Jorge III de Gran Bretaña (que reinó de 1760 a 1820) fue el tercer monarca hannoveriano y el que reinó durante más tiempo en la historia británica. Durante sus seis décadas en el trono, se creó el Reino Unido, se perdieron las 13 colonias norteamericanas, aunque el Imperio británico se expandió hacia otras partes, y se lograron grandes victorias, como Trafalgar, contra los franceses.
La Gran Bretaña del rey Jorge atravesó cambios sociales con desarrollos en la agricultura y los primeros inventos de la Revolución Industrial británica. Las artes también prosperaron: el estilo georgiano de arquitectura se extendió por todas las ciudades, y aparecieron grandes literarios como lord Byron y sir Walter Scott. En sus últimos años de vida, el rey Jorge sufrió una enfermedad mental grave, y su hijo se hizo cargo como príncipe regente en 1811 antes de sucederlo a su muerte como Jorge IV de Gran Bretaña (que reinó de 1820 a 1830).
El rey Jorge I de Gran Bretaña (que reinó de 1714 a 1727) se convirtió en el primer soberano hannoveriano de Gran Bretaña en 1714 debido a que la reina Ana de Gran Bretaña (que reinó de 1702 a 1714) no tuvo hijos. Jorge era elector de Hannover, un pequeño principado de Alemania, y el pariente protestante más cercano de Ana. Tenía una conexión remota con la línea real de los Estuardo, ya que era descendiente de Isabel Estuardo (fallecida en 1662), hija de Jacobo I de Inglaterra (que reinó de 1603 a 1625). A Jorge I le sucedió su hijo, quien se convirtió en Jorge II de Gran Bretaña (que reinó de 1727 a 1760). Jorge II no tuvo una buena relación con su hijo mayor y heredero Federico Luis (nacido en 1707), pero este murió nueve años antes que su padre, en 1751, de neumonía o en un accidente deportivo. Entonces, el hijo mayor de Federico, Jorge, pasó a ser el heredero al trono.
Jorge Guillermo Federico, el futuro Jorge III, nació el 4 de junio de 1738 en la casa Norfolk, Londres. Su padre era Federico, príncipe de Gales, y su madre, Augusta de Sajonia-Gotha (1719-1772). Cuando Federico murió en 1751, Jorge se convirtió en el príncipe de Gales. El rey Jorge II murió de un ataque al corazón el 25 de octubre de 1760 en el palacio de Kensington. Así, el príncipe Jorge se volvió rey a los 23 años y también adoptó el título de su abuelo de «Elector de Hannover». La coronación de Jorge III se celebró el 22 de septiembre de 1761 en la abadía de Westminster. La duquesa de Northumberland describió al joven rey como alto, fuerte, con cabello rubio y ojos azules (Cannon, 324).
A diferencia de los monarcas hannoverianos anteriores, la lengua materna de Jorge era el inglés y nunca había visitado el principado.
Familia y carácter
El 8 de septiembre de 1761, George se casó con la princesa Carlota de Mecklemburgo-Strelitz (1744-1848) en el palacio de St. James; era la primera vez que se conocían. A diferencia de sus predecesores de la familia Hannover, Jorge permaneció fiel a su esposa y no tuvo ninguna amante, aunque era una persona complicada en la vida doméstica. La pareja real, que en privado se llamaban el uno al otro señor y señora Rey, tuvo 15 hijos, varios de los cuales murieron en la infancia, pero dos de los hijos varones se convertirían en reyes: Jorge (nacido en 1762) y Guillermo (nacido en 1765). La corte real era notablemente tranquila, con pocos banquetes lujosos, las apuestas mal vistas y los asuntos religiosos en primer plano. El rey siempre se levantaba temprano, trabajaba mucho y comía en moderación. Le gustaba pintar y tocar el clavecín y la flauta. También era algo más culto que sus predecesores, y se interesó en la agricultura y en escribir sobre ese tema bajo el seudónimo Ralph Robinson. Incluso tenía una pequeña granja para beneficio de sus hijos, por lo que fue apodado «el granjero Jorge».
