Fernando de Magallanes

Recaudación de fondos para las traducciones

Nuestra visión: educación en historia gratuita para todos, en todo el mundo, en todos los idiomas. Sabemos que es una meta ambiciosa, pero no nos detendremos. Para lograrlo, necesitamos traducir... ¡Y mucho! Haz una donación ahora y ayúdanos a tener un verdadero impacto global. ¡Te lo agradecemos!
$1752 / $3000

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Antonio Elduque
Publicado el 16 junio 2021
X

Texto original en inglés: Ferdinand Magellan

Magellan's Ship Victoria (by Ortelius, Public Domain)
La nave Victoria de Magallanes
Ortelius (Public Domain)

Fernando de Magallanes, o Fernão de Magalhães (ca. 1480-1521), fue un marino portugués cuya expedición, al servicio de España, fue la primera en circunnavegar el globo en 1519-22. Magallanes murió durante el viaje en lo que hoy son las Filipinas, y sólo regresaron a Europa 22 de los 270 tripulantes originales.

Con el descubrimiento del que se conoció como Estrecho de Magallanes, al sur de Patagonia, y de un paso desde el Océano Atlántico al Pacífico, el viaje logró su objetivo de encontrar una ruta hasta Asia navegando desde Europa hacia el oeste. Estuvo lleno de logros pioneros, avistamientos y experiencias de un valor incalculable. También sufrió enormes dificultades y un motín general. La única nave, de las cinco que componían la flota original, que completó el viaje alrededor del mundo, fue la Victoria, al mando de Juan Sebastián Elcano, llena de valiosas especias. El viaje de ida y vuelta había durado tres años y cubierto 96.000 km (60,000 mi). No en vano esta primera vuelta al mundo es considerada como el mayor viaje de exploración jamás realizado.

Eliminar publicidad

Advertisement

Inicios de su carrera

Fernando de Magallanes había nacido hacia 1480, dentro de una familia de la nobleza menor portuguesa, en Vila Real, provincia de Trás-os-Montes. Su padre era el alguacil del puerto de Aveiro y su madre se llamaba Alda de Mesquita. A los 12 años, Fernando fue enviado a Lisboa para ser paje en la casa real, al servicio primero de la reina y después de Manuel I de Portugal (r. 1495-1521). En la corte, Fernando recibió una educación excelente, que incluía matemáticas, astronomía y navegación.

A la mayoría de edad, Magallanes sirvió en el ejército portugués en India Occidental en 1505, participando en expediciones a Sofala y Kilwa, en África Oriental. En 1509 tomó parte en la guerra entre los portugueses y la alianza de egipcios y gujaratis, en Diu, en India Occidental. En 1510, colaboró en la conquista de la Goa portuguesa y, en 1511, en la de Malacca, en Malasia. En 1513 volvió a Portugal y sirvió a la Corona en la fuerza expedicionaria que atacó Azemmour, en Marruecos. Allí recibió una grave herida en la rodilla, que le dejó con una cojera permanente.

Eliminar publicidad

Advertisement

Portrait of Ferdinand Magellan
Retrato de Fernando de Magallanes
Unknown Artist (Public Domain)

Entrado en la treintena, Magallanes ya había adquirido una considerable experiencia militar y de navegación. Sin embargo, en 1517, cambió su lealtad a España, quizás como resultado de los rumores sobre su participación en un pillaje en Azemmour (aunque oficialmente se retiraron los cargos). Magallanes presentó solicitudes a la corte portuguesa para progresar en su carrera, que fueron rechazadas, quizás debido a esos rumores. Sea cual sea el motivo, iba a ser al servicio de Carlos I de España (r. 1516-1556) como alcanzaría renombre. Magallanes renunció a ser súbdito de Manuel I y se trasladó a Sevilla en 1517. A finales de ese año se casaría con Beatriz, hija de otro portugués, el adinerado e influyente comerciante Diogo Barbosa, que también residía en Sevilla. En 1518 nació Rodrigo, hijo de Magallanes.

