Nerón (37-68 d.C.) fue el quinto emperador romano de 54 a 68 d.C. Último emperador de la dinastía Julio-Claudia, ascendió al poder a los 16 años con la ayuda de su madre, Agripina la Menor. Inicialmente un gobernante popular, su reinado se caracterizó tanto por el arte como por la tiranía. Le encantaba cantar y tocar la lira, disfrutaba de las carreras de cuadrigas y a menudo actuaba en tragedias. Pero también asesinó a su madre, mató a dos de sus esposas y purgó a sus oponentes en el Ejército y en el Senado. Perdió gran parte de su popularidad tras el gran incendio del año 64 d.C. y se suicidó en 68 d.C. despés de que el Senado lo declarase enemigo público. A su muerte le siguió una breve guerra civil conocida como el año de los cuatro emperadores.
Infancia y familia
Nerón nació como Lucio Domicio Enobarbo el 15 de diciembre de 37 d.C. en Antium, una ciudad costera al sur de Roma. Su padre, Cneo Domicio Enobarbo, era un político a quien el historiador romano Suetonio describe como «un hombre despreciable en todos los sentidos» (Suetonio, Nerón, 5). Por lo visto, en una ocasión le sacó un ojo a un hombre que lo había criticado, y en otra atropelló deliberadamente a un niño mientras recorría a toda prisa la Vía Apia. La madre de Nerón, Agripina la Menor, se había casado con Domicio cuando solo tenía 13 años. Era bisnieta de Augusto y hermana de Calígula, pero, a pesar de este elevado origen, había tenido que luchar toda la vida para sobrevivir. Había presenciado la destrucción de sus padres y sus hermanos e incluso había pasado cierto tiempo en el exilio; esta experiencia la hizo ambiciosa, astuta y peligrosa. Ciertamente formaban una pareja formidable. Tal y como dijo el propio Domicio tras el nacimiento de su hijo: «Es imposible que ningún hombre bueno salga de mí y de esta mujer» (citado en Strauss, 86).
Agripina estaba intentando situar a Nerón como heredero del Imperio romano, por encima del hijo natural de Claudio, el adolescente Británico.
Domicio no viviría para ver el resultado de su predicción, ya que se murió cuando Nerón solo tenía tres años. A partir de entonces, el niño se crio con su madre, que lo utilizó como un peón para mejorar su propia posición. Su oportunidad llegaría en 49 d.C. cuando se casó con su propio tío, el emperador Claudio. Recientemente, habían ejecutado a la esposa anterior de Claudio, Valeria Mesalina, supuestamente por conspirar contra él. Como no quería correr la misma suerte que ella, Agripina fue más cautelosa con sus intrigas. Discretamente, fue llenando la corte de sus seguidores: se ganó al secretario de la tesorería, un liberto llamado Palas, y nombró a su leal amigo, Sexto Afranio Burro, prefecto de la Guardia Pretoriana. Convenció a Claudio para que adoptara a su propio hijo, al que se le dio el extravagante nombre de Nerón Claudio César Druso Germánico. Nerón entró formalmente en la vida pública a la edad de 13 años, pronunciando un discurso ante el Senado. Unos años más tarde, se casó con la hija de Claudio, Claudia Octavia. Es evidente que Agripina intentaba posicionar a Nerón como heredero del Imperio romano, sustituyendo al hijo natural de Claudio, el adolescente Británico.
Puede que Claudio fuera consciente de ello y, a medida que Británico crecía, empezó a hablar de buscar formas de hacer avanzar su carrera. Pero entonces, en octubre de 54 d.C., Claudio murió repentinamente. Puede que fuera por causas naturales ya que, al fin y al cabo, una fiebre llevaba azotando Roma todo el año, pero muchas fuentes antiguas afirman que lo envenenó Agripina para asegurarle el trono a su hijo. Aunque es imposible saber con certeza si fue cómplice de la muerte de su marido o no, sin duda aprovechó la situación. Sobornó a la Guardia Pretoriana y estos, por su parte, proclamaron emperador a Nerón. Aún no había cumplido los 17 años, y su juventud contrastaba con la vejez y la debilidad de su predecesor; de ojos azules y cabello rubio, con un rostro que tenía «rasgos regulares pero no especialmente agradables», su aspecto juvenil entusiasmó al pueblo romano, que veía en él un nuevo comienzo (citado en Strauss, 81). De hecho, Nerón prometió eso mismo en su primer discurso ante el Senado, donde juró poner fin a los abusos de los emperadores anteriores, como los temidos juicios por traición, y restaurar algunos de los poderes del Senado.
