Los cinco dones de Hathor: la gratitud en el antiguo Egipto

Artículo

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
Publicado el 06 mayo 2020
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Disponible en otros idiomas: inglés

El valor central del antiguo Egipto era el ma'at, la armonía y el equilibrio, que mantenía el orden del universo y las vidas de la gente. Mantener el equilibrio en la vida privada incentivaba mantenerlo dentro de la familia y, por extensión, en el vecindario, la comunidad, la ciudad y la nación entera. Un aspecto vital de este equilibrio era la gratitud que elevaba el trayecto de la persona por la vida, y tras la muerte permitía ofrecerle el corazón, más ligero que una pluma, al dios Osiris en el Salón de la Verdad antes de proceder al paraíso del Campo de Juncos.

La ingratitud era un "pecado de iniciación", que exponía al alma a todas las energías negativas de la duda, la desconfianza, la envidia, la amargura y la obsesión con uno mismo. Mediante la oración, los festivales y las obras religiosas personales se podía mantener un corazón ligero, disfrutar de una vida plena y tras la muerte corpórea estar seguro de que Osiris no juzgaría de manera demasiado seria ni perdería la oportunidad de ir al paraíso.

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Worshipper of Hathor Statuette
Estatuilla de un adorador de Hathor
Arienne King (CC BY-NC-SA)

Uno de los rituales practicados, especialmente entre los granjeros pobres, se dice que era el ritual de los Cinco dones de Hathor, que incentivaba la gratitud a diario al recordarle a la gente todas las cosas por las que debían estar agradecidos, sin importar las pérdidas sufridas. Parece que esta práctica existía en la tradición oral y hay pocas pruebas, pero tiene sentido no solo con el culto de la diosa Hathor sino también con el valor de la armonía en la cultura egipcia y la importancia de mantener un corazón ligero agradecido por todos los regalos de los dioses.

Hathor la Benevolente

LA DICHA ERA BÁSICA EN TODOS LOS ASPECTOS DE HATHOR, YA QUE ALEGRABA EL CORAZÓN DE LOS CREYENTES Y PERMITÍA VIVIR UNA VIDA PLENA Y SIGNIFICATIVA.

Hathor era una diosa multifacética a la que se acudía para muchas necesidades distintas y que proveía muchos de los mejores aspectos de la vida humana. En las primeras representaciones de la diosa aparece como una mujer regia con un disco solar y cuernos en la cabeza. Más tarde se concebiría como una mujer con cabeza de vaca o sencillamente como una vaca que simbolizaba su energía dadora de vida y abundancia para la humanidad. Era una diosa del cielo, asociada con Horus, una diosa de la tierra (tal y como demuestra uno de sus epítetos, "Señora del sicomoro"), una diosa solar (a través de su asociación con Ra) y también presidía sobre los asuntos del corazón, la sexualidad, la belleza natural, el baile, la música, la diplomacia con las demás naciones, la fertilidad (de la tierra, la gente y los animales) y la maternidad. También estaba relacionada con la otra vida, donde consolaba y guiaba a las almas de los muertos, y además estaba asociada con la Vía Láctea, que se entendía como la versión estelar del Nilo, sustentador de toda vida. Era tan popular que incluso durante el periodo del Imperio Nuevo de Egipto (en torno a 1570 - en torno a 1069 a.C.), cuando sus atributos habían pasado en gran medida a la diosa Isis, todavía se la veneraba.

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La dicha era la base de todos los aspectos de Hathor, ya que alegraba el corazón de los creyentes y les permitía vivir una vida plena y significativa. Una oración a Hathor, de la Estela de Ipui (Dinastía XVIII, en torno a 1500 a.C.), enfatiza este aspecto de la diosa. La oración dice, en parte:

Dando alabanza a Hathor, que vive en Tebas

Besa la tierra por reverencia a ella en todas las formas…

Fue en el día que vi su belleza

Mi mente pasaba el día celebrándola.

Que contemplé a la Señora de las Dos Tierras en un sueño y ella puso alegría en mi corazón.

