La crisis del siglo III (también conocida como la crisis imperial, 235 - 284 d.C.) fue el periodo en la historia del Imperio romano durante el cual se dividió en tres entidades políticas distintas: el Imperio galo, el Imperio romano y el Imperio de Palmira. Estos imperios separatistas, además del desorden social y el caos que caracterizaron al periodo, fueron el resultado de varios factores:
un cambio en el paradigma de liderazgo tras el asesinato del emperador Alejandro Severo en el año 235 por sus propias tropas,
una mayor participación de los militares en la política,
la carencia de una política clara en la sucesión de los emperadores,
una inflación y depresión económica causadas por una devaluación de la moneda bajo la dinastía Severa,
una mayor presión sobre el emperador para que defendiera las provincias de tribus invasoras,
una plaga que incrementó miedos y destabilizó comunidades,y
ejércitos más grandes que requerían más hombres y disminuyeron la fuerza de trabajo agricultora.
Después del asesinato de Alejandro Severo (que reinó de 222-235 d.C.), el imperio vería ascender y caer a más de 20 emperadores en los casi 50 años transcurridos entre 235 y 284 d.C., a comparación de los 26 emperadores que reinaron desde la época de César Augusto (27 a.C .- 14 d.C.) a la de Severo, 27 a.C. - 235 d.C., un periodo de más de 250 años. El imperio se restauraría gracias a los esfuerzos del emperador Aureliano (que reinó de 270 - 275 d.C.), cuyas iniciativas desarrollaría aún más Diocleciano (que reinó de 284 - 305 d.C.), a quien se le atribuye el final de la crisis y haber asegurado la supervivencia del imperio.
Empire Divided is a new campaign pack for Total War: ROME II, focused on the Crisis of the Third Century. Can you restore the Roman Empire to its former glory or will you tear it down? Play from the 30th of November 2017.
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El comienzo de la crisis
Septimio Severo (que reinó de 193 - 211 d.C.), quien fundó la dinastía Severa, inició la política de aplacar al Ejército y comprar su lealtad mediante un aumento de los salarios, entre otras medidas. Severo aumentó la paga de un soldado de 300 a 500 denarios anuales, algo que hacía falta desde hacía tiempo, pero al mismo tiempo incrementó las Fuerzas Armadas para hacerles frente a los retos a los que se enfrentaba Roma en las fronteras.Para poder pagar a sus soldados, devaluó la moneda rebajando la cantidad de metal precioso en la acuñación. A pesar de que esta devaluación inicial no causó ningún problema económico, sentó un precedente para que los emperadores posteriores hicieran lo mismo.
severo rebajó el estatus tradicional del cargo de emperador e hizo que el puesto dependiera de la lealtad del ejército.
Además de eso, al intentar contentar a los militares, Severo rebajó el estatus tradicional del cargo de emperador e hizo que el puesto dependiera de la lealtad del Ejército. Aun cuando el emperador siempre dependía del respaldo del Ejército romano en mayor o menor medida, sus esfuerzos por agasajarlo se hicieron más pronunciados.A pesar de que, a lo largo de la dinastía Severa, el peligro que suponía este cambio para el modelo tradicional, según el cual el emperador era supremo por derecho de sucesión, no causó ningún problema, es algo que se haría evidente tras la muerte del último emperador de la dinastía, Alejandro.
Alejandro Severo estaba dominado por su madre, Julia Mamea, y su abuela, Julia Mesa, quienes lo dirigieron desde el inicio de su reinado como un muchacho pequeño. A pesar de haber iniciado varias políticas positivas, nunca fue capaz de liberarse del yugo de su madre, algo que al final condujo a su caída.La madre de Alejandro ya era impopular con las tropas debido a recortes salariales que había iniciado para ahorrar dinero para sus propios fines. A medida que se hizo más y más evidente que Alejandro no era más que una marioneta de su madre, las tropas le perdieron el respeto y el insulto final ocurrió en campaña contra las tribus germanas.
Siguió el consejo que le dio su madre de pagar a sus oponentes para mantener la paz en vez de enfrentarse a ellos en batalla.Aunque su madre consideraba que esta opción sería la más prudente, las tropas de Alejandro consideraron esta decisión deshonrosa y cobarde, así que los comandantes los asesinaron a ambos. Después, el soldado Maximino el Tracio (que reinó de 235 - 238 d.C.) tomó el control y se convirtió en el primero de los llamados «emperadores de cuartel», que pasarían por el trono uno tras otro en rápida sucesión durante la crisis de los siguientes 49 años.
ahora al emperador lo elegían los militares según su popularidad entre las tropas.
