Operación Barbarroja

La invasión alemana de la Unión Soviética
Mark Cartwright
por , traducido por Kathleen A. Mijares
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German Motorcyclists, Operation Barbarossa (by Imperial War Museums, CC BY-NC-SA)
Motociclistas alemanes, Operación Barbarroja Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Adolf Hitler (1889-1945), líder de la Alemania nazi, atacó a la URSS (Unión Soviética) el 22 de junio de 1941 con el ejército más grande jamás reunido. La ofensiva de las potencias del Eje de junio a diciembre de 1941 se llamó Operación Barbarroja, denominada así en honor a Federico Barbarroja, Emperador del Sacro Imperio Romano (que reinó de 1155-1190). A pesar de las victorias del Eje, el Ejército Rojo, con reservas más grandes y mejores líneas de suministro, se mantuvo firme.

La exitosa defensa de Moscú cambió el rumbo de la guerra, pues los invasores no pudieron afrontar las duras condiciones invernales. Sin embargo, la guerra germano-soviética continuó durante cuatro años más hasta que la URSS logró una victoria total en la primavera de 1945.

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¿Por qué atacó Hitler la URSS?

Desde la década de 1920, Hitler identificó el comunismo como una de las mayores amenazas para la prosperidad de Alemania. Este sentimiento se quedó a un lado cuando Hitler y el líder de la URSS, Joseph Stalin (1878-1953), firmaron el Pacto nazi-soviético el 23 de agosto de 1939, también conocido como el Pacto Ribbentrop-Mólotov. El acuerdo incluía una cláusula de no agresión en la que se establecía que ningún estado podía atacar al otro, dado que Hitler planeaba invadir Polonia pero no quería enfrentar a los ejércitos británico y francés en el oeste al mismo tiempo que a un ejército soviético en el este. Mientras tanto, Stalin ganó un tiempo valioso para equiparse y reforzar el armamento militar. Los protocolos secretos en el pacto permitieron a Alemania y a la URSS atacar a sus vecinos, repartiendo Europa Central y Oriental entre ellos. La Unión Soviética tenía libertad de acción en Polonia oriental, Besarabia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. Alemania conservó la parte occidental de Polonia y los estados al sur de esta. El acuerdo incluía un comercio en el que la URSS suministraría materias primas a cambio del oro nazi.

EL OBJETIVO DE LA OPERACIÓN BARBARROJA ERA DESTRUIR AL EJÉRCITO ROJO SOVIÉTICO EN SEIS SEMANAS.

Ambos líderes sabían que el pacto era un acuerdo temporal por pura conveniencia; la guerra entre los dos era inevitable dadas las diferencias ideológicas, las ambiciones territoriales de Hitler y la necesidad de Alemania de materias primas. Hitler escribió sobre estas ambiciones en su libro de 1925 titulado Mi lucha, donde describe la necesidad de Lebensraum («espacio vital») para los alemanes, es decir, territorio nuevo en el este donde pudieran obtener recursos y prosperidad. Tras la exitosa invasión de Polonia de 1939, Hitler tuvo que lidiar con Gran Bretaña y Francia, quienes declararon la guerra a Alemania. Para sorpresa de todos, los ataques de Alemania en el Occidente resultaron bastante exitosos. Francia se rindió en junio de 1940 y Gran Bretaña se retiró con la evacuación de Dunkerque. Hitler no ganó la batalla de Inglaterra en el aire (julio-octubre de 1940), lo que significó que una invasión contra esa nación no podía suceder. En vez de eso, se embarcó en una campaña de bombardeo, pero cuando las tropas británicas no se rindieron, Hitler se volvió hacia el este.

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Polonia se dividió a lo largo del río Bug en 1939; la URSS ocupó la parte oriental y Alemania la occidental. La URSS convirtió a Estonia, Letonia y Lituania en estados satélite, aunque Finlandia resistió tenazmente los ataques del Ejército Rojo (se firmó un tratado de paz en marzo de 1940). Una consecuencia de estas anexiones territoriales fue que la línea de defensas de la URSS, bastante descuidada, la Línea Stalin que protegía el flanco occidental soviético, se encontraba ahora muy por detrás de lo que más tarde se convertirían en las líneas del frente.

