más significativas que el Ejército prusiano jamás libró. Sin embargo, Federico II no solo fue un militar, también se dedicó a la cultura, particularmente a lo relacionado con la música y la Ilustración. En los siglos que sucedieron su muerte en 1786, su legado ha sido sometido a varias revisiones y alternativamente se le considera como un autócrata despreciable, como un general brillante o como un monarca ilustrado.

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Juventud

Federico nació el 24 de enero de 1712 en el Palacio de Berlín, en el reino de Prusia. En aquella época, Prusia no era la gran potencia que pronto llegaría a ser, sino un reino atrasado de tercera categoría dentro de los enmarañados confines del Sacro Imperio Romano Germánico. Era uno de los nueve hijos nacidos del matrimonio entre el rey Federico Guillermo I de Prusia (reinó del 1713 al 1740) y su esposa, Sofía Dorotea de Hannover. Durante los primeros años de su vida, Federico vivió con su madre y su hermana mayor, Guillermina, y recibió enseñanza por parte de tutores franceses; sus memorias juveniles fueron gratas, llenas de arte, música y esparcimiento.

SU PADRE LO DETESTABA PORQUE MOSTRABA CARACTERÍSTICAS «AFEMINADAS».

Luego, alrededor de los siete años de edad, a Federico lo arrancaron de esta vida confortable y lo arrojaron a un mundo alemán, austero y frío determinado por su padre. Conocido como el «Rey Soldado», Federico Guillermo I había transformado a Prusia en una sociedad centralizada, altamente militarista. El joven Federico estaba sujeto a un horario rígido y se esperaba que participara en actividades masculinas, tales como la caza, la equitación y el tiro. Al principio, el príncipe trató de mostrar interés en estas cosas, pero su padre lo detestaba porque mostraba características «afeminadas», tales como ponerse guantes blancos a la moda durante una partida de caza, retroceder ante el sonido de disparos y su pasión por la música y la literatura.

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En 1726, a Federico lo pusieron a cargo de una compañía del regimiento del propio rey, pero avergonzó a su padre al caerse de un caballo durante una inspección militar. Federico Guillermo respondió a tales fracasos insultando a su hijo y, a veces, hasta lo golpeó. En el verano de 1730, por ejemplo, el rey le dio un puñetazo a Federico en la cara, le arrancó mechones de pelo y lo forzó a pasar a lo largo del recorrido de la parada en este estado desaliñado para humillarlo públicamente.

Con el tiempo, Federico se hartó. Había estado esperando con ansias su matrimonio arreglado con la princesa Amalia de Gran Bretaña, que al menos lo sacaría del control de su padre. Pero una vez que los arreglos fracasaron, Federico decidió tomar cartas en el asunto. El 5 de agosto de 1730, con la ayuda de su amigo (y posible amante), el teniente Hans Hermann von Katte, trató de escaparse de Prusia. Sin embargo, los dos fueron capturados y hechos prisioneros en Küstrin (Kostrzyn nad Odrą). Debido a que Katte era un oficial del ejército capturado tratando de fugarse del país, lo acusaron de traición y lo decapitaron el 6 de noviembre. Federico, forzado a ver esto, se desmayó en cuanto el hacha del verdugo bajó hacia el cuello de Katte.

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Frederick II of Prussia as a Child
Federico II de Prusia de niño Antoine Pesne (Public Domain)

Momentáneamente y a la ligera, Federico Guillermo consideró la idea de ejecutar también a Federico o, al menos, sacarlo de la línea de sucesión. Pero sabía que era difícil justificar cualquiera de estas opciones ante la Dieta Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Por lo que Federico Guillermo estuvo forzado a otorgarle a su hijo el perdón real total el 18 de noviembre, aunque a Federico no le permitieron volver a Berlín sino hasta febrero de 1732. Al haber estado tan cerca de la muerte y de la deshonra, ahora tenía la determinación de probar su valía. En abril de 1732 lo pusieron a cargo de un regimiento de infantería; lo puso en tan buena forma que dos años después, Federico Guillermo lo seleccionó para elogiarlo.

Durante la guerra de Sucesión polaca (1733-1735), Federico sirvió bajo el mando del distinguido general, el príncipe Eugenio de Savoya, de quien aprendió mucho sobre asuntos militares. En 1733, se casó debidamente con Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel. Sin embargo no tenía nada en común con su recién casada esposa y expresó su frustración con el matrimonio ignorándola y denigrándola constantemente. Al cumplir las reglas de esta manera, mantuvo su posición como príncipe heredero, una decisión que pronto valdría la pena. El 31 de mayo de 1740, Federico Guillermo I murió y su hijo de 28 años de edad ascendió al trono como Federico II, rey de Prusia.