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Entonces me revitalicé con su comida…

El que es sabio

La honrará en el festival de temporada

Aquello que da enseñanza a la gente

Podría considerarse como comida pura.

Cerca del siervo en el lugar de la Verdad, Ipui, el Justificado, dice:

Para resolver el problema de la rivalidad, los celos, y codicia por ella,

Las maravillas de Hathor, que realizó en la antigüedad,

Deberían contarse a los que no las saben y a los que las saben.

Una generación debería decirle a la próxima cuán hermosa es realmente. (Thompson, 4)

The Goddess Hathor
La diosa Hathor
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Al mantener la mente y el corazón centrados en Hathor y su belleza interior y exterior, la persona recibía alegría, la instrucción de "comida pura" que sería sustento del alma, y la gratitud que neutralizaba el poder de los pensamientos y los sentimientos negativos, tales como los celos, la envidia y la amargura. Ipui señala que fue en un día que había pasado celebrando la belleza de Hathor cuando ella puso la dicha en su corazón y esta alegría se incrementa y expulsa las energías más oscuras al hablarles a los demás de la grandeza y la generosidad de Hathor. Este sentimiento está en consonancia con el aspecto más básico de la religión egipcia: mantener el equilibrio personal, especialmente en tiempos difíciles. La experta Rosalie David comenta:

Los egipcios aceptaban que vivían la vida dentro del contexto de un cosmos peligroso, y que este patrón ordenado [establecido por los dioses] a menudo se veía perturbado por desastres como las enfermedades, la muerte súbita o prematura y los peligros naturales. Hacía falta la fe personal para responder a las tragedias de la vida, pero la aflicción no se consideraba una experiencia abrumadoramente mala porque el que la sufría podía ganar fuerza y sustento espiritual de su pérdida. (271)

Hathor era la deidad egipcia que estaba más dispuesta a ayudar a aliviar el sufrimiento, a proporcionar consuelo y restaurar el equilibrio porque en el pasado había sido la causa de la miseria humana en su encarnación anterior de Sejmet, violenta y sedienta de sangre.

Hathor-Sejmet y El libro de la vaca celestial

UNO DE LOS MUCHOS ROLES DE HATHOR ERA LA FIGURA CONOCIDA COMO LA DIOSA DISTANTE: UNA DEIDAD FEMENINA QUE ABANDONA SU HOGAR CELESTIAL, ABANDONANDO SUS RESPONSABILIDADES.

Uno de los muchos roles de Hathor era la figura conocida como la Diosa distante: una deidad femenina que abandona su hogar celestial, sin el permiso de su padre, el gran dios Ra, y básicamente se escapa, abandonando sus responsabilidades. La figura de la Diosa distante se asocia con una serie de deidades femeninas (Bastet, Mehit, Mut y Sejmet, entre otras) pero la más famosa es Hathor en El libro de la vaca celestial, escrito durante el Primer periodo intermedio (2181-2040 a.C.) y el Imperio Medio (2040-1782 a.C.). Sin embargo, en esta obra la diosa no huye por su propia voluntad, sino que Ra la envía a propósito a destruir a la humanidad.

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Cuando comienza la historia, se oye a los seres humanos conspirando para derrocar a Ra porque creen que se ha vuelto viejo y que ya no entiende sus necesidades. Se han olvidado de todo lo que les ha proporcionado Ra y han caído en el pecado de la ingratitud. Ra se entera de sus planes y consulta con los demás dioses sobre cómo proceder. El dios primitivo Nun le aconseja que envíe su ojo para darle una lección a la humanidad.

El Ojo de Ra normalmente se representa como una diosa que lleva a cabo las órdenes de Ra y está estrechamente asociado con la figura de la Diosa distante porque ambos, por sus acciones, producen una transformación. Ra elige a Hathor como su Ojo y la envía a la tierra en forma de Hathor-Sejmet para destruir a la humanidad. La furia de Hathor-Sejmet se desata sobre los ingratos y mata a miles antes de que Ra se arrepienta, al darse cuenta de que pronto no quedará nadie, y le dice que se detenga. Sin embargo, Hathor-Sejmet está cegada por su sed de sangre y no puede oírlo.