El rey coleccionaba libros desde joven, así que, con el tiempo, llegó a acumular una biblioteca de más de 65.000 ejemplares. Más aún, les dio acceso a los académicos a la biblioteca y, a su muerte, se donó al Museo Británico (hoy en día es parte de la Biblioteca Británica). Este era, efectivamente, un nuevo monarca hannoveriano. En 1762, el rey, que no se encontraba a gusto en sus otras residencias reales, se mudó a la casa de Buckingham en Londres, que luego pasó a llamarse el palacio de Buckingham. Había dos ubicaciones que le atraían a la familia real: el castillo de Windsor y los Jardines de Kew.
A diferencia de los monarcas hannoverianos anteriores, la lengua materna de Jorge era el inglés y nunca había visitado el principado. Tampoco visitó nunca los rincones de su reino, y Escocia, Gales, Irlanda y el norte de Inglaterra jamás se beneficiaron de una visita real durante las seis décadas de su reinado. A pesar de su incapacidad de dejar el sur de Inglaterra, el rey se veía a sí mismo como un rey patriota, uno al que no le importaba la política de los partidos, sino la ambición del Imperio británico. El rey, a diferencia de su abuelo y su bisabuelo, podía volver a confiar en los tories como sus asesores. En el pasado, este partido se había visto mancillado por su asociación con la causa jacobita rebelde que intentó restaurar la línea real de los Estuardo. Naturalmente, a los políticos pertenecientes al otro partido principal, los whigs, no les gustó perder el monopolio del oído real, incluso si seguían ganando las elecciones generales.
El imperio crece
La guerra de los Siete Años (1756-63) fue un conflicto intercontinental que enfrentó a varias potencias europeas, específicamente a Gran Bretaña y Prusia contra España y Francia (y varios otros Estados). Hubo pérdidas británicas notables desde el principio, pero lo más destacado fue obtener el control de Canadá en 1760. Gran Bretaña y Prusia terminaron ganando la guerra, y la primera, en particular, se benefició de la reestructuración de las colonias y obtuvo el control del lado oriental de Norteamérica, el Caribe y la India.
El rey Jorge le encargó al capitán James Cook (1728-79), un extraordinario navegante, que explorara el océano Pacífico. Cook fue el primer europeo que se conoce en trazar la costa oriental del continente australiano y desembarcar en Botany Bay en abril de 1770, una zona que Cook llamó Nueva Gales del Sur. En otra expedición, Cook se convirtió en el primer europeo en cruzar el círculo polar antártico en 1773 y demostrar, de una vez por todas, que no había un gran continente meridional en aguas templadas, sino, muy probablemente, una tierra atrapada en el hielo más al sur.
Unos dos millones de personas vivían en las 13 colonias norteamericanas, y muchas de ellas creían que Jorge III era un tirano despreciable.
El subcontinente indio, donde la enormemente poderosa Compañía de las Indias Orientales estaba incrementando rápidamente sus territorios e ingresos, parecía el rincón más prometedor del imperio en términos de la posibilidad de recibir ingresos de los impuestos, el comercio y la explotación de recursos naturales. En junio de 1757, Robert Clive (1725-1774) dirigió y consiguió la victoria en la batalla de Plassey y, así, obtuvo el control de Bengala. Los ingresos de Bengala y el monopolio del comercio en la India y con China se utilizaron para expandir el ejército y pagar por más guerras. La Compañía de las Indias Orientales ganó las cuatro guerras anglo-mysore (1767-99) y obtuvo territorios en el sur de la India. La victoria en las tres guerras anglo-maratha (1775-1819) le dieron el control del centro de la India. La victoria en la guerra anglo-nepalesa (1814-16) extendió la India británica hasta el Himalaya. Solo Punyab permaneció fuera del control británico, aunque lo conquistaron en 1849. La india se convirtió en la joya de la corona del Imperio británico, sobre todo después de perder desastrosamente el control del este de Norteamérica.
