Canuto (fallecido en 1035), a veces llamado Canuto el Grande, fue rey de Inglaterra (donde reinó de 1016 a 1035), Dinamarca (donde reinó de 1018 a 1035) y Noruega (donde reinó de 1028 a 1035). Tras la conquista danesa de Inglaterra, Canuto se convirtió en rey de Inglaterra y dos años más tarde sucedió a su hermano en Dinamarca. Noruega también quedaría bajo su control después de que derrocara a Olaf Haraldsson en 1028, un acuerdo que se mantuvo hasta poco antes de su muerte en 1035.
Canuto viajó mucho entre su red de reinos y se involucró en asuntos internacionales en un grado nunca visto en anteriores gobernantes ingleses o escandinavos. Trajo una relativa estabilidad a Inglaterra tras décadas de guerra, pero se sabe menos de su mandato como gobernante de Dinamarca y Noruega. A pesar de gobernar tres reinos, que en ocasiones se conocen en conjunto como Imperio del Mar del Norte, la dinastía de Canuto fue derrocada de Noruega en 1035 y llegó a un punto muerto en Inglaterra y Dinamarca en 1042.
El apodo de Canuto, el Grande, era poco común en inglés hasta hace poco, pero se utiliza más ampliamente en fuentes escandinavas. En la cultura popular, es más conocido por una historia legendaria sobre su intento de dominar la marea.
Primeros años y conquista de Inglaterra
Canuto era hijo del rey danés Svend Barba partida (que reinó entre 986 y 1014). La identidad de la madre de Canuto es controvertida, aunque es posible que fuera de la realeza polaca.La saga Knytlinga, del siglo XIII, dice que Canuto tenía 37 años cuando murió, lo que correspondería a un año de nacimiento entre 997 y 998, aunque los biógrafos modernos de Canuto creen que nació algo antes, quizás a principios o mediados de la década de 990.
En la batalla de Assandun, Canuto derrotó finalmente a Edmundo y mató a gran parte de la nobleza inglesa.
En 1013, Canuto acompañó a su padre, Svend, en una devastadora invasión de Inglaterra. Las incursiones vikingas en Gran Bretaña habían sido habituales durante décadas, incluidas las que había liderado anteriormente Svend. Tras varios meses de campaña, Svend fue reconocido como rey de Inglaterra a finales de 1013, y Etelredo el Indeciso, gobernante de Inglaterra desde 978, se vio obligado a exiliarse. Por esa época, Canuto se casó con una noble inglesa, Aelfgifu de Northampton, lo que lo vinculó a una importante familia inglesa mientras Svend establecía su control.
Sin embargo, Svend, el primer rey danés de Inglaterra, murió en febrero de 1014, tan solo unas semanas después de derrocar al rey Etelredo. Canuto se hizo cargo del ejército vikingo de su padre, que lo proclamó rey, pero todos se vieron sorprendidos cuando Etelredo el Indeciso regresó al frente de un enorme ejército.La Crónica anglosajona dice que Aethelred marchó contra Canuto en Lincolnshire y destruyó cuanto pudo de sus seguidores. El propio Canuto escapó de vuelta a Dinamarca, donde tramó su regreso.
Canuto tuvo un respiro cuando Etelredo enfermó al año siguiente y ya no pudo seguir luchando. Regresó a Inglaterra con una nueva fuerza invasora, y el liderazgo inglés recayó en el hijo de Etelredo, Edmundo Costillas de Hierro, que inicialmente luchó contra Canuto. Edmundo tuvo más éxito tras la muerte de su padre en 1016, y luchó tenazmente en una serie de escaramuzas y batallas contra Canuto durante todo el verano y el otoño. La conquista danesa alcanzó su punto álgido en la batalla de Assandun, donde Canuto derrotó definitivamente a Edmundo y mató a gran parte de la nobleza inglesa. Edmundo se murió unas semanas más tarde, con lo que Canuto pasó a ser el rey indiscutible de Inglaterra.
Múltiples esposas y múltiples reinos
Tras la muerte de Svend Barba partida en 1014, el trono danés pasó a manos del hermano de Canuto, Haraldo, mientras que Canuto se convirtió en rey de Inglaterra en 1016, pero, cuando su hermano murió en 1018, Canuto le sucedió, con lo que pasó a ser rey tanto de Inglaterra como de Dinamarca.
La familia de Canuto llevaba gobernando Dinamarca durante generaciones, pero, para reforzar su posición en Inglaterra, se casó con Emma de Normandía, viuda de Etelredo el Indeciso. Aunque era originaria de Normandía, como sugiere su epíteto, Emma había sido reina de Inglaterra desde 1002 y había pasado por la misma transición que Canuto: la de ser una forastera que se adaptaba a una posición de poder en la corte inglesa. Como viuda de Etelredo, también era un vínculo directo con la dinastía anterior. Emma y Canuto se casaron en 1017, con lo que Emma pudo conservar su título de reina de Inglaterra, y pronto tuvieron un hijo, Hardicanuto.
