Thomas Müntzer

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por , traducido por Jorge A. Vergara
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Thomas Müntzer (by Christoffel van Sichem, Public Domain)
Thomas Müntzer Christoffel van Sichem (Public Domain)

Thomas Müntzer (en torno a 1489-1525) fue un teólogo y predicador apocalíptico alemán que llegó a convertirse en uno de los líderes de la guerra de los campesinos alemanes (1524-1525). En un principio, fue seguidor del reformador Martín Lutero (1483-1546), aunque después Müntzer fundó su propio movimiento, el cual Lutero condenó por considerarlo demasiado radical y que contribuyó al estallido de la Guerra de los Campesinos.

Müntzer fue un sacerdote católico que comenzó a cuestionar las prácticas de la Iglesia ya en 1514 y respaldó las 95 tesis de Martín Lutero cuando se publicaron y difundieron entre 1517 y 1519. Permaneció fiel a la visión de Lutero hasta 1521, cuando, tras la Dieta de Worms, el reformador fue puesto bajo la protección del noble Federico III (el Sabio, 1463-1525) y, posteriormente, se negó a apoyar la causa de la guerra de los campesinos alemanes.

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Müntzer criticó duramente a Lutero por lo que consideraba una traición en su Vindicación y refutación de 1524, después de que este lo hubiera denunciado como un rebelde y alborotador. Al rechazar la afirmación de Lutero de que la Biblia era la única autoridad espiritual, Müntzer se adhirió al misticismo alemán y sostuvo que los sueños —así como los signos y presagios— eran medios igualmente válidos a través de los cuales Dios se comunicaba con la humanidad.

Se convirtió en un líder inspirador durante la guerra de los campesinos alemanes y fue arrestado, torturado y ejecutado en mayo de 1525 tras la batalla de Frankenhausen. Aunque posteriormente él y otros dirigentes de la guerra de los campesinos alemanes fueron denigrados, especialmente por Lutero, su legado fue revalorizado en el siglo XIX por Karl Marx y Friedrich Engels en El manifiesto comunista, donde se lo presenta como un proto-comunista que lidera a la clase trabajadora en el derrocamiento de un sistema capitalista corrupto. La investigación reciente sigue debatiendo su importancia en la guerra de los campesinos alemanes y, en términos más generales, en la Reforma protestante.

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Educación y Lutero

A pesar de que Marx y Engels representan a Müntzer como plebeyo, es muy probable que perteneciera a la emergente clase media de comerciantes ya que tenía una buena educación. Nada se sabe de sus primeros años de vida, excepto que nació en la villa de Stolberg alrededor de 1489, y que su familia se mudó al pueblo de Quedlinburg en torno a 1490. Fue estudiante en la Universidad de Leipzig en 1506 y en la Universidad de Viadriana en 1512. Hacia 1514, fue sacerdote en la villa de Braunschweig y comenzó a cuestionar las enseñanzas de la Iglesia.

Müntzer rechazó la venta de indulgencias de la Iglesia tres años antes de que Lutero escribiera y publicara sus 95 Tesis acerca del mismo asunto.

No está claro con qué grados se graduó Müntzer ni tampoco su programa de estudio, pero sus últimos escritos entregan evidencia de una experiencia teológica y una cercanía al estudio bíblico –algo que no todos los clérigos de la época podían solicitar. Müntzer rechazó la venta de indulgencias de la Iglesia —documentos legales que afirmaban acortar la permanencia en el purgatorio, de uno mismo o de un ser querido— tres años antes de que Lutero escribiera y publicara sus 95 Tesis acerca del mismo asunto. En un momento dado, Müntzer abandonó su cargo y viajó a Wittenberg, pero habría sido antes de la publicación de las 95 Tesis de Lutero el 31 de octubre de 1517.

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No está claro por qué Müntzer llegó a Wittenberg, pero parece haber pasado a formar parte del círculo más cercano de Lutero, del que también formaba parte el sacerdote y teólogo Andreas Karlstadt (1486-1541), con quien más tarde se uniría en sus ataques contra el reformador. Sin embargo, por aquel entonces tanto Karlstadt como Müntzer admiraban a Lutero y compartían su visión de reforma. En algún momento después de que Lutero publicara las 95 tesis, Müntzer abandonó Wittenberg y aceptó un puesto en Jüterbog, donde sustituyó al pastor Franz Günther durante su ausencia.