La pérdida de las colonias norteamericanas
Las 13 colonias británicas al este de Norteamérica presionaron por obtener la independencia en la segunda mitad del siglo XVIII. Unos dos millones de personas vivían en estas colonias, y muchas de ellas creían que Jorge III era un tirano despreciable que quería reprimir su libertad. Jorge III es un tirano improbable, ya que, en realidad, desempeñó el papel de un monarca constitucional de poca importancia, distinto a cualquier rey o reina que lo precedió. Es posible que el Gobierno británico y su nueva estirpe de primeros ministros todopoderosos fueran el verdadero enemigo, pero fue el rey Jorge el que se convirtió en el objeto del odio y la propaganda.
Los británicos veían a Norteamérica como una fuente importante de bienes comerciales, como el tabaco, y un mercado lucrativo en donde vender bienes hechos en Gran Bretaña y otras partes del imperio. El Gobierno británico no estaba muy seguro de cómo manejar el pedido de los colonos de una mayor libertad política, ya que ninguna otra colonia había hecho algo así. El error británico fue no darse cuenta de que la riqueza de las colonias norteamericanas, la presencia de una asamblea democrática en cada estado y la conformación mayormente europea de sus ciudadanos se combinaron todos para ponerlos en una posición particular. Norteamérica no era la India y no se podía tratar como tal. Los norteamericanos se consideraban iguales a los ciudadanos británicos, pero no tenían representación política en el Parlamento británico que les imponía las leyes. Lo que los ciudadanos norteamericanos sí tenían en común con sus contrapartes británicas era la obligación de pagar impuestos. El grito unificador de los colonos se volvió: «No hay tributación sin representación».
La situación empeoró cuando se elevaron los impuestos y las tarifas portuarias en la década de 1760, principalmente para ayudar a pagar la Guerra de los Siete Años (y las colonias, efectivamente, se habían beneficiado de la derrota de Francia en Norteamérica). En 1770, se abolieron los impuestos a excepción del té, pero los colonos estaban preocupados por una propuesta de ofrecerle a la Compañía de las Indias Orientales el monopolio sobre la importación del té, y mostraron su ira en el Motín del té en 1773. En 1774, los colonos más combativos se reunieron en el Congreso Continental de Filadelfia y proclamaron que ya no tolerarían la tiranía de las leyes británicas. La respuesta errónea del Gobierno británico fue usar la fuerza. En 1775, estalló la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. El ejército estadounidense fue hábilmente liderado por George Washington (1732-1799), y el 4 de julio de 1776, Estados Unidos declaró formalmente su independencia. Los tres rivales principales europeos de Gran Bretaña se unieron a los estadounidenses: Francia (1778), España (1779) y los Países Bajos (1780). Un punto decisivo fue una gran derrota que sufrieron los británicos en Yorktown, Virginia, en octubre de 1781, pero, en el largo plazo, fue la derrota frente a la marina francesa unas semanas antes, en la batalla de Chesapeake, la que decidió el curso de la guerra. Si no podían reaprovisionarse por mar, los ejércitos británicos en Norteamérica estaban condenados.
El 3 de septiembre de 1783, el Gobierno británico terminó la guerra y reconoció formalmente la independencia de las 13 colonias en el Tratado de Versalles. La crisis hizo que el rey considerara seriamente abdicar (incluso escribió un discurso con ese propósito), pero tenía que lidiar con otros problemas y oportunidades en otras partes; así, lo que se convirtió en Estados Unidos, cuyo primer presidente fue George Washington, se consideró una pérdida terrible, pero una que se podría equilibrar con las ganancias en la India y otros lugares. Los británicos también conservaron el control de Canadá y las Indias Occidentales.