Primeras campañas: las guerras silesianas

AUNQUE DE NIÑO FEDERICO DETESTABA LA VIDA MILITAR, ÉL RECONOCIÓ QUE EL EJÉRCITO ERA UN INSTRUMENTO VALIOSO PARA POTENCIAR LA POSICIÓN DE PRUSIA.

Parecida al mismo Federico, Prusia era un Estado joven con mucho que probar. En 1740 tenía una base económica débil y consistía de varios territorios alejados unos de otros, esparcidos a través de Europa septentrional, lo que los hacía muy vulnerables. Sin embargo, estas debilidades eran compensadas al tener el cuarto ejército más grande de Europa; de hecho, la infantería prusiana, que había sido disciplinada y entrenada incesantemente por el padre de Federico, ya se consideraba como uno de los cuerpos con los mejores soldados del mundo. Aunque de niño Federico detestaba la vida militar, reconoció que el ejército era un instrumento valioso para potenciar la posición de Prusia y pronto tendría la oportunidad de hacer uso de esto.

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En octubre de 1740, la muerte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico dejó a María Teresa de 23 años de edad en el trono austríaco. Esto causó controversia a través del imperio porque bajo la Ley Sálica prevaleciente, las mujeres no podían heredar. Federico se alió con los enemigos de María Teresa y rechazó su derecho a gobernar. Sin embargo, su verdadero objetivo era conquistar la provincia austríaca de Silesia, uno de los territorios más ricos y desarrollados en Europa central. Rápidamente movilizó a sus soldados a lo largo de la frontera silesiana y el 16 de diciembre de 1740 lanzó su invasión, lo que dio inicio al conflicto que se conocería como la guerra de Sucesión austríaca (1740-1748).

Coronation of Maria Theresa as Queen of Hungary
Coronación de María Teresa como reina de Hungría en 1741 Unknown Artist (Public Domain)

Los austríacos no estaban preparados para la guerra relámpago de Federico y en cosa de semanas, los prusianos habían invadido Silesia. En la primavera siguiente, Federico se enfrentó al ejército austríaco en la batalla de Mollwitz (10 de abril de 1741), pero sus acciones no dieron ninguna indicación de que después sería considerado como un genio militar; de hecho, en medio de la batalla tuvo que escaparse del campo para evitar ser capturado. Solo ganó la batalla gracias a la bien disciplinada infantería prusiana, que más tarde sería elogiada por el estratega Carl von Clausewitz por haber logrado «un nivel de perfección en el uso de las armas de fuego que todavía no ha sido sobrepasado» (citado en Blanning, página 103). No obstante, la victoria prusiana en Mollwitz alarmó tanto a María Teresa que negoció rápidamente una tregua con Federico, cediéndole la Baja Silesia.

No estando satisfecho, Federico esperó su momento y reanudó la guerra en 1742, derrotando a otro ejército austríaco en la batalla de Chotusitz (17 de mayo de 1742). Nuevamente, los austríacos estuvieron obligados a buscar la paz y esta vez, le cedieron a Prusia toda la Silesia. Envalentonado por sus fáciles victorias pasadas, Federico sintió la tentación de librar una guerra contra Austria por tercera vez en 1744 e invadió Bohemia a instancias de Francia. Al principio, la campaña fue exitosa (el 16 de septiembre); Federico tomó Praga después de tres días de bombardeo.

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Pero esta vez, el rey prusiano había volado muy cerca del sol. El reino de Sajonia se sumó a la guerra al lado de Austria y a principios de octubre, Federico encontró que estaba siendo perseguido por un ejército austro-sajón. Con su propio ejército devastado por la disentería y la hambruna, Federico no estaba en condiciones de combatir y se retiró a Silesia, después de que 36.000 de sus hombres hubiesen muerto por desgaste. Pasó los meses siguientes preparándose para la inevitable contraofensiva austríaca, que llegó en la primavera de 1745.

Battle of Hohenfriedberg
Batalla de Hohenfriedberg Carl Röchling (Public Domain)

Federico sorprendió al enemigo en su propio campo en la batalla de Hohenfriedberg (4 de junio de 1745), en la que ganó una victoria brillante y decisiva. Sacó el máximo provecho de esta victoria lanzando otra invasión en Bohemia y, nuevamente, ganándoles a los austríacos en la batalla de Soor (30 de septiembre de 1745). Por tercera vez hizo la paz con Austria mediante el Tratado de Dresde (Austria acordó mantener la conquista de Federico sobre Silesia, a cambio de que Federico reconociera a María Teresa como la legítima gobernante de Austria). Después de la firma del tratado, Federico regresó a Berlín con bombos y platillos, donde fue aclamado por primera vez como «Federico el Grande».