Günther ya había estado predicando la versión reformada del cristianismo, lo que muy probablemente motivó su ausencia, y Müntzer continuó con esa misma línea. Predicó la visión de Lutero, pero se apartó de su insistencia en que la Biblia constituía la única autoridad espiritual, al sostener que era posible entrar en comunión directa con Dios mediante la oración y la contemplación, y que Dios podría manifestarse al creyente a través de los sueños, las visiones y los signos y presagios. Müntzer adoptó esta creencia del teólogo y místico Maestro Eckhart (en torno a 1260 - alrededor de 1328), cuyas ideas fueron transmitidas y desarrolladas en las obras del fraile dominico Enrique Suso (en torno a 1295-1366) y de otros autores.

La concepción de Eckhart de una Trinidad viva, accesible a cualquier creyente que buscara la comunión con Dios, llevó a Müntzer a considerar que las escrituras quedaban relegadas a relatos sobre la manera en que las personas del pasado habían establecido su relación con Dios, y no constituían una autoridad sobre cómo debía hacerse en el presente. Aun así, y aunque ya predicaba una doctrina que divergía de la de Lutero, seguía considerándose luterano y asistió a la Disputa de Leipzig en 1519, donde apoyó a Lutero y a Karlstadt en su debate contra el representante católico Johann Eck (1486-1543). Lutero, agradecido por su apoyo, lo recomendó para un cargo en Zwickau, lo que, sin que ninguno de los dos lo supiera entonces, terminaría favoreciendo su ruptura.

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Martin Luther
Martín Lutero Sergio Andres Segovia (Public Domain)

Misticismo y separación con Lutero

El puesto en Zwickau, al igual que el de Jüterbog, era el de pastor interino mientras el pastor luterano titular, Johann Egranus, se encontraba ausente. Poco después de su llegada, Müntzer conoció al reformador radical y místico Nikolaus Storch (muerto en torno a 1536) y a sus colaboradores, conocidos como los Profetas de Zwickau, quienes defendían la misma relación directa con Dios que Müntzer venía explorando. Storch y los demás creían que el Espíritu Santo se comunicaba con quienes estaban abiertos a sus mensajes, y que, para comprender la voluntad de Dios, era necesario confiar en la fe puesta en la verdad de esa relación y no en la Biblia.

Los profetas de Zwickau afirmaban que el Espíritu Santo les había revelado que habían llegado los últimos días y que Jesucristo regresaría pronto para juzgar a vivos y muertos. Predicaban que las personas debían prepararse y poner sus asuntos en orden sin demora. Rechazaban el bautismo infantil por considerarlo una construcción humana y coincidían con los anabaptistas en que solo el bautismo de adultos confirmaba verdaderamente la adhesión a la fe cristiana, aunque este parece haber sido el único punto en el que ambos grupos estuvieron plenamente de acuerdo.

Müntzer seguía considerándose luterano, aunque sus sermones ya no reflejaban la visión de Lutero. No obstante, gozaba de suficiente popularidad como para recibir un puesto permanente en otra iglesia cuando Egranus regresó para retomar sus funciones en Santa María. En abril de 1521, Lutero compareció ante la Dieta de Worms para defenderse de las acusaciones de herejía y, posteriormente, fue puesto bajo la protección del noble Federico III. Por esas mismas fechas, el consejo municipal de Zwickau destituyó a Müntzer debido a su teología radical, y este partió hacia Praga con la esperanza de encontrar allí a cristianos afines en una ciudad que había respaldado al prerreformador Jan Hus (en torno a 1369-1415).

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Martin Luther at the Diet of Worms
Martín Lutero en la Dieta de Worms Emile Delperée (Public Domain)

En Praga, Müntzer se presentó como luterano, pero durante los seis meses que permaneció allí, entre junio y diciembre de 1521, predicó la misma visión apocalíptica y mística del cristianismo que había defendido en Zwickau, lo que finalmente lo obligó a abandonar la ciudad. Para entonces, ya había roto con Lutero, convencido de que el reformador había traicionado su proyecto original para congraciarse con nobles como Federico III y otros partidarios de la alta sociedad, entre ellos Felipe I de Hesse (1504-1567). Müntzer atacó a Lutero por escrito, llegando a llamarlo «Doctor Mentiras», entre otros epítetos, y afirmando que no era más que un peón de las clases privilegiadas. Lutero respondió denunciándolo como un radical y descalificando a los profetas de Zwickau como los «Profetas Asesinos», al tiempo que les advertía contra la incitación a la insurrección.