Los emperadores de cuartel
«Emperadores de cuartel» es un término acuñado por historiadores posteriores en referencia a los emperadores romanos que provenían del Ejército, que era también el que los nombraba.Mientras que en el pasado el emperador llegaba al poder a través de un sistema de sucesión, ya fuera como hijo o heredero adoptado por el emperador reinante, ahora era el Ejército el que lo seleccionaba basándose en su popularidad entre las tropas, la generosidad que mostrase hacia los militares y la capacidad que tuviese de producir resultados inmediatos y perceptibles. Cuando no cumplía alguno de estos criterios, especialmente el último, lo asesinaban y nombraban al siguiente.
Entre el reinado de Alejandro Severo y el de Diocleciano ascenderían y caerían rápidamente más de 20 emperadores. Estos fueron:
Maximino el Tracio (que reinó de 235 - 238 d.C.), asesinado por sus tropas cuando se cansaron del estado de guerra constante, extranjera y doméstica, en el que los sumía una y otra vez. Además, lo consideraron un líder ineficiente frente a la hambruna, la plaga y los disturbios civiles a gran escala.
A series of facial reconstructions of Roman emperors during the Crisis of the Third Century (235-284 CE), including the Gordian Emperors. These so-called...
Gordiano I y Gordiano II (reinaron entre marzo y abril de 238 d.C.) eran padre e hijo, nombrados emperadores por el Senado romano, y formaron parte del intento de derrocar a Maximino. Gordiano II fue asesinado en batalla cuando luchaba contra las fuerzas pro-Maximino, y Gordiano I se suicidó al enterarse de su muerte.
Balbino y Pupieno (reinaron entre abril y julio de 238 d.C.), también se opusieron a Maximino, pero fueron muy poco populares entre el pueblo y la Guardia pretoriana los asesinó.
Gordiano III (que reinó de 238 - 244 d.C.) cogobernó con Balbino y Pupieno hasta que fueron asesinados y después fue proclamado emperador por los seguidores militares de Gordiano I y Gordiano II. Fue asesinado, probablemente por su sucesor Filipo el Árabe.
Filipo el Árabe (que reinó de 244 - 249 d.C.) era el prefecto pretoriano de Gordiano III y nombró a su hijo, Filipo II, su coemperador. Fue asesinado en batalla por su sucesor, Decio, y después su hijo de 12 años fue asesinado por la Guardia Pretoriana.
Decio (que reinó de 249 - 251 d.C.) era un gobernador regional al que sus tropas elevaron al poder. Siguió la política de Filipo de nombrar a su hijo coemperador para asegurar una sucesión fluida, pero ambos fueron asesinados en batalla luchando contra la coalición goda bajo el liderazgo del rey Cniva en la batalla de Abrito en el año 251 d.C.
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Hostiliano (reinó de junio a noviembre de 251 d.C.), el hijo menor de Decio, murió, todavía en el cargo, por la plaga.
Galo (que reinó de 251 - 253 d.C.), uno de los comandantes de Decio que también nombró a su hijo, Volusiano, coemperador; ambos fueron asesinados por sus propias tropas que posteriormente eligieron a Emiliano.
Emiliano (que reinó de agosto a octubre de 253 d.C.), un gobernador regional elegido por las tropas que resultó decepcionante y también fue asesinado en favor de Valeriano.
Valeriano (que reinó de 253 - 260 d.C.) nombró a su hijo Galieno coemperador. Fue capturado por los persas sasánidas bajo Sapor I (que reinó de 240 - 270 d.C.) en campaña y murió prisionero. Según algunos relatos, tras su muerte disecaron el cuerpo y lo exhibieron en la corte persa.
Galieno (que reinó de 253 - 268 d.C.) fue un gobernante y líder militar efectivo que inició una serie de desarrollos importantes en el Ejército, en especial el aumento del papel de la caballería, así como en la cultura. A pesar de ello, no pudo evadir el clima de la época y sus propias tropas lo asesinaron en campaña en una conjura en la que participó el futuro emperador Aureliano.