Totalitarian Regimes in Europe in 1939
Regímenes totalitarios en Europa en 1939 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

El nombre en clave para el ataque de Hitler a la Unión Soviética fue Operación Barbarroja. La justificación oficial para la invasión fue que la URSS había roto el espíritu del Pacto nazi-soviético con actos de sabotaje en territorio alemán y que estaban concentrando tropas para intimidar al Tercer Reich. Por otra parte, Stalin acusó a Hitler de romper el pacto al movilizar tropas alemanas dentro de Rumanía y Bulgaria. Como el historiador W. L. Shirer destaca «Los ladrones… habían comenzado a pelearse por el botín.» (801).

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Objetivos: Un frente de invasión largo

El personal del ejército de Hitler había estado planeando la Operación Barbarroja desde el verano de 1940. Sin embargo, los generales no lograban ponerse de acuerdo sobre cómo proceder con la invasión. El plan de Hitler era abrirse paso a través de las líneas soviéticas en el centro y luego desplegarse hacia el norte y el sur. El objetivo general estaba suficientemente claro: «aplastar a la Rusia Soviética en una campaña rápida» (citado en Dear, 86) al destruir el Ejército Rojo. Hitler les prometió a sus generales: «Daremos una patada en la puerta y la casa se derrumbará» (Stone, 138) en cuestión de semanas. Tanto la inteligencia militar de EE. UU. como la de Reino Unido coincidieron en esta valoración, creyendo que la Unión Soviética colapsaría en 6 o, a lo sumo, 12 semanas.

Los objetivos específicos de la Operación Barbarroja eran tomar Leningrado, ocupar zonas abundantes en recursos como Donbás y otras regiones en Ucrania, y apoderarse de los campos petrolíferos del Cáucaso. Moscú era un objetivo secundario. La falta de un plan claro y a largo plazo, en particular sobre qué hacer si el Ejército Rojo no se retiraba como esperaban (los ríos Dvina Occidental-Dniéper) resultó ser una debilidad fatal. Otro problema fue que el Ejército Rojo resultó ser mucho más resistente de lo anticipado. No era la primera vez que un ejército europeo occidental se iba a internar en las profundidades de Rusia sin saber que se enfrentaba no a un único enemigo, sino a tres: el ejército opuesto, la logística deficiente y las duras condiciones invernales.

Map of Operation Barbarossa, June - December 1941
Mapa de la Operación Barbarroja Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Las fuerzas opuestas

«Barbarroja» inició a las 03:00 horas del 22 de junio. Seis horas después, Alemania le declaró la guerra formalmente a la URSS. El ejército más grande hasta entonces, con una vasta experiencia, bien organizado y muy confiado tras sus proezas en Europa Occidental, avanzó en un frente amplio que iba del Báltico al Mar Negro.

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EL GENERAL ZHúKOV DEMOSTRÓ SER NOTABLEMENTE HABILIDOSO PARA ANTICIPAR LOS MOVIMIENTOS DE SU ENEMIGO.

El ejército del Eje, que incluía a las fuerzas alemanas, eslovacas, italianas, rumanas y finlandesas, entre otros, consistía en 3,6 millones de hombres en 153 divisiones, 3.600 tanques y 2.700 aviones (Dear, 86). La campaña estaba comandada por el mariscal de campo Walter von Brauchitsch (1881-1948). El ejército estaba dividido en tres grupos armados, Norte, Centro y Sur, comandados respectivamente por el mariscal de campo Wilhelm Ritter von Leeb (1876-1956), Fedor von Bock (1880-1945) y Gerd von Rundstedt (1875-1953). También había tres grupos de la fuerza aérea.