Aunque ahora era emperador, Nerón no podía escapar de la sombra dominante de su madre. Ella elegía cuidadosamente toda su ropa, así como a los hombres que lo rodeaban; incluso su tutor, el filósofo Lucio Anneo Séneca (Séneca el Joven), fue una de las personas que nombró ella. La imagen de Agripina aparecía en las monedas, junto a la de su hijo, como si fueran cogobernantes, e iba acompañada a todas partes de dos lictores y un guardaespaldas germánico. Utilizó sus nuevos poderes para liquidar a sus oponentes políticos e incluso asistió a las reuniones del Senado; dado que las mujeres no podían presenciar los procedimientos senatoriales, observaba desde detrás de una cortina. Se podría decir que, en ese momento, Agripina era el verdadero poder en Roma, algo que le molestaba a su vanidoso y celoso hijo.
Para Nerón, la gota que colmó el vaso fue el momento en el que Agripina le instó a que terminara con la relación sexual que mantenía con una esclava, Acte. Su respuesta fue impedirle públicamente a su madre acompañarlo al tribunal para recibir a una embajada extranjera. Luego, destituyó a Palas, uno de sus mayores partidarios en la corte. Enfurecida, Agripina se acercó a su hijo y le dijo que, si seguía comportándose así, lo sustituiría por Británico, más dócil. Nerón no respondió de inmediato, pero descargó su frustración sobre su hermanastro, a quien sodomizó repetidamente. El 11 de febrero del año 55 d.C., organizó un banquete al que invitó a una gran selección de familiares y cortesanos, entre ellos Agripina y Británico. A mitad de la comida, Británico comenzó a tener convulsiones y no podía respirar, por lo que lo sacaron de la sala y el banquete continuó mientras los invitados evitaban nerviosamente la mirada de Nerón. Británico fue incinerado al día siguiente. Aunque la versión oficial fue que había sufrido un ataque epiléptico, pocos dudaron de que Nerón había tenido algo que ver con su muerte.
Este mensaje, sin embargo, iba dirigido a Agripina, que captó la indirecta. Sin más cartas que jugar, abandonó el palacio imperial y pasó los siguientes años manteniéndose al margen. Sin embargo, no tardó mucho en intentar volver al poder, buscando oportunidades para reafirmar su influencia sobre su hijo. Para el año 59 d.C., Nerón ya había tenido suficiente. La invitó a cenar con él en su villa de Antium. Antes de despedirse, la besó y le dijo: «Vivo por ti y es gracias a ti que gobierno» (citado en Holland, 360). A continuación, Agripina se subió a un barco que, sin que ella lo supiera, habían manipulado para que se hundiera. A pesar de eso, tras caer al mar en la bahía de Nápoles, consiguió nadar hasta la orilla y volver a la villa. Allí, se le acercó un grupo de hombres armados y finalmente comprendió lo que estaba sucediendo. En lugar de suplicar por su vida, señaló su vientre y les dijo que la golpearan ahí. Así lo hicieron, y con eso pusieron fin a la vida de una de las mujeres más increíbles de la antigua Roma. Llevaron el cuerpo de vuelta a Roma y lo desnudaron para prepararlo para la cremación; al contemplar su cadáver desnudo, se dice que Nerón comentó: «No sabía que tenía una madre tan hermosa» (citado en Holland, 361).
