Boudica (fallecida en el año 61 d.C.) fue la reina celta de la tribu de los icenos que lideró una revuelta contra la ocupación romana de lo que hoy es la Anglia Oriental, en Inglaterra. Boudica era tan carismática que las fuentes antiguas registran que se unieron a su revuelta tribus que normalmente no habrían apoyado un objetivo liderado por los icenos. Boudica era la esposa del rey de los icenos, Prasutago, quien gobernaba sus tierras como aliado independiente de Roma y que dejó su patrimonio dividido entre el emperador Nerón de Roma, su esposa y las dos hijas de ambos. Sin embargo, tras su muerte, Roma usurpó las tierras de los icenos; Boudica fue azotada y sus hijas fueron violadas por los romanos por atreverse a presumir de que tenían derechos que Roma debía reconocer.
Boudica reunió rápidamente a su tribu y atacó la ciudad de Camulodunum (la actual Colchester), donde masacró a los habitantes e incendió la ciudad. El gobernador romano Cayo Suetonio Paulino, que se encontraba ocupado en una campaña en la isla de Mona (Anglesey), regresó apresuradamente para sofocar la revuelta de Boudica. Mientras tanto, ella había atacado y destruido Londinium (Londres) y Verulamium (St. Albans), lo que provocó la masacre de más de 80.000 ciudadanos romanos. El historiador romano Tácito relata:
Los nativos disfrutaban saqueando y no pensaban en nada más. Sin detenerse en fuertes ni guarniciones, se dirigían hacia donde el botín era más abundante y la protección más débil. Se estima que el número de muertos romanos y provincianos en los lugares mencionados asciende a setenta mil. Y es que los britanos no tomaban ni vendían prisioneros, ni practicaban intercambios en tiempos de guerra. No veían la hora de degollar, ahorcar, quemar y crucificar, como si se vengaran, de antemano, del castigo que se avecinaba (Anales, Libro XIV, 33).
Dion Casio, la otra fuente primaria sobre la revuelta de Boudica, escribe:
Boudica dirigió su ejército contra los romanos; estos se encontraban sin mando, ya que Paulino, su comandante, se había marchado en una expedición a Mona, una isla cercana a Britania. Esto le permitió saquear y arrasar dos ciudades romanas y como ya he dicho, provocar una matanza indescriptible. Aquellos que fueron hechos prisioneros por los britanos fueron sometidos a toda clase de atrocidades imaginables. La peor y más bestial de las atrocidades cometidas por sus captores fue la siguiente: colgaron desnudas a las mujeres más nobles y distinguidas y, a continuación, les cortaron los pechos y se los cosieron a la boca, para que pareciera que las víctimas se los estaban comiendo; después, las empalaron en pinchos afilados que atravesaban todo el cuerpo a lo largo. Todo esto lo hacían acompañándolo de sacrificios, banquetes y comportamientos desenfrenados, en todos sus lugares sagrados, y especialmente en el bosque de Andate. Así llamaban ellos a la Victoria, a quien veneraban con una reverencia excepcional (Libro LXII).
Boudica fue derrotada en la batalla de Watling Street en el año 61 d.C. por Suetonio, quien eligió con acierto el lugar de la batalla para favorecer a sus tropas, que eran menos numerosas. También tuvo la suerte de que las fuerzas de Boudica se sintieron tan seguras de la victoria que cortaron su propia vía de retirada con sus carros, animales de carga y las familias que habían traído consigo para presenciar su victoria definitiva sobre Roma. Los britanos, numéricamente superiores, fueron rechazados por las fuerzas romanas de Suetonio (que ocupaba la mejor posición estratégica) y quedaron atrapados entre el ejército romano que avanzaba y su propia columna de suministros. Eran tantos, en un espacio tan reducido, que no tenían adónde huir y estaban demasiado apiñados para contraatacar y luchar, lo que convirtió la batalla en una derrota aplastante y, posteriormente, en una masacre. Según Tácito, ni siquiera se perdonó a las mujeres y los niños: «Fue una victoria gloriosa, comparable a los triunfos de antaño. Según un informe, cayeron casi ochenta mil britanos. Nuestras propias bajas ascendieron a unos cuatrocientos muertos y un número ligeramente superior de heridos. Boudica se envenenó» (Anales, libro XIV, 37).
Dion Casio describe con más detalle a Boudica y su revuelta:
...en Britania se produjo una terrible catástrofe para los romanos. Dos ciudades fueron saqueadas, perecieron ochenta mil romanos y sus aliados, y la isla se perdió para Roma. Además, toda esta ruina les fue provocada a los romanos por una mujer, un hecho que, de por sí, les causó la mayor vergüenza... Pero la persona que desempeñó un papel fundamental a la hora de levantar a los nativos y persuadirles para que lucharan contra los romanos, la persona a la que se consideró digna de ser su líder y que dirigió el desarrollo de toda la guerra, fue Boudica, una mujer britana de la familia real y dotada de una inteligencia superior a la que suelen poseer las mujeres... Era muy alta de estatura, de aspecto aterrador, con una mirada feroz y una voz áspera; una gran mata de cabello rojizo le caía hasta las caderas; alrededor del cuello llevaba un gran collar de oro, y vestía una túnica de diversos colores sobre la que se abrochaba un grueso manto con un broche. Este era su atuendo habitual (Historia de Roma, LXII.1-2).
Durante mucho tiempo se creyó que la tumba de Boudica se encontraba bajo el andén 10 de la estación de tren de King's Cross, en Londres (lo que dio lugar a numerosos mitos y leyendas en torno al andén 10), pero esta teoría ha sido desmentida. En el año 1905 se terminó de erigir una estatua de Boudica y sus hijas, encargada por el príncipe Alberto, la cual se encuentra cerca del Parlamento y del puente de Westminster, en Londres; la misma ciudad que ella arrasó en su día.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.
Joshua J. Mark es cofundador y director de contenidos de World History Encyclopedia. Anteriormente, se desempeñaba como profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 18 enero 2012. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.