Campaña italiana de Napoleón

Definición

Harrison W. Mark
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 19 abril 2023
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Disponible en otros idiomas: inglés, francés, turco
Napoleon at the Battle of Rivoli (by Henri Félix Emmanuel Philippoteaux, Public Domain)
Napoleón en la batalla de Rívoli
Henri Félix Emmanuel Philippoteaux (Public Domain)

La campaña italiana de 1796-1797, llevada a cabo por un joven Napoleón Bonaparte, fue una campaña decisiva en las Guerras Revolucionarias Francesas (1792-1802). Condujo a la derrota de Austria, al inicio del control francés del norte de Italia y al final de la guerra, pero lo más importante es que lanzó al propio Bonaparte a nuevas cotas de fama y poder.

La Guerra de la Primera Coalición, la primera de las Guerras Revolucionarias, se libraba desde 1792 entre la República Francesa y una coalición de potencias antifrancesas. Sin embargo, la mayor parte de los combates habían tenido lugar en Flandes y Alemania, dejando el frente italiano más bien como un espectáculo secundario. Al tomar el mando del Ejército de Italia en marzo de 1796, Bonaparte convertiría el teatro italiano en la operación más importante de la guerra, asombrando a toda Europa al derrotar a todos los ejércitos austriacos enviados contra él y redibujando el mapa del norte de Italia. Su brillante campaña llevó a Austria a pedir la paz y poner fin a la guerra en octubre de 1797 y convirtió a Bonaparte en uno de los hombres más influyentes de Francia.

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Hacia el destino

Bonaparte partió para el frente tras una luna de miel de solo 48 horas; dejó a su novia con un medallón de oro con la inscripción "hacia el destino".

El 27 de marzo de 1796, el general Napoleón Bonaparte llegó a Niza para tomar el mando del ejército francés de Italia. Había sido un mes intenso para el joven general, que había recibido el mando el 2 de marzo, solo siete días antes de casarse con la atractiva Josefina de Beauharnais. Josefina era la antigua amante de Paul Barras, miembro del Directorio francés y uno de los hombres más poderosos de Francia, lo que hizo correr el rumor de que Bonaparte solo había recibido el mando como un favor de Barras a su antigua amante. Sin embargo, para entonces, Bonaparte ya se había labrado una reputación en el ejército francés, habiéndose distinguido en el sitio de Tolón en 1793 y aplastando la revuelta monárquica del 13 de vendimiario en 1795. Cualesquiera que fuesen las verdaderas razones de su nombramiento, Bonaparte partió para el frente tras una luna de miel de solo 48 horas; como regalo de bodas, dejó a su novia un medallón de oro con la inscripción "hacia el destino".

A su llegada a Niza, el general Bonaparte se dispone a pasar revista a las tropas. Se encontró con una tropa harapienta, desmoralizada y a punto de amotinarse. Los hombres estaban hambrientos y desnutridos, y solo recibían raciones escasas suministradas por contratistas corruptos que cobraban precios exorbitantes. Carecían de los suministros más básicos: mosquetes, bayonetas y uniformes eran bienes escasos, y había batallones enteros sin zapatos. Hacía meses que no se pagaba al ejército, y cuando llegaba el pago era en forma de billetes casi sin valor llamados mandats territoriaux, que era todo lo que el Directorio francés, prácticamente en la indigencia, podía proporcionar. Las enfermedades, las deserciones y las bajas en el campo de batalla habían reducido el ejército de una fuerza inicial de 106.000 hombres en 1792, a solo 37.600 hombres y 60 cañones en marzo de 1796, sin nuevos reemplazos en camino. Bonaparte tenía mucho trabajo por delante.

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Bonaparte también conoció a sus oficiales, muchos de los cuales se convertirían en protagonistas de la historia napoleónica. El jefe de estado mayor de Bonaparte era Alexandre Berthier, un genio de la administración cuya capacidad para trabajar 20 horas al día y seguir las rápidas órdenes de Bonaparte hizo que el estado mayor del ejército funcionara como un reloj. Los comandantes de división incluían a Jean Sérurier, un general sombrío con 34 años de experiencia en el antiguo Ejército Real; Pierre Augereau, un antiguo mercenario, maestro de baile y duelista, que una vez mató a un oficial por un insulto; y André Masséna, un general de talento cuyo apetito por el botín solo era igualado por su lujuria por las mujeres. Otros oficiales que pronto se hicieron famosos bajo el mando de Bonaparte fueron Joachim Murat, Jean-Andoche Junot, Jean Lannes, Barthélemy Joubert y Auguste Marmont. Como señala David G. Chandler, "rara vez una galaxia de talento militar semejante había servido junta en un mismo momento y lugar" (57).

