Menes

Joshua J. Mark
por , traducido por Eliana Rua Boiero
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Cartouche of Menes (by Olaf Tausch, CC BY)
Cartucho de Menes Olaf Tausch (CC BY)

Menes (hacia 3150 a.C.) es el legendario primer rey de Egipto que se cree que unió al Alto y Bajo Egipto mediante la conquista y fundó tanto la dinastía I como la gran ciudad de Menfis. Su nombre es conocido a partir de fuentes como la cronología de Manetón (siglo III a.C.), la Lista de Reyes de Turín y la piedra de Palermo, así como a partir de unas pocas evidencias arqueológicas, como grabados de marfil. Durante los primeros días de la egiptología, se aceptó a Menes como el primer rey histórico en función de los registros escritos. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y las excavaciones arqueológicas no producían ninguna evidencia de tal rey, los académicos empezaron a cuestionar si realmente había existido o si, tal vez, no era una figura compuesta extraída del recuerdo de otros reyes.

El egiptólogo Flinders Petrie (1853-1942) concluyó que el nombre «Menes» era en verdad un título honorífico que significaba «el que perdura», no un nombre personal, y que el primer faraón histórico de Egipto fue Narmer (hacia 3150 a.C.), cuya existencia se había establecido firmemente gracias al registro escrito y la evidencia arqueológica (principalmente la Paleta de Narmer, un grabado de limolita que muestra la victoria de Narmer sobre el Bajo Egipto). En la actualidad, la afirmación de Petrie es la más ampliamente aceptada, y Menes está asociado con Narmer, aunque algunos académicos asocian el nombre con el hijo de Narmer, Hor-Aha. Sin embargo, la leyenda de Menes tomó vida propia bastante independientemente de lo que el rey Narmer pueda haber hecho o no. Narmer supuestamente unió las dos tierras de Egipto de forma pacífica con el tiempo, se casó con una princesa para consolidar su poder y luego empezó proyectos de construcción y desarrolló el comercio con otras culturas. Sin embargo, estos logros no fueron lo bastante grandiosos para el primer rey de Egipto, quien no solo tenía que ser mítico e impresionante, sino también simbolizar un concepto clave en la cultura egipcia: la dualidad.

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La dualidad en la creencia egipcia

Para los egipcios, la vida era una cuestión de equilibrio y era necesario vivirla de acuerdo con el principio del ma'at (armonía). Esta creencia permeaba cada aspecto de la cultura egipcia, incluido el cargo del rey. La cronología de Manetón empieza enumerando a los muchos dioses que gobernaron Egipto antes que Menes y, cuando llega al primer rey, deja en claro que este hombre equilibró Egipto al conquistar las fuerzas del caos y presidir una tierra de orden. Si esto realmente pasó no era tan importante como lo que simbolizaba. Los académicos Oakes y Gahlin comentan lo siguiente al respecto:

El eje fundamental del antiguo sistema de creencias egipcio era la relación entre el orden (ma'at) y el caos (isfet). Aunque se consideraba que lo ideal era un estado de orden, se reconocía que debía existir un estado de caos opuesto, aunque interdependiente, en el orden para alcanzar el equilibrio (336).

Ancient Egypt
El antiguo Egipto Jeff Dahl (CC BY-SA)

La historia de la unificación de Egipto por parte de Menes se considera una representación simbólica de esta dualidad tan esencial para la cultura egipcia. Antes de Menes, había un conflicto entre las ciudades-Estado del Alto y el Bajo Egipto que causó caos; luego llegó el gran rey que trajo orden y, a partir de ese orden, prosperidad. Sin embargo, se entendía que el caos podría volver y, así, el rey necesitaba estar atento y, de igual importancia, tenía que ser un poderoso guerrero que pudiera someter a las fuerzas del caos cuando fuera necesario. Oakes y Gahlin observan lo siguiente:

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Las convenciones del arte egipcio eran perfectas para ilustrar el concepto de dualidad porque, con frecuencia, utilizaban la simetría para crear un diseño equilibrado. Esto está mejor ejemplificado en la representación artística de la idea fundamentalmente importante de la 'Unificación de las Dos Tierras' (sema tawy). Los antiguos egipcios consideraban que su país estaba formado por dos partes distintivas: el Alto Egipto (Shemau) y el Bajo Egipto (Ta-Mehu), correspondientes al sur (el valle del Nilo, desde la primera catarata al norte hasta el sur de Menfis) y al norte (el Delta), respectivamente. El pueblo creía que el Estado de Egipto se había originado cuando un soberano llamado Menes (sobre el cual no hay ninguna evidencia arqueológica) unificó estas dos regiones al principio del Período Arcaico (336).

