Batalla del Metauro

Joshua J. Mark
por , traducido por Jorge A. Vergara
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF
Carthaginian Mercenaries (by The Creative Assembly, Copyright)
Mercenarios cartagineses The Creative Assembly (Copyright)

La batalla del Metauro (207 a.C.) fue un enfrentamiento militar librado entre las fuerzas de Roma, al mando de Cayo Claudio Nerón (c. 237 – c. 199 a.C.), Marco Livio Salinator (254 – 204 a.C.) y Lucio Porcio Licinio, y el ejército cartaginés dirigido por Asdrúbal Barca (c. 244 – 207 a.C.). Las tropas de Nerón derrotaron a Barca, quien murió en el combate. Los dos ejércitos se encontraron después de que Asdrúbal cruzara los Alpes rumbo a Italia con el propósito de unir sus fuerzas a las de su hermano Aníbal (247 – 183 a.C.) para lanzar un ataque conjunto contra la ciudad de Roma, con la esperanza de poner fin a la segunda guerra púnica (218 – 202 a.C.) entre Roma y Cartago. De haber tenido éxito, Roma podría haber caído en manos de los cartagineses y la guerra habría terminado de un modo muy distinto; aunque, por supuesto, esto no es más que una conjetura.

Los escritores e historiadores romanos de la época —y de los siglos posteriores— han sostenido que Asdrúbal probablemente habría logrado reunirse con Aníbal, evitando así el enfrentamiento en el río Metauro, de no haber demorado su avance al intentar someter la colonia romana de Plasencia. El objetivo principal de Asdrúbal al llegar a Italia era reforzar a su hermano para lanzar un ataque conjunto contra Roma, no conquistar posiciones romanas por iniciativa propia. Sin embargo, es posible que considerara que no podía dejar a sus espaldas una colonia romana fortificada y tratara de tomarla mediante un asedio.

Eliminar publicidad
Publicidad

El asedio fracasó, y aquella demora permitió que una fuerza romana, dirigida por Lucio Porcio Licinio y Marco Livio Salinator, lo interceptara cerca del río Metauro. Nerón, actuando con rapidez tras recibir informes de inteligencia, se unió a ambos generales y los persuadió de atacar a Asdrúbal de inmediato. El enfrentamiento culminó con una victoria romana, que impidió que Aníbal recibiera los refuerzos necesarios para lanzar su ataque contra Roma.

Sin el ejército de Asdrúbal, Aníbal se vio obligado a continuar sus esfuerzos por atraer a las ciudades de Italia a su causa y derrotar a los romanos en el campo de batalla.
Sus campañas en territorio italiano concluyeron cuando fue llamado de regreso a África para defender Cartago ante el avance del general romano Publio Cornelio Escipión el Africano (236 – 183 a.C.), quien lo venció en la batalla de Zama en el 202 a.C., obteniendo así la victoria definitiva para Roma.

Eliminar publicidad
Publicidad

Segunda guerra púnica

La segunda guerra púnica fue una consecuencia directa de la primera guerra púnica (264 – 241 a.C.), también ganada por Roma. Tras aquella primera contienda, Roma impuso severas sanciones a Cartago en forma de tributos, que la ciudad tuvo dificultades para pagar. Para obtener recursos, Cartago recurrió a sus colonias en Hispania y envió a su principal general, Amílcar Barca (275 – 228 a.C.), a la región en el 237 a.C., con el propósito de mantener la paz entre las tribus locales y, al mismo tiempo, asegurarse de que Roma no efectuara incursiones en territorio cartaginés. Amílcar llevó consigo a su hijo Aníbal, así como a su yerno Asdrúbal el Bello (c. 270 – 221 a.C.). Cuando Amílcar murió en la batalla de Heliké, en el 228 a.C., combatiendo contra tribus indígenas, Asdrúbal el Bello asumió el mando de las fuerzas cartaginesas.

Aníbal no tenía el menor interés en negociar con los romanos, y mucho menos en continuar pagando el humillante tributo.

Asdrúbal el Bello mostraba una mayor disposición a la negociación que al combate y logró mantener relaciones cordiales con Roma. Estableció el límite en Hispania entre los territorios romanos y cartagineses en el río Ebro, acuerdo que fue aceptado por los romanos. Asdrúbal el Bello fue asesinado en 221 a.C., y los soldados votaron por unanimidad para que Aníbal asumiera el mando. Aníbal se convirtió en un enemigo declarado de Roma, habiendo jurado tal enemistad ante su padre, quien había combatido contra los romanos durante la primera guerra púnica. No tenía interés alguno en negociar con los romanos y menos aún en continuar pagando el humillante tributo que gravaba tan fuertemente a Cartago.

