El marfil y la colonización de África

Mark Cartwright
por , traducido por Carlos A Sequera B
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Las potencias coloniales procuraron explotar los recursos de África desde el siglo XV. Los comerciantes árabes habían estado haciendo lo mismo en África del norte y en África Oriental a lo largo de la Edad Media, pero fue a partir del siglo XVII cuando los comerciantes europeos empezaron a penetrar en el interior del continente en la búsqueda de bienes valiosos. Los comerciantes, a menudo alertados por las obras de los exploradores y los misioneros, estaban interesados en cualquier cosa que pudiese venderse, tales como oro, aceite de palma, caucho y esclavos. Una de las mercancías más valiosas era el marfil, con gran demanda en la India para la joyería y en Europa, en el siglo XVIII, para cualquier cosa desde cajas decorativas hasta teclas para piano o bolas de billar. Las consecuencias de este lucrativo comercio negocio incluyeron la agitación cultural, la construcción de sistemas de transporte, las guerras, la colonización y la muerte de decenas de miles de elefantes cada año.

19th-Century Ivory Traders, East Africa,
Mercaderes de marfil del siglo XIX, África Oriental Unknown Photographer (Public Domain)

Fuentes de marfil

El marfil se comerciaba entre África y Europa en épocas antiguas; los romanos, por ejemplo, importaban marfil del norte y el centro de África mediante las caravanas de camellos del antiguo Sáhara. Mercaderes árabes, en la Edad Media, fundaron centros comerciales especialmente para beneficiarse del marfil, tales como la isla de Zanzíbar y a lo largo de Zanguebar, en África Oriental, aunque no establecieron ningún tipo de control político más allá de la costa. Los comerciantes portugueses buscaron marfil entre los siglos XV y XVI, fundando centros comerciales en la costa occidental de África, desde la Alta Guinea hasta la Angola portuguesa. Los mercaderes portugueses también adquirían marfil en Zanguebar, en el Mozambique portugués. Los portugueses, a menudo, encargaban a africanos que tallaran el marfil para producir productos acabados para el mercado europeo, tales como saleros, bastones y mangos para cubertería. En cuanto a las obras de arte en marfil, los escultores de Benin se consideraban los mejores.

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LA COMPETENCIA ENTRE COMERCIANTES AFRICANOS, ÁRABES Y EUROPEOS A MENUDO CONDUJO A GUERRAS ABIERTAS Y A CONQUISTAS TERRITORIALES.

Para el siglo XVII los esclavos y el oro dominaban las exportaciones africanas, pero el marfil todavía estaba en el tercer lugar como el producto comercial más codiciado. En tiempos modernos, las potencias imperiales europeas como Gran Bretaña y Francia buscaban nuevas fuentes de marfil y establecieron puestos comerciales no solo en la costa del continente sino que, por primera vez, también se adentraron en el interior de África. Los exploradores y misioneros fueron los primeros en alertar a los mercaderes sobre el potencial del interior de África. David Livingstone (1813-1873), por ejemplo, notó en sus viajes de la década de 1850:

…Si a quienes se dedican al comercio costero les es rentable trasladarse al interior en sus naves y recolectar marfil, cera de abejas, etc., aquellos que se arriesguen lo suficiente para adentrarse en el interior y reciban los bienes de primera mano con seguridad lo encontrarían más rentable…
(Chamberlain, 99)

Benin Ivory Hip Pendant Mask
Máscara colgante de marfil de Benín The British Museum (Copyright)

Otros exploradores confirmaron que en el interior de África esas riquezas podían obtenerse por una fracción del precio en la costa. El teniente Verney Lovett Cameron (1844-1894), que escribió en la década de 1870, describe el marfil de la región de Katanga, en lo que hoy en día es la República Democrática del Congo:

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Al este de Lovalé, el marfil es excepcionalmente abundante. El precio entre los mercaderes árabes en Nyangwé era de 7 ½ libras de cuentas o 5 libras de conchas de cauri, por 35 libras de marfil; y las caravanas que partían de allí en busca de marfil obtenían colmillos, sin importar su peso, a cambio de un cuchillo viejo, un brazalete de cobre o cualquier otra cosa inútil la cual pudiera llamar la atención de los nativos.
(Chamberlain, 99-100)

Semejantes relatos sobre riquezas del marfil inspiraron a gobernantes como Leopoldo II, rey de los belgas (en funciones entre 1865 y 1909) a establecer el control permanente sobre ciertas regiones. Leopoldo formó el Estado Libre del Congo (que posteriormente se convertiría en el Congo belga) en 1885, aunque, al final, fue el caucho el que le dio una fortuna al rey. Análogamente, la presencia de marfil convenció a la Alemania imperial de crear las colonias del África Sudoccidental alemana en 1884 y de África Oriental alemana al año siguiente. El atractivo del marfil también fue un factor que incitó a los británicos para expandirse más profundamente en África meridional entre las décadas de 1880 y 1890.