El ejército soviético en el oeste consistía en alrededor de 2,9 millones de hombres, entre 10.000 y 15.000 tanques y 8.000 aviones (Dear, 88). Una parte significativa de su armamento era inferior, particularmente en los tanques, muchos de los cuales eran ya obsoletos, aunque cerca de 1.800 (los T-34 y los KVs) eran superiores a los del enemigo. En 1941, tan solo una cuarta parte de los aviones de la fuerza aérea se podían describir como modernos. Otras debilidades incluían la falta de vehículos de transporte, una óptica de calidad inferior en las armas y sistemas de comunicaciones de respaldo deficientes para cuando el enemigo cortaba las líneas terrestres estándar.

Red Army Soldiers
Soldados del Ejército Rojo Imperial War Museum (CC BY-NC-SA)

Las tácticas soviéticas seguían estando centradas en la infantería, y los tanques se usaban típicamente como mera artillería móvil en vez de, como en las divisiones panzer alemanas, un arma en sí misma. No se animaba a los oficiales de nivel medio del Ejército Rojo, a diferencia de sus homólogos alemanes, a mostrar iniciativa en el campo, un factor que preparaba el escenario para un desastre total en combate. Stalin asumió el mando general de cualquier operación del Ejército Rojo y no dudaba en destituir a los comandantes tras reveses. El comandante en jefe durante la Operación Barbarroja era el mariscal Semyon Timoshenko (1895-1970), otro comandante clave fue Semyon Budenny (1883-1973), pero el general más talentoso de la campaña era Gueorgui Zhúkov (1896-1974), el cual demostró ser notablemente habilidoso para anticipar los movimientos de su enemigo.

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Las intenciones de Stalin no se conocen con certeza, pero puede ser que esperara que la campaña de Alemania en Europa Occidental durara varios años, como ocurrió durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), y le tomó por sorpresa la rapidez de las victorias de Alemania en los Países Bajos y Francia. Stalin ya había comenzado a movilizar su ejército antes de la invasión, pero las posiciones enfatizaban operaciones ofensivas, por lo tanto, en lo que respecta a la función defensiva para la que realmente serían utilizadas, las líneas estaban o eran lo suficientemente profundas como para absorber ataques frontales del enemigo. Otro inconveniente era que muchas unidades del Ejército Rojo sobresalían en las líneas alemanas y, por consiguiente, estaban expuestas por tres lados al enemigo. También hubo muchos problemas logísticos, que iban desde comandantes atrapados en trenes a millas de sus tropas hasta unidades de artillería sin munición para disparar. Viendo el lado positivo, 4.000 oficiales fueron puestos en servicio nuevamente después de haber sido encarcelados tras las purgas de Stalin a finales de la década de 1930. Otra ventaja significativa era que Stalin ya había organizado su industria y economía para una guerra total, algo que Hitler, creyendo que la campaña del este iba a ser tan corta como la del oeste, no había considerado necesario. Finalmente, los comandantes soviéticos aprendían rápidamente de sus errores. La pregunta central era, ¿podría la URSS sobrevivir a la primera arremetida de sus invasores?

Victorias del Eje

El avance de las Potencias del Eje fue exitoso. La supremacía aérea se logró un par de días después de que alrededor de 2.500 aviones soviéticos fueran destruidos, la mayoría em tierra. Las tropas del Eje se movieron a través de las defensas de acuerdo con su plan de Blitzkrieg («guerra relámpago»), que se basaba en combinar el apoyo aéreo con divisiones acorazadas e infantería de movimiento rápido. El Ejército Rojo, sorprendido no por el ataque sino por su magnitud, sufrió una serie de derrotas contundentes. Se crearon varios gigantescos bolsillos de tropas del Ejército Rojo detrás del frente mientras los tanques del Eje avanzaban con rapidez muy por delante de su infantería de apoyo. En ocasiones, estos bolsillos de tropas se rendían en grandes números, pero a veces luchaban para salir con una tenacidad remarcable. La fuerza del Eje simplemente no era suficientemente grande como para crear movimientos de cerco ajustados, así que una y otra vez las divisiones del Ejército Rojo podían retirarse y reagruparse.