Los imperios portugués y español

Los exploradores europeos como Cristóbal Colón (1451-1506) y Vasco de Gama (ca. 1469-1524) habían sido enviados en busca de una ruta marítima de Europa a Asia para lograr el acceso directo al inmensamente lucrativo comercio de las especias de Oriente, descubrir nuevas tierras de labor y encontrar posibles aliados cristianos contra los califatos islámicos de Oriente Medio. La ruta de Colón se encontró bloqueada por el continente americano, pero Vasco de Gama rodeó el Cabo de Buena Esperanza y cruzó el Océano Índico hasta alcanzar la India en 1498, donde Portugal estableció colonias como Cochín (1503) y Goa (1510). El origen de muchas especies exóticas estaba en Malasia, y el navegante portugués Francisco Serrão abrió una nueva ruta en 1512, navegando hasta las Islas de las Especias (actuales Islas Malukku o Molucas).

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Carlos I de España podría justificar su reclamación de las Islas de las Especias si accedía al archipiélago desde el este.

Las monarquías española y portuguesa se habían dividido el mundo, de forma atrevida, en dos esferas de influencia y colonización, por el Tratado de Tordesillas de 1494. España tenía las Américas y Portugal las costas de África (y luego India y Asia Oriental). Para esas casas reales no era importante que ya hubiera gente viviendo en esos territorios o que ya existiera desde mucho antes una red comercial muy eficiente. Los dos reyes no estaban totalmente de acuerdo sobre dónde empezaban y acababan sus imperios, sobre todo porque ninguno de ellos había comenzado realmente a construirlos en términos físicos. Sin embargo, en 1518, las cosas habían avanzado, y Portugal estaba haciendo un trabajo excelente, creando una red de puertos desde África hasta Asia.

Carlos I no quería quedarse atrás, y menos cuando iba a convertirse en Carlos V (r. 1519-1556), cabeza del Sacro Imperio Romano. Esperaba demostrar que las lucrativas Islas de las Especias estaban situadas en la mitad del mundo que le correspondía, si bien los conocimientos geográficos sobre la situación de esas islas no eran muy sólidos en ese momento de la historia. Incluso se rumoreaba que algunos cartógrafos portugueses estaban desplazando de forma deliberada las islas hacia la mitad portuguesa. Además, Carlos podría justificar su reclamación de las Islas de las Especias si accedía al archipiélago desde el este (a través de Sudamérica y el Océano Pacífico), es decir, a través de la mitad del mundo española. Fernando de Magallanes, tras cartearse con varios marinos amigos como Serrão y con el apoyo de cartógrafos y astrónomos expertos como Ruy Faleiro, presentó al rey un plan convincente para hacerlo. Magallanes también aportó su conocimiento interno del imperio portugués y sus rutas marítimas, de hecho secretos de estado. Carlos aceptó formalmente su propuesta en marzo de 1518 y además le nombró comendador de la Orden de Santiago.

Eliminar publicidad

Advertisement

Portuguese Colonial Empire in the Age of Exploration
Imperio colonial portugués en la Era de los Descubrimientos
Simeon Netchev (CC BY-NC-SA)

Aparte de expulsar a los portugueses, una ruta marítima hacia el oeste desde Europa hasta Malasia podría ahorrar mucho tiempo y dificultades a los barcos, en comparación con la ruta por África. Los mares y tierras al este de Malasia eran desconocidos para los europeos, pero como mínimo se sabía que los vientos alisios de los océanos Atlántico e Índico podían ser muy beneficiosos si se aprovechaban en el lugar y tiempo correctos. Por ese motivo, se pensó que la mejor ruta marítima desde Europa era a través del Atlántico hasta Sudamérica, y a través del Pacífico hasta Asia Oriental, donde los barcos podían cargar las especias y cruzar el Océano Índico, doblar el Cabo de Buena Esperanza y navegar de vuelta a Europa por el Atlántico Oriental. Esa es la ruta que Magallanes propuso al emperador del Sacro Imperio Romano. Nunca nadie la había hecho ni había circunnavegado el globo terráqueo. El Océano Pacífico sólo había sido avistado por un europeo en 1513, cuando Vasco Núñez de Balboa (1475-1519) cruzó el istmo de Panamá. Ningún europeo conocía sus corrientes, su potencial de tormentas, o cuánto tiempo costaría cruzarlo. Los peligros para Magallanes y sus tripulaciones era grandes y las dificultades seguras, pero los beneficios potenciales eran enormes, con la promesa para el propio Magallanes de un porcentaje de las tierras y las riquezas que reclamara para la Corona Española.