Image from The Book of the Heavenly Cow
Imagen de "El libro de la vaca celestial"
wikipedia (CC BY-NC-SA)

Ra ordena mezclar 7.000 jarras de cerveza con ocre rojo para que parezca sangre y hace que la viertan en Dendera, el lugar sagrado de Hathor, donde forma una laguna en la llanura. Hathor-Sejmet llega, se hace con la "sangre" que encuentra, y bebe hasta que se emborracha tanto que se queda dormida. Cuando se despierta, vuelve a ser la Hathor benevolente, y, de ahora en adelante, también será la defensora y amiga de la humanidad. Este episodio proporciona otro de los epítetos de Hathor, “La Señora de la embriaguez”, que se invocaba especialmente en festivales y reuniones donde se servían bebidas en abundancia.

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La bebida, la música y la danza eran parte de la adoración de Hathor y, a diferencia de otras deidades cuyos cleros se componían de sacerdotes o sacerdotisas de su mismo sexo, el culto de Hathor contaba tanto con hombres como con mujeres. Sin embargo, otra figura que también se habría asociado con Hathor (aunque ciertamente no solo con ella) era ta rekhet, la mujer sabia.

Mujeres sabias

La ta rekhet (literalmente “la mujer que sabe”) se conoce principalmente en el Imperio Nuevo gracias a ostraca (fragmentos de cerámica inscritos) del pueblo de Deir el-Medina. Según la académica Carolyn Graves-Brown:

[La mujer sabia] parece que era capaz de identificar a los dioses que traían las desgracias, de ver el futuro y de diagnosticar las enfermedades. Tanto hombres como mujeres consultaban a estas mujeres, y no había más que una ta rekhet en cualquier momento. Estas mujeres tenían un conocimiento extenso de los reinos entre los vivos, los dioses y los difuntos. (80)

Graves-Brown también dice que estas mujeres puede que aparecieran ya en el Imperio Medio, una posibilidad que también ha sugerido Rosalie David, que señala que estas videntes “puede que fueran un aspecto regular de la religión práctica” antes del período del Imperio Nuevo (281). Esta afirmación es probable, si tenemos en cuenta el elevado estatus que tuvieron las mujeres de todas las clases a lo largo de la historia de Egipto. Puede que estas mujeres sabias fueran parte del ritual de los Cinco Dones de Hathor, aunque no se sabe a ciencia cierta.

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Statuette of a triad of women from Egypt
Estatuilla de una tríada de mujeres egipcias
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Su asociación con Hathor está implícita en el papel de esta como una diosa del más allá que ayudaba a las almas en su viaje al Campo de los Juncos. Tradicionalmente, cuando alguien moría en Egipto, se pensaba que uno asumía la semejanza de Osiris, el juez de los muertos. Sin embargo, Hathor se hizo tan popular para la época del Imperio Nuevo que las mujeres asumían cada vez más su semejanza en sus inscripciones funerarias, tal y como señala la experta Geraldine Pinch:

Tanto los Textos de los sarcófagos como el Libro de los muertos tienen encantamientos para ayudar a los difuntos a vivir para siempre como seguidores de Hathor. En una historia del Periodo tardío, Hathor gobierna el inframundo, del que emerge para castigar a los que se han comportado injustamente en la tierra. Para la época grecorromana, las mujeres que habían pasado a la otra vida se identificaban con Hathor en vez de con Osiris. (139)

Las mujeres sabias podrían, y probablemente lo hacían, invocar a Hathor como diosa de la vida después de la muerte para abordar las preocupaciones de la gente. Graves-Brown destaca un óstracon que sugiere que se consultó con una mujer sabia sobre la razón de la muerte de un niño y Hathor habría sido la diosa que tenía que responder, ya que otra de sus responsabilidades era estar presente en el nacimiento de una persona, en la forma de las siete Hathors, y decretar el destino del recién nacido.

La gente de todas las clases sociales adoraba a Hathor por los regalos que otorgaba y, como señala la académica Alison Roberts, por su papel como “la agente energizante del cambio, la vencedora de la inercia y otras amenazas” (66). Aunque su centro de culto estaba en Dendera, y estaba estrechamente asociada con Tebas, la adoración de la diosa estaba muy extendida por todo Egipto y era especialmente popular entre los pobres.

