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Haroldo Godwinson (también escrito Godwineson) reinó brevemente como el rey Haroldo II de Inglaterra de enero a octubre de 1066, el año trascendental que fue testigo de la conquista normanda y el final de 500 años de dominio anglosajón. Antes de asumir el trono, Haroldo, como conde de Wessex, había sido el hombre más poderoso de Inglaterra, y sus logros militares incluían campañas exitosas en Gales en 1063-64 y la derrota de un ejército invasor liderado por Harald Hardrada, rey de Noruega, en septiembre de 1066. En octubre, Haroldo murió y su ejército fue derrotado en la batalla de Hastings, la primera etapa en la drástica conquista de Inglaterra de Guillermo el Conquistador.
Conde de Wessex
Haroldo nació en torno a 1023 en el seno de la poderosa familia Godwinson; su padre, Godwin, era el conde de Wessex y uno de los hombres más ricos de Inglaterra. La madre de Haroldo era Gytha de la familia Thorgils y, a través de su hermano Ulaf, estaba relacionada con la casa real de Dinamarca. En 1045, Haroldo fue nombrado conde de Anglia Oriental, en ese entonces parte de las enormes propiedades de su padre. Cuando este murió en 1053, Haroldo se convirtió en el conde de Wessex y, a pesar de tener que renunciar a Anglia Oriental para que el rey Eduardo el Confesor (que reinó de 1042 a 1066) tuviera una distribución más equilibrada del poder entre sus condes, se convirtió quizás en uno de los hombres más poderosos de Inglaterra. Durante la década de 1050, había una rivalidad irreconciliable entre los Godwin y el rey que, en un momento, obligó a Haroldo a buscar refugio temporalmente en Irlanda (1051-52). Esta rivalidad fue a pesar de que Eduardo se había vinculado a los Godwin por matrimonio al casarse con Edith, la hija de Godwin, en 1045. Sin embargo, los Godwin demostraron ser demasiado poderosos y sus seguidores demasiado leales como para que el rey los dejara de lado durante mucho tiempo. Además, Haroldo demostró ser un líder útil para el rey al desarrollar una reputación mediante conquistas militares tan exitosas como el ataque a Gruffydd ap Llywelyn, rey de Gales, en 1063-64.
Haroldo obtuvo un gran crédito por la campaña galesa y fue muy aplaudido como el dux Anglorum (comandante en jefe de los ingleses).
Haroldo recibió la ayuda de su hermano Tostig, conde de Northumbria en Gales, y juntos lanzaron un ataque por tierra y por mar en el otoño de 1063, lo que obligó a Gruffydd al exilio. Los galeses estaban tan preocupados por la amenaza de Haroldo que alcanzaron a su rey, lo mataron y le presentaron su cabeza al conde de Wessex. Haroldo obtuvo un gran crédito por esta campaña y fue muy aplaudido como el subregulus (subrey) y dux Anglorum (comandante en jefe de los ingleses).
El siguiente éxito de Haroldo fue cuando resolvió los problemas en el norte de Inglaterra causados por su hermano Tostig, cuyo duro gobierno y altos impuestos habían provocado una revuelta grave en Northumbria en 1065. Tostig terminó siendo despojado de su título y desterrado a Flandes, mientras Haroldo visitó Northumbria en persona para aplacar a los nobles. Sin embargo, había rumores de que Haroldo había ideado todo el episodio para ganar aún más el favor del rey Eduardo y promocionarse a sí mismo como el heredero elegido por el rey.
Haroldo también estuvo ocupado en su vida privada: hacia 1065, se casó con Ealdgyth, exesposa de Gruffydd, una unión que probablemente pretendía consolidar ambas lealtades en Gales y, porque era la hermana de los condes de Northumbria y Mercia, también en el norte de Inglaterra. Además, Haroldo tenía una pareja de muchos años, Edith Cuello de Cisne (Swan-Neck), con quien tuvo cinco hijos.