La flota de Magallanes

Magallanes fue puesto al mando de una flota de cinco naves, con el pretencioso nombre de Armada de Molucca, una de las mejor equipadas de la Era de los Descubrimientos. La nave insignia era la Trinidad, de 100 toneladas y las demás eran la San Antonio (120 t), la Concepción (90 t), la Victoria (85 t) y la Santiago (75 t). Todas eran de tres mástiles y llevaban las más modernas velas latinas. Tanto Magallanes como Faleiro ostentaban el título de capitán, una precaución habitual en caso de que algo le sucediera a Magallanes. Otro nivel de autoridad era Juan de Cartagena, nombrado por Carlos como inspector general, para supervisar todos los asuntos financieros y, quizás también, para asegurarse de que los dos capitanes portugueses se mantenían leales a la Corona Española. Debido a su inestabilidad mental, Faleiro tuvo que ser descartado para la expedición pero, afortunadamente para Magallanes, este se quedó con todos sus mapas e instrumentos de navegación, de un valor incalculable. Por desgracia para el futuro de la expedición, Cartagena se vio a sí mismo como co-líder de la misma; tenía una cierta autoridad conferida por Carlos, era el mejor pagado de toda la expedición y era el capitán de la San Antonio, aunque Magallanes no tenía dudas acerca de su propio rol como almirante de esa flota de cinco naves. Para empeorar las cosas, los capitanes españoles de la Victoria (Luis de Mendoza) y de la Concepción (Gaspar de Quesada) se consideraban superiores a su líder portugués.

El explorador portugués zarpó de Sevilla el 10 de agosto de 1519 con una tripulación de 260-70 hombres procedentes de diversos países europeos. La flota hizo escala y repostó en las Islas Canarias, reanudando su viaje el 3 de octubre. Ahí fue donde Magallanes recibió la noticia de que dos flotas portugueses le perseguían, decididas a impedir el acceso español a su secreto imperio oriental. Magallanes navegó pasando las islas de Cabo Verde y bajando por la costa occidental de África. El cuaderno de bitácora de la expedición se perdió, pero existe una descripción detallada, hecha por uno de los participantes, el erudito diplomático veneciano Antonio Pigafetta, a quien Magallanes encargó registrar para la posteridad todos los aspectos de la expedición.

Eliminar publicidad

Advertisement

Primer motín

Era un tramo difícil y tormentoso, y muchos de los capitanes y la tripulación se preguntaban por qué no seguían la ruta más habitual para cruzar directamente el Atlántico. El almirante estaba intentando evadirse de sus perseguidores portugueses. Al seguir los barcos su ruta hacia el ecuador y encontrarse inmóviles, se redujeron las raciones de alimentos. Cartagena, en particular, empezaba a dar signos de falta de respeto hacia Magallanes, rehusando dirigirse a él por sus títulos. Al dejar de soplar el viento, Cartagena rechazó acatar sus órdenes y amenazó con apuñalarle, a lo que Magallanes respondió encerrándole en la bodega. Ese era un castigo reservado solamente para los marineros comunes, y tanto Mendoza como Quesada, los otros dos capitanes españoles, solicitaron con éxito la liberación de Cartagena, que pasó a estar confinado en la Victoria, mientras que Antonio de Coca era nombrado capitán de la San Antonio.

Map of Ferdinand Magellan's Circumnavigation
Mapa de la circunnavegación de Fernando de Magallanes
Sémhur & Uxbona (CC BY-SA)

En noviembre, los vientos favorables empujaron a los barcos a través del Atlántico, entonces llamado Mar Océano. Intentaron hacer escala en Río de Janeiro, pero la corriente sudecuatorial los dirigió al cabo de San Agustín. Aprovisionaron los barcos y siguieron la costa hasta el “Río de enero”, a mediados de diciembre de 1519. Aunque reclamado como parte del imperio portugués, todavía no había asentamientos coloniales permanentes en Brasil, y lo más importante para Magallanes era que no había barcos portugueses en el puerto de Río. Ahí es donde Magallanes ejecutó la sentencia de un marinero encontrado culpable de sodomía, sentenciado a muerte por estrangulación. Era algo frecuente en el mar, que algunos capitanes ignoraban y otros castigaban siguiendo la ley al pie de la letra, pero que, sin embargo, aumentó el resentimiento de la gente contra Magallanes. Para empeorar las cosas, el grumete que había sido la pareja del hombre mayor condenado se suicidó tirándose por la borda. Y Magallanes añadió uno más a la lista creciente de enemigos: Antonio de Coca fue reemplazado como capitán de la San Antonio por Álvaro de Mesquita, que no tenía más cualificación que ser el primo de Magallanes, algo recibido con cierta acritud por Coca y otros capitanes españoles.