A fines del siglo XVIII, los irlandeses tenían tantas ganas de obtener su independencia como los colonos estadounidenses. Tal vez inspirados también por los sucesos de la Revolución francesa (1789-99), en 1798 estalló una revuelta importante que involucró una invasión francesa fallida. Los rebeldes fueron reprimidos brutalmente, y 20.000 murieron. El 1º de enero de 1800, se creó el Acta de Unión del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda mediante la fusión del Parlamento irlandés con el de Westminster. El rey Jorge no estaba de acuerdo con la emancipación propuesta de los católicos en Irlanda (donde no podían participar en el Parlamento irlandés) y consideraba que permitir a los católicos en el Parlamento de Westminster iba en contra del juramento que había prestado durante su coronación de proteger al protestantismo. El primer ministro, William Pitt el Viejo, renunció debido a la postura del rey, pero este prejuicio se retiró recién en 1829. 1800 también fue el año en el que la monarquía británica terminó con su reclamo cada vez más dudoso al trono francés, que se remontaba a Eduardo III de Inglaterra (que reinó de 1327 a 1377).
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Las guerras napoleónicas
Las guerras napoleónicas (1803-15) enfrentaron a Gran Bretaña y a toda una hueste de aliados europeos contra su vieja enemiga Francia, liderada por Napoleón Bonaparte (1769-1821), cuyos aliados eran España y Prusia, entre otros. El 21 de octubre de 1805, Gran Bretaña ganó la batalla decisiva de Trafalgar en la costa de España con la Marina Real al mando del vicealmirante Horatio Nelson (1758-1805). Lord Nelson murió al momento de la victoria, pero Trafalgar significaba que la Marina Real, en esencia, no tenía oposición y controló y expandió el Imperio británico durante los próximos cien años. La inversión considerable y a largo plazo en la construcción naval y los barcos bajo los hannoverianos había dado frutos de forma espectacular. Mientras tanto, en tierra, Napoleón logró dominar la Europa continental, pero en última instancia fue derrotado en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815.
Las artes y la industria
En 1768, el rey Jorge ayudó a fundar la Real Academia de las Artes, cuya misión era alentar a los artistas y arquitectos destacados y promover sus obras a un público más amplio. La literatura prosperó en este período con la publicación de obras imperecederas de los poetas William Wordsworth (1770-1850), Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) y lord Byron (1788-1824), los artífices principales del romanticismo inglés. Durante el reinado de Jorge, el gran novelista escocés sir Walter Scott (1771-1832) publicó obras famosas como Ivanhoe y Rob Roy.
El estilo georgiano en la arquitectura continuó dominando los edificios nuevos. Este estilo, en el que se enfatizan la simetría y la proporción, perduró durante el reinado de la Casa de Hannover. El estilo, más bien austero, fue una especie de reacción contra el estilo barroco altamente decorativo que se veía en la Europa continental, y terminó evolucionando hasta convertirse en el estilo neoclásico, en el que se utilizaron elementos de los órdenes dórico y jónico de la antigua arquitectura griega y romana con un nuevo enfoque atenuado para crear edificios uniformes, plazas y avenidas enteras de casas callejeras. El estilo georgiano (o, quizás más exactamente, los estilos georgianos) en arquitectura se extendió a las artes visuales, sobre todo en la cerámica de aspecto limpio (por ejemplo, Wedgwood), los muebles curvilíneos (por ejemplo, Chippendale) y el rico diseño de interiores (especialmente el papel pintado decorativo). Otra área de desarrollo en el período georgiano fue el diseño de jardines.
En la agricultura, se desarrollaron formas para aumentar el rendimiento de las cosechas, como métodos más sofisticados de rotación de cultivos, nuevos cultivos y un enfoque más refinado hacia la ganadería. En consecuencia, Gran Bretaña contaba con un excedente de cultivos que se podían vender en el extranjero. La Revolución Industrial también se originó en este período, cuando los ingenieros se interesaron en hacer la producción más eficiente mediante la mecanización y el uso del motor a vapor, inventado en 1712 por Thomas Newcomen (o al menos la primera versión comercialmente viable).