Haroldo en Normandía
La popularidad de Haroldo Godwinson aumentó aún más cuando fue coronado rey el 6 de enero de 1066 después de la muerte, el día anterior, de su cuñado, el rey Eduardo el Confesor, quien murió sin hijos. Haroldo había adquirido la corona en circunstancias poco claras, aunque Eduardo, en su lecho de muerte, lo había nombrado personalmente como su sucesor y, en realidad, no había muchos otros candidatos viables. Un posible pretendiente al trono era Edgar Atheling, hijo de Eduardo el Exiliado (muerto en 1057) y sobrino nieto de Eduardo el Confesor, pero en 1066 apenas había alcanzado la adolescencia, de modo que Haroldo lo hizo a un lado, probablemente con el apoyo de los otros condes ingleses (aunque todo el asunto sigue siendo un misterio por falta de fuentes inequívocas). Una cosa es segura: la velocidad con la que Haroldo se hizo coronar fue inaudita y dio la impresión de que quería realizar el acto antes de que estallara una discusión entre los aspirantes rivales al trono.
Estos eran los acontecimientos a principios de 1066, pero la historia completa, pertinente para los drásticos sucesos que se producirían más adelante, requiere remontarse a dos años antes, a la primavera de 1064. En esta fecha, Eduardo (posiblemente) envió a Haroldo en una misión desconocida a la corte de Guillermo, duque de Normandía. El propósito puede que fuera informarle a Guillermo de que lo habían nombrado como sucesor al trono inglés y jurarle lealtad al duque normando. Ciertamente, Guillermo afirmaría más tarde que Eduardo le había hecho esta promesa en 1051 (cuando los Godwin estaban enemistados con el rey). En versiones alternativas de los hechos, Haroldo nunca fue a Normandía o simplemente se desvió del curso y terminó en Francia por accidente. Luego, el conde inglés fue capturado por el conde Guy de Ponthieu y liberado solo gracias a un pago realizado por Guillermo, quien luego recibió a Haroldo en su propia corte (o lo mantuvo prisionero). Guillermo le dio un buen uso a Haroldo en las batallas de los normandos contra el duque Conan de Bretaña, donde Haroldo luchó con valentía y se ganó el respeto de sus «captores». Las escenas de esta aventura, incluido un episodio donde Haroldo salva a los guerreros normandos que se hundían en las arenas movedizas alrededor del Monte Saint Michel, y de la batalla posterior de Hastings, están vívidamente representadas en el tapiz de Bayeux (1067-1079).
Guillermo, duque de Normandía, estaba dispuesto a usar la fuerza para arrebatarle la Corona a Haroldo y tomar Inglaterra para los normandos.
Guillermo nombró caballero a Haroldo por sus esfuerzos (si se toma el tapiz de Bayeux literalmente), y tal vez una de las condiciones para su liberación fue prometerle a Guillermo el trono de Inglaterra o al menos aceptar el estatus de vasallo. Esa es, al menos, la versión que presentaron los cronistas normandos como William de Poitiers, quien agrega que Haroldo también prometió actuar como espía de Guillermo en Inglaterra y volver a fortificar el castillo de Dover en preparación para que una guarnición normanda lo tomara.
Otra versión de los hechos, presentada en la Crónica anglosajona, afirma que Haroldo solo visitó la corte de Guillermo para conseguir la liberación de varios compatriotas capturados. Una interpretación más de estos turbios sucesos es que, incluso si Haroldo le juró lealtad a Guillermo en ese momento, cuando era un cautivo, lo hizo bajo coacción y, por lo tanto, era inválido. Cualquiera que haya sido la situación real (promesas, diplomacia o reclamos rivales), Guillermo estaba dispuesto a usar la fuerza para arrebatarle la Corona a Haroldo y tomar Inglaterra para los normandos.
Sin embargo, la amenaza más inmediata para el reino de Haroldo no provenía de Guillermo, sino del norte y y por parte de otro rival aspirante al trono, Harald Hardrada, rey de Noruega (también conocido como Haroldo III, que reinó de 1046 a 1066). Hardrada creía que era el gobernante legítimo de Dinamarca, un reino que había reclamado durante mucho tiempo la soberanía de gran parte de Inglaterra y que, desde 950, había estado recibiendo pagos regulares de los reyes ingleses para no invadir. El reclamo indirecto de Hardrada era más que dudoso, ya que había fracasado en su intento de tomar el trono danés. Un segundo e igualmente dudoso reclamo al trono inglés provino de la herencia de Hardrada de su propio predecesor, Svend de Noruega, quien era un hijo ilegítimo de Aelfgifu, esposa del rey Canuto, rey de Inglaterra de 1016 a 1035. Al igual que Guillermo, Hardrada estaba preparado para seguir su reclamo por la fuerza y reunió una flota invasora que zarpó hacia Inglaterra en septiembre de 1066.
