Guerra de los Ochenta Años

Joshua J. Mark
por , traducido por Catalina Lucero
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Spanish Attack on a Flemish village (by Peter Snayers, Public Domain)
Ataque español a una villa flamenca Peter Snayers (Public Domain)

La guerra de los Ochenta Años (1568-1648, también conocida como guerra de Flandes y la guerra de Independencia de los Países Bajos) fue un conflicto militar entre diecisiete provincias de Países Bajos y España, que entonces los gobernaba, a partir del reinado del rey Felipe II de España (1556-1598). Se concluyó en 1648 con el establecimiento de la república holandesa.

Los resultados de la guerra fueron:

  • El comienzo de la caída del imperio español,
  • la independencia de Portugal al perder España el control de sus colonias,
  • innovación en las tácticas de guerra por parte de los protestantes neerlandeses,
  • independencia de los Países Bajos/ formación de las Provincias Unidas de los Países Bajos; los países no necesitaban un monarca,
  • Países Bajos se convierte en una gran potencia europea; colonización de América.

Las principales causas fueron las políticas y la prohibición de la libertad de culto por Felipe II en los Países Bajos españoles, en particular los altos impuestos y la persecución de protestantes. La Reforma protestante llegó a los Países Bajos a través de los anabaptistas y después por los calvinistas. Para la década de 1560 las tensiones entre los protestantes y los católicos habían aumentado debido a las guerras de religión francesas (1562-1598), que alentaron a los protestantes a reubicarse en los Países Bajos.

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Cuando comenzó el conflicto armado, las Fuerzas de Felipe II fueron guiadas por Fernando Álvarez de Toledo, el tercer duque de Alba (1507-1582), quien había peleado por la causa católica bajo Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (que reinó de 1519-1556) en la guerra de Esmalcalda (1546-1547). El duque de Alba asumió el cargo de gobernador de los Países Bajos cuando sus principios represivos religiosos de persecución causaron que la entonces gobernadora, Margarita de Parma (1522-1586, hija ilegítima de Carlos V), renunciara. Los principios de Alba fueron retados por el protestante Guillermo el Taciturno (1533-1584, también conocido como Guillermo de Orange, no confundir con Guillermo III de Inglaterra, también conocido como Guillermo de Orange) quien huía de las persecuciones del duque en 1568 y organizó la resistencia que empezó la guerra ese mismo año.

Aunque los problemas políticos y sociales contribuyeron al conflicto, este se vio acentuado por la intolerancia religiosa.

El conflicto costó miles de vidas, incluida la de Guillermo, antes de que se declarara una tregua en 1609 (Tregua de los Doce Años), y las hostilidades se reanudaron en 1621 bajo el reinado de Felipe IV (que reinó de 1621-1665), sucesor de Felipe III (que reinó de 1598-1621) e hijo de Felipe II. El nuevo rey se adhirió a los principios de Gaspar de Guzmán, el conde-duque de Olivares (1587-1645), quién se oponía a las importantes ganancias obtenidas durante la tregua por el estadista neerlandés Johan van Oldenbarnevelt (1547-1619). Para entonces, había comenzado la guerra de los Treinta Años (1618-1648) que con el tiempo arrastró a toda Europa al conflicto. La Paz de Münster (enero de 1648) estipulaba la independencia holandesa, pero carecía de significado hasta que se incluyó la Paz de Westfalia (octubre de 1648), que puso fin tanto a la guerra de los Ochenta Años como a la de los Treinta Años.

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Aunque los problemas políticos y sociales contribuyeron a ambos conflictos, estos se vieron acentuados por la intolerancia religiosa, que no se resolvió con el acuerdo de paz. Por eso, a veces se denomina a este conflicto como las guerras de religión holandesas. Las divisiones causadas por la Reforma protestante (1517-1648) y la Contrarreforma católica (1545-1700) persistieron en Europa después de las guerras, influyendo en la política y las agendas políticas y provocando nuevos conflictos en el siglo XVIII.