Portrait of Napoleon Bonaparte, 1792
Retrato de Napoleón Bonaparte, 1792
Henri Félix Emmanuel Philippoteaux (Public Domain)

Al principio, estos oficiales no estaban impresionados con su nuevo comandante en jefe. Con solo 26 años, Bonaparte, bajito y enjuto, "parecía más un matemático que un general", y el placer que sentía al mostrar el retrato de su nueva esposa le hacía parecer juvenil. Los generales no tardaron en darse cuenta de que lo habían subestimado. Inmediatamente, Bonaparte reorganizó el comisariado y amenazó a los contratistas venales. Retiró a la caballería de los cuarteles de invierno y consiguió discretamente un préstamo de 3 millones de francos de los financieros genoveses. Reintrodujo la disciplina disolviendo batallones amotinados y sometiendo a consejo de guerra a dos oficiales por cantar canciones antirrevolucionarias. En pocos días, Bonaparte se había ganado el respeto de sus subordinados; como comentó Masséna, Bonaparte "se puso la gorra de general y pareció crecer medio metro" (Roberts, 75).

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A continuación, Bonaparte trató de ganarse a los soldados rasos, prometiéndoles las victorias y riquezas que hasta entonces solo habían tenido sus camaradas en Alemania y Flandes:

¡Soldados! Estáis hambrientos y desnudos; el gobierno os debe mucho pero no puede daros nada. La paciencia y el valor que habéis desplegado entre estas rocas son admirables, pero no os dan ninguna gloria; ni un destello cae sobre vosotros. Os conduciré a las llanuras más fértiles de la tierra. Ricas provincias, opulentas ciudades, todo estará a vuestra disposición... ¡soldados de Italia! ¿Os faltará valor o resistencia?

(Chandler, 53)

Era una promesa audaz, especialmente para un general que aún no había dirigido un ejército en la batalla. El 10 de abril, cinco días antes de que Bonaparte se dispusiera a lanzar su campaña, recibió la noticia de que 53.000 soldados austriacos y piamonteses ya se cernían sobre él. Había llegado la hora de que Bonaparte se enfrentara a su destino.

El Pequeño Cabo

El reino de Piamonte-Cerdeña estaba en guerra con la República Francesa desde 1793, pero su corazón no estaba en la lucha. Los piamonteses desconfiaban de sus aliados austriacos, cuyo comandante, Johan Beaulieu, también había sido advertido de no confiar en los piamonteses. Por lo tanto, la intención de Bonaparte era abrir una brecha entre los dos ejércitos y derrotar a cada uno por separado. El 12 de abril, moviéndose con asombrosa rapidez, atacó Montenotte, un pueblo de montaña donde la línea enemiga estaba peligrosamente sobreextendida. Masséna condujo su división alrededor del flanco derecho del enemigo bajo una lluvia torrencial y lo envolvió. Fue la primera victoria de Bonaparte como comandante en jefe de un ejército; los austropiamonteses perdieron 2500 hombres frente a las 800 bajas francesas.

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En los días siguientes, Bonaparte venció a los aliados dos veces más en Millesimo (13 de abril) y Dego (14 de abril), donde consiguió separar a los ejércitos piamontés y austriaco en retirada. Lanzó una invasión del Piamonte, derrotando al ejército piamontés una semana más tarde en la batalla de Mondovì (21 de abril), que dejó el camino a la capital piamontesa de Turín totalmente abierto. Piamonte y Cerdeña pidieron la paz y aceptaron el armisticio de Cherasco el 28 de abril; en menos de un mes de campaña, Bonaparte había eliminado a un enemigo de la guerra. Ahora, era el momento de enfrentarse a los austriacos.

Battle of Millesimo
Batalla de Millesimo
Nicolas-Antoine Taunay (Public Domain)