Claudio el Gótico (que reinó de 268 - 270 d.C.), quien recibió el epíteto honorario del «Gótico» siguiendo sus victorias sobre los godos. Se dice que se mostró reacio a aceptar el cargo de emperador y vengó la muerte de Galieno. Prometía ser un emperador capaz, pero por desgracia se murió a causa de la plaga a los dos años de asumir el trono.
Quintilo (que reinó en 270 d.C.), hermano de Claudio el Gótico, ascendió al poder brevemente tras la muerte de su hermano, pero murió poco después, probablemente asesinado por Aureliano.
Aureliano (que reinó de 270 - 275 d.C.) fue uno de los pocos emperadores de cuartel que realizó un esfuerzo concertado por poner el bien del pueblo y la seguridad del imperio por delante de sus propios intereses personales.Reunificó el imperio al derrotar a los imperios galo y de Palmira y volver a ponerlos bajo el yugo romano; además también ganó la victoria frente a varias tribus hostiles, asegurando así las fronteras. A pesar de sus logros, fue asesinado por sus comandantes.
Durante los siguientes nueve años, gobernarían Tácito, Floriano, Probo, Caro, Numeriano y Carino, todos siguiendo el mismo paradigma de elevación por parte de las tropas y, en la mayor parte de los casos, también morirían asesinados por las tropas, hasta que Diocleciano tomó el poder. Durante los años en lso que todos estos hombres estuvieron luchando unos con otros sobre quién gobernaría o debería gobernar, el imperio que querían liderar se estaba desintegrando. Desde la muerte de Alejandro Severo, los aspirantes a emperador requerían ejércitos cada vez mayores y más y más provisiones. Carentes de los fondos necesarios, fueron devaluando la moneda una y otra vez.
En respuesta al caos económico y social de los tiempos, y la calidad irregular de liderazgo a la hora de lidiar con varias dificultades urgentes, no resulta sorprendente que el vasto imperio se dividiese y que surgieran líderes que pensaban que podían cuidar mejor del pueblo sin el drama y el baño de sangre en que se había convertido el Gobierno de Roma.En el año 260 d.C. el gobernador regional de Germania Superior e Inferior, Póstumo (que reinó de 260 - 269 d.C.), se separó para crear el Imperio galo que abarcaba las provincias de Germania, Galia, Hispania y Britania. Por su parte, en el año 270 d.C., la reina Zenobia de Palmira (que reinó de 267 - 272 d.C.) en el este, formó su propio imperio, el imperio de Palmira, que se extendía desde Siria hasta Egipto.
Los imperios independientes
A pesar de que se suele caracterizar a Póstumo y a Zenobia como rebeldes contra Roma, no lo eran. No hay nada en las acciones oficiales de Zenobia, y poco en aquellas de Póstumo después de su golpe inicial, que podrían indicar una «rebelión abierta» contra el Estado, ya que eran lo suficientemente prudentes para reconocer que, aun con los problemas que estaba sufriendo, Roma todavía podría presentar una amenaza sustancial.
En lugar de confrontar a Roma con un nuevo enemigo potencial, Póstumo les aseguró al Senado romano y al emperador que estaba actuando por los intereses de Roma al asegurar las provincias; en el este, Zenobia siguió la misma política e incluso se aseguró de acuñar monedas con la imagen de Aureliano en un lado y la de su hijo, Vabalato, en el otro. Parece que Zenobia esperaba que tuviesen en cuenta a su hijo para el dudoso honor de ser el siguiente emperador de Roma, de manera que la caracterización de imperio rebelde resulta insostenible. Por su parte, aunque Póstumo claramente estaba actuando por su cuenta, hasta el punto de crear su propio Senado y burocracia gubernamental, también honró a Roma en sus políticas y buscó su favor.
Más que rebeliones abiertas, los imperios Galo y de Palmira deberían considerarse reacciones naturales y sensatas al caos en el que había degenerado el Imperio romano. A pesar de que, desde el punto de vista actual, parece estar claro que tanto Póstumo como Zenobia querían conseguir más poder y una soberanía independiente para sus respectivos reinos, en todo momento lo hicieron manteniendo las apariencias de actuar en favor de Roma y con la esperanza de alguna recompensa o reconocimiento futuros por parte del Gobierno romano.