La flota de Hardrada contaba con unos 300 barcos y un ejército de alrededor de 12.000 hombres. También recibió la ayuda de Tostig, el exconde de Northumbria, quien vio a Hardrada como un medio para arrebatarle el trono a su hermano. El 8 de septiembre, la flota de Hardrada desembarcó en el noreste de Inglaterra, cerca de la desembocadura del río Tyne, donde se le unió una pequeña flota bajo el mando de Tostig de quizás 12 barcos. Desde ahí, las dos flotas zarparon al sur y finalmente desembarcaron en Riccall, a solo 16 kilómetros (10 millas) de la ciudad estratégica de York. La primera batalla tuvo lugar en Fulford Gate, un lugar indeterminado cerca de York. Allí, el 20 de septiembre, un ejército anglosajón liderado por Edwin, conde de Mercia, y Morcar, conde de Northumbria, se enfrentó al ejército de Hardrada. El rey de Noruega salió victorioso, pero Haroldo ya se encontraba de camino hacia el norte con un segundo ejército, que incluía su fuerza de élite de unos 3000 guardaespaldas (huscarls, tropas profesionales encargadas de la protección del rey).
El 25 de septiembre, el ejército de Haroldo se encontró con la fuerza de Hardrada en Stamford Bridge, una amplia pradera en algún punto al este del río Derwent. Esto sorprendió a los hombres de Hardrada, ya que ese día esperaban negociar la liberación de los rehenes de la ciudad de York tras su capitulación el día anterior. Los invasores, por tanto, tuvieron la clara desventaja de encontrarse sin sus cotas de malla, ya que las habían dejado en el campamento tras los festejos por la victoria en Fulford Gate. El combate duró menos de un día y tanto Hardrada como Tostig murieron en él. La batalla fue un triunfo total para Haroldo, y la Crónica anglosajona registra que los sobrevivientes del ejército invasor apenas pudieron llenar 24 barcos. Sin embargo, Haroldo tuvo poco tiempo para celebrar, ya que se enteró de que un ejército de Guillermo había desembarcado en el sur de Inglaterra. El rey inglés marchó con su ejército a Londres y, de allí, a Hastings, en la costa sureste. Fue esta batalla la que decidiría el destino de Inglaterra y remodelaría la historia.
Guillermo había estado ocupado todo el verano de 1066 reuniendo una gran flota cerca de Saint-Valéry-sur-Somme, en la costa septentrional de Francia. Según una fuente normanda contemporánea, contaba con 776 barcos, pero es probable que sea una exageración. Los guerreros normandos estaban motivados por la promesa de botín y tierras en el territorio conquistado, pero, además, Guillermo les pagó durante el período de preparación del verano. Se desconoce la cantidad total de la fuerza, pero la mayoría de los historiadores sugieren una cifra de entre 5.000 y 8.000 hombres, incluidas entre 1.000 y 2.000 unidades de caballería.
El 28 de septiembre de 1066, Guillermo y su ejército invasor desembarcaron en Pevensey, Sussex, en el sur de Inglaterra, donde había un buen puerto y la ventaja agregada de un antiguo fuerte romano que, después de que Guillermo lo volviera a fortificar, proporcionó cierta protección al campamento del ejército. Luego llegó la noticia de la victoria de Haroldo en Stamford Bridge y de que estaba marchando hacia el sur. Haroldo llegó a Londres el 6 de octubre y, el 13, reunió a su ejército en Caldebec Hill, a 13 kilómetros (8 millas) al norte de Hastings.
La fuerza de Haroldo incluía a su élite de guardaespaldas (huscarls) y a reclutas generales (fyrd) poco entrenados de cada condado del reino. Dada la cercanía de la batalla que se avecinaba, parece probable que los ejércitos de defensores e invasores fueran más o menos iguales en tamaño. Una crítica persistente de los escritores medievales es que Haroldo se movilizó demasiado pronto, quizás deliberadamente debido a las órdenes de Guillermo de devastar los territorios de la costa sureste, donde estaban las propiedades personales de Haroldo.
