Kalhu (también conocida como Caleh, Calaj y Nimrud, en el norte del actual Irak) fue una ciudad en la antigua Mesopotamia que se convirtió en la capital del Imperio asirio bajo Asurnasirpal II (que reinó de 884-859 a.C.), que trasladó el gobierno central desde la capital tradicional de Assur. La ciudad existió como un centro de comercio importante al menos desde el primer milenio a.C.
Se encontraba directamente en una ruta próspera al norte de Assur y el sur de Nínive. La ciudad se había construido en el emplazamiento de una comunidad anterior durante el reinado de Salmanasar I (que reinó de 1274-1245 a.C.) pero con los siglos había caído en decadencia. Asurnasirpal II ordenó limpiar los escombros de cualquier torre y paredes que se estuvieran desmoronando y decretó que se construyera una ciudad completamente nueva que contaría con una residencia real más grandiosa que cualquiera de las de su predecesor. El Imperio asirio estuvo gobernado desde Kalhu desde 879-706 a.C., que es cuando Sargón II (722-705 a.C.) trasladó su capital a la nueva ciudad de Dur Sharrukin.
Los grandes reyes de Asiria se siguieron enterrando en Assur, pero a las reinas se las enterraba en Kalhu. En Kalhu se han descubierto las tumbas de las reinas de Asurnasirpal II, Tiglat-Pileser III, Salmanasar V y Sargón II, entre otras. La ciudad es muy conocida por el nombre de Nimrud porque es el nombre que le dieron los arqueólogos de los siglos XIX y XX al creer que era la ciudad del rey bíblico Nimrod mencionado en el Génesis. La ciudad se menciona específicamente en Génesis 10:11-12 como «Calaj» y Nimrod se menciona antes:
Y Cus engendró a Nimrod: empezó a ser alguien poderoso en la tierra. Era un gran cazador frente al señor: por lo que se dice, incluso como Nimrod el poderoso cazador frente al señor. Y el principio de su reino fue Babel, y Erec, y Acadia y Calne en la tierra de Senaar. Del país surgió Assur, y construyó Nínive y la ciudad Rejobotir, y Calaj y Resen entre Nínive y Calaj, la misma es una gran ciudad. (Génesis 10: 8-12)
En el texto bíblico, Assur (Ashur), sería el hijo de Sem, un hijo de Noé, por lo que Kalhu, si se acepta la narrativa bíblica, habría sido una de las primeras ciudades en construirse tras el gran diluvio. Si realmente lo era o no, y si hubo un gran diluvio o no, no es tan importante en este sentido como el hecho de que la narrativa se refiera a Kalhu como «una gran ciudad», que da fe de su fama e importancia mucho antes de que Asurnasirpal II la convirtiera en la capital del Imperio asirio, tanto si se acepta la datación de la composición del Génesis alrededor de 1400 a.C. o incluso la fecha asignada tradicionalmente de 1272 a.C.
La nueva capital
Cuando ascendió al trono en 884 a.C., Asurnasirpal II tuvo que encargarse inmediatamente de las revueltas que habían estallado por todo el imperio. Aplastó despiadadamente las rebeliones, destruyó las ciudades rebeldes y, como advertencia para las demás, empaló, quemó y despellejó vivo a cualquiera que se opusiese. Luego aseguró las fronteras y las expandió mediante campañas que llenaron las arcas reales con el botín.
Tras asegurar su imperio, Asurnasirpal II volvió su atención a su capital, Assur, y la renovó, igual que hizo con Nínive y muchas otras ciudades durante su reinado. Assur se contaba entre las ciudades asirias más prósperas y había sido la capital del Imperio asirio desde el reinado de Adad Nirari I (1307-1275 a.C.). Tras añadir sus propios adornos y mejoras a la gran ciudad, Asurnasirpal II sintió que era momento de cambiar su estatus.
Los residentes de Assur estaban orgullosos de su ciudad y de su prestigio como ciudadanos de la capital. Varios estudiosos han propuesto que Asurnasirpal II quería una ciudad completamente nueva, con una población nueva, que pudiera llamar suya para elevar su nombre por encima del de sus predecesores y gobernar sobre una población que le fuera devota a él personalmente y no a la ciudad. Sin embargo, no es más que una teoría porque no está claro cuál fue la motivación exacta para trasladar la capital de Assur. Eligió la ciudad en ruinas de Kalhu y sus inscripciones dicen:
La antigua ciudad de Caleh, que Salmanasar, rey de Asiria, un príncipe que me precedió, había construido, esa ciudad había caído en decadencia y estaba en ruinas, convertida en un montón de escombros y ruina. Yo reconstruí esa ciudad de nuevo. Dispuse huertos alrededor de ella, ofrecí fruta y vino a Ashur, mi señor, cavé hasta el nivel del agua. Construí su muralla, desde los cimientos hasta la cima la construí y la completé.