No obstante, parece que Canuto ni se divorció ni repudió a su primera esposa, Aelfgifu de Northampton, por lo que puede que fuera bígamo. Siguió relacionándose con Aelfgifu durante casi dos décadas, hasta su muerte en 1035. Aunque una fuente conocida como el Liber Vitae de la abadía de Thorney nombra a ambos lados de la familia real de Canuto como visitantes de la abadía, su política general era mantener separadas a sus dos esposas y a sus respectivos hijos. La esfera de influencia de Emma se encontraba en el sur de Inglaterra, mientras que su hijo Hardicanuto pronto se encontró en Dinamarca. Las escasas referencias a Aelfgifu y sus hijos los sitúan en Escandinavia y el norte de Inglaterra.
Conquista y pérdida de Noruega y viaje a Roma
En las décadas de 1020 y 1030, Canuto amplió aún más sus miras. En 1026, libró una gran batalla conocida como Río Santo contra una coalición de sus rivales de Noruega, Suecia e Inglaterra. La batalla de Río Santo se menciona en numerosas fuentes, lo que sugiere que se consideró un acontecimiento muy significativo, pero estas fuentes discrepan en casi todos los detalles. Hay múltiples ubicaciones posibles para el río Santo (aunque lo más probable es que fuera en algún lugar de Dinamarca o Noruega o cerca de estos países), y tenemos listas contradictorias de los líderes de cada bando. Ni siquiera está claro quién fue el vencedor, ya que algunas fuentes le otorgan la victoria a Canuto y otras dicen que fue derrotado, igual que tampoco está claro si fue una batalla terrestre, naval o ambas.
Sin embargo, la imagen general que se desprende tras la batalla del Río Santo es que Canuto estaba en ascenso en Escandinavia. En dos años, había derrocado al rey de Noruega, Olaf Haraldsson, haciendo alarde de su riqueza y poderío con una flota de barcos adornados con oro. El victorioso Canuto nombró a su sobrino, Haakon Ericsson, nuevo regente de Noruega. Tras la muerte de Haakon en un naufragio, Canuto recurrió a su primera esposa, Aelfgifu de Northampton, y a su hijo, Svend, para gobernar Noruega.
Sorprendentemente, en 1027, justo entre la batalla del Río Santo y su conquista de Noruega, Canuto logró viajar a Roma. Allí se reunió con el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Conrado II, y el papa Juan XIX. Canuto asistió a la coronación imperial de Conrado y llegó a un acuerdo con el papa para reducir los peajes de los peregrinos ingleses que se dirigían a Roma. Aunque los reyes ingleses anteriores habían mantenido relaciones diplomáticas con Roma o habían realizado peregrinaciones allí, ningún rey inglés o danés se había involucrado tan directamente en la política europea en general.
También lideró una campaña en Escocia en 1027 o 1031 (el año no está claro según las fuentes medievales) y recibió la sumisión de tres reyes escoceses e irlandeses, al tiempo que reclamaba el dominio de parte de Suecia. Canuto nunca controló Escocia ni Suecia directamente, pero es posible que tuviera cierta influencia sobre ellas como vecino poderoso.
Para la década de 1030, el gobierno de Canuto en Inglaterra había alcanzado una relativa estabilidad, pero se sabe menos de su reinado en Dinamarca y Noruega. En Dinamarca, tras pasar por varios regentes, el joven hijo de Canuto, Hardicanuto, gobernó en nombre de su padre. Noruega, por su parte, cayó en 1035. El reinado de Aelfgifu de Northampton y Svend se recordaría como opresivo, y Svend murió en 1035. Noruega volvió a la antigua dinastía con el hijo de Olaf, Magnus el Bueno. Aelfgifu y su hijo superviviente, Haroldo Piede de Liebre, regresaron a Inglaterra.
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Muerte y consecuencias
En contraste con la actividad constante de sus primeros años de reinado, los viajes de Canuto se restringieron en sus últimos años. Los biógrafos modernos de Canuto han especulado que tal vez el rey tenía peor salud durante esos años, dado que este monarca marinero no salió del sur de Inglaterra después de 1033. Murió el 11 o 12 de noviembre (las fuentes discrepan sobre la fecha) de 1035. Si la tardía saga Knytlinga es correcta, Canuto tenía solo 37 años, aunque la mayoría de los historiadores han razonado que Canuto tenía más de 40 años cuando murió.
Canuto había logrado algo notable al asegurarse de que la disputa por la sucesión fuera únicamente entre sus hijos.