Artista y amante
A su regreso a Roma, Nerón no intentó ocultar su crimen. En vez de eso, hizo que el Senado tildara a Agripina de traidora y se presentó a sí mismo como un héroe trágico que se había visto obligado a matarla antes de que su ansia de poder destruyera Roma. Aunque algunos se horrorizaron por su matricidio, otros quedaron deslumbrados; el historiador Tom Holland explica que Nerón había calculado que la enormidad de su crimen solo acabaría aumentando su carisma y que «las multitudes se alineaban para recibirlo como si fuera un triunfo» (362). Incluso organizó juegos para celebrar su victoria sobre ella, invitando a todo el pueblo romano a asistir; los juegos, celebrados en varios lugares de la ciudad, fueron bastante espectaculares e incluyeron obras de teatro, luchas de gladiadores y carreras de carros. El emperador colmó de regalos a su pueblo, que lo adoraba. En una fiesta celebrada más tarde ese verano, Nerón incluso apareció en el escenario, cantando y tocando la lira.
Aunque Nerón se tomaba muy en serio los asuntos de Estado, se consideraba ante todo un artista.
Aunque Nerón se tomaba muy en serio los asuntos de Estado, se consideraba ante todo un artista. Siempre le había gustado cantar, pero se había visto obligado a hacerlo en privado mientras Agripina estaba viva. Ahora que estaba muerta, podía actuar donde quisiera y empezó a cantar cada vez más para el público. También le gustaba escribir poesía y, aunque no se conserva nada de ella, algunos comentaristas antiguos la consideraban bastante buena. Pero puede que su mayor pasión fuese la interpretación. Era conocido por interpretar papeles trágicos como Hércules y Edipo. No dispuesto a limitar su talento teatral al escenario, participó en carreras de cuadrigas en el Circo Máximo, y aunque algunos senadores de la vieja escuela desaprobaban este pasatiempo, le granjeó un gran favor entre las masas. Por la noche, Nerón solía deambular por las calles con sus amigos, entre los que se encontraba Marco Salvio Otón (el futuro emperador). Disfrazados con pelucas y ropas de esclavos, entraban en bares y teatros donde solicitaban los servicios de prostitutas y provocaban peleas.
En el año 59 d.C., Nerón se enamoró de la mujer más bella de Roma. Popea Sabina era famosa por su belleza: se decía que se bañaba en la leche de 500 burras para conservar su belleza y que una vez había dicho que prefería morir joven antes que envejecer y volverse fea. Incluso tenía su propia marca popular de cosméticos. Nerón se enamoró al instante y escribió un poema alabando su cabello color ámbar. El hecho de que ella ya estuviera casada con Otón, amigo de Nerón, no supuso ningún obstáculo. Nerón se lo quitó del medio nombrándolo gobernador de la remota provincia de Lusitania. Después, la pareja comenzó una aventura amorosa que duró hasta el año 62 d.C., cuando ella se quedó embarazada. El emperador respondió de forma drástica, divorciándose de su esposa Octavia y exiliándola a la árida isla de Pandateria. Cuando esto provocó la indignación pública, Nerón simplemente mandó ejecutar a Octavia; llevaron su cabeza de vuelta a Roma y se la entregaron a Popea como regalo. La pareja se casó ese mismo año, aunque su hijo moriría en la infancia.
El día 18 de julio de 64 d.C., se produjo un incendio al caer la tarde en una de las tiendas de la colina del Aventino, con vistas al Circo Máximo. Rápidamente se extendió por los estrechos edificios de madera, devorando barrios enteros. Duró seis días. Muchas personas perecieron, y muchas más aún perdieron sus hogares. Nerón se encontraba en su villa junto al mar cuando se produjo el incendio y no regresó a Roma hasta que las llamas amenazaron su propio palacio. Sin embargo, una vez de vuelta en Roma, se puso manos a la obra. Abrió los edificios públicos y los parques a quienes habían perdido sus hogares, trajo alimentos de las ciudades vecinas y redujo drásticamente el precio del grano. Pero para muchos romanos, todo esto fue demasiado poco y demasiado tarde. No olvidaron su inactividad inicial y, de hecho, pronto se extendió el rumor de que Nerón había estado tocando su lira y cantando sobre el incendio de Troya mientras las llamas consumían su propia ciudad. (La idea de que tocaba el violín mientras Roma ardía fue una adición posterior a la historia, ya que los violines no se inventaron hasta el siglo XVI).
