Tofet

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF
Tophet of Carthage (by Dennis Jarvis, CC BY-SA)
Tofet de Cartago Dennis Jarvis (CC BY-SA)

El tofet era un recinto sagrado que normalmente se encontraba fuera de las ciudades donde se realizaban sacrificios y enterramientos, especialmente de niños pequeños, en rituales de la religión fenicia y posteriormente cartaginesa. El tofet es la exportación cultural más evidente de las ciudades fenicias a sus colonias por todo el Mediterráneo y ha sido una fuente inestimable de información sobre las prácticas funerarias e incluso del comercio mediterráneo a través del uso de cerámica importada como urnas funerarias para recoger las cenizas de los difuntos.

Función de un tofet

Uno de los rituales de la religión fenicia era el sacrificio humano, especialmente de niños, según las fuentes de la Antigüedad. Las víctimas morían en el fuego, aunque no está claro exactamente cómo. Según los historiadores de la Antigüedad Clitarco y Diodoro, se creaba un hogar frente a una estatua de bronce del dios Baal (o El), que tenía los brazos extendidos y era donde se colocaba a la víctima antes de caer al fuego. También mencionan que las víctimas llevaban una máscara sonriente para ocultarle las lágrimas al dios a quien se realizaba la ofrenda. Después, las cenizas de la víctima se ponían en una urna y se enterraban en tumbas dispuestas dentro de un espacio abierto sagrado específico rodeado de muros, el tofet.

Eliminar publicidad
Publicidad

Por lo general los tofets se encuentran fuera de la ciudad en sí, normalmente al norte. El tofet de Cartago tenía un área santuario con un altar en el que se realizaban los sacrificios. Tras la ceremonia, las cenizas de la ofrenda quemada se colocaban en un recipiente. Encima de la urna funeraria se colocaban piedras para sellarla y se colocaba en el tofet, en ocasiones en tumbas de fosa. A partir del siglo VI a.C. se dedicaban estelas a Baal o Tanit que luego se colocaban encima de las urnas, en lugar de las piedras. Muchas estelas tienen una inscripción que describe un sacrificio de sangre humana o la sustitución de un niño por una oveja. Las urnas en sí a menudo eran antiguos jarrones o jarras reciclados procedentes de hasta Corinto y Egipto, lo que nos proporciona un registro valioso a la par que interesante del comercio fenicio.

En su máxima extensión, el tofet de Cartago abarcaba 6.000 m² y tenía nueve niveles descendentes.

Expansión geográfica del tofet

Aunque no hay evidencia arqueológica de que la propia Fenicia tuviera tofets, su presencia en tantas de las colonias por todo el Mediterráneo dan fe de que, casi con toda seguridad, esta práctica cultural provenía de las ciudades fenicias originales como Tiro, Sidón y Biblos. Uno de los tofets más cercanos al territorio fenicio era Tell Sukas, en la costa siria, y data de entre los siglos XIII-XII a.C. En cuanto a las colonias, el tofet de Motya (frente a las costas de Sicilia) se usó por primera vez a mediados del siglo VII a.C. También hay tofets en Sulcis, Bithia, Tharros y Nora en la isla de Cerdeña. El tofet más famoso se encuentra en Cartago, también conocido como el «precinto de Tanit», situado al sur de la ciudad de Salammbo. Se usó por primera vez en el siglo VIII a.C. y de manera continua desde entonces hasta la caída de Cartago en las guerras púnicas. En su máxima extensión, abarcaba 6.000 m² y tenía nueve niveles descendentes.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sacrificio infantil

Los escritores clásicos occidentales, en sus descripciones de las prácticas orientales poco conocidas, contaban alegremente cuentos de holocaustos de sacrificios de niños, lo que les dio a los fenicios una reputación feroz a lo largo de la Antigüedad. Los escritores romanos, ansiosos por demostrar que los cartagineses derrotados eran bárbaros, también exageraron sus cultos de inspiración fenicia para ilustrar mejor la virtud de Roma al derrotar a un enemigo tan despreciable. La Biblia también describe estas prácticas sangrientas (molk) en honor al dios Baal (II Reyes 23:10, Éxodo 22:29-30 y Jeremías 7:30-31); las sitúa cerca de Jerusalén, en el valle de Ben Hinnom (literalmente, un lugar de matanza) y declara que eran de origen fenicio. Si los fenicios se merecían o no esta reputación de terribles asesinos de niños es algo que solo se ha cuestionado recientemente entre los eruditos modernos.