Alcanzando la gloria: La guerra de los Siete Años

A pesar de sus victorias impresionantes, Federico seguía sintiéndose inseguro en el escenario internacional. Estaba rodeado de enemigos (Austria estaba dispuesta a recuperar Silesia, mientras que el reino de Sajonia y Rusia estaban nerviosos por el poder creciente de Prusia y querían bajarle los humos). Temiendo que otra guerra sería inminente, Federico negoció una alianza con Gran Bretaña. Esto hizo que Francia firmara una alianza con Austria, un realineamiento mayor conocido como la «Revolución Diplomática». Ahora, al haber recibido el apoyo británico, Federico se envalentonó para tomar la iniciativa.

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El 29 de agosto de 1756 invadió el reino de Sajonia y ocupó rápidamente Dresde, dando inicio a la guerra de los Siete Años (1756-1763) en Europa. Más tarde ese mismo año, los prusianos marcharon adentrándose en Bohemia y derrotando a los austríacos en la batalla de Lobositz (1 de octubre de 1756). Sin embargo, el ímpetu pronto quedó en nada. A pesar de haber ganado una victoria pírrica en la sangrienta batalla de Praga (6 de mayo de 1757), Federico fue puesto a prueba por un ejército austríaco un mes después en Kolín (18 de junio). Al haber perdido alrededor de 14.000 hombres en la batalla se vio forzado a poner fin a su invasión de Bohemia y a retirarse a Silesia.

Battle of Prague, 6 May 1757
Batalla de Praga el 6 de mayo de 1757 Unknown artist (Public Domain)

A finales de 1757, Federico recuperó algo de su magia, ganando victorias impresionantes contra el ejército franco-austríaco en la batalla de Rossbach (5 de noviembre) y contra los austríacos en la batalla de Leuthen (5 de diciembre), pero no fue capaz de obtener ningún tipo de alto al fuego por parte de María Teresa, que estaba determinada a seguir combatiendo hasta recuperar Silesia. En 1758, Federico trató de poner más presión sobre Austria invadiendo Moravia, pero se vio forzado a regresar rápidamente a Prusia cuando supo que un ejército ruso había avanzado a 100 millas (160 kilómetros) de Berlín.

La batalla de Zorndorf que siguió (25 de agosto) dejó a decenas de miles de hombres muertos o heridos de cada lado, pero hizo tanto daño que forzó a los rusos a retirarse. Casi sin hacer una pausa, Federico marchó entonces dentro del reino de Sajonia, pero perdió rotundamente contra los austríacos en la batalla de Hochkirch (14 de octubre), ampliamente considerada como la peor derrota de su carrera. Al año siguiente, los prusianos fueron derrotados nuevamente en la batalla de Kunersdorf (12 de agosto de 1759) por un ejército austro-ruso. Casi la mitad del ejército de Federico estaba destruido y el propio rey prusiano casi murió cuando una bala se alojó en la tabaquera que llevaba en su bolsillo. Parecía que la vía hacia Berlín estaba totalmente abierta para los enemigos de Federico.

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No obstante, el avance austro-ruso se bloqueó, lo que le dio tiempo a Federico para reorganizar sus defensas. Los dos años siguientes resultaron en un impasse, cada lado tratando de tomar la delantera. Federico, cuya salud nunca había sido robusta desde un principio, solía estar enfermo durante este período y sufría de ataques de desesperación melancólica; después de su derrota en Kunersdorf, aparentemente hasta consideró suicidarse.

Portrait of Frederick the Great
Retrato de Federico el Grande, 1781 Anton Graff (Public Domain)

Sin embargo, su suerte cambiaría en torno a 1762 con la muerte de uno de sus enemigos más acérrimos, la emperatriz Isabel de Rusia. Su sucesor, Pedro III, era un simpatizante de Prusia que admiraba sus fuerzas armadas e idolatraba a Federico. Pronto, Pedro retiró a Rusia de la guerra, lo que debilitó profundamente la alianza antiprusiana. Un año después, la guerra de los Siete Años terminó; las fronteras prebélicas se restauraron. Al haber defendido a Silesia con éxito frente a las abrumadoras adversidades, Federico mantuvo el estatus de Prusia como una gran potencia. Sin embargo, esto tuvo un precio devastador, ya que Prusia había perdido más de 180.000 soldados durante la guerra.

