La medicina en el antiguo Egipto se entendía como una combinación de técnicas prácticas y rituales y conjuros mágicos. Aunque las lesiones físicas normalmente se abordaban de forma pragmática mediante el uso de vendas, férulas y bálsamos, se creía que incluso las fracturas óseas y los procedimientos quirúrgicos descritos en los textos médicos eran más eficaces si se utilizaban junto con hechizos mágicos.
Estos hechizos se registraban en los textos médicos de la época, escritos en rollos de papiro, que los médicos consultaban cuando lo necesitaban. En la actualidad, la mayoría de la gente se opondría a la idea de visitar al médico y que les musiten conjuros mientras los frotan con aceite y sahúman con incienso, a la vez que oscilan amuletos sobre sus cuerpos, pero, para los egipcios antiguos, esto era común en la práctica médica. Como se afirma en el Papiro de Ebers, uno de los textos médicos de su época: «La magia es eficaz junto con la medicina. La medicina es eficaz junto con la magia».
El dios de la magia egipcio también era su dios de la medicina, Heka, que llevaba un bastón entrelazado con dos serpientes (sin duda tomado del dios sumerio Ninazu, hijo de la diosa de la salud y la sanación, Gula). Más adelante, este símbolo viajó a Grecia, donde se convirtió en el caduceo del dios sanador Asclepio y más tarde se asoció con Hipócrates, el «padre de la medicina». Hoy en día, se reconoce al caduceo como el símbolo de la profesión médica en todo el mundo. Mediante la práctica mágica y los conjuros, las personas invocaban el poder de los dioses para lograr sus objetivos, fuera en la medicina o en cualquier otra área de la vida. En la práctica médica, los hechizos, himnos y conjuros atraían a los dioses hacia el sanador y enfocaban sus energías en el paciente. Heka era el nombre del dios y también de la práctica de la magia. La egiptóloga Margaret Bunson escribe lo siguiente:
La práctica de heka siempre involucraba tres elementos básicos: el hechizo, el ritual y el mago. Los hechizos eran tradicionales, pero también cambiaban según la época y contenían palabras consideradas armas poderosas en manos de los doctos. (154)
Los médicos eran expertos en magia y cómo se debía utilizar con más eficacia. Eran los magos que conocían los hechizos y los rituales que liberarían su poder. Cuando un médico visitaba a un paciente, se esperaba que él o ella pudiera curar la dolencia porque los dioses llegarían en cuanto recitara los hechizos apropiados y realizara los rituales exactos. Los egipcios antiguos consideraban a la tríada del médico, el hechizo y el ritual tan confiable como cualquier procedimiento médico de la actualidad.
Estos hechizos se escribían en rollos hechos de la planta de papiro, que se cortaba en tiras, se disponía en capas y se presionaba para crear papel. Estos rollos tenían dos lados: el frontal, donde las fibras de la planta iban en horizontal, y el posterior, donde las fibras iban en vertical. Primero escribían en el lado frontal, ya que esta era la superficie preferida, pero, una vez que estaba llena, utilizaban el lado posterior para incluir información adicional o, a veces, un texto totalmente diferente. El Papiro de Edwin Smith, por ejemplo, tiene procedimientos quirúrgicos escritos en el lado frontal y hechizos mágicos en el posterior. Aunque algunos académicos han interpretado ambos lados como un texto entero, otros han sugerido que los hechizos se agregaron al papiro más tarde. El papiro era bastante costoso, así que con frecuencia se reciclaba para otras obras, ya sea escribiendo encima del lado frontal, utilizando el lado posterior o ambos.
El tono de autoridad en todos los textos médicos implica un conocimiento empírico del éxito de las indicaciones y los procedimientos.
Los rollos médicos se guardaban en una parte del templo conocida como Per-Ankh (la «Casa de la Vida»), una combinación interesante de scriptorium, centro de enseñanza, biblioteca y posiblemente hospital o escuela de medicina. Se decía que los médicos operaban desde el Per-Ankh, pero no está claro si esto significaba que trataban a los pacientes ahí, estudiaban ahí, o si simplemente se refería al conocimiento que habían obtenido; también es posible que la frase significara todas las anteriores. Los complejos de templos en el antiguo Egipto servían como una especie de hospital, y hay registros de que la gente los visitaba para obtener ayuda con sus problemas médicos. Claro que, al mismo tiempo, estaban asociados con los centros de enseñanza.