Como parte del tratado de Cherasco, Bonaparte incluyó una cláusula "secreta", que le permitía utilizar el puente de Valenza sobre el río Po; esta noticia se filtró al general austriaco Beaulieu, que custodiaba el paso. Sin embargo, se trataba de una estratagema de Bonaparte, que en realidad cruzó el río por Piacenza, a unos 110 kilómetros al este. Los austriacos fueron tomados por sorpresa y se vieron obligados a retirarse para proteger la carretera de Milán. Los franceses los persiguieron y, el 10 de mayo, interceptaron a los austriacos cuando cruzaban el río Adda, en la ciudad de Lodi. Cuando llegaron los franceses, la mayor parte del ejército austriaco ya había cruzado y solo quedaba en la ciudad una fuerza de retaguardia. La retaguardia fue rechazada por los granaderos al mando del general Lannes, pero Bonaparte se enfrentaba ahora a la tarea de tomar el puente sobre el Adda antes de que los austriacos lo destruyeran. Una compañía de carabineros al mando del coronel Dupas aceptó la tarea suicida de liderar el asalto y, a las 5 de la tarde, los franceses realizaron una frenética carga sobre el puente, bajo una lluvia de metralla austriaca. Los soldados franceses vadearon los bajíos y dispararon contra los artilleros austriacos, mientras una oleada tras otra de asaltos franceses tomaban finalmente el puente.

Por sí misma, la batalla de Lodi no tuvo mucha importancia: los austriacos ya se estaban retirando y ambos bandos sufrieron las mismas bajas. Sin embargo, la batalla demostró la decidida valentía de los soldados franceses y pronto ocupó un lugar importante en la leyenda napoleónica. La victoria de Bonaparte en Lodi le concedió el amor de sus hombres, que le dieron el cariñoso apodo de "el Pequeño Cabo". La batalla también pareció convencer a Bonaparte de la grandeza de su destino. Luego escribió:

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Ya no me consideraba un simple general, sino un hombre llamado a decidir el destino de los pueblos. Entonces me di cuenta de que realmente podía convertirme en un actor decisivo en la escena nacional. En ese momento se produjo la primera chispa de gran ambición.

(Roberts, 91)

Temiendo que Bonaparte se estuviera haciendo demasiado popular, el Directorio de París le propuso que se repartiera el mando del Ejército de Italia con el más experimentado general Kellermann, del Ejército de los Alpes; Bonaparte no solo se negó a compartir el mando, sino que amenazó con dimitir si lo obligaban. No queriendo arriesgarse a perder a su general más exitoso, el Directorio abandonó el plan.

Ingreso a Milán

El Ejército de Italia cobró en efectivo por primera vez en 1793.

El 15 de mayo de 1796, el Ejército de Italia ingresa a Milán en medio de una gran algarabía y la aclamación de la población, que se alegra de ver el regreso del ejército austriaco. Bonaparte se dispuso inmediatamente a reorganizar el gobierno milanés en una nueva "república hermana", o estado satélite francés, que se convirtió en la República Transpadana. Bonaparte ayudó a redactar la constitución de la república, nombró jacobinos italianos para el gobierno y aseguró la fundación de clubes políticos a favor de los franceses. A pesar de esta máscara de liberación, Bonaparte aún tenía un ejército al que pagar, y recaudó un total de 20 millones de francos de Milán y de los duques de Parma y Módena. Así, el Ejército de Italia cobró en efectivo por primera vez en 1793. Bonaparte hizo la vista gorda mientras sus generales saqueaban la ciudad y enviaban a París obras de arte de valor incalculable.

El 21 de mayo partió hacia Mantua, donde Beaulieu se había refugiado con su ejército. Pero nada más partir, recibe noticias de rebeliones en Milán y Pavía. Bonaparte regresó rápidamente y castigó duramente a los rebeldes italianos. Asaltó las puertas de Pavía y dejó que sus hombres saquearan la ciudad sin restricciones durante varias horas, mientras que el general Lannes se vengaba de la ciudad rebelde de Binasco, fusilando a todos los hombres e incendiando las casas. Tal brutalidad pretendía advertir al resto de la Italia ocupada del costo de desafiar a sus "libertadores" franceses.

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Asedio a Mantua

Mantua formaba parte del Cuadrilátero, un conjunto de cuatro fortalezas que protegían los pasos alpinos y eran la clave del control austriaco del norte de Italia. Por lo tanto, cuando Bonaparte sitió Mantua el 2 de junio con un ejército reforzado y reabastecido, era vital para los austriacos evitar que cayera. El mariscal de campo Dagobert von Wurmser, veterano de la Guerra de los Siete Años, recibió el mando de 50.000 soldados y la orden de aliviar el sitio de Mantua a toda costa. Para actuar con mayor rapidez, Wurmser decidió dividir su ejército: 18.000 hombres a las órdenes de su lugarteniente, el general Quasdanovich, avanzarían por la orilla oeste del lago de Garda, mientras que el propio Wurmser dirigía a los 32.000 restantes por la orilla este. Cuando Bonaparte se enteró de este avance, supo que tenía que derrotar a cada ejército antes de que tuvieran la oportunidad de unirse.

