Mari fue una ciudad-Estado situada cerca de la orilla occidental del río Éufrates en el norte de Mesopotamia (actual Siria oriental) durante la Edad del Bronce y la Edad del Bronce Media. Se cree que Mari, una de las primeras ciudades planificadas de las que se tiene constancia, fue fundada como punto de comercio y centro de fundición de cobre y bronce, ubicada entre Babilonia, en el sur de Mesopotamia, y los montes Tauro (ricos en recursos) de la actual Turquía. Por 1.200 años, Mari funcionó como el centro principal del norte de Mesopotamia hasta que fue destruida por Hammurabi de Babilonia entre los años 1760 y 1757 a.C. y, poco a poco, fue desapareciendo de la memoria y, literalmente, de la superficie; en la actualidad se conserva solo un tercio de la ciudad, ya que el resto ha sido arrasado por el Éufrates.
Ubicación y características del lugar
Las ruinas de Mari se encuentran en la actual Tell Hariri, al este de Siria. En la Edad del Bronce, el Éufrates estaba a unos cuatro o seis kilómetros de la ciudad, pero desde entonces se ha desplazado más hacia el este. Se cree que la ciudad se construyó junto con un «canal de enlace» artificial de diez kilómetros de longitud que en su momento atravesaba la ciudad y le proporcionaba el agua esencial para su existencia, ya que esta se encontraba muy lejos del río como para ir a buscar agua a pie a diario y el agua subterránea era demasiado salada para los pozos. Como resultado de la destrucción de Mari por Hammurabi, el canal de enlace se expandió fuera de los límites previstos y acabó erosionando dos tercios de la ciudad, incluida la mayor parte de las viviendas de la tercera y última fase de la ciudad.
Además de abastecer de agua a la ciudad, el canal de enlace también les facilitaba el acceso a los barcos mercantes que navegaban por el río. Junto a él, los constructores de la ciudad construyeron otros dos canales sustanciales. Uno era un canal de riego, de 16 km de largo y 100 metros de ancho, y el otro era un canal navegable de 126 km de largo que pasaba por Mari, del lado opuesto del Éufrates y permitía a las embarcaciones evitar los meandros del río para seguir un recorrido recto; Mari controlaba los puntos de acceso y se beneficiaba de los peajes.
Innovaciones tecnológicas y arquitectónicas
Mari es uno de los primeros ejemplos de planificación urbana compleja y se cree que fue diseñada en su totalidad por otra sociedad desconocida, pero avanzada, antes de su construcción definitiva. Esto es evidente en el diseño general de Mari, ya que la ciudad se construyó en forma de dos anillos concéntricos: el anillo externo protegía a la ciudad de las ocasionales y violentas crecidas del Éufrates, y el anillo interno estaba diseñado para defenderse de los atacantes.
Las primeras muestras de ciertas tecnologías sirio-mesopotámicas fueron descubiertas por arqueólogos en Tell Hariri, entre ellas la rueda y las instalaciones de fontanería. Mari se construyó de tal manera que toda la ciudad presentaba una pendiente gradual hacia abajo, y las calles tenían sistemas complejos de drenaje. Esto significaba que el agua de lluvias torrenciales podría drenar fuera de la ciudad sin riesgo de dañar los edificios, los cuales estaban hechos de ladrillos de barro.
Mari fue descubierta en el año 1933 por un beduino local que encontró una estatua e informó al Gobierno francés; esto ocurrió en una época en la que Siria estaba bajo el control de Francia. Desde entonces, Mari ha sido un yacimiento excavado por franceses, y la mayor parte de la literatura sobre el lugar se ha publicado en francés. Fue excavado por André Parrot entre 1933–1939, 1951–1954 y 1960–1974. En 1979, se comenzó una nueva expedición a cargo de Jean-Claude Margueron, quien dirigió la excavación hasta 2004.
Tras retirarse y ceder sus responsabilidades a Pascal Butterlin, Margueron se dedicó a escribir un libro sobre Mari, en el que plasmó 70 años de estudio del sitio en un resumen de 159 páginas en inglés, que conforma la base de esta definición. Butterlin dirigió las excavaciones hasta el año 2012, cuando la guerra civil siria suspendió indefinidamente las excavaciones. Desde 2012, Mari ha sufrido varios saqueos, cuyo impacto aún se desconoce.