Primero, hay que recordar que los sacrificios humanos se realizaban en la mayoría de las culturas más antiguas y a menudo se menciona en la literatura antigua. En el Antiguo Testamento, Abraham intenta sacrificar a su propio hijo. Isaac (Génesis 22:1-2), en textos de Ugarit se menciona el sacrificio de primogénitos en épocas de gran peligro, y en la Ilíada de Homero el rey Agamenón tiene que sacrificar a su hija Ifigenia para que la flota griega pueda navegar a Troya y reclamar a Helena.

Eliminar publicidad
Publicidad

Segundo, resulta difícil establecer la escala del sacrificio humano realizado por los fenicios, pero es poco probable que se hubiesen realizado con regularidad; al fin y al cabo, ninguna sociedad puede hacer frente a un sacrificio regular de su propia población. Todas las referencias literarias a los sacrificios humanos sugieren que solo era necesario en épocas de grandes peligros para el Estado, tales como guerras, pestes y desastres naturales, y que no era una práctica cotidiana. Incluso en la mitología fenicia en la que el dios El sacrifica a su hijo Ieud, lo hace para salvar a su país del colapso. En otro ejemplo, Diodoro describe al general cartaginés Amílcar Barca sacrificando a un niño durante el asedio a Agrigento en el siglo V a.C., cuando los defensores estaban sufriendo un brote mortal de una enfermedad. Además, los sacrificios humanos en las fuentes de la Antigüedad casi siempre son de hijos de los gobernantes y la clase dirigente, ya que, por lo visto, el sacrificio de la gente común no conmovería a los dioses.

Tercero, y más importante, el mero hecho siquiera de que se sacrificaran niños no es ni de lejos tan cierto como nos quieren hacer creer las fuentes de la Antigüedad. Aunque el registro arqueológico ha revelado una cantidad inmensa de urnas funerarias en los tofets, ya solo en Cartago hay más de 20.000, y que la mayoría contiene restos quemados de niños, eso no indica necesariamente que fueran sacrificados.

Tophet's steles
Estelas de tofet carinemahy (Copyright)

Indicios arqueológicos

Un análisis de los restos del tofet de Cartago revela que el enterramiento de urnas era regular e individual; es decir, que no se hacía en masa. Desde los siglos VII-VI a.C., los difuntos son bebés recién nacidos, mientras que los que datan del siglo IV a.C. por lo general no tenían más de 3 años. También hay, desde los comienzos del tofet, restos incinerados de animales, que representan un 30 % de los restos del periodo más antiguo. A partir del siglo IV a.C., los restos animales solo representan el 10 % del total. En ambos periodos hay ejemplos de urnas con una mezcla de restos humanos y animales. El análisis también revela que, en conjunto, el 80 % de los restos humanos provienen de bebés recién nacidos o de fetos. Esto se puede comparar con los hallazgos en Tharros, donde el 98 % de los restos son de bebés de menos de tres meses. No es posible determinar la causa exacta de la muerte, pero la historiadora M. E. Aubet concluye lo siguiente:

Eliminar publicidad
Publicidad

... todo apunta a que murieron de causas naturales, al nacer o pocas semanas después. Aunque puede que se practicase el sacrificio humano, la alta proporción de bebés recién nacidos en los tofets sugiere que estos recintos servían como lugares de enterramiento para niños que habían muerto durante el parto o que no habían alcanzado los dos años. (252)

Además, «la ausencia de tumbas que contengan recién nacidos en las necrópolis feniciopúnicas del Mediterráneo central sería una confirmación de que a los niños no se los enterraba junto a los adultos, sino en el tofet». (253).

Conclusión

En conclusión, parece que la reputación de los fenicios, y de los cartagineses posteriormente, de asesinos de niños sedientos de sangre carece de una evidencia física sustancial que la respalde. No parece haber duda de que los sacrificios infantiles existían, al igual que en otras religiones de la Antigüedad. Sin embargo, la postura de que solo se hacía en épocas de gran estrés social y que el tofet es en realidad un lugar sagrado para otros tipos de sacrificio además de un lugar de enterramiento para niños muertos por causas naturales cuenta con un gran apoyo.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, noviembre 22). Tofet. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-801/tofet/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Tofet." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 22, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-801/tofet/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Tofet." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 22 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-801/tofet/.

Apóyanos Eliminar publicidad