Eliminar publicidad
Publicidad

Cuando los romanos instauraron un Gobierno contrario a Cartago en la ciudad hispana de Sagunto, Aníbal aprovechó la situación como pretexto para declarar la guerra. Una delegación romana acudió a él para pedirle que respetara la ciudad, pero Aníbal, presentándose como libertador del pueblo, alegó que no se podía confiar en Roma para tratar a Sagunto con justicia. Despidió a los enviados con una negativa rotunda y marchó sobre la ciudad, que terminó tomando; fue esta la primera acción de la segunda guerra púnica.

Aníbal en Italia y Asdrúbal en Hispania

Asdrúbal Barca había estado en Hispania desde al menos el 228 a.C., pues se le menciona junto a Aníbal en el momento de la muerte de su padre en Heliké. Tras la toma de Sagunto, Aníbal comunicó a sus comandantes —entre ellos Asdrúbal— que la única forma de ganar la guerra era llevar el combate al propio enemigo, y eso era exactamente lo que pensaba hacer. En abril del 218 a.C. cruzó los Alpes con su ejército rumbo a Italia y dio inicio a una campaña de conquista y conciliación, dejando a Asdrúbal al mando de las fuerzas cartaginesas en Hispania. La especialista Rose Mary Sheldon comenta:

En aquel tiempo, la mayor parte de Italia aún no formaba parte del territorio romano, sino que era un conjunto de Estados independientes y autónomos unidos bajo la primacía de Roma. Aníbal, desarrollando su propio estilo de guerra psicológica, se esforzó por abrir una brecha entre Roma y las demás comunidades indígenas de la península. Desde su primera aparición en suelo italiano, proclamó que no había venido a luchar contra los pueblos de Italia, sino a liberarlos de la dominación romana. Tras cada batalla, liberaba sin pedir rescate a todos los prisioneros que no fueran romanos, para que regresaran a sus regiones de origen y difundieran los propósitos políticos de Aníbal y su generosidad. (48)

Su estrategia resultó extraordinariamente exitosa. En noviembre ganó la batalla del Tesino y, en diciembre de 218 a.C., la del Trebia, consiguiendo que cada vez más pueblos se unieran a su causa. En 217 a.C. volvió a imponerse en todos los enfrentamientos, destacando especialmente la batalla del lago Trasimeno, librada en junio. Para 216 a.C., ya se encontraba en condiciones de amenazar a la propia Roma y, en agosto, alcanzó su victoria más célebre en Cannas.

Eliminar publicidad
Publicidad

Mientras Aníbal avanzaba por Italia, Asdrúbal mantenía la resistencia frente a las fuerzas romanas en Hispania. Poco después de la partida de Aníbal hacia Italia, Asdrúbal estableció un sistema defensivo compuesto por torres de vigilancia y murallas, que le permitía detectar la aproximación de cualquier contingente invasor procedente de la marina romana. Sin embargo, en el otoño de 218 a.C., Cneo Cornelio Escipión (265–211 a.C.) consiguió establecerse en Hispania y, poco después, derrotó al comandante cartaginés Hannón en la batalla de Cissa. Esta victoria proporcionó a los romanos una base estratégica importante desde la cual lanzar nuevas campañas en la región.

Asdrúbal llegó demasiado tarde a la batalla para asistir a Hannón, por lo que centró su atención en las naves romanas, destruyendo casi la mitad antes de retirarse. En 217 a.C. se enfrentó a los romanos en una batalla naval en el río Ebro, la cual parecía prometedora debido a que contaba con una flota más numerosa y al éxito previo de las tácticas navales cartaginesas. Sin embargo, los romanos contaban con aliados de Marsella, quienes conocían las estrategias empleadas por Cartago en el pasado y lograron volverlas en su contra. Asdrúbal perdió la mayor parte de su flota y se retiró sin volver a presentar combate en tierra.

Campaigns of the Second Punic War
Campañas de la segunda guerra púnica YassineMrabet (GNU FDL)

El hermano de Escipión, Publio Cornelio Escipión (fallecido en 211 a.C.), se unió entonces a él en Hispania con refuerzos, lo que representó una amenaza mucho más seria para Asdrúbal. Tomaron Sagunto y liberaron a los rehenes que los cartagineses habían tomado de las tribus locales para asegurar su lealtad. Esta acción otorgó a los romanos un apoyo más amplio, y varias tribus se rebelaron contra la dominación cartaginesa. Asdrúbal tuvo que dedicar la mayor parte del año 216 a.C. a sofocar las revueltas, lo que proporcionó a los hermanos Escipión más tiempo para prepararse.