Tablillas de Mari
Entre 1933 y 1938, los arqueólogos desenterraron más de 15.000 tablillas en Mari. Muchas de estas se hallaban en el «Gran Palacio Real», pero otras también provenían de viviendas particulares. Mientras que algunas datan de un periodo anterior, la mayoría pertenecen a los últimos 50 años de la existencia de Mari, y estas ayudan a reconstruir con gran detalle el mundo sirio-mesopotámico de la época.
Historia
La historia de Mari como ciudad y potencia regional se extendió alrededor de 2950 a.C. hasta 1760 a.C., y Margueron dividió estos 1.200 años de historia en tres grandes periodos: Ciudad I, Ciudad II y Ciudad III. Luego de que Hammurabi arrasara la ciudad entre 1760 y 1757 a.C., se convirtió en un lugar apartado. La siguiente historia se basa en las conclusiones de Margueron sobre la probable fundación y existencia de Mari, en conjunto con otras fuentes.
Margueron denominó «Ciudad I» a la etapa más antigua de la historia de Mari, que abarca aproximadamente los años 2950-2650 a.C.
ENTRE EL AÑO 3000 Y 2900 a.C., UNA SOCIEDAD DESCONOCIDA, PERO BIEN ORGANIZADA Y COMPLEJA, ELIGIÓ UN ÁREA INHABITABLE CERCA DE UN RECODO DEL RÍO ÉUFRATES PARA CONSTRUIR SU NUEVA CAPITAL.
Entre 3000 y 2900 a.C., una sociedad desconocida, pero bien organizada y compleja, eligió un área inhabitable cerca de un recodo del río Éufrates para construir su nueva capital. Probablemente deseaban acaparar el mercado del comercio y la producción de artículos metálicos en el norte de Mesopotamia. Tras la excavación de un canal para conectar dos meandros del río, utilizaron la tierra extraída para elevar una zona perfectamente circular que formaría el corazón de su nueva ciudad, por la cual transitaba dicho canal, logrando así que fuera habitable. Se construyeron fortificaciones y tomó forma una gran capital rodeada por dos círculos concéntricos, un diseño que mantendría a lo largo de sus 1.200 años de historia.
Junto a la construcción del canal de enlace, construyeron otros dos canales a ambos lados de la ciudad. El canal oriental, situado al este del río, era un canal de navegación. El otro era un canal de riego destinado a regar los cultivos de Mari.
Hasta el año 2008 d.C. no se habían hallado estructuras religiosas ni palaciegas de la Ciudad I. Sin embargo, se descubrieron muchas viviendas, y las excavaciones de estas permiten esbozar la imagen de una ciudad con una industria dinámica y variada que producía bienes que iban más allá de los objetos de metal.
En algún momento en torno al año 2650 a.C., la Ciudad I dejó de estar habitada por razones desconocidas. Durante el siglo siguiente, los canales se encenegaron y la ciudad quedó vacía.
Ciudad II - El renacimiento de Mari
Aproximadamente en 2550 a.C., se fundó una nueva ciudad sobre las ruinas de la Ciudad I, que fueron allanadas por los nuevos habitantes, motivo por el cual no hay pruebas del fin de la Ciudad I. Los nuevos habitantes reconstruyeron por completo la ciudad según el diseño original y volvieron a dragar los canales.
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Gran parte del conocimiento histórico de Mari sobre este periodo, denominado «Ciudad II» por Margueron, se basa en los textos hallados en el yacimiento de Ebla, el rival y aliado intermitente de Mari. Es conocida por haber controlado una parte significativa del norte de Mesopotamia, y durante el reinado de Ishbi-Erra, es posible que llegara a controlar territorios tan al sur como Ur, en lo que hoy es el sureste de Irak y que entonces era una ciudad costera. En algún momento de la segunda mitad del siglo XXV a.C., Mari y Kish se aliaron con Zuzu de Akshak en su fallida campaña contra Eannatum, rey de Lagash.