Burning Russian Village, Operation Barbarossa
Aldea rusa en llamas, Operación Barbarroja Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

La campaña fue despiadada, y se motivó a las fuerzas a seguir una política de tierra quemada y ejecutar a los comisarios políticos. El «Decreto de Jurisdicción de Barbarroja» dio a los soldados alemanes la libertad de cometer toda clase de atrocidades contra los civiles soviéticos, mientras que los escuadrones móviles de exterminio especiales, los Einsatzgruppen, ejecutaban a judíos y eslavos a medida que avanzaba la línea del frente. Algunos historiadores han sugerido que si Hitler hubiera desarrollado una actitud más conciliadora hacia las personas que conquistó, podrían haberlo ayudado a ganar en su guerra contra Stalin. El Ejército Rojo fue igualmente culpable de crímenes de guerra, ya que se ignoraron por completo las disposiciones fundamentales de los Convenios de Ginebra.

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Stalin reaccionó ante las derrotas iniciales y la naturaleza cruel de la campaña declarando una «Gran Guerra Patriótica» donde todos debían ofrecer al enemigo nada menos que una «lucha implacable». Así, se impusieron castigos a aquellos que no luchaban como se requería, con la orden de Stalin de que los desertores debían ser fusilados de inmediato.

Batallas clave

Las batallas más importantes de la Operación Barbarroja fueron:

  • batalla de Białystok-Minsk (22 jun – 9 jul 1941),
  • batalla de Uman (15 jul – 8 ago 1941),
  • batalla de Smolensk (10 jul – 10 sept 1941),
  • batalla de Kiev (23 ago – 26 sept 1941),
  • batalla del mar de Azov (26 sept – 11 oct 1941),
  • sitio de Leningrado (actual San Petersburgo, 8 sept 1941 – 27 ene 1944),
  • batalla de Briansk (30 sept – 21 oct 1941),
  • batalla de Moscú (30 sept 1941 – 20 abr 1942),
  • sitio de Sebastopol (30 oct 1941 – 4 jul 1942),
  • batalla de Rostov (17 nov – 2 dic 1941).

German Engineers on the Dnieper, 1941
Ingenieros alemanes en el Dniéper, 1941 Bundesarchiv, Bild 183-L20392 / Mittelstaedt, Heinz (CC BY-SA)

A medida que avanzaba su ofensiva, Hitler imaginaba que podía celebrar un desfile de victoria en Moscú en agosto. Estaba planeando la «germanización» del Este: las grandes ciudades debían ser destruidas y su población exterminada o trasladada. Estaba listo para implementar su objetivo triple en el Este: gobernar, administrar y aprovecharse. El ejército del Eje realizó enormes cercos de ciudades, como en la batalla de Białystok-Minsk y la batalla de Smolensk en 1941. Luego, Hitler mandó a la mayor parte de sus fuerzas hacia el norte alrededor de Leningrado y hacia el sur a Ucrania, con el objetivo de capturar materiales e industrias útiles para el esfuerzo bélico.

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El Grupo de Ejércitos Centro permaneció en la defensiva, una decisión con la que los generales de Hitler no estaban de acuerdo, ya que permitía al enemigo mejorar sus defensas dentro y alrededor de Moscú. La batalla de Kiev de 1941 y la captura de 665.000 prisioneros fue el punto álgido del Eje y ayudó a Hitler a obtener los recursos naturales que contribuirían a que los invasores pudieran seguir luchando hasta 1942.