Eliminar publicidad
Publicidad

En 215 a.C., el Senado cartaginés envió un mensaje ordenando que Asdrúbal se reuniera con su hermano en Italia. Asdrúbal emprendió la marcha, pero en la batalla de Dertosa fue interceptado y derrotado por los Escipiones. Tras la derrota, se retiró, y el poder romano en Hispania se consolidó aún más. A raíz de este revés, el Senado cartaginés envió a Magón Barca (243 – 203 a.C.) y a Asdrúbal Gisco (fallecido en 202 a.C.) a Hispania con refuerzos.

Asdrúbal Barca, Asdrúbal Giscón y Magón mantuvieron ocupados a los Escipiones, aunque sin conseguir derrotarlos, pues cada enfrentamiento terminó en victoria romana. En 213 a.C., Asdrúbal fue retirado de Hispania para sofocar una ofensiva del rey númida Sífax —aliado de Roma— en África, un levantamiento que, según se decía, había sido orquestado por los propios Escipiones para alejarlo del frente. De ser así, jamás sacaron provecho de su ausencia.

Asdrúbal regresó a Hispania en 211 a.C. con nuevos refuerzos y provisiones, y se enfrentó a los romanos en batalla, dividiendo su ejército entre su propio mando y el de Magón y Asdrúbal Giscón. Los Escipiones, quizá sin percatarse de la magnitud del ejército cartaginés, separaron sus fuerzas: Publio dirigió las suyas contra las líneas de Magón y Asdrúbal Giscón, mientras Cneo marchó para enfrentarse a las de Asdrúbal Barca en otra zona. Asdrúbal sobornó a los mercenarios celtíberos del ejército de Cneo para que abandonaran a los romanos y regresaran a sus hogares, lo cual hicieron de inmediato, reduciendo aún más sus efectivos. Los Escipiones fueron derrotados y murieron en la batalla del Betis Superior, y el ejército romano quedó completamente disperso. Fue una gran victoria para Cartago y una derrota devastadora para Roma.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Nerón y Escipión el Africano

Sin embargo, esta victoria para Cartago haría emerger a dos líderes romanos cuya brillantez y determinación acabarían siendo su perdición: Cayo Claudio Nerón y Escipión el Africano. Ambos ya se habían enfrentado a Aníbal en Italia —Escipión había sobrevivido a la batalla de Cannas— y conocían bien sus tácticas, y quizá también las de su hermano. Tras la muerte de los hermanos Escipión, ningún otro comandante romano quiso ocupar su lugar en Hispania, pero Escipión se ofreció voluntariamente. Nerón, por su parte, fue trasladado desde Italia.

Scipio Africanus the Elder
Escipión el Africano Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Escipión inició su campaña en Hispania con la brillante captura de Nueva Cartago, mientras que Nerón no tuvo la misma fortuna. Nerón había acorralado a Asdrúbal en el paso de Piedras Negras, pero el general cartaginés solicitó entablar negociaciones durante varios días para acordar los términos de la rendición y el paso seguro de su ejército. Cada noche, tras las reuniones, enviaba en secreto a un número creciente de hombres fuera del campamento hacia un lugar seguro; finalmente, en una mañana particularmente brumosa, levantó todo el campamento y se retiró sigilosamente. Después ordenaron a Nerón regresar a Italia y Escipión asumió las operaciones en Hispania.

Los acontecimientos no resultaron favorables para Asdrúbal una vez que Escipión asumió el mando. Los cartagineses finalmente decidieron plantar cara en Baecula en 208 a.C., desde una posición bien fortificada sobre un río, lo que obligaba a Escipión a atacar cuesta arriba contra defensas sólidamente establecidas. Escipión envió solo un contingente ligero al centro para enfrentar las líneas cartaginesas y, cuando el enemigo avanzó contra ellos, hizo ascender a su infantería pesada por dos barrancos situados a ambos lados del frente enemigo, aplastando los flancos y asegurando la victoria. Asdrúbal logró escapar del combate y condujo lo que quedaba de su ejército hacia los Alpes, con la intención de reunirse con su hermano en Italia.