Aproximadamente entre el año 2420 y 2360 a.C., Mari exigió tributos a Ebla, una práctica que se inició durante el reinado de Iblul-Il de Mari. Esto llegó a su fin cuando una disputa sobre las tierras que Mari poseía al este de un recodo del río Éufrates se convirtió en una guerra, que terminó a favor de Mari. Sin embargo, Ebla logró establecer una ruta comercial al norte, formada por ciudades aliadas situadas al norte de los territorios de Mari, y así evitó tener que depender de ella para obtener mercancías procedentes de Oriente. La rivalidad entre Mari y Ebla terminó con la destrucción de Ebla hacia el año 2350 a.C.
La Ciudad II fue destruida por el rey acadio Naram-Sin, nieto de Sargón. Naram-Sin pretendía expandir el Imperio acadio y, alrededor de 2220 a.C., arrasó con la ciudad y sus murallas.
Ciudad III - La gran Mari y el imperio en el norte
Mari fue reconstruida por los acadios, y Margueron clasifica esta encarnación de Mari como «Ciudad III». La ciudad estaba gobernada por gobernadores locales llamados Shakkanakku, y este título administrativo pasó a ser hereditario a partir del primer gobernante.
Cuando cayó el Imperio acadio, cerca del año 2150 a.C., Mari recuperó su independencia y volvió a ejercer dominio sobre el norte de Mesopotamia. El uso del título de Shakkanakku continuó a pesar de la libertad de Mari y se mantuvo durante el resto de la existencia de la Ciudad III.
Durante los primeros 150–200 años de existencia de la Ciudad III, los Shakkanakku vivían en un palacio del que solo se conoce su existencia y ubicación, que, junto con algunos templos, fue una de las primeras estructuras que se reconstruyeron tras la destrucción de la Ciudad II. La falta de información se debe a la demolición de este «palacio fantasma» para dejar espacio al «Gran Palacio Real», una enorme estructura con más de 250 habitaciones solo en la planta baja.
Con el fin de mantener la paz en la región, Mari se alió con la Tercera dinastía de Ur, que controlaba el sur de Mesopotamia, y consolidó esta alianza mediante matrimonios reales. Esto continuó hasta que la dinastía de Ur se desmoronó hacia el año 2000 a.C., como consecuencia de las incursiones amorreas y la decadencia interna, y el sur se sumió en el caos.
Alrededor del año 2000 a.C., unos pueblos nómadas semíticos conocidos como amaru o «amorreos» invadieron la región desde Siria y tomaron el control de las ciudades de Mesopotamia. Mari reforzó sus murallas en un intento por mantener alejados a los amorreos, pero por el 1830 a.C., esto resultó inútil y los Shakkanakku cayeron.
Período amorreo
En el año 1830 a.C., el gobernante amorreo Yaggid-Lim tomó el control de Mari y reemplazó a la «dinastía Shakkanakku» por la que hoy se conoce como la «dinastía Lim» o «dinastía amorrea». Con un notable período de interrupción, el dominio de los descendientes de Yaggid-Lim perduró hasta el año 1761 a.C. El archivo de tablillas de arcilla de Mari data de esta época, lo que ha permitido conocer a muchos personajes históricos clave e historias. Las tablillas ayudan a elaborar un panorama político, económico y social de Mari en sus últimos años, así como del mundo que rodeaba a Mari.
Se conoce que, durante su reinado de diez años, Yaggid-Lim entró en conflicto con el rey de Ekallatum, quien conquistó Mari y tomó como rehén a su hijo, Yakhud-Lim. En 1820 a.C., Yaggid-Lim murió y su hijo tomó el trono. Yakhud-Lim buscó aumentar la influencia de Mari tanto en el ámbito económico como en el militar. Además de ampliar los ya impresionantes sistemas de riego y reforzar las fortificaciones de Mari y Terqa, también mandó tropas hasta las ciudades costeras del Levante, en el extremo occidental, y las obligó a pagar tributo a Mari.
A pesar de estos esfuerzos, Mari, bajo el dominio de Yakhud-Lim, se convirtió en vasalla de Alepo, pero en un momento se vio obligada a ser vasalla de otro Naram-Sin, esta vez de Eshnunna. Naram-Sin falleció en torno al año 1811 a.C., por lo que Mari volvió a independizarse y comenzó a recuperar su antiguo territorio. Sin embargo, este no fue el fin con respecto a los problemas de Yakhud-Lim.