La ciudad de Kalhu cubría 360 hectáreas (890 acres) con una muralla circundante de 4,6 millas (7,5 kilómetros). Cuando se completó, Asurnasirpal II trasladó una población totalmente nueva (16.000 personas) dentro de las murallas de la ciudad y se asentó en su nuevo palacio. Según la estudiosa Karen Radner:
El edificio más impresionante de Kalhu de la época de Asurnasirpal era sin duda su nuevo palacio real. Con 200 metros de largo (650 pies) y 13 metros de ancho (426 pies), dominaba los alrededores y su posición en la ciudadela dio lugar a su nombre actual, el Palacio del Noroeste. Estaba organizado en torno a tres patios y albergaba apartamentos estatales, el ala administrativa y habitaciones privadas que también acogían a las mujeres de la realeza. En 1989 se descubrieron varias tumbas subterráneas en este lugar, incluido el lugar de descanso eterno de la reina de Asurnasirpal, Mullissu-mukanissat-Ninua, hija del copero del rey, uno de los cargos más importantes de la época. Sus ricos bienes funerarios dan una idea muy clara del lujo y la opulencia en la que vivían el rey y su séquito. (1)
Asurnasirpal II quería que su ciudad nueva fuese la más grandiosa y lujosa del imperio. Durante mucho tiempo Assur había sido conocida por su belleza y el rey quería que su ciudad fuera aún más impresionante. Creó un zoo (que se cree que es el primero de su clase) y jardines botánicos con animales, árboles y flores exóticos que había traído de vuelta de las campañas militares. En las inscripciones dice:
Excavé un canal desde el [río] Zab Superior, a través de la cima de una montaña, y lo llamé Patti-hegalli. Regué las tierras bajas del Tigris y planté vergeles con toda clase de árboles frutales. Hice vino y le hice las ofrendas de las primeras frutas a Ashur, mi señor, y a los templos de mi país... El canal forma una cascada hacia los jardines. Las avenidas huelen dulce, los arroyos, como estrellas en el cielo fluyen en el jardín recreativo.
Cuando la ciudad y los jardines y el palacio se hubieron completado y decorado por completo con los relieves que cubren las paredes de los pasillos, Asurnasirpal II invitó a la población de los alrededores y a los dignatarios de otros países a celebrarlo. El festival duró diez días y su estela del banquete documenta la asistencia de 69.574 personas. El menú de esta celebración incluía, entre otras cosas, 1.000 bueyes, 1.000 cabezas de ganado y de ovejas, 14.000 ovejas importadas y engordadas para la ocasión, 1.000 corderos, 500 aves de caza, 500 gacelas, 10.000 pescados, 10.000 huevos, 10.000 hogazas de pan, 10.000 medidas de cerveza y 10.000 recipientes de vino.
Cuando la celebración llegó a su fin, envió a los invitados a casa «en paz y contentos» tras permitir a los dignatarios que vieran los relieves de su nuevo palacio. Su famosa inscripción estándar contaba una y otra vez sus triunfos en la conquista y representaba de manera vívida el destino horrible que sufrieron los que se alzaron contra él. La inscripción también les hacía saber a los dignatarios de su propio reino, y de otros, con quién estaban tratando exactamente.
Reclamaba los títulos de «gran rey, rey del mundo, héroe valiente que sale adelante con la ayuda de Ashur; el que no tiene rival en las cuatro esquinas del mundo, el pastor exaltado, el torrente poderoso que nadie puede resistir, el que ha superado a toda la humanidad, cuya mano ha conquistado todas las tierras y todas las cordilleras» (Bauer, 337). Su imperio se extendía por todo el territorio que hoy en día es el oeste de Irán, Irak, Siria, Jordania y parte de Turquía y, una vez se hubieron marchado sus invitados, se instaló en su nuevo palacio para gobernar.
Kalhu como capital del Imperio asirio
Kalhu siguió siendo la capital de los reyes asirios posteriores, desde la inauguración con Asurnasirpal II en 879 a.C. hasta que Sargón II construyó su nueva ciudad, Dur Sharrukin, entre 717-706 a.C. y trasladó allí la capital en 706 a.C. Entre los reyes que gobernaron desde Kalhu después de Asurnasirpal II están:
- El hijo de Asurnasirpal, Salmanasar III (que reinó de 859-824 a.C.), que continuó mejorando la ciudad con el complejo del templo y el gran zigurat de Kalhu, entre otras cosas.
- Shamshi-Adad V (que reinó de 824-811 a.C.) bajo cuyo gobierno estalló una guerra civil en el imperio; Kalhu logró defenderse contra la facción rebelde.
- La regente Shammuramat (o Sammu-Ramat, que reinó de 811-806 a.C.). Más conocida como la legendaria reina Semíramis, Shammuramat ocupó el trono por su hijo Adad Nirari II, que luego reinaría de 806-782 a.C. y construyó su propio palacio en Kalhu. En esa época, el palacio de Asurnasirpal II se transformó en un edificio administrativo del gobierno.
- Salmanasar IV (hijo de Adad Nirari III, que reinó de 782-773 a.C.) de quien se sabe poco más allá de las referencias a sus campañas en Urartu.
- Ashur-Dan III (segundo hijo de Adad Nirari III, que reinó de 772-755 a.C.), bajo cuyo reinado la peste golpeó Siria y Kalhu se quedó despoblada.