Se decía que Menes había unido las dos tierras mediante la conquista y, posteriormente, instituyó políticas que trajeron la paz y el orden. Como ya se observó, ahora se cree que Narmer fue el responsable de estos avances y que «Menes» era su título honorífico; sin embargo, a pesar de los hechos sobre el reinado de Narmer que los primeros historiadores tal vez hayan tenido a su disposición, estos los descartaron o embellecieron para crear la leyenda del gran rey Menes.

Menes: la leyenda

Menes provenía de la ciudad de Hieracómpolis (aunque también se alega que provenía de Tinis) y conquistó las ciudades vecinas del Alto Egipto, Tinis y Naqada antes de emprender la campaña para someter al Bajo Egipto. Manetón le atribuye la expansión de las fronteras de su reino, creando orden a partir del caos. Era un gran guerrero pero también muy culto, y los escritores posteriores (como el historiador romano Plinio) afirmaban que inventó la escritura.

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El reinado de Menes de 62 años fue tan próspero que Diodoro Sículo afirma que Menes inventó el concepto del lujo.

Una vez que Egipto estuvo unificado y en paz, instituyó las prácticas religiosas y formalizó las creencias. Su reinado fue tan próspero (duró 62 años) que los egipcios no tuvieron que trabajar tan arduamente como antes y desarrollaron pasatiempos como tallar, esculpir, hacer deporte, elaborar cerveza, cultivar huertos privados y vivir lujosamente. De hecho, el escritor posterior Diodoro Sículo afirma que Menes inventó el concepto del lujo.

Escapó de unos perros cazadores rabiosos en el lomo de un cocodrilo (tras lo cual fundó la ciudad de Crocodilópolis), fundó la gran ciudad de Menfis y estableció su capital allí. Según Heródoto, construyó Menfis luego de levantar una represa en el Nilo para desviar el agua del lugar que había elegido para su ciudad, y erigió su gran palacio y edificios administrativos en un terreno que había estado bajo el agua (lo que explicaba la fertilidad de las llanuras circundantes). Instituyó la práctica del sacrificio a los dioses y se aseguró de que se cumpliera con la armonía en toda la región. Después de un largo y próspero reinado, un hipopótamo se lo llevó (o lo mató).

No es sorprendente que un hipopótamo aparezca relacionado con los últimos momentos de Menes. En la cultura egipcia, el hipopótamo era una criatura aterradora a la que se cazaba y mataba con regularidad, y una muerte causada por un hipopótamo se consideraba una de las peores. Además, el animal estaba asociado con el dios del caos, Set, el primer asesino que había matado a su hermano Osiris y había sido derrotado por el hijo de este, Horus. Sin embargo, de acuerdo con el principio de la dualidad, Set tenía una consorte, Tueris, representada como una mujer con cabeza de hipopótamo y considerada una diosa protectora. La naturaleza dual de estos dos dioses entrelazados se derivaba de las observaciones de los egipcios del hipopótamo: las hembras protegían y nutrían a sus crías, mientras que los machos eran más agresivos y destructivos.

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La gente podría haber interpretado que la muerte de Menes por parte de un hipopótamo significaba que el caos había venido y se lo había llevado y, si algo así podía pasarle a un rey tan grande, podía pasarle a cualquiera; por lo tanto, la gente debía permanecer alerta en todo momento. Tueris no estaba asociada con la protección universal, sino solo con la de las madres y los niños, así que es improbable que la muerte de Menes se hubiera considerado un gesto protector por parte de los dioses que se lo llevaron de la tierra en el momento apropiado; en cambio, la asociación del hipopótamo con la protección puede haber alentado tal interpretación.