Reinante supremo: Polonia y Bavaria

Al haber pasado la primera mitad de su reinado estableciendo el dominio prusiano, la siguiente tarea de Federico fue la de mantener este nuevo estatus. Para este propósito, su mirada se dirigió hacia el Este, mirando con codicia los territorios de la mancomunidad de Polonia-Lituania, que recientemente había sido debilitada por mala gobernanza y dificultades económicas. En 1769, Federico envió a su hermano menor, el príncipe Enrique, a San Petersburgo para convencer a la nueva emperatriz rusa, Catalina la Grande, de que se uniera a la partición de Polonia. Una vez que Catalina asintió, Federico le pidió amablemente a su vieja enemiga, María Teresa, que se uniera a la partición. La emperatriz austríaca estaba renuente, pero al final accedió; como lo mencionó Federico: «ella llora, pero toma».

En 1772, Polonia se repartió oficialmente entre tres potencias. Federico recibió la provincia de Prusia del Oeste, alcanzando finalmente su objetivo a largo plazo de conectar sus territorios más alejados, con lo que reforzaba a Prusia dándole cohesión territorial. A pesar de esta alianza puntual con María Teresa, continuó oponiéndose a la dominación de los Habsburgo en Alemania. En 1778 hizo una demostración de fuerza en la breve guerra de Sucesión bávara, en la que se opuso a la interferencia del hijo de María Teresa, José II, en los asuntos de Bavaria. José II cedió antes de que la guerra pudiera escalar más allá de una escaramuza menor; con lo que una vez más afirmó el nuevo poder de Prusia en Europa central.

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Administración y las Artes

En septiembre de 1740, solo unos meses después de haber ascendido al trono, Federico publicó un ensayo titulado Antimaquiavelo o refutación del Príncipe de Maquiavelo, editado en 1740 por Voltaire. Este ensayo, que esencialmente es una refutación de los razonamientos hechos por el teórico político Nicolás Maquiavelo, aclara algunas de las propias creencias de Federico sobre lo que significa ser rey. Para Federico, reinar era un deber sagrado no solo ante el Estado, sino también ante los propios súbditos. Un rey debe ser benevolente y debe trabajar sin descanso para avanzar los intereses de su Estado y para defender a su pueblo, incluso a expensas de objetivos personales o dinásticos. Aunque a veces no estuvo a la altura de sus propios estándares, sin duda tomó en serio la idea de reinar.

Frederick the Great Playing the Flute at Sanssouci
Federico el Grande tocando la flauta en Sanssouci Adolph von Menzel (Public Domain)

De hecho, esta idea lo condujo a convertirse en algo así como un autócrata, pues prefería encargarse él mismo de los asuntos, en vez de depender de burócratas o de otros oficiales nombrados. Sin duda, este estilo de gobierno tenía sus desventajas. Mientras que envejecía, Federico se hacía más y más conservador, descartando sin más cualquier idea nueva o reforma. Por consiguiente, el Gobierno y el Ejército prusiano se volvieron sumamente rígidos y estáticos hacia finales del reinado de Federico, un problema que no sería aparente sino hasta las guerras napoleónicas, cuando ya era muy tarde.

Federico tomó gran interés en la legislación civil y solía estar influido por los ideales de la Ilustración. Reformó el sistema judicial prusiano, abolió el uso de la tortura y aseguró que los jueces solo podrían ser nombrados después de pasar un examen riguroso. Sus opiniones sobre religión también estaban muy de acuerdo con las de la Ilustración. Probablemente, era deísta (de hecho, una vez se refirió al cristianismo como una «ficción metafísica»), pero se enorgullecía de tolerar todas las religiones en su reino. Por supuesto, se seguía prefiriendo a los protestantes para los puestos gubernamentales, pero los judíos y católicos disfrutaban de mayor libertad religiosa en Prusia que en los países protestantes vecinos.

Federico también fue un gran defensor de la nobleza; creía que la preservación de una clase aristocrática distintiva era necesaria para la sobrevivencia de Prusia. Como tal, casi todos los oficiales del Gobierno y del Ejército eran nobles; la gente del común tenía mayor dificultad para alcanzar los rangos de nobleza que la que habían tenido bajo gobernantes anteriores. Sin embargo, Federico no ignoró a la gente del común. Solía atravesar los pueblos buscando la manera de ayudar a los granjeros a mejorar la producción agrícola prusiana. Hizo drenar pantanos para crear nuevas tierras de cultivo e hizo construir canales para permitir que el transporte de cosechas fuera más fácil. Para reducir el riesgo de hambruna alentó a los granjeros para que diversificaran sus cultivos y los instó a plantar papas y nabos. Por esto, algunas veces se le llamaba el «Rey de la Papa» (Der Kartoffelkönig).