A pesar de que no contaban con reservas estratégicas considerables, Hitler parecía haber cambiado su plan, y finalmente ordenó al Grupo de Ejércitos Centro atacar a Moscú en octubre, bajo el nombre en clave de Operación Tifón. Nuevamente, la campaña inició de manera muy favorable para Hitler con victorias en Bryansk y Vyazma. A medida que las fuerzas del Eje se acercaban a 32 km (20 millas) de Moscú, parecía que la capital soviética, con su gran centro ferroviario, pronto caería en manos de los invasores; incluso el cuerpo embalsamado de Vladimir Lenin (1870-1924), fundador de la Rusia Soviética, fue trasladado a un lugar seguro.

Civilians Digging Defences, Moscow, 1941
Civiles cavando defensas, Moscú, 1941 United States Information Agency (Public Domain)

El contraataque soviético

Se volvió evidente que el menosprecio del alto mando alemán sobre las capacidades militares soviéticas estaba bastante errado. Incluso cuando perdía y sufría graves pérdidas, el Ejército Rojo lograba lanzar repetidos contraataques. Aprendieron la dura lección de cómo resistir los movimientos atenazantes del Eje. El Ejército Rojo en retirada también era muy minucioso a la hora de destruir cualquier cosa que pudiera serle útil al enemigo. No obstante, las fuerzas del Eje tomaron varios parques industriales que producían carbón, acero y aluminio. Estratégicamente, Stalin había trasladado la mayor parte de la manufactura a la zona segura de Rusia central y oriental, y este plan dio sus frutos ya que las pérdidas en el campo se podían reemplazar y se podían entregar suministros a las tropas bajo ataque sostenido como en Moscú o durante largos asedios como Leningrado en 1941-44 y Stalingrado (Volgogrado) en 1942-43.

Mientras tanto, las fuerzas del Eje enfrentaban dificultades cada vez mayores para conseguir sus suministros, dada la gran distancia que se extendía a medida que se internaban más en Rusia. Como destacó el general Hasso von Manteuffel (1897-1978): «Los espacios parecían interminables, el horizonte nebuloso. Estábamos deprimidos por la monotonía del paisaje y la inmensidad de los tramos de bosque, pantano y llanuras» (Stone, 146). Las carreteras eran defectuosas o inexistentes, los puentes escasos y lejanos, y las aldeas tenían poco que ofrecer en cuestión de suministros. La logística alemana también se vio severamente desafiada por las órdenes de Stalin de que los partisanos sabotearan los suministros del Eje siempre que fuera posible.

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German Troops on Horseback,  Operation Barbarossa
Tropas alemanas a caballo, Operación Barbarroja Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Además, el clima de finales de otoño de 1941 hizo que los caminos estuvieran embarrados, por lo que la logística se volvió extremadamente complicada para ambas partes. Algo aún peor para Hitler era que, ahora que Japón parecía concentrarse en el Pacífico y ya no representaba una amenaza para la Unión Soviética, Stalin podía traer tropas frescas de Siberia y el este de Rusia a la campaña. Moscú seguía estando bajo amenaza, pero, significativamente Stalin permaneció allí y pidió que toda la ciudad se convirtiera en una fortaleza. La defensa de Moscú fue orquestada por Zhúkov, quien había reunido sus recursos para efectuar un masivo contraataque.

En tanto que las tropas soviéticas se preparaban para defender la capital, los generales del Eje miraban con ansiedad la llegada del invierno y lamentaban sus reservas inadecuadas. La Operación Barbarroja nunca debió durar tanto tiempo, y después de sufrir grandes pérdidas durante cinco meses, la debilidad del ejército invasor comenzaba a notarse. Peor aún para esos hombres en el campo de batalla, Hitler no había previsto una campaña en invierno, por lo que las tropas carecían de equipo esencial e incluso de ropa apropiada. El ejército del Eje literalmente comenzó a morirse congelado.