Eliminar publicidad
Publicidad

La batalla del Metauro

Una vez cruzados los Alpes, Asdrúbal emprendió su marcha hacia el sur para reunirse con Aníbal, pero se detuvo para intentar tomar la colonia de Plasencia. El historiador Ernle Bradford comenta:

Tras cruzar el Po y dominar el paso de Stradella, Asdrúbal marchó contra Plasencia. Allí titubeó y perdió tiempo al poner sitio a esta leal colonia romana, que había cerrado sus puertas al notar que, al igual que Aníbal, no disponía del equipo necesario para un asedio. Algunos historiadores han culpado a Asdrúbal por haberse demorado en Plasencia en vez de rodearla y avanzar directamente para reunirse con su hermano antes de que los romanos lograran reunir todas sus fuerzas. Sin embargo, se enfrentaba al hecho de que Plasencia parecía una guarnición demasiado fuerte como para dejarla a su retaguardia y —quizá aún más importante— las tribus galas locales tardaban en alzarse a su favor. Necesitaba esperar a que llegaran suficientes ligures y reclutar al mayor número posible de galos. (171)

El asedio de Plasencia resultó un fracaso por la misma razón en la que sus habitantes habían confiado: Asdrúbal no contaba con máquinas de asedio, ni catapultas, ni ningún medio con el que pudiera someter una ciudad. Tras abandonar Plasencia, marchó hacia el sur, mientras Aníbal, al mismo tiempo, era hostigado por el viejo enemigo de Asdrúbal, Cayo Claudio Nerón. Este había sido enviado contra él poco después de su traslado a Italia y, ahora, libraba con Aníbal una suerte de juego del gato y el ratón cerca de Brucio.

La marcha de Asdrúbal lo condujo al encuentro de los ejércitos de Marco Livio Salinator y Lucio Porcio Licinio cerca del río Metauro. Sin embargo, ambos ejércitos estaban bastante equilibrados y se abstuvieron de enfrentarse. Poco antes de este encuentro, Aníbal había enviado mensajeros al norte para localizar a Asdrúbal y apremiarlo a que se reuniera con él cuanto antes. Los mensajes fueron recibidos, y Asdrúbal respondió indicando a Aníbal su ubicación y también el tamaño de su ejército. Envió la respuesta mediante seis jinetes, quienes fueron capturados por centinelas romanos cerca de Tarento. Dado que las cartas no estaban escritas en ningún tipo de código, se tradujeron con facilidad del púnico nativo y la información se envió rápidamente al campamento de Nerón.

Hannibal Barca Bust
Busto de Aníbal Barca Carole Raddato (CC BY-SA)

Nerón actuó con rapidez, sin esperar la aprobación del Senado de Roma. Moviéndose con cautela durante la noche, se apartó de Aníbal con 6.000 legionarios y 1.000 jinetes, y los condujo en una marcha forzada hasta el campamento de Porcio y Salinator. Dado que el campamento romano estaba situado a apenas medio kilómetro de las fuerzas cartaginesas, Nerón hizo alojar a sus hombres junto con los que ya se encontraban allí, para evitar que el levantamiento de nuevas tiendas delatara su presencia.

Eliminar publicidad
Publicidad

A la mañana siguiente, Asdrúbal estaba movilizando sus fuerzas para la batalla cuando advirtió que los caballos en el campamento enemigo lucían más delgados y que se exhibían escudos inusuales. Envió exploradores a reconocer la zona, quienes regresaron informando que nada había cambiado respecto de lo habitual, pero habían observado que una trompeta daba las órdenes matutinas en el campamento del pretor —como de costumbre—, mientras que en el del cónsul sonaban dos, lo que indicaba la presencia de un segundo cónsul y, por tanto, de su ejército. Asdrúbal comprendió que ahora se enfrentaba a una fuerza mucho mayor y ordenó a sus hombres suspender el ataque.

Esa noche, se retiró de su posición hacia el río Metauro, probablemente con la intención de cruzarlo a la mañana siguiente. Se desconoce exactamente lo que planeaba hacer después, pues se cree que estaba desmoralizado ante la posibilidad de que su hermano hubiera caído en batalla. Fuera quien fuera el cónsul desconocido que se había unido a los demás que se le oponían, sin duda habría estado ocupado previamente con Aníbal. Aquel cónsul no se habría separado de él para ir en su persecución a menos que Aníbal hubiese muerto. Asdrúbal pudo haber pensado que ahora se encontraba solo frente a fuerzas abrumadoras en una tierra extranjera.

Su ejército, en marcha hacia el Metauro, se extravió en la oscuridad, y al amanecer se hallaban dispersos a lo largo del río, en completo desorden. Nerón, de regreso en el campamento romano, percibió la oportunidad y —contra el consejo de los otros dos generales— insistió en lanzar un ataque inmediato. Los romanos avanzaron hacia el combate mientras Asdrúbal organizaba sus fuerzas lo mejor que podía, y ambos ejércitos se encontraron en batalla. Asdrúbal situó a sus galos sobre una pequeña colina al ala izquierda, a sus hispanos y ligures en el centro —donde también colocó diez elefantes—, y su caballería en el ala derecha. Los romanos se desplegaron con Salinator en el centro, Porcio a la izquierda y Nerón a la derecha, frente a los galos en su colina, la cual estaba protegida por un terreno irregular.