FEDERICO, UN FLAUTISTA CONSUMADO, COMPUSO MUCHAS PIEZAS ORIGINALES DE MÚSICA, incluidas 121 SONATAS PARA FLAUTA.

Era un gran apasionado de las Artes, particularmente de la música. Federico, un flautista consumado, compuso muchas piezas originales de música, incluidas 121 sonatas para flauta, cuatro conciertos para flauta y cuerdas y tres marchas militares. También se sabe que escribió poesías (uno de estos poemas, probablemente escrito para su amante Francesco Algarotti, se titulaba La jouissance (que en traducción libre sería algo así como «El orgasmo»); poemas como este contribuyen a la cantidad de evidencia arrolladora de que probablemente Federico era gay. Era un apasionado de literatura y ópera, aunque detestaba la cultura alemana, que consideraba como subdesarrollada y vulgar comparada con la cultura francesa.

Fue un gran coleccionista de arte, especialmente de obras homoeróticas, y patrocinó la construcción de varios edificios grandiosos en Berlín, incluidos la Ópera Estatal de Berlín y el Palacio del príncipe Enrique. Reinstaló la Academia de Ciencias de Berlín e invitó a algunos de los más ilustres eruditos de Europa para que estudiaran allí. Federico también contactó a algunos de los más importantes filósofos del Siglo de las Luces de su época. Por varios años, le ofreció refugio a Jean-Jacques Rousseau y por décadas mantuvo correspondencia con Voltaire, aunque al final se disgustaron.

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Frederick William II of Prussia
Estampa de Federico Guillermo II de Prusia Johan Frederick Clemens (CC BY-NC-SA)

Muerte y legado

Hacia el final de su vida, Federico pasó la mayor parte de su tiempo aislado en su palacio estival de Sanssouci, acompañado principalmente de sus perros galgos italianos. Al estar constantemente enfermo, su salud se deterioró gradualmente hasta su muerte en la mañana del 17 de agosto de 1786, a la edad de 74 años. Al no tener hijos fue sucedido por su sobrino, Federico Guillermo II, que se suele considerar como un gobernante débil y menos capaz.

El reinado de Federico fue muy significativo, cambió el curso de la historia europea. Fortaleció la posición de Prusia en el escenario mundial mientras que simultáneamente debilitaba el poder de Austria y de la dinastía de los Habsburgo. La rivalidad austro-prusiana por el control de Alemania continuaría hasta la derrota final de Austria en 1866. Así, Federico se convirtió en el héroe y símbolo de la unidad alemana y fue loado por Adolf Hitler y el Partido Nazi. Hoy se le recuerda como un gobernante eficaz, aunque muchos investigadores cuestionan el número de logros que pueden acreditársele legítimamente.

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Preguntas y respuestas

¿Quién fue Federico el Grande?

El rey Federico II de Prusia, mejor conocido como Federico el Grande, gobernó a Prusia de 1740 a 1786. Se le recuerda por sus campañas militares, que transformaron Prusia, una potencia de tercera categoría, en una de las naciones más importantes de Europa.

¿Quién fue el mayor rival de Federico el Grande?

El mayor rival de Federico el Grande fue María Teresa, gobernante de la monarquía de los Habsburgo. Para aumentar el poder de Prusia en el mundo alemán, Federico tenía que menoscabar el poder de los Habsburgo.

¿Federico el Grande era LGBTQ?

Sí, muchos investigadores modernos están de acuerdo en que Federico el Grande probablemente era LGBTQ. La evidencia arrolladora sugiere que tuvo relaciones sexuales con varios hombres durante su vida.

¿Cuáles fueron las batallas más importantes de Federico el Grande?

Federico el Grande ganó muchas batallas importantes durante su carrera, incluyendo la de Hohenfriedberg (1745) y la de Rossbach (1757).

Bibliografía

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Mark, H. W. (2026, julio 06). Federico el Grande: Forjando el Estado prusiano. (E. S. Monterrey, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-25996/federico-el-grande/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Federico el Grande: Forjando el Estado prusiano." Traducido por Edilsa Sofia Monterrey. World History Encyclopedia, julio 06, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-25996/federico-el-grande/.

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Mark, Harrison W.. "Federico el Grande: Forjando el Estado prusiano." Traducido por Edilsa Sofia Monterrey. World History Encyclopedia, 06 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-25996/federico-el-grande/.

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