El fin de Barbarroja

Las tropas del Eje resistieron varios contraataques soviéticos en diciembre, que empujaron a las fuerzas del Eje a unas 280 km (175 millas) de Moscú. La Operación Barbarroja se había apoderado de enormes extensiones de tierra, pero había fallado en su objetivo de aplastar la resistencia de los soviéticos. Había sido un encuentro agobiante entre dos ejércitos gigantes. Para el 31 de enero de 1942, el Eje «había perdido casi 918.000 hombres, heridos, capturados, desaparecidos o muertos, un 28,7% de los 3,2 millones de soldados participantes» (Dear, 89). Al mismo tiempo, «3,35 millones de soldados soviéticos habían sido capturados por los alemanes» (ibidem). Se convirtió en una guerra de desgaste donde la URSS podía disponer de mayores recursos que los invasores. Asimismo, la URSS ahora contaba con el apoyo del programa de préstamos y arrendamientos de EE. UU., lo que proporcionaba una ayuda equivalente a alrededor del 7% de la producción industrial soviética. Hitler había perdido su apuesta de derrotar a la Unión Soviética en un par de semanas: «la derrota en Moscú fue un revés serio, un fracaso indiscutible del concepto de la Blitzkrieg» (Dear, 89).

German Soldier, Battle of Stalingrad
Soldado alemán, batalla de Stalingrado Bundesarchiv, Bild 116-168-618 (CC BY-SA)

El frente oriental continúa

Hitler estaba decidido a seguir luchando y lanzó la Operación Azul. Ya había destituido a muchos generales que querían retirarse y se proclamó el comandante en jefe de todo el ejército en el Frente Oriental en diciembre de 1941. Así como el invierno se despedía para dar paso a la primavera de 1942, una nueva fase de la guerra germano-soviética estaba a punto de comenzar. La pelea se alargaría por tres años más. Los combates claves incluyeron la decisiva batalla de Stalingrado (17 jul 1942 – 2 feb 1943), la batalla de Kursk (5 jul – 23 ago 1943), la batalla de Smolensk de 1943 y el alzamiento de Varsovia (1 ago – 2 oct 1944). La capacidad industrial de la URSS para hacer la guerra superó con creces la de Alemania, y Hitler se vio obligado, a partir de 1943, a desviar millones de tropas del Eje para enfrentarse a la Invasión de Italia de los Aliados en julio de 1943 y al Día D en Normandía en junio de 1944. La campaña del Eje tampoco se vio apoyada por la negativa de Hitler para permitir retiros, por lo que los comandantes se vieron finalmente forzados a rendirse en lugar de retirarse y reagruparse.

Stalin ganó su lucha titánica contra Hitler. La URSS obtuvo el control de Europa Central y Oriental, marchó directamente hacia la capital alemana y la tomó en la batalla de Berlín (16 abr – 2 may 1945). La guerra germano-soviética dejó un saldo de 25 millones de muertes militares y civiles, quizás la mitad de todas las muertes de la Segunda Guerra Mundial. Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 y Alemania se rindió poco después. Muchos historiadores identifican la Operación Barbarroja como el punto exacto en que Hitler perdió la guerra. El legado de la campaña ha perdurado. La Unión Soviética estaba decidida a no permitir que una invasión así volviera a ocurrir y, por eso, reformó Europa del Este con ese fin. A día de hoy, el recelo de Rusia hacia los motivos ulteriores europeos sigue influyendo en la geopolítica del continente.

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Sobre el traductor

Kathleen A. Mijares
Kathleen A. Mijares es una traductora voluntaria. Cree firmemente que comprender nuestro pasado colectivo nos ayuda a entender el presente y nos guia hacia el futuro, una convicción que la motiva a continuar con su trabajo.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, agosto 17). Operación Barbarroja: La invasión alemana de la Unión Soviética. (K. A. Mijares, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24188/operacion-barbarroja/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Operación Barbarroja: La invasión alemana de la Unión Soviética." Traducido por Kathleen A. Mijares. World History Encyclopedia, agosto 17, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24188/operacion-barbarroja/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Operación Barbarroja: La invasión alemana de la Unión Soviética." Traducido por Kathleen A. Mijares. World History Encyclopedia, 17 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24188/operacion-barbarroja/.

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