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Los dos ejércitos se enfrentaron el 14 de octubre de 1066. El de Haroldo tomó posición en una cuesta de poca altura en forma de cabeza de martillo, que estaba protegida a los lados por bosques y al frente por un arroyo y un terreno pantanoso. Los anglosajones, en su mayoría a pie, formaron un «muro de escudos» y se prepararon para enfrentarse al enemigo con lanzas, hachas y espadas. Las fuerzas de Guillermo tomaron posición al sur de la cuesta en tres divisiones de infantería: (desde la izquierda) bretones, normandos y franceses, todos con una línea de arqueros y varios ballesteros al frente y la caballería reservada en la retaguardia. Parece que, en la batalla de Hastings, los anglosajones solo tenían unos pocos arqueros y ninguna unidad de caballería.
Los normandos primero lanzaron un aluvión de flechas, y los anglosajones respondieron lanzando una lluvia de hachas de piedra a la infantería enemiga mientras esta intentaba escalar la cuesta. Luego se envió a la caballería normanda, pero esta se vio obstaculizada por el terreno y la pendiente, de modo que también fue rechazada por el muro de escudos sajón. En un momento dramático, se escuchó un grito entre los normandos de que Guillermo había sido derribado. Esto podría haber cambiado el curso de la batalla, ya que muchos ejércitos de la Edad Media abandonaban el campo cuando su comandante caía. Sin embargo, Guillermo, ileso, se levantó la visera y cabalgó entre sus hombres para demostrar que todavía estaba vivo y al mando de la situación.
Varios anglosajones, alentados por la retirada de la caballería normanda, corrieron tras ellos colina abajo, pero, una vez en terreno más bajo y al haber roto filas, fueron derribados por los jinetes normandos que volvían al ataque. Al ver el éxito de esto, Guillermo ordenó dos ataques y retiradas fingidos más cuesta arriba; en ambas ocasiones, atraían al enemigo a una persecución y realizaban un contraataque exitoso en terreno más llano y adecuado para los caballos.
La lucha se había prolongado durante varias horas, un tiempo inusualmente largo para una batalla medieval. Sin embargo, la superioridad de la caballería normanda contra la infantería anglosajona les aseguró el éxito poco a poco y, ahora que su número se había reducido, no había suficientes anglosajones para defender la cuesta. Fue en este punto que quedó en evidencia la cantidad reducida de las tropas mejor entrenadas, los guardaespaldas (huscarls), tras la batalla de Stamford Bridge. En un último ataque de la caballería, Haroldo y otros líderes sajones, incluidos los hermanos del rey, Gurth y Leofwine, murieron. Según la tradición predominante, Haroldo recibió primero un flechazo en el ojo; luego, fue derribado por la caballería y finalmente lo despedazaron las espadas normandas mientras yacía boca abajo en el suelo. Sin embargo, las fuentes contemporáneas y posteriores son contradictorias acerca de cómo murió exactamente Haroldo. Los anglosajones restantes en la retaguardia lucharon con valentía mientras se retiraban a una colina cercana, Malfosse, pero terminaron siendo aniquilados , y la victoria total fue de Guillermo.
Guillermo el Conquistador, como terminó siendo conocido, fue coronado Guillermo I de Inglaterra el día de Navidad del mismo año en la abadía de Westminster, lo que le puso fin a 500 años de soberanía anglosajona. Sin embargo, tuvo que luchar durante cinco años más, durante los cuales obtuvo victorias contra los rebeldes en el norte de Inglaterra y construyó castillos de mota y patio normandos por doquier, antes de controlar por completo su nuevo reino.
Se desconoce el destino del cuerpo de Haroldo. En algunas versiones de la historia, su madre Gytha ofreció el peso en oro de su hijo muerto para que le dieran el cuerpo y poder darle un entierro decente, pero Guillermo se lo negó. En otra versión, llamaron a Edith Cuello de Cisne para que identificara el cadáver, tal era la mutilación que había sufrido. Según una tradición del siglo XII, sus restos se trasladaron de su entierro cerca del campo de batalla a la abadía de Waltham en Essex, aunque una exploración posterior de la tumba reveló que estaba vacía. Incluso había una leyenda en la que Haroldo había sobrevivido la batalla y llegado hasta la vejez, pero es probable que tales historias y el misterio del paradero del cuerpo del rey caído fueran exactamente lo que Guillermo deseaba: no habría entierro para el rey ni tumba para el mártir para evitar que los rebeldes se unieran, pues los normandos estaban aquí para quedarse.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 14 enero 2019. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.