Baalbek es una antigua ciudadfenicia situada en el actual Líbano, al norte de Beirut, en el valle de Bekaa. Habitada ya en el año 9000 a.C., Baalbek se convirtió en un importante lugar de peregrinación en el mundo antiguo para el culto al dios del cielo Baal y a su consorte Astarté, la Reina del Cielo en la religión fenicia (el nombre «Baalbek» significa «Señor Baal del valle de Bekaa»). El centro de la ciudad era un gran templo dedicado a Astarté y Baal, y las ruinas de este antiguo templo permanecen hoy en día debajo de otro romano posterior dedicado a Júpiter Baal. Baalbek está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Las piedras de Baalbek
Se ha descubierto que las piedras angulares del antiguo templo de Baalbek pesan más de 100 toneladas y que los monolitos del muro de contención pesan 300 toneladas cada uno, algo que deja a los arqueólogos, científicos e historiadores actuales desconcertados sobre cómo se trasladaron las piedras, de dónde procedían y de qué manera las pudieron colocar en su sitio. Estos bloques, y otro situado a una milla de Baalbek que pesa más de 900 toneladas, se conocen hoy en día como las piedras de Baalbek y han sido objeto de muchos debates, estudios y conjeturas sobre cómo se trasladaron y dispusieron. A su vez también surgen más preguntas sobre por qué eran necesarias piedras tan enormes en el yacimiento y por qué las columnas del templo son también más grandes de lo necesario.
Los constructores posteriores del yacimiento, tale como los romanos, utilizaron estas primeras piedras como cimientos para sus propios templos, pero es evidente que no las movieron en absoluto. El inmenso peso y la masa de estas piedras han dado lugar a muchas especulaciones sobre la actividad de antiguos alienígenas en Baalbek e incluso a la idea de que el yacimiento fuera una antigua pista de aterrizaje para naves espaciales. Ninguna de estas teorías se considera sólida entre la comunidad académica predominante, ni lo ha sido nunca.
Heliópolis
Alejandro Magno conquistó Baalbek en 334 a.C. y la rebautizó como Heliópolis, «Ciudad del Sol».
Alejandro Magno conquistó Baalbek en el 332 a.C. y la rebautizó como Heliópolis, «Ciudad del Sol», nombre que aún se utilizaba en el 64 a.C. cuando Pompeyo el Grande anexionó la región de Fenicia a Roma. Esta seguía siendo la designación de la ciudad en el 15 a.C. cuando la ciudad se convirtió en una colonia del Imperio romano.
Los romanos mejoraron enormemente el lugar con grandes proyectos de construcción, pasarelas, acueductos y vías. Bajo el reinado del emperador romanoSeptimio Severo (193-211 d.C.) se construyó y consagró el gran templo de Júpiter Baal, el edificio religioso más grande y ornamentado de toda la historia del Imperio romano, cuyas impresionantes ruinas aún pueden verse hoy en día.
La ciudad siguió siendo un lugar de peregrinación muy visitado hasta la legitimación del cristianismo en el Imperio romano por Constantino el Grande (a partir del año 313 d.C. con el Edicto de Milán), tras lo cual se cristianizó y consiguió evitar el destino de algunos lugares paganos que fueron abandonados o destruidos. El Templo de Baco, aún existente, es más grande que el Partenón de Atenas, y todos los templos del complejo romano (de Júpiter, Baco, Venus y Mercurio) se salvaron de la destrucción durante el auge del cristianismo al ser utilizados como iglesias; tan solo el altar de Júpiter se derribó con Teodosio I. Los templos continuaron desempeñando su función como lugares de culto cristianos hasta la llegada de los árabes musulmanes en 637 d.C.
Bajo el dominio musulmán, tras su victoria sobre las fuerzas bizantinas en la batalla de Yarmouk, la zona pasó a llamarse Al-Qalaa (la fortaleza). Se reforzaron las murallas para la defensa y los templos se fortificaron. Se construyó una mezquita en medio de los antiguos templos romanos, al tiempo que se derribaron y destruyeron las construcciones cristianas.
El ejército bizantino saqueó la ciudad en 748 y de nuevo en 975, pero no pudo mantenerla y, finalmente, tras sobrevivir a los mongoles y a otras campañas militares, pasó a manos del Imperio otomano, que ignoró en gran medida la ciudad y dejó que las ruinas se derrumbaran. Una serie de terremotos a lo largo de los siglos dañó aún más el yacimiento y no se hizo nada en materia de conservación o excavación hasta el año 1898, cuando el emperador alemán Guillermo II visitó la zona y envió un equipo de arqueólogos para comenzar a trabajar allí. Sus esfuerzos, junto con los de equipos internacionales posteriores, han preservado Baalbek para las generaciones futuras.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 02 septiembre 2009. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.