La flota zarpó de Río el 27 de diciembre y navegó hacia el sur por la larga y desconocida costa de Sudamérica. Los hombres se resignaron para otro tramo tortuoso en el mar, una situación incómoda resumida por el historiador L. Bergreen:

Eliminar publicidad

Advertisement

En alta mar, el sueño resultaba el mayor de los lujos, un consuelo imposible de conseguir…Las hamacas aún no se utilizaban en las naves…Los marineros no se acostumbraban a los horribles hedores a bordo… Las plagas estaban por todos lados, un hecho inevitable de la vida en el mar… Ratas y ratones infestaban todas las naves… Los hombres de la Armada de Molucca sufrían de plagas de piojos, chinches y cucarachas. Al volverse las condiciones más cálidas y húmedas, los insectos infestaban la ropa, las velas, los víveres e incluso los cordajes. (106)

En enero se exploró el Río de la Plata, para ver si esa desembocadura de dos ríos podía ser un paso hacia el Océano Pacífico. En febrero, tras constatar que las aguas interiores eran demasiado poco profundas, la flota continuó hacia el sur. Magallanes hacía que los barcos echaran anclas por la noche para que no se les pasara por alto, con la oscuridad, ningún posible estrecho. Las tormentas se desataban con furia. Los barcos retrocedían de vez en cuando para comprobar la geografía. Se avistaban animales exóticos como leones o elefantes marinos , descritos como “lobos de mar” por Pigafetta, y mataron algunos para conseguir carne fresca. El agua era sensiblemente más fría y de un azul metálico, pero los exploradores aún estaban lejos de descubrir el final del continente.

Segundo motín

El 31 de marzo de 1520, ya con ocho meses de viaje y al final del verano, Magallanes se detuvo en la bahía de San Julián, al sur de Argentina. Las naves cargaron carne fresca y pescado, pero hubo que racionar otros víveres de cara al invierno, una medida impopular. Muchos marineros ya no creían a su líder en que existiera un estrecho de paso hacia el Pacífico. Los capitanes españoles volvían a conspirar para apropiarse del mando de la expedición, y esta vez llegaron a hacerse con la San Antonio, la Concepción y la Victoria. La Santiago permaneció neutral mientras que Magallanes, ya preparado, quedaba a la espera en la Trinidad. La acción comenzó en los primeros días de abril. Los amotinados enviaron una lancha a Magallanes con el aviso de que controlaban las tres naves y planeaban partir de vuelta hacia España. Magallanes envió un destacamento a la Victoria, aparentemente para negociar, que apuñaló al capitán y se hizo con el control de la nave. La Santiago, ahora leal a Magallanes, se situó junto con la Victoria y la Trinidad bloqueando el paso de las otras dos naves, controladas por los amotinados. Magallanes envió un hombre, al abrigo de la oscuridad, a cortar el ancla de la Concepción, que al acercarse a la deriva, fue atacado a cañonazos por ambos costados por la Trinidad y la Victoria. El barco fue asaltado al abordaje, los amotinados arrestados, y la San Antonio se rindió. Magallanes volvía a tener el control de su flota.

Aunque Luis de Mendoza, el cabecilla del motín, murió en la acción, su cuerpo fue descuartizado de todos modos por orden de Magallanes. Una investigación y el consiguiente juicio, durante dos semanas, encontró culpables de traición a 40 miembros de la expedición, que fueron sentenciados a muerte. Dos de ellos fueron torturados y Gaspar de Quesada decapitado. Al resto se le conmutó la sentencia por trabajos forzados; Magallanes los necesitaba para su flota. Lo principal del juicio fue restablecer la autoridad de Magallanes y recordar a la gente que, como en cualquier otra expedición marítima, tenían más que temer de su capitán que de las fuerzas de la naturaleza. La estrategia fue efectiva menos con Cartagena quien, aunque resulte increíble, todavía conspiró para organizar otro motín, esta vez con el cura Pedro Sánchez. Ambos fueron abandonados en la bahía de San Julián al zarpar la flota. Mientras tanto, Magallanes había reparado todos sus barcos para afrontar la siguiente etapa del viaje, con los convictos a cargo del trabajo sucio.