Menes: la historia

Como quiera que se mire la muerte de Menes, su reinado se consideró una especie de era dorada para Egipto, cuando la vida era buena y la tierra, próspera. El estudioso Douglas J. Brewer escribe lo siguiente:

Sin embargo, estos relatos escritos sobre los logros de Menes datan de miles de años después de su muerte, para cuyo momento ya se había transformado en un héroe de culto y su vida y logros se habían embellecido con anécdotas semimíticas (126).

El verdadero rey que más probablemente unió las dos tierras de Egipto fue Narmer, casi con seguridad desde la ciudad de Tinis. Narmer se estableció como rey supremo del Alto y Bajo Egipto, y se casó con la princesa Neithotep de Naqada para formar una alianza y reforzar los vínculos entre ambas ciudades. Aunque se cree que unió Egipto de forma pacífica, existe evidencia de que lo hizo a través de la conquista militar. La Paleta de Narmer claramente representa a este rey sometiendo al Bajo Egipto a la fuerza; sin embargo, aún sigue siendo objeto de debate si las inscripciones de la paleta son históricas o simbólicas. Aun así, es muy probable que liderara expediciones militares por el Bajo Egipto para aplastar rebeliones y, al igual que se relata en la leyenda de Menes, cruzó la frontera y expandió su territorio a Canaán y Nubia. Inició grandes proyectos de construcción, y las pequeñas ciudades del Período Predinástico de Egipto aumentaron de tamaño y en alcance.

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Narmer Palette [Two Sides]
Paleta de Narmer (ambos lados) Unknown Artist (Public Domain)

Narmer no habría instituido la práctica religiosa, sino que, más probablemente, la formalizó. Ciertamente es responsable de las construcciones datadas de su época que, al igual que todas las que les siguieron, expresaban las creencias religiosas de los egipcios a través de su arquitectura. Se desconoce cuándo nació Narmer o cómo murió, pero está bastante claro que tal rey existió, mientras que no se puede decir lo mismo sobre Menes. Brewer escribe lo siguiente:

Es probable que Menes nunca haya existido, al menos no como la persona responsable de todas las hazañas que se le han atribuido. En cambio, muy probablemente sea una compilación de personas de la vida real, cuyas hazañas se registraron mediante la tradición oral y se identificaron como la obra de una sola persona, creando así una figura heroica central para la unificación de Egipto. Al igual que los personajes de la Biblia, Menes era en parte ficción y en parte verdad, y los años han difuminado el límite entre ellas, creando una leyenda de unificación (142).

La unificación de Egipto, ya sea que Narmer la haya completado o solo iniciado, probablemente fue un proceso lento que llevó muchos años. La agitación evidente durante la dinastía II (hacia 2980-2670 a.C.) apoya la afirmación de que la unificación no se logró de un solo golpe por un solo rey. Sin embargo, la cultura egipcia necesitaba la leyenda de Menes y la unificación de Egipto para establecer una conexión entre el primer rey y el concepto duradero de la dualidad. Oakes y Gahlin escriben lo siguiente:

Este aspecto particular de la noción de dualidad se manifestaba muy claramente en los títulos reales. Los títulos principales del rey eran «Señor de las Dos Tierras» (Neb Tawy) y «Rey del Alto y el Bajo Egipto» (Nesw Bity) (...). Los atuendos de la realeza también reflejaban la idea de dualidad. El rey podía representarse usando la corona blanca asociada con el Alto Egipto, la corona roja del Bajo Egipto o, a veces, la corona doble que incorporaba las coronas de ambas regiones. Así, el norte y el sur eran distintos, pero ambos eran necesarios para crear un todo (337).

La leyenda de Menes sirvió para simbolizar ese todo. Un gran rey capaz de hazañas increíbles que estableció una era dorada armoniosa al principio de la historia registrada era mucho más significativo para las generaciones posteriores que un mero hombre que tal vez había unificado el país o no. Al igual que cualquier fundador de una nación a lo largo de la historia, Menes servía como un ideal de los valores de la cultura y de lo que esta aspiraba a ser. Si existió o no un hombre real llamado Menes era irrelevante; lo que importaba era lo que su historia significó para el pueblo de su país.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Eliana Rua Boiero
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

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Estilo APA

Mark, J. J. (2025, noviembre 17). Menes. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10623/menes/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Menes." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, noviembre 17, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10623/menes/.

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Mark, Joshua J.. "Menes." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 17 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10623/menes/.

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