Los hechizos que los profesionales médicos habrían aprendido no se consideraban arbitrarios, sino que habían probado ser eficaces mediante la experiencia. El tono de autoridad en todos los textos médicos implica un conocimiento empírico del éxito de las indicaciones y los procedimientos. El Papiro médico de Erman, por ejemplo, ofrece con autoridad conjuros y hechizos médicos para la protección de los niños y embarazos saludables. Este texto, datado del Segundo Periodo Intermedio de Egipto (entre aproximadamente 1782 y 1570 a.C.) y, más probablemente, hacia 1600 a.C., es interesante por varios motivos, pero, en particular, por su reflejo del conocimiento médico en la práctica popular.La canción de cuna mágica del antiguo Egipto, que las madres cantaban o recitaban para proteger a sus hijos de los peligros sobrenaturales, comparte muchas semejanzas con los conjuros sugeridos en el Papiro de Erman.
Los textos médicos
Cada uno de los textos médicos aborda un aspecto diferente de las enfermedades o lesiones. Cada uno lleva el nombre de la persona de la era moderna que descubrió, adquirió o donó el texto al museo que ahora lo alberga. Los nombres originales de las obras se han perdido.
Aunque existen muchos papiros distintos en los que se mencionan hechizos mágicos, procedimientos médicos o ambos, solo se presentan a continuación aquellos asociados directamente con la práctica de la medicina (y que se cree que los médicos practicantes consultaban). Por ejemplo, un manuscrito como el Papiro Westcar, si bien arroja luz sobre las prácticas relacionadas con el parto, no se puede considerar un texto médico porque obviamente es ficción histórica.
El Papiro médico de Berlín (Papiro de Brugsch): esta obra, que data de principios del Imperio Nuevo de Egipto, se considera una copia de un tratado médico mucho más antiguo del Imperio Medio (2040-1782 a.C.). El papiro trata de la contracepción y la fertilidad, e incluye indicaciones sobre las pruebas de embarazo más antiguas que se conocen, en las que se tomaba una muestra de orina de la mujer y se la vertía sobre la vegetación; los cambios en los niveles hormonales eran evidentes en el efecto que la orina tenía en las plantas. La mayoría de los consejos dados en esta obra también se encuentran en el Papiro de Ebers.
El Papiro de Carlsberg: es una colección de distintos papiros de eras diferentes que abarcan siglos. Algunas partes de este papiro datan del Imperio Medio de Egipto, otras del Imperio Nuevo y aún otras del siglo I d.C. El segmento del Imperio Nuevo se considera una copia de un texto del Imperio Medio que trata acerca de problemas ginecológicos, del embarazo y de los ojos. Las distintas partes están escritas en hierático, demótico y griego antiguo.
El Papiro médico de Chester Beatty (también conocido como el Papiro de Chester Beatty VI): el texto, que data del Imperio Nuevo (entre hacia 1570 y hacia 1069 a.C.) y, específicamente, hacia 1200 a.C., está escrito en demótico y es el tratado más antiguo sobre las enfermedades perianales (que afectan el ano y el recto) de la historia. En la obra, se receta cannabis como un analgésico eficaz para lo que parece ser cáncer colorrectal, así como para el dolor de cabeza; esto la convierte en una instancia temprana de cannabis medicinal recetado para pacientes de cáncer anterior a la mención de Heródoto del uso de cannabis por parte de los escitas como alucinógeno recreativo en sus Historias (siglo V a.C.), que en general se considera la mención más antigua de la droga.
El Papiro mágico demótico de Londres y Leiden: este papiro, datado del siglo III d.C., está escrito en demótico y trata enteramente acerca de los aspectos sobrenaturales de la enfermedad, incluidos hechizos para la adivinación y resucitar a los muertos. Se asesora al médico acerca de cómo inducir visiones y comunicarse con las entidades sobrenaturales para curar al paciente mediante la expulsión de espíritus malignos.
El Papiro de Ebers: esta copia, datada del Imperio Nuevo (específicamente hacia 1550 a.C.), también es una obra más antigua del Imperio Medio. En este papiro, se habla del cáncer (sobre el cual dice que no se puede hacer nada), las enfermedades cardíacas, la depresión, la diabetes, el control de la natalidad y muchos otros asuntos, como los problemas digestivos y las infecciones del tracto urinario. Ofrece diagnósticos tanto «científicos» como sobrenaturales para las enfermedades y curas, e incluye varios hechizos. Es el texto médico egipcio antiguo más largo y completo que se ha hallado hasta la fecha, con más de 700 recetas y hechizos. Aunque los egipcios tenían poco conocimiento de los órganos internos, entendían que el corazón era una bomba que suministraba sangre al resto del cuerpo. En el texto, los problemas psicológicos se atribuían a causas sobrenaturales, de la misma manera que una enfermedad física.