- Ashur-Nirari V (el hijo más joven de Adad Nirari III, que reinó de 754-746 a.C.) cuyo reinado estuvo marcado por la agitación y el estancamiento. Para esa época, los militares tenían más poder que el trono y los gobernadores provinciales operaban con un grado alarmante de autoridad. En 746 a.C. Ashur Nirari V fue asesinado en Kalhu en un golpe por un usurpador llamado Pula, que pasaría a reinar bajo el nombre de Tiglat-Pileser III.
- Tiglat-Pileser III (que reinó de 745-727 a.C.) está reconocido como uno de los reyes más grandes del Imperio neoasirio. Desde su capital en Kalhu reorganizó y revitalizó el imperio, creó el primer Ejército profesional de la historia mundial, y reestructuró el gobierno además de expandir considerablemente las fronteras. También mejoró Kalhu con la construcción del Palacio central y la renovación del templo.
- Salmanasar V (hijo de Tiglat-Pileser III, que reinó de 727-722 a.C.) que continuó las políticas de su padre y bajo cuyo reinado se lanzaron una serie de campañas, pero no se completaron con éxito. Su reinado terminó de manera abrupta con un golpe que instaló a Sargón II en el trono.
- Sargón II (que reinó de 722-705 a.C.) puede que fuera el hermano menor de Salmanasar V. Este rey llevaría al Imperio asirio a su máximo esplendor como entidad política y militar. También mejoró Kalhu mediante proyectos de construcción, pero tenía una capital completamente distinta en mente. Poco después de asumir el trono decretó que se construyera una ciudad nueva como capital del imperio (puede que para diferenciar su reinado del de sus predecesores). Su ciudad, Dur Sharrukin («Fortaleza de Sargón»), se construyó entre 717-706 a.C. y él se mudó al palacio en 706 a.C. Moriría al año siguiente en batalla y su hijo, Senaquerib, volvería a trasladar la capital, esta vez a Nínive.
Destrucción y descubrimiento
Después de que la capital se trasladase fuera de Kalhu, siguió funcionando como capital provincial, pero había perdido su prestigio. La ciudad siguió siendo una residencia real para cuando los reyes visitaban la región y las evidencias arqueológicas sugieren que siguió sirviendo como tal hasta la caída del Imperio asirio. Los reyes que llegaron después de Sargón II gobernaron todos desde Nínive, pero valoraban ciudades como Kalhu y Assur.
Parece que Senaquerib (que reinó de 705-681 a.C.), Asarhaddón (que reinó de 681-669 a.C.) y Asurbanipal (que reinó de 668-627 a.C.) sentían respeto por Kalhu. Tras la muerte de Asurbanipal en 627 a.C., el imperio empezó a desmoronarse. Una coalición invasora de persas, medos y babilonios quemaron Kalhu en 612 a.C., junto con Assur y Nínive. Saquearon la ciudad y, con el tiempo, las ruinas abandonadas se hundieron en la tierra.
La ciudad permaneció enterrada durante 2.000 años hasta que, en 1820, Claudius James Rich de la Compañía de las Indias Orientales visitó el lugar y escribió una descripción. Esta descripción atrajo la atención del arqueólogo Austen Henry Layard, que inició las excavaciones en Kalhu en 1845. Ayudado por Hormuzd Rassam, Layard descubrió el Palacio del noroeste y varios templos. Tenía la impresión de que había descubierto Nínive, de manera que el relato que publicó en 1849 sobre sus excavaciones se llamó Nínive y sus restos y, debido a la fama de Nínive a través de la Biblia, se convirtió en un éxito de ventas.
El éxito del libro despertó un mayor interés por la historia mesopotámica como una manera de corroborar las narrativas bíblicas del Antiguo Testamento, así que se organizaron más expediciones a la región en busca de otras ciudades mencionadas en la Biblia. Fue alrededor de esta época cuando los arqueólogos reconocieron que el lugar no era Nínive y empezaron a referirse a él como Nimrud.
El arqueólogo William K. Loftus tomó el relevo de Layard y Rassam en 1854-1855 y descubrió los famosos marfiles que ahora se conocen como marfiles de Loftus (o, de manera más acertada, los marfiles de Nimrud), así como los tesoros de Nimrud, un surtido de joyas de oro y piedras preciosas. Las excavaciones continuaron a intervalos hasta los años 60 del siglo XX y muchas de las obras de arte asirias más conocidas y más importantes que se encuentran hoy en día en los museos provienen de Kalhu.
Los relieves de Asurnasirpal II en el Museo Británico adornan las paredes, tal y como lo hicieran otrora en el gran palacio, y los marfiles están expuestos en museos desde Londres hasta Irak o los Estados Unidos. De igual importancia son las llamadas Cartas de Nimrud, descubiertas en las ruinas del palacio en 1952. Estas cartas constituyen la correspondencia real durante los reinados de Tiglat-Pileser III, Salmanasar V y Sargón II y lo más probable es que se almacenaran en el palacio después de convertirlo en una oficina administrativa. A causa de los conflictos en la región en las últimas décadas, no se han realizado más investigaciones arqueológicas en Kalhu, aunque se sospecha que hay más artefactos enterrados en la arena.