Map of the Scramble for Africa after the Berlin Conference
El Reparto de África tras la Conferencia de Berlín, 1885 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Entre las regiones donde se desarrolló el comercio del marfil de manera particular están África Oriental, la cuenca del Congo, África Meridional y la región costera en África Occidental denominada por este preciado producto: Costa de Marfil (Côte d'Ivoire). Los cazadores africanos comerciaban el marfil con otras tribus, que a su vez lo negociaban con los árabes y europeos. La cadena de comercialización podía ser muy enrevesada. En la cuenca del Congo, por ejemplo, el pueblo bonjo cazaba los elefantes y luego negociaba el marfil con el pueblo loi. Los loi, a su vez, comerciaban el marfil con el pueblo bobangi que, a su vez, lo mercadeaba con árabes y europeos, quienes lo transportaban fuera de África. Los mercaderes de marfil también podían estar involucrados en un comercio más local, usando la red por canoas y las rutas terrestres para comerciar, adicionalmente, productos como la yuca y el aceite de palma entre tribus africanas.

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La riqueza generada por el comercio del marfil (y el de otros bienes) incrementó la competencia entre las tribus africanas y estimuló la formación de poderosos reinos para monopolizarlo mejor; ejemplos de ello son los maravi cerca del lago Malaui y el reino de Mutapa, a orillas del río Zambeze. Como apunta el historiador A. E. Atmore:

La búsqueda del marfil generalmente era destructiva y, a menudo, violenta. Involucraba la organización de bandas de cazadores las cuales, incluso cuando se desarrollaban a nivel local, trastocaban las estructuras sociales tradicionales. Con mucha frecuencia, involucraba asaltos por el campo por parte de bandas forasteras.
(Fage, 24)

Ivory Trading Station, French Congo
Estación de comercio de marfil, Congo francés Jean Audema (Public Domain)

La competencia entre comerciantes africanos, árabes y europeos frecuentemente conducía a guerras abiertas y conquistas territoriales, en las que los africanos y árabes usualmente salían perdiendo frente al armamento superior de los europeos. Incluso aquellos africanos que se beneficiaban directamente del comercio del marfil lo hacían solo a corto plazo, ya que como la cacería se realizaba a la escala en que se estaba haciendo y usaban las armas modernas suministradas por los europeos, el marfil se convirtió en un recurso no renovable a medida que los animales eran aniquilados sistemáticamente en una región tras otra.

USABAN esclavos PARA TRANSPORTAR EL MARFIL A LA COSTA, EN VEZ DE PORTEADORES REMUNERADOS.

Caravanas y buques a vapor de marfil

En la medida en que las fuentes de marfil se agotaban, los mercaderes se veían obligados a adentrarse más y más lejos en el interior de África, al moverse la frontera comercial a regiones más remotas. Incluso en el siglo XVI, antes de que los cazadores usaran armas de fuego, entre 4.000 y 5.000 elefantes se sacrificaban cada año en el reino de Mutapa, por ejemplo. Al difundirse las armas de fuego las cifras se dispararon: en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el comercio del marfil estaba en su apogeo, se asesinaban anualmente 65.000 elefantes en el África tropical (Fage, 24). La demanda insaciable, particularmente por el marfil de África Oriental donde el suministro no podía satisfacer las demandas, condujo al aumento vertiginoso del precio del marfil a lo largo del siglo XIX, cuadruplicándose entre 1823 y 1873.

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Enormes caravanas de camellos o asnos se formaban, por ejemplo, en África Oriental desde la década de 1810 para encontrar marfil en lo profundo del interior de África. Estas caravanas, las cuales a menudo, también comerciaban esclavos, viajaban hasta 1.600 km (1.000 millas) para alcanzar los grandes lagos africanos. En los tramos más difíciles a través de regiones boscosas, los porteadores viajaban a pie, cada hombre cargando un colmillo. El comercio de esclavos y marfil se complementaban bien. Los cazadores africanos de elefantes se convertían con facilidad en cazadores de hombres, reuniendo esclavos para que los árabes y europeos los recogieran en masa. Otra ventaja de este doble negocio era que podían usar a los esclavos para transportar el marfil a la costa en vez de porteadores a sueldo, reduciendo grandemente los costos de transporte.