Carthaginian War Elephants
Elefantes de guerra cartagineses The Creative Assembly (Copyright)

Los elefantes de Asdrúbal causaron más daño que provecho, pues los romanos comprendieron —tras sus encuentros con Aníbal— que aquellas bestias podían convertirse en un peligro para el propio ejército cuando resultaban heridas. Los atacaron con lanzas, y los animales, fuera de control, se volvieron contra las tropas cartaginesas. Salinator y Porcio presionaron el centro y el ala izquierda, pero Nerón no consiguió desalojar a los galos de su colina.

Al reconocer que la batalla podía decidirse con una carga coordinada en el extremo opuesto de la línea, Nerón retiró a sus tropas del combate contra los galos y las desplazó con rapidez detrás de las líneas romanas para descender sobre la izquierda —el ala derecha de los cartagineses—, rompiendo la formación y empujando a las fuerzas de Asdrúbal a una retirada que pronto se tornó en masacre. El ejército de Asdrúbal intentó cruzar el Metauro para escapar, pero muchos se ahogaron o fueron abatidos por los romanos. Al comprender que estaba derrotado y que su hermano probablemente había muerto en algún lugar del sur, Asdrúbal espoleó su caballo hacia las líneas enemigas, blandiendo su espada, hasta caer muerto en combate.

Una vez concluida la batalla, Nerón reunió de inmediato a sus tropas y marchó hacia el sur para enfrentarse nuevamente al hermano de Asdrúbal. Aníbal nunca supo que había partido. La primera noticia que tuvo de la derrota de su hermano —o incluso de su paradero— llegó cuando un destacamento de caballería romana arrojó la cabeza de Asdrúbal dentro de su campamento, cerca de Brucio.

Eliminar publicidad
Publicidad

Conclusión

La batalla del Metauro constituye una parte significativa de uno de los grandes «qué habría pasado si…» de la historia. Aunque Aníbal y Asdrúbal carecían de máquinas de asedio o de cualquier medio para tomar una ciudad, es probable que, de haber concentrado sus fuerzas combinadas en un asalto a Roma, la ciudad se hubiese rendido y Cartago habría ganado la guerra. Aníbal seguía invicto en Italia, y Asdrúbal era conocido como el general que había derrotado y dado muerte a dos de los más destacados generales romanos de su tiempo. Roma ya había entrado en pánico tras la victoria de Aníbal en Cannas, en el 216 a.C., y sin duda habría sido propensa a hacerlo nuevamente.

¿Qué habría ocurrido si Asdrúbal no se hubiese demorado en Plasencia? ¿Y si no hubiese enviado las cartas en púnico que alertaron a Nerón sobre su ubicación? ¿O si simplemente hubiese transmitido los mensajes verbalmente a los jinetes en lugar de por escrito? ¿Qué habría sucedido si, al percibir la presencia de Nerón, hubiese cargado contra el campamento romano en vez de retirarse?

Por fascinantes que resulten todas estas preguntas, en última instancia son imposibles de responder. Las decisiones de Asdrúbal lo condujeron al encuentro en el Metauro, y después ya no le quedaron opciones a Aníbal salvo librar una guerra perdida contra fuerzas abrumadoras que acabaría en su derrota. El Senado cartaginés le negó nuevos refuerzos y suministros, y cuando Escipión el Africano propuso su plan de atacar Cartago para obligar a Aníbal a abandonar Italia, la estrategia resultó exactamente como la había concebido. Aníbal fue derrotado en la batalla de Zama y, posteriormente, vivió prácticamente como un fugitivo perseguido por los agentes de Roma hasta que puso fin a su vida a los 65 años, en un país distante de su hogar.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Jorge A. Vergara
Jorge es profesor de inglés independiente, estudiante de gramática y etimología inglesa. Diplomado IDELT Bridge y Asesor de Gramática Inglesa Bridge. Actualmente estudia traducción profesional inglés-español en la Escuela Americana de Traductores e Intérpretes.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, noviembre 15). Batalla del Metauro. (J. A. Vergara, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16818/batalla-del-metauro/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Batalla del Metauro." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, noviembre 15, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16818/batalla-del-metauro/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Batalla del Metauro." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, 15 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16818/batalla-del-metauro/.

Apóyanos Eliminar publicidad