Entonces fue cuando Magallanes se dio cuenta de que las provisiones cargadas en las Islas Canarias eran sólo la tercera parte de lo debido. Pero era ahora o nunca y, a principios de mayo, se envió a la Santiago por delante, en búsqueda del estrecho hacia el Océano Pacífico. Desafortunadamente, el barco solitario se encontró con la peor tormenta del viaje y naufragó contra las rocas de la orilla. Los supervivientes lograron a duras penas regresar a la flota, que esperó hasta la primavera y un tiempo más calmado. Se contactó de manera pacífica (al principio) con los indios Tehuelche, que vivían en el área. Como calzaban unos zapatos muy elaborados, Magallanes les llamó “pies grandes” o patacones, y la región fue conocida como Patagonia. El 24 de agosto la flota zarpó hacia el sur.

El estrecho de Magallanes

Con más tormentas barriendo el Atlántico sur, Magallanes se vio obligado a esperar en tierra a que mejorara el tiempo durante seis semanas, hasta mediados de octubre, cuando zarpó nuevamente. El mal tiempo seguía pero, como mínimo, el paisaje había cambiado, fragmentándose y formando lo que parecía un cabo. Allí, hacia el oeste, había un estrecho.

The Straits of Magellan
El estrecho de Magallanes
NASA (Public Domain)

Magallanes navegó a lo largo del estrecho que a partir de entonces llevaría su nombre, en el sur de Patagonia, entre el 21 de octubre y el 28 de noviembre. Era tan difícil de navegar como lo había sido encontrarlo. Mareas altas, fuertes corrientes, y una mezcla de grandes profundidades y bajíos letales obstruidos por las algas, que en su conjunto representaban un obstáculo formidable. Además, la región parecía atraer constantemente a las tormentas, arrastradas por los vientos violentos e impredecibles procedentes de los océanos que convergían allí. El paisaje era impresionante, con montañas de cumbres nevadas y glaciares profundos, pero lo que despertó la imaginación de los navegantes fueron los peculiares fuegos nocturnos. Lo más probable era que los produjeran los rayos, aunque los marinos, siempre desconfiados, pensaban que eran de los nativos esperando para atacar los barcos. Por eso Magallanes la llamó Tierra de Fuego. Parecía una tierra mágica habitada por bestias extrañas, como elefantes marinos y cóndores gigantes. Realmente, era el fin del mundo, pero las estrellas seguían siendo las mismas y eran las que garantizaban a Magallanes que estaba en el camino correcto para llegar por fin a las Islas de las Especias. De lo que no se daba cuenta era de lo lejos que quedaba su objetivo, al otro lado del Pacífico.

Cruce del Pacífico

Durante los 38 días que duró el cruce del estrecho hubo otro motín, esta vez pacífico, y en noviembre la San Antonio regresó a casa por el Océano Atlántico (el barco llegó a Sevilla el 21 de mayo de 1521). La tripulación se dedicó a difamar a Magallanes ante las autoridades, con lo que los marineros fueron absueltos de cualquier acusación por su regreso prematuro. La deserción de la San Antonio representó un serio revés para la expedición, porque llevaba consigo una parte importante de las provisiones de la flota.

La flota con las tres naves restantes entró en el Océano Pacífico el 28 de noviembre de 1520 y viró hacia el norte siguiendo la costa de Chile. El 18 de diciembre, más o menos a la altura de lo que hoy es Santiago, las naves viraron hacia el oeste. Para sorpresa general, ahora avanzaban rápidamente con una mar increíblemente en calma y vientos fuertes y continuos de popa, los alisios. Seguían sin avistar tierra, al saltarse islas como Tahiti y Bikini, lo que pudo resultar providencial, porque los arrecifes de coral hubieran hecho estragos en aquellos barcos del siglo XVI, aunque la falta de agua y alimentos frescos era preocupante. Las provisiones empezaban a pudrirse con el calor tropical. Apareció el escorbuto, cobrándose víctimas inexorablemente. Magallanes y sus oficiales no fueron afectados, pero 30 hombres murieron de esa enfermedad y muchos otros sufrieron sus horrores. La causa fue que en las mesas de los oficiales se servía dulce de membrillo, una gran fuente, desconocida para todos, de vitamina C, cuya deficiencia produce el escorbuto.

