Qebhet (también conocida como Qebehut o Kebechet) es una diosa benevolente del antiguo Egipto. Es hija del dios Anubis, nieta de los dioses Neftis y Osiris y la personificación del agua dulce fresca porque es la que les lleva bebida a las almas de los muertos en el Salón de la Verdad en la otra vida.
Qebhet nunca tuvo su propio culto o área de especialización más allá de ser una presencia reconfortante para las almas de los muertos. Se la menciona con frecuencia en el Libro de los muertos egipcio porque les lleva agua a las almas mientras esperan a ser juzgadas por Osiris y los Cuarenta y Dos jueces en la otra vida. Su nombre se suele traducir como «agua refrescante» y está asociada con las aguas vivificantes del río Nilo.
Al igual que Neftis, se la considera una amiga de los muertos que aliviaba los corazones de los que habían pasado de la vida a la eternidad, pero todavía no habían sido juzgados por Osiris ni tenían permiso para seguir adelante hacia el paraíso del Campo de los Juncos. Está asociada con la diosa Ma'at, personificación de la armonía y el equilibrio porque ofrece consuelo a los que lo necesitan y estabiliza el alma antes de que acuda al juicio.
Orígenes desconocidos
En origen era una deidad serpiente, conocida como la «serpiente celestial» en los Textos de las Pirámides (en torno a 2400-2300 a.C.), pero más tarde reimaginaría como una diosa asociada con la tierra de los muertos, hija de Anubis y «hermana del rey», aunque no está claro quién es ese «rey». Anubis fue concebido en un romance entre Neftis (casada con Set) y Osiris (casado con Isis). Neftis se sentía atraída por la belleza de Osiris y se transformó en una imagen de Isis, engañando así a Osiris para que se acostara con ella.
Como Neftis y Osiris eran hermanos, es posible que esta historia se reflejara en la concepción de Qebhet. Anubis era un dios antiguo y juez de los muertos antes de que aumentara la popularidad de Osiris y este lo acabara sustituyendo. Posiblemente, la historia de Qebhet formaba una historia anterior en la que Anubis cumplía el papel de Osiris y otra diosa diferente el de Neftis (puede que Anput). Osiris se consideraba el «primer rey» y a menudo las referencias al «rey» hablan de este dios, pero, en este caso, no parece tener sentido. Qebhet nunca se asocia con Osiris como hija y la referencia a «la hermana del rey» sigue siendo un misterio a menos que se acepte a Anput, que a veces se nombra como consorte de Anubis, en este papel.
El servicio de Qebhet a los muertos
Los egipcios creían que la otra vida era un reflejo de la vida en la tierra de Egipto. Una de las razones por las que los egipcios preferían no hacer campañas lejos de su país era que les preocupaba morir fuera de Egipto y acabar enterrados fuera de las fronteras de su tierra natal, de manera que no podrían pasar por el Salón de la Verdad ni, de ahí, ir al Campo de los Juncos. Si alguien moría en Egipto, por muy grande o humilde que fuera, se enterraba en la tierra de su madre de manera que seguía camino a la otra vida con relativa facilidad; llegar a la otra vida desde algún lugar fuera de Egipto, según creían, sería problemático. Puede que el alma se sintiera confundida sobre dónde estaba y adónde tenía que ir y se podía perder.
Este mismo paradigma servía para todos los demás aspectos del alma, que se entendía que se comportaba exactamente igual a como cuando habitaba un cuerpo en la tierra. Como los egipcios creían que el alma inmortal tenía todos los mismos deseos y necesidades que el cuerpo, puede que le entrara sed mientras hacía cola en el Salón de la Verdad, y Qebhet habría estado ahí para aliviarla. Aunque no parece que tuviera un culto, puede que tuviera algún papel o que apareciese en los eventos religiosos como el festival de Wadi, que era una celebración de las vidas de los muertos y los vivos. La egiptóloga Lynn Meskell escribe:
Los festivales religiosos hacían realidad las creencias; no eran simples celebraciones sociales. Actuaban en una multiplicidad de esferas relacionadas. Había festivales de los dioses, y de los muertos... El hermoso festival de Wadi era un ejemplo clave de un festival de los muertos, que se celebraba entre la cosecha y la crecida del Nilo. En este festival la barcaza divina de Amón viajaba desde el templo de Karnak hasta la necrópolis al oeste de Tebas. A esta le seguía una gran procesión y se creía que vivos y muertos comulgaban cerca de las tumbas que se convertían en casas de la alegría del corazón en esa ocasión. (Nardo, 100)
Uno de los aspectos más importantes de honrar a los muertos en el antiguo Egipto (así como en Grecia y en otras partes) consistía en recordarlos, y nadie quería pensar que su ser querido estaba sediento mientras esperaba al juicio del gran dios Osiris en la otra vida. Por lo tanto, Qebhet jugaba un papel importante en los rituales de la muerte porque les garantizaba a los que todavía estaban vivos que alguien seguía cuidando de su ser querido y, lo que es más, que también cuidaría de ellos mismos cuando les llegara la hora. Además, el ritual de limpieza del cuerpo con agua limpia era un elemento esencial en el enterramiento de los muertos y Qebhet simbolizaba esa purificación.
También se creía que tenía un papel especialmente importante en el renacimiento del alma tras la muerte. El egiptólogo Richard H. Wilkinson escribe que Qebhet atendía personalmente al alma del rey muerto y que «refrescaba y purificaba el corazón del monarca difunto con agua pura de cuatro jarras nemset [recipientes funerarios rituales] y que la diosa ayudaba a abrir "las ventanas al cielo" y asistía en la resurrección del rey» (223). «Abrir las ventanas al cielo» quería decir liberar el alma del cuerpo, y parece que Qebhet acabó realizando este servicio para todos los muertos, no solo la realeza. A su abuela, Neftis, se la conocía como «la amiga de los muertos» y Qebhet pasó a asociarse con ese mismo tipo de cuidado y preocupación por las almas de los difuntos.
Asociación con la armonía y el equilibrio
A menudo se representa a Qebhet como una serpiente o una avestruz que lleva agua. Nunca recibió el mismo grado de adoración que Isis o Hathor, o incluso diosas mucho menores, pero era venerada y respetada y, en ciertas épocas estuvo asociada con el Nilo y los cultos que se formaron en torno a la adoración del río. Esto no es nada sorprendente ya que siempre tuvo una asociación estrecha con el agua pura y limpia.
Como el Nilo estaba asociado con la Vía Láctea y los caminos de los dioses, Qebhet también se vinculó con el cielo tanto durante el día como durante la noche. En su papel de purificadora se habría vinculado con el concepto de ma'at, la armonía y la verdad eternas, que era el principio rector central de la cultura egipcia personificado por la diosa del mismo nombre.
Su imagen primitiva como una serpiente celestial probablemente no se llegó a olvidar nunca, incluso después de que se imaginara con forma humana en la tierra de los muertos. La asociación de Qebhet con la Vía Láctea y el Nilo divino probablemente derivaba de esta concepción primitiva de la diosa. Los egipcios creían que el plano de existencia terrenal era un reflejo del reino eterno de los dioses, de manera que se lograba un equilibrio mediante Qebhet como diosa del cielo nocturno siempre cambiante y del río de la vida que fluía a través del valle del Nilo hasta el mar.
Su lugar entre los muertos habría ilustrado una vez más el valor egipcio de la armonía porque la diosa celestial se humillaba para servirles agua a las almas de los muertos. Por lo tanto, habría sido un modelo de conducta para los vivos para que cuidasen de los demás en vida tal y como lo hacía ella en la tierra de los muertos.