Battle of Castiglione
Batalla de Castiglione
Victor Adam (Public Domain)

A finales de julio, Bonaparte puso fin al asedio de Mantua, abandonando 179 cañones y morteros y arrojando sus municiones a los lagos. Los días 3 y 4 de agosto, venció a Quasdanovich en la Segunda Batalla de Lonato, y derrotó a Wurmser en la Batalla de Castiglione al día siguiente. Tras perder unos 5000 hombres en ambas batallas, los austriacos se vieron obligados a retirarse, lo que permitió a Bonaparte regresar a Mantua para continuar el asedio. Wurmser se reagrupó y atacó de nuevo a finales de agosto. Se enfrentó a Bonaparte en una serie de batallas, pero fue derrotado en la batalla de Bassano el 8 de septiembre. Aún con la esperanza de aliviar el asedio, Wurmser se retiró hacia Mantua, pero otra derrota a manos del general Masséna lo obligó a entrar en la ciudad. Ahora, con la incorporación de los hombres de Wurmser, no había suministros suficientes para alimentar a toda la guarnición. Cuando Bonaparte reanudó el asedio, los austriacos tuvieron que recurrir rápidamente a comer carne de caballo; en poco tiempo, las enfermedades y la desnutrición acabaron con 150 soldados al día, así como con innumerables civiles. A pesar del sufrimiento, Wurmser se negó a rendirse.

Abandonado en las profundidades de Italia

En noviembre, los austriacos hicieron un tercer intento de levantar el sitio. Esta vez, estaban al mando del general húngaro de 61 años Joseph Alvinczi, a quien Bonaparte elogiaría más tarde como su adversario más capaz en la campaña italiana. El 2 de noviembre, Alvinczi cruzó el Piave y envió fuerzas al mando de Quansdanovich para tomar Vicenza por Bassano. El 6 de noviembre, Bonaparte intentó detener el avance de Quasdanovich en la Segunda Batalla de Bassano, pero el general francés se vio superado en número y se vio obligado a retirarse; fue la primera derrota real de la carrera de Bonaparte. Al retroceder hacia Vicenza, Bonaparte recibió la noticia de que una división francesa al mando del general Vaubois había sufrido una aplastante derrota cerca de Cembra y Calliano. Necesitado de reafirmar la disciplina, Bonaparte apartó a Vaubois del mando y arengó a sus hombres, diciendo: "Soldados de la 39ª y 85ª Infantería, ya no sois aptos para pertenecer al Ejército francés... el jefe del Estado Mayor hará que se inscriba en vuestras banderas: 'estos hombres ya no forman parte del Ejército de Italia'" (Roberts, 120). Estas demibrigadas humilladas lucharon con vigor extra en los combates venideros.

Battle of Arcole
Batalla del puente de Arcole
Horace Vernet (Public Domain)

El 12 de noviembre, Bonaparte mantuvo Verona contra una embestida de tropas austriacas, y ambos bandos descansaron al día siguiente. Este fue sin duda el momento más sombrío de la campaña, como demuestra la desesperada carta de Bonaparte al Directorio: "Tal vez se acerque la hora... de mi propia muerte... estamos abandonados en las profundidades de Italia" (Chandler, 103). Pero Bonaparte no estaba dispuesto a admitir la derrota; el 15 de noviembre, atacó a Alvinczi en la batalla de Arcole, en la que la mayor parte de los combates tuvieron lugar en torno a un puente sobre el río Adigio. Después de que los hombres de Augereau rechazaran un primer intento de tomar el puente, Bonaparte se apoderó de una bandera y dirigió él mismo la segunda carga. La carga se empantanó en el puente, y el ayudante de campo de Bonaparte murió a su lado; Bonaparte probablemente habría muerto él mismo, de no haber sido derribado del puente y caído al terreno pantanoso que había debajo. Fueron necesarios dos días más y 3000 bajas, pero finalmente los franceses tomaron el puente y ganaron la batalla.

Victoria

Después de Arcole, Bonaparte continuó asediando Mantua. De los 18.500 soldados acuartelados en la ciudad, solo 9800 estaban aptos para el servicio, y se esperaba que las raciones de la ciudad se agotaran el 17 de enero. Si Austria quería levantar el sitio, tenía que hacerlo pronto. Alvinczi hizo un cuarto y último intento, y los dos ejércitos se enfrentaron de nuevo el 14 de enero de 1797 en la batalla de Rívoli. Fue una rotunda victoria francesa; mientras que los franceses perdieron 3000 hombres, los austriacos sufrieron 4000 muertos y heridos y perdieron otros 8000 capturados. Rívoli acabó con las últimas esperanzas de Mantua, que finalmente se rindió el 2 de febrero. Desde que comenzó el asedio, 16.300 soldados austriacos habían muerto de hambre y enfermedades, junto con miles de civiles.