Death of Ferdinand Magellan
Muerte de Fernando de Magallanes
Unknown Artist (Public Domain)

Sin tormentas durante la travesía del Pacífico, la primera tierra avistada fue una isla que llamaron San Pablo, el 24 de enero de 1521. El 4 de febrero llegaron a Micronesia, aunque sin poder atracar debido a los arrecifes. Magallanes estaba exasperado. ¿Dónde estaban las Islas de las Especias, o una masa de tierra grande de verdad? Frustrado, el marino portugués tiró al mar sus planos. El 6 de marzo llegaron a la isla de Guam, en el archipiélago de las Marianas. Les había costado 98 días y habían navegado 11.000 km (7,000 mi) para atravesar el Pacífico, el viaje ininterrumpido más largo registrado hasta entonces. Los habitantes de Guam les dieron la bienvenida y les reanimaron con comida fresca y agua pero, desafortunadamente para Magallanes, su objetivo todavía estaba a miles de kilómetros de distancia de esa isla paradisíaca. También, como era habitual, la relaciones inicialmente amistosas entre los indígenas y los europeos pronto se tornaron violentas, resultado de malentendidos en el intercambio de mercancías y en lo que se entendía por propiedad privada.

Continuando la navegación, la flota llegó el 7 de abril a las actuales Islas Filipinas donde, una vez más, los europeos fueron bienvenidos y avituallados por los habitantes locales. Siguiendo a través de las Filipinas, Magallanes se detuvo en Cebú. Nuevamente encontraron hospitalidad y alimentos, pero fue aquí, a punto de alcanzar el éxito, donde Magallanes fue asesinado el 27 de abril de 1521. El marinero portugués fue herido primero por una flecha envenenada y luego linchado por una multitud, al interceder de forma imprudente en la batalla de Mactan, entre dos jefes rivales.

La flota y sus desoladas tripulaciones siguieron navegando, porque era evidente que no podían volver por donde habían venido. Juan Sebastián Elcano fue nombrado nuevo líder de la expedición. En mayo, quemaron la Concepción; su casco estaba infestado de gusanos y además no había suficientes hombres para tres naves. La flota se redujo a dos y una reorganización del personal llevó al piloto João Lopes Carvalho a ser votado como nuevo líder.

En julio alcanzaron Brunei, experimentando maravillas tales como observar la navegación de los juncos de Asia oriental, los elefantes o el sake. A pesar de su impaciencia, las naves tenían vías de agua importantes y no hubo más remedio que parar a repararlas durante 42 días en Cimbonbon, en las Filipinas. El 27 de septiembre zarparon de nuevo y, el 8 de noviembre de 1521, alertados por el olor a clavo y canela que llegaba por el mar, arribaron finalmente a Tidore, en el archipiélago volcánico de las Islas de las Especias. Magallanes tenía razón, había una ruta de oeste a este. En unos días, las naves se llenaron con especias, canjeadas por rollos de tela, vasos de vidrio sencillos, campanas y herramientas metálicas como hachas, cuchillos y tijeras, transportados alrededor del mundo con ese objetivo.

El 21 de diciembre, la Victoria, con su carga de especias, comandada por Elcano, zarpó hacia el oeste, mientras todavía se estaban haciendo reparaciones vitales en la Trinidad, que volvía a hacer aguas. La Victoria navegó hasta Timor, en Indonesia, y de ahí al Cabo de Buena Esperanza, que requirió de varios intentos para superarlo. Después hacia el norte por la costa africana hasta las islas de Cabo Verde, en julio, donde los hombres quedaron sorprendidos de estar un día por detrás de sus meticulosos registros. Esos navegantes alrededor del mundo fueron los primeros en demostrar que la circunnavegación en dirección oeste añadía 24 horas al viaje. Tras navegar los 16.000 km (10,000 mi) desde las Islas de las Especias y esquivar a los barcos enviados por el rey de Portugal para capturarlo, la Victoria llegó finalmente a España el 6 de septiembre de 1522. Sólo sobrevivieron 18 de los 60 hombres que habían salido de las Islas de las Especias, después de navegar la increíble cifra de 96.000 km (60.000 mi). El rey de España y los que habían apostado por la arriesgada expedición de Magallanes hicieron un gran negocio con la carga de especias con que regresó la Victoria.