Egyptian Libation Bowl
Cuenco de libaciones egipcio
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Lo que le tocaba al campesino

Los granjeros casi nunca eran dueños de la tierra en la que trabajaban. Se creía que el rey, como personificación viva del dios Horus, era el dueño de toda la tierra y se la "alquilaba" a los nobles y los sacerdotes. El campesino entregaba al noble el producto de cada parcela, este después iba a los almacenes del visir egipcio y por último se distribuía entre la población para que nadie pasara hambre. El experto Don Nardo comenta:

La mayoría de las tierras cultivables en el antiguo Egipto pertenecían al faraón, sus nobles o los templos religiosos. Estos recolectaban la mayor parte de los cultivos y los agricultores se quedaban con una porción modesta para sí y para sus familias. (12)

Entre los cultivos populares estaban el trigo farro y la cebada, los guisantes, las lentejas y otras verduras y frutas. Todos los días durante la época de la cosecha, los agricultores iban a los campos, agarraban el tallo de trigo con la mano izquierda, lo cortaban con una pequeña guadaña en la mano derecha y lo dejaban para que el trabajador que venía detrás lo recogiera en una cesta. Todo el día trabajaban una tierra que no les pertenecía ni tenían posibilidad de poseer, con la mano izquierda siempre frente a sus ojos para agarrar los cultivos.

Assessment of Crops in Egypt
Valoración de cultivos en Egipto
gordontour (CC BY-NC-ND)

Los cinco dones de Hathor

Cuando un granjero pobre participaba en la adoración de Hathor, el sacerdote o sacerdotisa le tomaba el antebrazo izquierdo y decía: "Nombra las cinco cosas que más echarías de menos si te murieras ahora mismo". La persona tendría que nombrar las primeras cinco cosas que se le ocurrieran sin pensar demasiado en ellas; tal vez algo como, “Mi esposa, mis hijos, la cerveza, mi perro, el río”.

Entonces, el sacerdote, sacerdotisa, o puede que mujer sabia, le ponía su propia mano izquierda frente a la cara y decía, "estos son los cinco dones de Hathor", y la persona se miraba los cinco dedos de la mano izquierda mientras continuaba el ritual. "Cada día tienes por lo menos estas cinco cosas por las que estar agradecido y, de perder una de ellas, siempre habrá otra para remplazarla". Cuando esa persona volvía a los campos y agarraba el tallo de trigo para cortarlo, bajo el sol caliente, se vería la mano izquierda siempre delante, que le recordaría constantemente los cinco dones de Hathor.

Como ya se ha dicho, no tenemos muchos documentos que atestigüen este ritual (el autor no ha encontrado ninguna evidencia más allá de la historia oral en Egipto), pero aun así está en consonancia con el espíritu del culto de Hathor y la naturaleza inherente de la diosa como portadora de alegría, luz y gratitud. En cuanto alguien dejaba de sentirse agradecido, empezaba a acercarse a la oscuridad y la incredulidad y la amargura en la vida. Los Cinco dones de Hathor, que siempre se podían recordar con mirarse los dedos de la mano izquierda, eran un recordatorio constante de todo lo que era bueno e importante y por lo que valía la pena despertarse cada mañana, y dar gracias por cada noche.

Nota del autor: Reconocimiento en agradecimiento a Amy Auset Rohn por su inspiración y apoyo a la hora de preparar este artículo.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es un escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York. Vivió en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2020, mayo 06). Los cinco dones de Hathor: la gratitud en el antiguo Egipto [The Five Gifts of Hathor: Gratitude in Ancient Egypt]. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-58/los-cinco-dones-de-hathor-la-gratitud-en-el-antigu/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Los cinco dones de Hathor: la gratitud en el antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. Última modificación mayo 06, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-58/los-cinco-dones-de-hathor-la-gratitud-en-el-antigu/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Los cinco dones de Hathor: la gratitud en el antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 06 may 2020. Web. 24 abr 2024.

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