General Bonaparte Accepting Prisoners in the Italian Campaign, 1797
General Bonaparte aceptando prisioneros en la campaña de Italia, 1797
Nicolas-Antoine Taunay (Public Domain)

La caída de Mantua abrió al ejército de Bonaparte a su objetivo final: Viena. El 10 de marzo de 1797, Bonaparte condujo a 40.000 hombres a través del Tirol hasta Klagenfurt y después hasta Loeben, en Estiria, donde aparentemente podían ver las agujas de Viena, a 160 kilómetros de distancia. Bonaparte libró algunas batallas menores contra el archiduque Carlos, hermano del emperador austriaco, pero los austriacos no se atrevieron a arriesgarse a una lucha mayor, ya que seguían amenazados por los ejércitos franceses en el Rin. Los austriacos decidieron pedir la paz, y Bonaparte aceptó su oferta de armisticio en Loeben el 2 de abril. Los detalles de este armisticio se ultimaron el 17 de octubre de 1797, con el Tratado de Campo Formio. La Guerra de la Primera Coalición había terminado.

Bonaparte se extralimitó al negociar en nombre de la República Francesa, sin molestarse siquiera en consultar al Directorio. Consigue que Austria reconozca el control francés de Bélgica y de la orilla izquierda del Rin, así como la creación de una nueva república hermana en Italia, la República Cisalpina. En compensación por las pérdidas territoriales de Austria, Bonaparte le ofreció tierras pertenecientes a la neutral República Serenísima de Venecia, un cordero de sacrificio ideal; Venecia quedó así repartida entre Austria y la República Cisalpina, poniendo fin a los 1200 años de existencia de la República Serenísima.

Conclusión

La campaña italiana de 1796-97 supuso el inicio de una nueva era. Aunque contribuyó significativamente a la victoria de Francia en las Guerras Revolucionarias Francesas, fue quizás más importante por su papel en la creación de Napoleón Bonaparte. Bonaparte se convirtió en una celebridad en París y adquirió renombre en toda Europa. Sus generales, muchos de los cuales llegarían a ser mariscales de Napoleón, ganaron fama y gloria en Italia. Sin haber cumplido aún 28 años, Bonaparte había cambiado el mapa del norte de Italia, dado vida a repúblicas, humillado a una de las principales potencias europeas y alcanzado cotas de popularidad en su país. Pero, a pesar de todo, la historia de Napoleón no había hecho más que empezar.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue la campaña italiana de 1796-97?

La campaña italiana de 1795-97 se libró entre la República Francesa y Austria durante las Guerras Revolucionarias Francesas. Fue la primera campaña de Napoleón Bonaparte y lanzó su carrera.

¿Cómo contribuyó la campaña de Italia al ascenso de Napoleón al poder?

La campaña italiana convenció a Napoleón de que estaba destinado a la grandeza, ya que dirigió la campaña teniendo cada vez menos en cuenta al gobierno francés. Las batallas que ganó también aumentaron enormemente su reputación en Francia, dándole más fama, prestigio e influencia a su regreso.

¿Cuál fue la primera derrota de Napoleón?

Napoleón Bonaparte fue derrotado por primera vez en la Segunda Batalla de Bassano, el 6 de noviembre de 1796, durante su campaña italiana.

¿Cómo ganó Napoleón su campaña italiana?

Napoleón ganó la campaña de Italia ganándose el cariño de sus soldados y proveyéndoles de lo necesario. Dividió los ejércitos enemigos siempre que pudo y los atacó cada uno por su lado, al tiempo que sorprendía a todos con sus rápidos movimientos.

Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública (inglés/español), uruguaya, con estudios avanzados de Lingüística. Sus áreas de experiencia como traductora son la traducción biosanitaria y la traducción jurídica. Le interesan la Historia y las humanidades en general.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2023, abril 19). Campaña italiana de Napoleón [Napoleon's Italian Campaign]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21775/campana-italiana-de-napoleon/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Campaña italiana de Napoleón." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación abril 19, 2023. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21775/campana-italiana-de-napoleon/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Campaña italiana de Napoleón." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 19 abr 2023. Web. 01 mar 2024.

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