Allstedt y el Sermón ante los príncipes

Los campesinos se habían adherido al movimiento reformista, especialmente después del discurso de Lutero en la Dieta de Worms, pues lo veían como el defensor de su causa, alguien que pondría fin a la jerarquía social imperante y a la opresión que padecían. La clase campesina ocupaba el escalón más bajo de la estructura social y estaba sometida a los impuestos de la alta nobleza, la baja nobleza y la Iglesia, que exigía el diezmo —equivalente al 10 % de sus ingresos—, además de otros pagos por diversos servicios. La rebelión de Lutero parecía anunciar el comienzo de una transformación radical que ofrecería a las clases más humildes una vía para escapar de la pobreza.

Müntzer calificó a Lutero de «necio arrogante» y sostuvo que se negaba a llevar la Reforma hasta sus últimas consecuencias porque era un peón de la nobleza.

Tras la Dieta de Worms, Lutero fue condenado como hereje y proscrito, y solo se salvó de la ejecución gracias a que Federico III lo ocultó en su fortaleza del castillo de Wartburg. Sin embargo, continuó escribiendo y, una vez que se supo que seguía con vida, los campesinos de Wittenberg se sublevaron, alentados tanto por su actitud en Worms como por el mensaje apocalíptico de los profetas de Zwickau. Al parecer, los campesinos equipararon el mensaje de estos últimos con el de Lutero, pero el reformador abandonó Wartburg para condenar la violencia y a los «Profetas Asesinos», logrando restablecer la paz.

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Entretanto, Müntzer había conseguido un puesto en la localidad sajona de Allstedt, donde pronunciaba feroces sermones en alemán que atraían a grandes multitudes. Cuando Lutero tuvo noticia tanto de la popularidad de Müntzer como del contenido de sus prédicas, lo convocó a Wittenberg en 1524 para que diera explicaciones. Müntzer se negó y, en lugar de ello, continuó predicando su doctrina hasta que la nobleza local lo llamó a exponer sus creencias ante ella en el llamado Sermón ante los príncipes. Lutero respondió con su Carta a los príncipes de Sajonia sobre el espíritu rebelde, en la que acusaba a Müntzer de incitar a la insurrección. A continuación, Müntzer escribió su Vindicación y refutación, en la que atacaba a Lutero calificándolo de «necio arrogante» y sosteniendo que se negaba a llevar la Reforma hasta sus últimas consecuencias porque era un peón de la nobleza. Müntzer escribió:

Es un heraldo que espera ganarse la gratitud aprobando el derramamiento de sangre por los bienes terrenales de los hombres, algo que Dios jamás ha ordenado ni aprobado. ¡Abrid los ojos! ¿Cuál es el brebaje venenoso del que brotan toda usura, robo y saqueo, sino la pretensión de nuestros señores y príncipes de que todas las criaturas son de su propiedad? ¡Los peces del agua, las aves del cielo y las plantas sobre la faz de la tierra, todo tiene que pertenecerles! Y, para colmo, hacen proclamar a los pobres el mandamiento de Dios: «No robarás». Pero de nada les sirve. Pues, mientras ejercen la violencia contra todos, desuellan y esquilman al pobre campesino, al artesano y a todo lo que respira, basta con que uno de estos últimos cometa la más insignificante de las faltas para que termine en la horca. Y el Doctor Mentiras responde: “Amén”. (Janz, 165)

Müntzer sostenía que un cristiano debía sufrir por la fe para representar verdaderamente a Cristo y que solo debía temer a Dios, rechazando cualquier temor a las opiniones o amenazas de los hombres. Según afirmaba, Lutero había traicionado a Cristo al venderse a la nobleza a cambio de seguridad personal y del apoyo a su movimiento. La visión de Müntzer encontró eco entre los campesinos de Allstedt, quienes también se habían sentido decepcionados por el respaldo de Lutero al orden establecido, pero la nobleza de Allstedt no compartía ese entusiasmo. El conde Ernst von Mansfeld, gobernador de Allstedt, trató de desalentar la asistencia a los oficios religiosos de Müntzer, pero sus esfuerzos resultaron inútiles.

Thomas Müntzer Memorial
Monumento conmemorativo a Thomas Müntzer Robert Cutts (CC BY-SA)

El 13 de julio de 1524 pronunció su célebre Sermón ante los príncipes, basado en el capítulo 2 del libro bíblico de Daniel, en el que se presentaba a sí mismo en el papel del profeta Daniel. En esta obra, exhortaba a los príncipes a escuchar las demandas de su pueblo, emprender reformas conforme a las escrituras y gobernar de acuerdo con la voluntad de Dios, antes de atraer sobre sí mismos y sobre la región la ira divina.