Nerón no se hizo ningún favor cuando, tras el incendio, decidió confiscar gran parte del centro de Roma para construir un nuevo palacio. Llamado Domus Aurea (Casa de Oro), estaría compuesto por grandiosas dependencias para el emperador, hermosas obras de arte e incluso un magnífico parque público. Pero muchos pensaron que esto no era más que una muestra de exceso y poder ostentoso que iba demasiado lejos; hubo incluso quienes llegaron a creer que Nerón había provocado el incendio él mismo para poder reconstruir la ciudad tal y como él quería. Alarmado porque estaba perdiendo la buena opinión del pueblo, Nerón sabía que necesitaba un chivo expiatorio al que echarle la culpa. Según algunas fuentes antiguas, intentó culpar del incendio a los cristianos, que entonces eran una secta pequeña pero en crecimiento en la ciudad. Reunió a los cristianos y los crucificó, los arrojó a las fieras o los prendió fuego como antorchas humanas en sus jardines. Sin embargo, la persecución de los cristianos por parte de Nerón no tranquilizó a la gente. Después del gran incendio, Nerón nunca lograría recuperar la popularidad de la que había disfrutado anteriormente.
En el año 62 d.C., murió Burro, el prefecto pretoriano. Esto supuso un punto de inflexión en el reinado de Nerón, ya que Burro había ejercido una influencia moderadora sobre el emperador, mientras que su sucesor, Ofonio Tigellino, no hacía sino alentar sus peores impulsos. A instancias de Tigellino, Nerón reabrió los juicios por traición que había prometido abandonar. Más tarde ese mismo año, ordenó la ejecución de dos senadores que lo habían ofendido y bromeó cuando le presentaron sus cabezas cortadas. Esto, junto con el divorcio y la ejecución injustificados de Octavia, inquietó al Senado, que temía que Nerón se estuviera convirtiendo en un tirano.
En el año 65 d.C., uno de los senadores más prominentes, Cayo Calpurnio Pisón, orquestó una conjura para destituir a Nerón. Al final, la trama se delató y arrestaron a los conspiradores.Diecinueve hombres fueron ejecutados y trece exiliados. Obligaron a Pisón a suicidarse, al igual que el antiguo tutor de Nerón, Séneca. Aunque no había participado activamente en la conspiración, Séneca sabía de ella y había optado por guardar silencio. El fracaso de la conjura de Pisón no sirvió para calmar la furia de Nerón. Ese mismo año, tuvo una acalorada discusión con Popea después de que ella le recriminara haberse pasado toda la noche en las carreras. Al final le dio una patada en el abdomen, lo que le causó la muerte poco después. En ese momento, ella estaba embarazada de su segundo hijo.
A lo largo de su reinado, estallaron crisis en todo el imperio. En 60 d.C., la reina icena Boudica lideró una revuelta contra la ocupación romana en Britania. La revuelta se sofocó un año después, pero se cobró decenas de miles de vidas. En 66 d.C., estalló otra revuelta en Judea a raíz de las tensiones entre las poblaciones griega y judía. Nerón envió a uno de sus generales, Vespasiano, para sofocar esta rebelión al año siguiente. En ninguno de los dos casos Nerón se ocupó personalmente de la crisis, sino que les confió los problemas a sus generales. De hecho, a lo largo de su reinado tan solo salió de Italia una vez. En 66 d.C., viajó a Acaya, en Grecia, para competir en los Juegos Olímpicos. Participó en cuatro pruebas diferentes y, como era de esperar, le dejaron ganar en todas. Durante este viaje de autoindulgencia, conoció a un joven esclavo llamado Esporo que se parecía mucho a Popea. En un extraño acto que podría haber sido de dolor o arrepentimiento, Nerón mandó castrar al chico y se casó con él con toda pompa.
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Caída y muerte
En el año 67 d.C., Nerón había demostrado ser un hombre amargado y celoso, capaz de grandes crueldades. En ningún momento se manifestaron mejor estos rasgos que cuando le ordenó a su mejor general, Cneo Domicio Corbulón, que se suicidara. Corbulón, que aparentemente no había cometido más delito que ser popular entre las masas, se arrojó obedientemente sobre su espada. Esto inquietó a los demás generales, que sabían que si le podía pasar a Corbulón, les podía pasar a cualquiera de ellos. Mientras estos generales se preocupaban por mantenerse con vida, en el Senado había quienes estaban horrorizados por los rumores de que Nerón planeaba cambiarle el nombre a Roma y rebautizarla como «Nerópolis» en su propio honor. Este nivel de egomanía superaba incluso las acciones más escandalosas de Calígula. La élite romana sabía que, de alguna manera, había que detenerlo.