El territorio restante de Canuto pasó a la siguiente generación. Su hijo con Emma, Hardicanuto, le sucedió directamente en Dinamarca, donde reinó de 1035 a 1042. Mientras tanto, el hijo de Canuto con Aelfgifu, Haroldo Pie de Liebre (reinó entre 1035 y 1040), se convirtió en rey de Inglaterra tras una amarga disputa sucesoria. Cuando Haroldo murió en 1040, Hardicanuto le sucedió en Inglaterra (reinó entre 1040 y 1042), reunificando brevemente Inglaterra y Dinamarca bajo un solo rey. Para expresar su descontento con quienes habían apoyado a su medio hermano Haroldo, Hardicanuto hizo exhumar el cuerpo de Haroldo, lo decapitó y lo arrojó al Támesis.
Aunque las dos ramas de la familia real de Canuto eran rivales acérrimas, Canuto había logrado algo notable al asegurarse de que la disputa por la sucesión fuera únicamente entre sus hijos. Los dos hijos supervivientes de Etelredo el Indeciso, Eduardo el Confesor y Alfredo, no fueron contendientes serios en la crisis de sucesión. Ambos intentaron hacer valer sus derechos, pero Eduardo volvió rápidamente al exilio tras saquear el sur de Inglaterra y Alfredo fue traicionado casi inmediatamente por Haroldo Pie de Liebre y asesinado. Cuando Canuto murió en 1035, la nobleza inglesa estaba totalmente dedicada a su dinastía; la única pregunta era a cuál de sus hijos apoyarían.
Canuto había logrado transmitir dos de sus reinos a sus hijos, pero su línea masculina directa pronto llegó a un punto muerto. Canuto tenía un nieto, Aelfwine, hijo de Haroldo Pie de Liebre, pero Aelfwine ingresó en la Iglesia en un momento desconocido y no se sabe que reclamara ningún título real.
El fin de la Inglaterra danesa
Tras la muerte de Hardicanuto en 1042, las coronas danesa e inglesa siguieron por caminos diferentes. El trono danés pasó a manos de Magnus el Bueno (que reinó entre 1042 y 1047) y luego a manos del sobrino nieto de Canuto, Svend II Estridsson (que reinó entre 1047 y 1076).
En Inglaterra, el trono regresó a manos de la antigua familia real inglesa en la persona de Eduardo el Confesor (que reinó 1042-1066). Tras la conquista normanda de Inglaterra en 1066, Guillermo el Conquistador y sus descendientes se convirtieron en los monarcas de Inglaterra. Sin embargo, los parientes de Canuto seguían amenazando a Inglaterra de vez en cuando. Svend II Estridsson, por ejemplo, atacó Inglaterra en 1069. El hijo de Svend II, Canuto IV, planeó una invasión de Inglaterra en 1084, aunque no llegó a materializarse. Finalmente, la dinastía normanda consolidó su control y los monarcas daneses de Inglaterra pasaron a la historia.
Aunque los logros de Canuto no le sobrevivieron mucho tiempo, él es la piedra angular de la dinastía danesa en Inglaterra. Canuto reinó más tiempo que los otros tres monarcas daneses juntos. Recuperó lo que su padre había conquistado en 1013 y también se aseguró de que el trono pasara a sus hijos, Haroldo y Hardicanuto, a pesar de que Etelredo el Indeciso todavía tuviese hijos y nietos vivos. El control de Canuto sobre Dinamarca y Noruega también significó que Inglaterra formara parte del mundo escandinavo durante un tiempo en vez de ser solo adyacente a él, algo que nunca volvería a suceder.
Aunque era el gobernante de tres reinos, un líder vikingo y un conquistador, Canuto es quizás más conocido hoy en día por una leyenda sobre su intento de controlar la marea. Enrique de Huntingdon recopiló la historia en el siglo XII y se ha seguido repitiendo desde entonces. En este relato, Canuto lleva a sus aduladores consejeros a la playa, donde ordena a la marea que se detenga. En la versión original de la historia, Canuto lo hace para demostrar que no es todopoderoso; tan solo Dios lo es. Era una forma de que Canuto demostrara su sabiduría y enseñase a sus seguidores excesivamente aduladores una lección importante.
No obstante, hoy en día la historia se cuenta con una connotación diferente, en la que Canuto cree sinceramente que puede controlar la marea. El resultado es que la historia de Canuto y la marea se suele invocar para referirse a alguien que tiene delirios o cree que puede influir en la realidad a través de sus propios deseos, especialmente si se enfrenta a algo imposible de controlar. Sin embargo, en un principio reflejaba la tradición de Canuto como monarca sabio y piadoso.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
El trabajo de Brandon M. Bender sobre la Inglaterra medieval ha aparecido en publicaciones revisadas por especialistas (The Year's Work in Medievalism y Rounded Globe) y otras publicaciones para un público más amplio (Medieval World, Epoch History Magazine o Camedieval entre otras).
Escrito por Brandon M. Bender, publicado el 24 febrero 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.