Durante la mayor parte del periodo de la crisis del siglo III, los emperadores estuvieron demasiado ocupados luchando unos contra otros o repeliendo fuerzas invasoras como para prestarles atención a los imperios separatistas en las fronteras. Sin embargo, cuando Aureliano llegó al poder, hizo de la reunificación del imperio una prioridad.
La restauración de Aureliano
Lucio Domicio Aureliano, más conocido simplemente como Aureliano, fue el comandante de la caballería bajo Galieno y un líder capaz y popular. Formó parte de la conspiración para asesinar a Galieno, pero, antes de que pudiera tomar el poder, Claudio el Gótico usurpó el trono, y después de su muerte, lo sucedió su hermano Quintilo. Muy probablemente, Aureliano se deshizo de Quintilo con el apoyo del Ejército en este golpe.Ya había demostrado ser un comandante excepcional y despiadado y, entre los años 270 y 272 d.C., mejoró aún más su reputación con campañas contra los vándalos, los alamanes, los jutos y los godos, entre otros, asegurando así las fronteras del imperio. Una vez lograda esa seguridad, volvió la vista al este y marchó hacia el reino de Zenobia.
Aureliano era un soldado, no un político, por lo que no le interesaban los motivos de Zenobia para tomar Egipto ni ninguna otra de sus acciones que, supuestamente, había hecho al servicio de Roma. Al entrar en su territorio, implementó la misma política de tierra quemada que había funcionado tan bien contra sus otros adversarios y fue destruyendo todas las ciudades por las que pasó hasta llegar a las afueras de Tiana. Esta era la ciudad natal del famoso filósofo y místico Apolonio de Tiana y, en un sueño, Apolonio se le apareció a Aureliano y le dijo que debía ser misericordioso si quería la victoria. Aureliano perdonó a la ciudad y las noticias de su misericordia se difundieron rápidamente; las demás ciudades de la región le abrieron las puertas a su llegada, sin oponer resistencia.
Zenobia reunió a sus ejércitos bajo el mando de su brillante general Zabdas y se enfrentó a Aureliano en la batalla de Immae en el año 272 d.C. Aureliano le ordenó a su caballería que se enfrentara y luego se retirara como si estuviera huyendo, lo que obligaría a la caballería enemiga a perseguirla. La estrategia de Aureliano consistía en conducir a sus oponentes a una trampa: los cansaría y los dirigiría a un lugar de enfrentamiento de su elección. El plan funcionó a la perfección. En el punto escogido, las fuerzas romanas se dieron la vuelta y se avalanzaron contra los palmirienses en un movimiento de pinza que quebró su carga y mató a la mayoría de ellos.
Zenobia y Zabdas lograron escapar, se reagruparon y lucharon de nuevo en la batalla de Emesa, donde Aureliano volvió a salir victorioso sirviéndose de la misma estrategia. Probablemente, Zabdas murió en el enfrentamiento, ya que no se lo vuelve a mencionar, y Zenobia fue hecha prisionera por Aureliano. Aunque la célebre representación es de una Zenobia que desfila por las calles de Roma con cadenas de oro, esto es probablemente ficción. Aureliano no habría deseado llamar más atención de la necesaria por Zenobia porque ya de por sí se consideraba una vergüenza todo el esfuerzo que había tenido que dedicarle a enfrentarse a una mujer.
Una vez restauradas las regiones orientales, Aureliano se dirigió al oeste para subyugar el área que Póstumo había reclamado como suya. Para entonces, el propio Póstumo ya estaba muerto, asesinado por sus propias tropas en el año 269 d.C., y el Imperio galo estaba liderado por Tétrico I (que reinó de 271 - 274 d.C.). La reputación de Aureliano le precedió en su marcha hacia el oeste, y parece que Tétrico I tenía muy pocas ganas de enfrentarse al emperador en el campo de batalla. Aun así, los dos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Chalons en 274 d.C., donde las fuerzas de Tétrico I quedaron prácticamente aniquiladas por Aureliano.