Ferdinand Magellan
Fernando de Magallanes
The Mariner's Museum Collection (Public Domain)

Mientras tanto, el 6 de abril, la Trinidad había zarpado finalmente de las Islas de las Especias llevando una fortuna en especias (50 toneladas). Por desgracia, el capitán era Gonzalo Gómez de Espinosa, sin los conocimientos necesarios para regresar sanos y salvos. Muy desviado de su ruta y con los hombres muriendo de escorbuto, se vio obligado a volver a las Islas de las Especias, tras siete meses en el mar. La Trinidad fue capturada por la flota portuguesa enviada para perseguir a Magallanes y, en octubre de 1522, destrozada por una tormenta mientras permanecía anclada. La nave capitana de Magallanes y, aún más importante para la posteridad, su cuaderno de bitácora, se perdieron. La tripulación capturada quedó pudriéndose en un fuerte portugués en Ternate, una de las islas de las Especias. Sólo cuatro de ellos pudieron regresar a Europa, de manera que, de los 270 miembros originales de la tripulación que habían salido de España más de tres años antes, solamente 22 regresaron.

Legado

Magallanes demostró no solamente que Sudamérica podía ser rodeada y que los barcos podían navegar alrededor del mundo siguiendo una ruta hacia el oeste, sino también que los vientos alisios y las corrientes del Pacífico podían utilizarse, cuando ya se acercaban al destino, en beneficio de la navegación. También demostró la inmensidad del Océano Pacífico y que el mundo tenía un perímetro 11.000 km (7,000 mi) mayor de lo que los cartógrafos pensaban. Tal como indica el historiador L. Bergreen, “En términos de prestigio y poder político, fue el equivalente del Renacimiento a la victoria en la carrera espacial” (391).

El estrecho de Magallanes no fue una ruta fácil ni rápida, y muchos marinos fracasaron posteriormente en sus intentos de encontrar la entrada correcta al laberinto de islas del extremo sur de América. Incluso algunos exploradores llegaron a decir que ya no existía y que un corrimiento de tierras debía de haber bloqueado la ruta, tal era la dificultad de navegar a través de esas islas. Sobre todo, las tormentas feroces que se acumulaban en el Cabo de Hornos representaban un reto formidable. Entre 1577 y 1580, el navegante inglés Francis Drake (ca. 1540-1596 d.C.) encontró la ruta por el estrecho, en su propia circunnavegación del globo, atacando por primera vez a las colonias españolas en la costa occidental de América y saqueando los barcos españoles.

Carlos V utilizó el viaje de Magallanes para respaldar la reclamación española de las Islas de las Especias y le dio continuidad con una flota armada. Portugal y España trataron nuevamente de discutir la división del mundo, y Portugal acabó pagando a España una gran cantidad de oro para mantener el control de las Islas de las Especias. Resultó que Magallanes estaba equivocado: las islas estaban en la mitad portuguesa del mundo, tal como lo veían.

Finalmente, el nombre del gran navegante sigue vivo precisamente en las estrellas que fueron tan importantes para su aventura por mares desconocidos. Las dos galaxias enanas que él divisó en el Pacífico Sur se llaman ahora las Nubes de Magallanes.

Eliminar publicidad

Publicidad

Sobre el traductor

Antonio Elduque
Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses especiales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y el descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene un máster en Filosofía Política y es el director de publicaciones de la WHE.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2021, junio 16). Fernando de Magallanes [Ferdinand Magellan]. (A. Elduque, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19369/fernando-de-magallanes/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Fernando de Magallanes." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. Última modificación junio 16, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19369/fernando-de-magallanes/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Fernando de Magallanes." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 16 jun 2021. Web. 08 dic 2021.

Afiliación