Enfermedad mental y muerte
El rey empezó a mostrar indicios alarmantes de inestabilidad mental desde fines de la década de 1780. A menudo hablaba de forma incesante y acusaba a los que lo rodeaban, incluida la reina, de cosas descabelladas. Aparentemente incapaz de controlar sus estallidos, una vez lo vieron en el parque de Windsor hablando con un árbol, aunque él creía que estaba hablando con el rey de Prusia. Algunos síntomas físicos, como echar espuma por la boca y tener los ojos inyectados en sangre, sugieren que tal vez el rey sufría de porfiria aguda, un tipo de trastorno del hígado y la sangre que afecta el cerebro y el sistema nervioso; además, esta enfermedad se puede agravar por el estrés. Al principio, el rey se recuperó, pero la enfermedad regresaba de forma periódica. En 1800, como si no tuviera suficientes cosas con qué lidiar, un loco llamado James Hadfield intentó asesinar al rey mientras se encontraba en el palco real del teatro Drury Lane. Hadfield disparó su pistola dos veces, pero falló, tras lo cual el rey insistió que se continuara la obra a pesar de tal grosera interrupción.
En alrededor de 1810, y tal vez debido a la muerte prematura de su hija menor y favorita Amelia a los 27 años, la locura del rey regresó peor que nunca. La respuesta de los médicos reales a la inquietante enfermedad del rey fue más bien limitada. Cuando su afección volvió a empeorar (empezó a tener conversaciones imaginarias con exministros que habían muerto hace mucho tiempo), los médicos no hicieron más que extraerle sangre de la cabeza y restringirlo con una camisa de fuerza. Dado que el rey era claramente incapaz de gobernar, su hijo mayor Jorge, con el consentimiento del Parlamento, gobernó como príncipe regente desde febrero de 1811. El rey, ahora con la barba y el cabello largos, vivía como un recluso en el castillo de Windsor a medida que se quedaba ciego y casi totalmente sordo.
A los 81 años y luego de gobernar más tiempo que cualquier otro monarca británico antes que él, Jorge III murió de neumonía el 29 de enero de 1820 en Windsor. El difunto rey fue enterrado en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor. Soportó varias revoluciones en las Américas, vio a su contraparte en Francia perder la cabeza en la Revolución francesa y supervisó una expansión colonial tremenda en la India y el Pacífico. El rey también desempeñó un papel en la revolución agrícola y la Revolución Industrial que produjeron grandes cambios sociales y agitación, pero también ayudaron a que Gran Bretaña fuera reconocida como una de las naciones líderes del mundo.
El príncipe Jorge, ya de 58 años, se convirtió en Jorge IV y reinó hasta 1830; le sucedió su hermano menor, Guillermo IV de Gran Bretaña (que reinó de 1830 a 1837), quien, a su vez, fue sucedido por su sobrina, la reina Victoria (que reinó de 1837 a 1901). Así, los hannoverianos continuaron gobernando mientras Gran Bretaña creaba su imperio gracias a sus políticos y ejércitos en lugar de a sus soberanos, que ahora estaban menos involucrados en la política práctica y, en cambio, pasaron a ser figuras importantes de un nuevo orgullo y nacionalismo.
El rey Jorge III es más conocido por perder las 13 colonias norteamericanas durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos y por sufrir de locura hacia el final de su reinado.
¿Cuáles son tres hechos sobre el rey Jorge III?
Tres hechos sobre el Jorge III son que perdió las 13 colonias norteamericanas durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, que se volvió loco y que supervisó la formación del Reino Unido.
¿Fue Jorge III un buen rey?
Las 13 colonias norteamericanas vieron a Jorge III como un tirano durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, pero era un monarca constitucional y el verdadero poder lo ostentaban los primeros ministros. A diferencia de los primeros reyes hannoverianos, Jorge trabajaba mucho, permaneció fiel a su esposa y trabajó en beneficio de Gran Bretaña en lugar de Hannover.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 24 enero 2023. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.