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Los nobles no se mostraron impresionados y no hicieron nada por poner en práctica las propuestas contenidas en el sermón de Müntzer, pero, después de que Lutero lo atacara en su Carta a los príncipes de Sajonia sobre el espíritu rebelde, Müntzer fue reprendido y posteriormente abandonó la ciudad en agosto de 1524. Su respuesta, contenida en su Vindicación y refutación, fue censurada. Aunque el pueblo parece haber seguido apoyándolo, la nobleza dejó clara su oposición, y Müntzer huyó a la ciudad de Mühlhausen.

La guerra de los campesinos alemanes

Mientras se encontraba en Praga, Müntzer se había casado en 1523 con la noble Felicitas von Selmenitz, quien para entonces ya le había dado un hijo; sin embargo, al considerar que debía abandonar Allstedt con rapidez, los dejó atrás. Por aquella época, en el sur ya habían estallado las primeras insurrecciones que desembocarían en la guerra de los campesinos alemanes, y Müntzer alentó un levantamiento similar en Mühlhausen mientras esperaba la llegada de su esposa y su hijo. Una vez que llegaron a él, viajó con ellos hacia el sur para animar a los rebeldes. Parece haber considerado que, si Lutero había renunciado al liderazgo de la Reforma, esa responsabilidad recaía ahora sobre él.

Sin dejar de predicar el inminente Apocalipsis, Müntzer continuó sus ataques contra Lutero mientras ayudaba a organizar las partidas campesinas en fuerzas armadas. La historiadora Lyndal Roper describe como se intensificó el conflicto:

Las revueltas solían comenzar a nivel local con una huelga informal, ya que los campesinos simplemente se negaban a trabajar. La comunidad podía ser convocada mediante el tañido de la campana de alarma, y los cabezas de familia deliberaban en conjunto… La situación podía agravarse cuando se celebraba una asamblea que atraía a campesinos de una zona más amplia y, finalmente, se formaban grupos armados de mayor tamaño, unidos entre sí por juramentos de fraternidad. Estos bandos campesinos, armados principalmente con picas y espadas, cosecharon éxitos notables. A comienzos del verano de 1525, controlaban extensas regiones del sur y el centro de Alemania, en gran medida porque no había nadie que pudiera detenerlas. Los ejércitos imperiales se encontraban combatiendo en Italia. (251)

Los primeros éxitos de la revuelta alentaron a Müntzer y a otros dirigentes, como el miembro de la baja nobleza Florian Geyer (en torno a 1490-1525) y el líder campesino Hans Müller (muerto en 1525), a exigir a la nobleza la reparación de los agravios y llevar a cabo cambios auténticos. En marzo de 1525, los campesinos les presentaron los Doce Artículos a los nobles de la Liga de Suabia, exigiendo una tributación más justa, leyes más equitativas y una mayor libertad personal. Aunque los Artículos fueron rechazados, los dirigentes campesinos disponían ahora de una plataforma oficial en torno a la cual movilizar a otros.

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The Twelve Articles
Los doce artículos Unknown Author (Public Domain)

Sin embargo, había pocos motivos para semejante optimismo, pues, aunque muchos príncipes se hallaban involucrados en guerras en el extranjero, todavía había algunos perfectamente capaces de sofocar cualquier levantamiento. Entre los que se encontraba Georg III Truchsess von Waldburg (1488-1531), quien derrotó a los campesinos en la batalla de Leipheim en abril de 1525 y obtuvo la victoria en todos los enfrentamientos posteriores hasta mayo, cuando masacró a unos 3.000 soldados campesinos en la batalla de Böblingen. Müntzer, al mando de sus propias fuerzas y respaldado «en ocasiones» por Geyer y su Compañía Negra de caballería armada, infligió algunos golpes menores al enemigo, pero su principal contribución fue motivar a los campesinos a unirse a la causa mediante apasionados sermones en los que prometía el pronto regreso de Cristo y la recompensa eterna reservada a quienes lucharan del lado de Dios en defensa de la justicia.