La batalla de Chalons está rodeada de muchos debates y especulaciones porque los primeros relatos al respecto afirman que Tétrico I le escribió a Aureliano antes de la batalla pidiendo rendirse o, al menos, que el emperador les perdonara la vida a él y a su hijo. Al final, Tétrico I y su hijo fueron perdonados y Tétrico vivió el resto de su vida como un administrador, algo que algunos ven como una prueba de las afirmaciones posteriores de Aureliano de que Tétrico I traicionó a sus tropas. Sin embargo, esta afirmación no tiene mucho sentido, ya que Aureliano le habría venido mucho mejor perdonar al ejército entero y aceptar la rendición de Tétrico I antes de la batalla. Aun cuando ganó una victoria decisiva contra Tétrico I, le salió cara en hombres y provisiones, que eran recursos importantes en la manutención del imperio. Además, podría haber utilizado ampliamente el ejército que reunió Tétrico en lugar de masacrarlo.
Una razón más probable para la supervivencia de Tétrico I es la lección que había aprendido Aureliano en la campaña de Palmira respecto al beneficio de la misericordia. Al perdonar a Tétrico y su hijo, Aureliano se mostró como un líder que solo hacía lo necesario para restaurar el orden y que perdonaba, en lugar de castigar, transgresiones. Es probable que Aureliano pensara que esta política lo beneficiaría en el futuro, si alguien más decidía escindirse del imperio, pero no vivió losuficiente para averiguarlo. Lo asesinaron sus comandantes, que creían equivocadamente que él pretendía ejecutarlos y reemplazarlos.
La crisis imperial terminó no tanto con la restauración del Imperio romano a lo que había sido como un cambio fundamental en los aspectos más importantes del gobierno. Diocleciano trató con firmeza con cada uno de los aspectos que habían contribuido al caos de los 50 años anteriores. Sirviéndose de las iniciativas de Aureliano como base para asegurar las fronteras del imperio y elevar el cargo de emperador por encima del pueblo llano o los militares, Diocleciano fue más allá y creó un aura de divinidad en torno al cargo a la vez que redujo la dependencia del gobernante en el apoyo militar.
Diocleciano disminuyó el poder del Ejército implementando una política de defensa en profundidad, según la cual habría fuerzas móviles dentro del imperio que reforzarían a las fuerzas estacionarias acuarteladas en la frontera, lo que significaba que ya no harían falta grandes ejércitos en los fuertes, que podían apegarse a su comandante o gobernador regional. Los ejércitos móviles también se encargaban de otro problema: la propensión de soldados a servir en sus regiones de origen. Aunque esta política se había considerado una ventaja, ya que una persona pelearía con más decisión por su hogar que por un lugar desconocido, también les permitía a los hombres formar lazos más estrechos con su comandante regional que entre los hombres y el emperador.
Diocleciano también emitió una moneda más estable y frenó la inflación rampante y, para asegurar una sucesión suave y un Gobierno más estable, promulgó la tetrarquía (un gobierno de cuatro), según la cual las responsabilidades de gobernar un imperio vasto quedaron divididas entre dos gobernantes distintos cuyos sucesores ya se habían decidido cuando asumían el cargo.Su solución final a los problemas del imperio fue su famosa división del reino entre el Imperio romano de Occidente y el de Oriente, que hacía que ambos fueran más manejables bajo el reinado de sus respectivos emperadores.
Los esfuerzos de Aureliano y Diocleciano sostendrían el Imperio romano de Occidente durante casi 200 años y el Imperio romano de Oriente (conocido como el Imperio bizantino) hasta el año 1453 d.C. Sin embargo, el legado de Roma continúa hasta el presente y durante siglos ha afectado significativamente a una generación tras otra de personas de todo el mundo de una manera que a lo mejor no habría ocurrido si no hubiese sobrevivido a la crisis del siglo III.
La crisis del siglo III, también conocida como la crisis imperial, fue una era entre 235 y 284 d.C. durante la cual el Imperio romano se dividió en tres imperios distintos.
¿Cuáles fueron los tres imperios de la crisis del siglo III?
Los tres imperios que surgieron durante la crisis del siglo III fueron el Imperio romano, el Imperio galo y el Imperio de Palmira.
¿Quién resolvió la crisis del siglo III?
En un principio fue el emperador Aureliano el que resolvió la crisis del siglo III, ya que sofocó las rebeliones. Después, también contribuyó Diocleciano.
¿Qué fue lo que provocó la crisis del siglo III?
La crisis del siglo III tuvo muchas causas, incluidos un cambio en el modelo de liderazgo, una depresión económica, una plaga y la disminución de la mano de obra agrícola.
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Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 30 enero 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.