Las intrigas amorreas y los reyes «asirios»
Alrededor del año 1808 a.C., Shamsi-Adad, a quien los reyes asirios posteriores considerarían retroactivamente como rey de Asiria, comenzó a conquistar el norte de Mesopotamia al tomar el control de Assur. Cuando las ambiciones de Shamsi-Adad se hicieron evidentes, estalló una guerra entre él y Yakhud-Lim por el control de la región. Luego de un tiempo, Yakhud-Lim perdió y más tarde fue asesinado por su propio hijo, Sumu-Yaman, hacia el año 1798 a.C., quien gobernó Mari por dos años antes de ser derrotado por Shamsi-Adad en 1796 a.C. Su hijo y corregente, Yasmakh-Adad, recibió el gobierno de Mari en una fecha incierta, probablemente cerca de 1788 a.C.
Las cartas entre Yamsakh-Adad y su padre revelan que Yamsakh-Adad era un gobernante extraordinariamente ineficaz y disoluto, que tuvo que recurrir con frecuencia a su padre, quien demostró un desdén profundo por su hijo, en busca de ayuda. Un gobernante llamado Zimri-Lim, que era nieto o sobrino de Yakhud-Lim, derrotó a Yamsakh-Adad con la ayuda de Alepo en 1776 a.C., luego de la muerte de Shamsi-Adad, y recuperó el trono para la dinastía amorrea.
Zimri-Lim pretendía recuperar la antigua gloria de Mari y, tras pasar cinco años resolviendo disputas tribales y luchando con el reino de Eshnunna, cuya alianza había rechazado en favor de otra con Alepo, consolidó su alianza con Alepo mediante su matrimonio con la hija del rey.
Mari es conocida por haber sido muy tribal en aquella época; la mayoría de los marianos se autodenominaban «cananeos», en referencia a los orígenes de los amorreos, y se tiene constancia de varios casos en los que los gobernantes amorreos, confinados en el palacio, mantuvieron conflictos con sus compatriotas nómadas amorreos. Se cree que Zimri-Lim llevó una vida de gran esplendor.
Por el año 1766 a.C., una coalición formada por Babilonia, Mari y Elam se apoderó de Eshnunna, pero Mari y Babilonia fueron traicionadas por Elam, a quien más tarde lograron repeler. Posteriormente, aunque Zimri-Lim y Hammurabi de Babilonia no confiaban el uno en el otro, ambos emprendieron con frecuencia campañas conjuntas contra múltiples enemigos poderosos.
En 1761 a.C., Hammurabi, que en su momento fue aliado de Zimri-Lim, invadió Mari. Se desconoce qué fue de Zimri-Lim, si fue traicionado por Hammurabi o si murió en una campaña militar. Tampoco se sabe si Mari fue tomada por la fuerza; no hay prueba de ello ni de que se estuviera preparando para defenderse, o si, al encontrarse sin líder, la ciudad simplemente se rindió a Hammurabi, quien luego envió emisarios para saquear las riquezas del Gran Palacio Real durante un periodo de dos años. De cualquier forma, en algún punto entre 1759 y 1757 a.C., Hammurabi arrasó Mari.
Cuando Hammurabi incendió el palacio, sin querer quemó las tablillas que había dentro, un suceso que ocurrió en muchas ciudades antiguas, como Ebla y Ugarit, donde el palacio se convirtió en un horno de cerámica involuntario, conservando así las tablillas para los futuros excavadores del lugar. Mari nunca se recuperó de esta destrucción y la ciudad cayó en el olvido. El lugar solo fue habitado de forma ocasional hasta la época de los sucesores de Alejandro Magno, cuando fue finalmente abandonado.
Selena Gutierrez es traductora literaria y técnica-científica en inglés recibida del Instituto Superior Lenguas Vivas (Argentina). Como lo indica su título, se especializa en la traducción literaria y técnica-científica.
Henry Curtis Pelgrift es un arqueólogo que cuenta con 13 excavaciones a lo largo de siete temporadas en su trayectoria profesional y ha trabajado en el Museo Británico y en el Museo Metropolitano de Arte.
En la actualidad está realizando un doctorado en Arqueología y cuenta con un máster en Arqueología del Mediterráneo y una licenciatura en Arqueología.
Escrito por Henry Curtis Pelgrift, publicado el 19 enero 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.