Pocos días después de la batalla de Böblingen, el 14 de mayo de 1525, Müntzer y sus tropas llegaron a la localidad de Frankenhausen, donde al día siguiente, 15 de mayo, presentarían batalla a las fuerzas combinadas de Felipe I de Hesse y Jorge, duque de Sajonia (1471-1539). El ejército campesino se encontraba en inferioridad numérica, estaba mal armado y carecía del liderazgo que, al menos, podría haberle brindado alguna oportunidad de combatir. El historiador Brad S. Gregory describe la breve batalla de Frankenhausen:

[Müntzer] aseguró a varios miles de campesinos que marchaban bajo su estandarte del arcoíris, símbolo de la alianza divina, que Dios derrotaría al enemigo. Sin embargo, cuando comenzó la masacre de sus campesinos en Frankenhausen, parece haber huido rápidamente. Las autoridades lo encontraron oculto en una cama en la ciudad. Antes de que terminara el mes, fue ejecutado. (204)

Cuando fue hallado en una casa de Frankenhausen, Müntzer afirmó que era un hombre pobre y enfermo que no tenía nada que ver con la revuelta campesina. Sin embargo, una bolsa que llevaba consigo, la cual contenía documentos y cartas, permitió identificarlo, y fue arrestado. Al igual que muchos de los líderes rebeldes, Müntzer fue torturado antes de su ejecución, y su cabeza fue expuesta en una pica como advertencia para los demás. Se desconoce cuál fue el destino de su esposa y su hijo. Aunque la mayoría de los habitantes de Frankenhausen fueron masacrados, existen indicios de que Felicitas Müntzer seguía con vida en agosto de 1525.

Conclusión

Lutero continuó denunciando a Müntzer durante toda la guerra de los campesinos alemanes, pero especialmente en su obra Contra las hordas ladronas y asesinas de campesinos, publicada en mayo de 1525. Karlstadt también había roto los lazos con Lutero aproximadamente al mismo tiempo que Müntzer y fue igualmente objeto de críticas públicas por parte del reformador, aunque nunca con la misma vehemencia con la que este atacó a Müntzer. Tras la ejecución de este último, Lutero escribió Una terrible historia y juicio de Dios sobre Thomas Müntzer (1525), en la que lo denunciaba como un «profeta sanguinario» y lo calificaba de «asesino». Los campesinos que habían considerado a Müntzer el reformador más sincero retiraron su apoyo a Lutero —en una ocasión, un grupo de ellos incluso llegó a apedrearlo—, pero los escritores protestantes de la época, incluso aquellos críticos de la postura de Lutero frente a los campesinos y de las medidas represivas adoptadas por la nobleza, coincidieron en condenar a Müntzer como un radical desequilibrado. Escritores católicos, por supuesto, lo condenaron del mismo modo que habían condenado —y seguirían condenando— a Lutero y a otros reformadores.

No fue hasta el siglo XIX y la obra de Marx y Engels cuando la reputación de Müntzer fue revalorizada y este pasó a ser presentado como un héroe que luchaba por la causa de una sociedad igualitaria en la que todos compartieran tanto el trabajo como sus frutos. Aunque existen pruebas de que Müntzer perseguía una reforma social, su principal motivación era religiosa, y sus acciones estaban determinadas por la convicción de que vivía en los últimos tiempos y de que había sido elegido por el Espíritu Santo para dirigir a los campesinos en lo que él cosnideró una guerra santa.

Episode from the German Peasants' War
Episodio de la guerra de los campesinos alemanes Belvedere, Wien (CC BY-SA)

Dado que en la visión de Marx y Engels no había cabida para lo divino, Müntzer fue reinterpretado como un ferviente defensor de la clase trabajadora, animado por un fervor proto-comunista. Esta interpretación de Müntzer todavía prevalece entre algunos estudiosos. También se ha sostenido que Müntzer veía a quienes dirigía más como instrumentos de su propia misión profética que como personas que luchaban por una vida mejor para sí mismas y sus hijos.

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Aunque puede haber algo de verdad en esta interpretación, es igualmente posible, e incluso probable, que fuera sincero en sus esfuerzos por mejorar la suerte de la clase campesina. En la actualidad, Müntzer suele estudiarse más como una faceta de la historia de Lutero que por derecho propio, y su importancia para la causa de la Reforma protestante sigue siendo objeto de debate; sin embargo, entre 1521 y 1525, cuando el movimiento estaba consolidándose, la mayoría del pueblo alemán lo tenía en mayor estima que a Lutero.

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Estilo APA

Mark, J. J. (2026, junio 19). Thomas Müntzer. (J. A. Vergara, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20519/thomas-muntzer/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Thomas Müntzer." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, junio 19, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20519/thomas-muntzer/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Thomas Müntzer." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, 19 jun 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20519/thomas-muntzer/.

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