El comienzo del fin ocurrió en el año 68 d.C., cuando Cayo Julio Vindex, gobernador de la Galia Lugdunensis, se rebeló contra las políticas fiscales de Nerón. En la carta que envió a Roma declarando su rebelión, Vindex se burló de Nerón refiriéndose a él por su nombre de nacimiento, «Enobarbo», e insultando sus habilidades musicales. La respuesta de Nerón fue exigir la cabeza de Vindex y ordenarle a Lucio Vergino Rufo que liderara un ejército contra los rebeldes. En mayo, Vergino derrotó al ejército rebelde en batalla y Vindex se suicidó.
Pero esto solo fue el comienzo, ya que la deserción de Vindex había abierto las compuertas de la rebelión. En Hispania, Servio Sulpicio Galba se rebeló y muchos romanos prominentes se unieron a su causa. Los ejércitos de África y el norte de Italia se rebelaron, y las tropas de Vergino incluso intentaron proclamar emperador a su general (Vergino se negó y se mantuvo neutral durante el resto del conflicto). Cada vez más desesperado, Nerón intentó reunir a la Guardia Pretoriana a su lado, pero incluso esta vio lo que se avecinaba. Un pretoriano le dijo a Nerón que aceptara su destino citando un pasaje de la Eneida de Virgilio: «¿Es realmente tan terrible morir?» (citado en Holland, 414).
Después de contemplar sus opciones sin llegar a ninguna decisión, Nerón decidió dormir un rato. Se despertó alrededor de la medianoche del 9 de junio y descubrió que sus guardias lo habían abandonado y que su palacio estaba casi vacío. Presa del pánico, Nerón se disfrazó y huyó, junto con Esporo y tres libertos que lo servían. Se dirigieron a una villa a unos 6,4 km (4 millas) de Roma, donde Nerón les ordenó a sus sirvientes que le cavaran una tumba. Poco después, se enteraron de que el Senado lo había declarado enemigo público. Ahora que había perdido el ejército, el Senado y, pronto, incluso el imperio, Nerón sabía que solo le quedaba una opción. Con la ayuda de uno de sus libertos, se llevó la daga a la garganta y se la clavó profundamente. «¡Qué artista muere en mí!», se dice que se lamentó justo antes de suicidarse. Con él murió la dinastía Julio-Claudia, la casa de César, que había gobernado desde la fundación del imperio.
¿Cuál era el nombre completo de Nerón y cuándo gobernó?
El nombre completo de Nerón era Lucio Domicio Enobarbo, pero después de que Agripina se casara con Claudio, pasó a ser Nerón Claudio César Augusto y gobernó de 54 a 68 d.C.
¿Quién era Agripina?
Agripina era la madre de Nerón, hija de Agripina la Mayor y bisnieta del emperador Augusto.
¿Cuáles fueron las principales catástrofes del reinado de Nerón?
Entre las mayores catástrofes del reinado de Nerón se cuentan la conjura de Pisón, un plan fallido para matar a Nerón; la rebelión fallida de Boudica en Gran Bretaña y el gran incendio que se desató el 19 de julio de 64 d.C. y duró seis días.
¿Qué hizo Nerón después del incendio?
Después del incendio, Nerón subió los impuestos para financiar la reconstrucción de Roma, cuando se reconstruyeron los barrios residenciales, se ampliaron las calles, se construyeron edificios de ladrillo y columnatas para protegerse del sol. La nueva Roma también incluía la casa de oro de Nerón.
¿Cómo murió Nerón?
Nerón se suicidó. El Senado lo declaró enemigo público y nombró a Galba emperador. Al darse cuenta de que sus días de gloria se habían terminado, intentó suicidarse en su villa, pero no lo consiguió y necesitó ayuda para quitarse la vida.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Harrison Mark es un investigador histórico y escritor para World History Encyclopedia. Se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.
Escrito por Harrison W. Mark, publicado el 03 marzo 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.