El Papiro de Edwin Smith: esta obra, datada del Segundo Periodo Intermedio (entre hacia 1782 y 1570 a.C.), es una copia de un manuscrito más antiguo, probablemente escrito en el Imperio Antiguo (hacia 2613-2181 a.C.). Está escrito con escritura hierática y datado en alrededor de 1600 a.C. Algunos académicos atribuyen la obra original a Imhotep (hacia 2667-2600 a.C.), más conocido como el arquitecto de la pirámide escalonada de Zoser construida hacia fines del período arcaico de Egipto (entre hacia 3150 y 2613 a.C.). Imhotep también era muy respetado por sus tratados médicos, en los que afirmaba que la enfermedad era de origen natural y no un castigo de los dioses o el resultado de espíritus malignos. Como el Papiro de Edwin Smith se centra en tratamientos pragmáticos para las lesiones, las afirmaciones de Imhotep habrían al menos influido en la obra, incluso si este no escribió el original. Es la obra más antigua que se conoce sobre técnicas quirúrgicas, y probablemente se escribió para cirujanos de triaje en hospitales de campo. La obra se centra en la aplicación práctica de aliviar el dolor y acomodar huesos rotos. Como se observó antes, algunos académicos consideran que los ocho hechizos que figuran en el lado posterior se agregaron al rollo más tarde.
¿Te gusta la historia?
¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!
El Papiro médico Hearst: es una copia del Imperio Nuevo escrito con escritura hierática de una obra más antigua que se cree que se escribió durante el Imperio Medio. Este papiro contiene recetas para tratar infecciones del tracto urinario, problemas digestivos y otras dolencias similares. Aunque se ha cuestionado su autenticidad, en general se lo acepta como legítimo. Varias de las recetas son las mismas que se encuentran en el Papiro de Ebers y se repiten en el Papiro de Berlín.
El Papiro ginecológico de Kahun: este papiro, datado del Imperio Medio (específicamente hacia 1800 a.C.), trata sobre la salud de las mujeres y se cree que es el documento más antiguo de su clase sobre el tema. Cubre problemas de anticoncepción, concepción y embarazo, así como aquellos relacionados con la menstruación. Sugiere, por ejemplo, que una mujer con un fuerte dolor de cabeza está experimentando «descargas del útero», por lo que debería desinfectarse con incienso y frotarse con aceite, y el médico debería «indicarle que coma hígado fresco de asno» para recuperarse. Muchas de las indicaciones lidian con problemas que emanan «del útero» porque, como observa la egiptóloga Joyce Tyldesley, existía la «suposición errónea de que las mujeres saludables tenían un pasaje libre que conectaba el útero con el resto del cuerpo» (33). Por lo tanto, las perturbaciones naturales o sobrenaturales en el útero afectarían todo el sistema de la persona, y así el útero se vuelve el foco de esta obra. Existe otro texto médico, el Papiro médico del Ramesseum, que se considera una copia del Imperio Nuevo de algunas partes de este texto.
El Papiro médico de Londres: este rollo, datado del Segundo Periodo Intermedio, contiene indicaciones medicinales y hechizos mágicos para tratar problemas asociados con la piel, los ojos, el embarazo y las quemaduras. Los hechizos se debían utilizar en conjunto con las aplicaciones médicas, y se cree que la obra era un libro de referencia común que los médicos practicantes llevaban consigo. Algunos hechizos ahuyentaban a los espíritus malignos o fantasmas, mientras que otros se utilizaban para reforzar las propiedades sanadoras de cualquier tratamiento que se aplicara.
Todos estos textos fueron tan vitales para la práctica de la medicina en el antiguo Egipto como cualquier texto médico actual. Las recetas y los procedimientos que habían probado ser eficaces en el pasado se pusieron por escrito y preservaron para otros practicantes. Bunson escribe lo siguiente:
Los diagnósticos de lesiones y enfermedades eran comunes y extensos en la práctica médica egipcia. Los médicos consultaban los textos y hacían sus propias observaciones. Cada médico enumeraba los síntomas que presentaba un paciente y luego decidía si tenía la habilidad para tratar la afección. Si un sacerdote determinaba que una cura era posible, reconsideraba los remedios o tratamientos terapéuticos disponibles y procedía en consecuencia. (158)
Las habilidades del médico egipcio eran muy reconocidas en todo el mundo antiguo, y los griegos emularon sus conocimientos y procedimientos médicos. Roma también admiraba la medicina griega, y adoptó el mismo tipo de prácticas con la misma clase de entendimiento de las influencias sobrenaturales. Durante mucho tiempo, se sostuvo que el gran médico romano Galeno (entre 126 y hacia 216 d.C.) había aprendido su arte de Cleopatra de Egipto, aunque era una Cleopatra diferente de la famosa reina. Las prácticas médicas romanas sentaron las bases para la comprensión posterior del arte de la sanación y, de esta manera, los textos egipcios antiguos continuaron influyendo en la profesión médica hasta el presente.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 21 febrero 2017. El titular de los derechos de autor ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Tenga en cuenta que el contenido vinculado desde esta página puede tener términos de licencia diferentes.