Transporting Ivory, French Congo
Transporte de marfil, Congo francés Albert Courboin (Public Domain)

Los pueblos africanos habían usado por largo tiempo al marfil para joyería, tallas, tales como estatuillas, y objetos de carácter ceremonial, como máscaras; sin embargo, se sintieron tentados a ceder este material para obtener artículos que ellos no podían producir. Los europeos intercambiaban bienes de bajo valor (para ellos), tales como tela de algodón, seda, cuchillos, cuentas, y varillas de bronce por los colmillos de marfil. Sin embargo, no siempre fue una simple cuestión de cambiar mercancías para recibir el marfil de los cazadores locales de elefantes. Las negociaciones podían ser complejas y se usaban todo tipo de mañas para sacar el máximo valor del marfil. En Kenia, los cazadores embu tenían una tradición de llevar a toda su familia con ellos cuando negociaban la venta de su marfil:

Los cazadores de elefantes llevaban consigo a sus familiares para regatear con los mercaderes de marfil de la costa. En las etapas finales del regateo cada familiar se sentaba sobre el marfil con pena por su pérdida. El mercader solo podía tomar el marfil después de pagar a cada uno para que aceptaran el trato. Los familiares más importantes del cazador recibían mayor paga, y los de menor importancia recibían una menor.
(Curtin, 365)

Los exploradores seguían a algunas de las caravanas (Richard Francis Burton, 1821-1890, ofreció un relato significativo de uno de tales viajes en 1857), pero una inesperada consecuencia de ello fue la diseminación de enfermedades nuevas en algunas regiones, tales como la viruela. Otra consecuencia de la frontera cambiante fue el desastre económico para aquellas zonas alguna vez prósperas, pero ahora carentes de marfil para comercializar. La única vía encontrada por los jefes africanos, abandonados por esta frontera cambiante, de participar en parte de las ganancias por el comercio del marfil era cobrar peajes a las caravanas que atravesaban sus territorios.

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Bell Piano with Ivory Keys
Piano Bell con teclas de marfil Lx 121 (Public Domain)

A medida que el África central se abría al comercio global, principalmente a través de las vías acuáticas como los ríos Nilo, Níger, Zambeze y Congo, se formaron las compañías comerciales europeas, las cuales establecieron bases permanentes a través del continente. Dichas bases estaban conectadas mediante pequeños barcos a vapor, los cuales viajaban aguas arriba y aguas abajo de los grandes ríos. El siguiente paso fue la inversión de los Gobiernos europeos para financiar proyectos como los ferrocarriles, los cuales podían reducir significativamente los costes del transporte hacia la costa de bienes como el marfil. También se construyeron mejores puertos para permitir barcos más grandes que pudiesen llevar mayores cargas. A continuación llegaron los soldados profesionales y la construcción de fuertes para defender estos activos y, así, empezó el proceso de colonización, desplazando a las poblaciones indígenas de sus tierras mediante guerras de expansión territorial. También había conflictos entre comerciantes árabes y europeos, y entre europeos al hacerse más frenético el Reparto de África a partir de mediados de la década de 1880.

Usos del marfil

El marfil africano se transportaba al Mediterráneo y a Europa, pero también a la India, China y los Estados Unidos. El marfil procedente de colmillos de África Oriental era particularmente apreciado por su suavidad, que lo hacía más fácil de tallar que otros. La India, en particular, representaba un mercado lucrativo, como lo explicó el historiador P. Curtin: «Se usaba para los brazaletes que llevan las novias indias. Cuando moría la mujer o su marido, los brazaletes se destruían, asegurando así una demanda continua» (126).

El marfil, en Europa, se usaba para objetos decorativos como estatuillas y cajas, pero también para artículos más cotidianos dándoles un toque de lujo, tales como peines, ganchos para el cabello y cubertería. También, en el siglo XIX se puso de moda el uso del marfil como un material de incrustación en piezas decorativas, gabinetes y objetos pequeños de mobiliario. Los romanos habían usado el marfil para hacer dados para jugar y esta tendencia deportiva continuó en tiempos modernos, ya que fue el auge del billar y la ejecución del piano en Europa lo que generó una demanda en aumento por el marfil más suave de África Oriental. De hecho, las bolas de billar y las teclas para piano se convirtieron en los productos más importantes elaborados con marfil africano. El marfil más duro de África Occidental siguió siendo un material popular para los mangos de cuchillos en Europa y Estados Unidos.

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Para la década de 1880, el comercio del marfil estaba en declive y había sido reemplazado en importancia, en cuanto a las exportaciones de África, por bienes tales como el oro, los diamantes, el caucho y la cera de abejas, así como productos alimenticios sembrados en plantaciones creadas especialmente para ello, tales como el café y el azúcar. El comercio del marfil continuó a una escala menor, no pocas veces suministrado por cazadores furtivos que mataban elefantes ilegalmente en reservas de caza. Finalmente sería prohibido por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un tratado internacional firmado en 1989.

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Cartwright, M. (2026, julio 31). El marfil y la colonización de África. (C. A. S. B, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2941/el-marfil-y-la-colonizacion-de-africa/

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Cartwright, Mark. "El marfil y la colonización de África." Traducido por Carlos A Sequera B. World History Encyclopedia, julio 31, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2941/el-marfil-y-la-colonizacion-de-africa/.

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Cartwright, Mark. "El marfil y la colonización de África." Traducido por Carlos A Sequera B. World History Encyclopedia, 31 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2941/el-marfil-y-la-colonizacion-de-africa/.

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