Origen

Carlos V le cedió el control de los Países Bajos a su hijo Felipe II en 1555 antes de su abdicación en 1556. Carlos V formaba parte de la poderosa familia de los Habsburgo, grandes defensores del catolicismo. Había intentado suprimir las «nuevas enseñanzas» de los protestantes poco después de que Martín Lutero (1483-1546) las introdujera en el Sacro Imperio Romano Germánico en 1517 y, para la década de 1540, la reforma se había afianzado en los Países Bajos, primero a través de los anabaptistas (inicialmente una secta disidente del movimiento reformado liderado por Ulrico Zuinglio, 1484-1531) y luego de los calvinistas (seguidores de Juan Calvino, 1509-1564). Felipe II era responsable no solo de gobernar los Países Bajos, sino también de eliminar la herejía protestante en ellos.

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Philip II of Spain by Moro
Felipe II de España, por Moro Antonio Moro (Public Domain)

Felipe II no estaba interesado en los Países Bajos como país, sino a excepción como fuente de ganancias, así que mandó a su media hermana, Margarita de Parma, a gobernar con la asistencia de Manuel Filiberto de Saboya (1528-1580) y el cardenal Antonio Perrenot de Granvela (1517-1586), entre otros. En 1556, Felipe II siguió con el Edicto de Sangre, expedido por Carlos V en 1550, que prohibía escrituras, enseñanzas, reuniones y servicios religiosos protestantes y estipulaba entre los castigos que los hombres encontrados culpables de herejía serían ejecutados con espada y las mujeres enterradas vivas, o miembros de ambos sexos quemados en la hoguera y que su propiedad sería confiscada. Granvela condujo la Inquisición que hizo cumplir el edicto de 1556 publicado en carteles por todo el país.

Los nobles holandeses se opusieron a las persecuciones de Granvela, incluido Guillermo el Taciturno, quien en ese entonces (alrededor de 1559) era católico, pero había sido criado luterano y apoyaba la libertad de culto. Se le unieron Felipe de Montmorency, conde de Horn (en torno a 1525-1568), y Lamoral, conde de Egmont (1522-1568), entre otros, para pedir el regreso de Granvela a España, pero Margarita los ignoró, ya que tenía la misión de eliminar la herejía del calvinismo.

Entre 1556-1557, Felipe II recaudó impuestos más altos en los Países Bajos, con el fin de financiar sus guerras extranjeras, dado que se aproximaba a la bancarrota y, en 1559, Granvela que seguía al frente de la Inquisición, reorganizó las diócesis en los Países Bajos, poniéndose a sí mismo a la cabeza, lo que desvió el poder (y riqueza considerable) de la nobleza holandesa hacia España. Guillermo, como estatúder (administrador) de Felipe II, alegó que Granvela se había extralimitado en sus funciones y logró que fuera destituido en 1564. Él, Montmorency y Egmont presionaron entonces a Margarita para que suspendiera la persecución de los protestantes, quienes ya habían enviado la Confesión de Fe belga a Felipe II en 1562, con la esperanza de que una confesión establecida pudiera influir en él para que cambiara sus políticas.

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Margarita aceptó cualquier iniciativa que pudiera poner fin a las divisiones religiosas, pero, en 1556 los calvinistas de los Países Bajos lanzaron su Beeldenstorm (tormenta de estatuas), también conocida como la furia iconoclasta, durante la cual destruyeron íconos católicos, obras de arte, monasterios e iglesias. Margarita pidió a Guillermo que se ocupara del asunto, pero, antes de que pudiera hacerlo, el duque de Alba llegó por orden de Felipe II para ocuparse de este y otros problemas. Las persecuciones de Alba contra los protestantes fueron tan severas que Margarita dimitió y Guillermo huyó a su ciudad natal, Dillenburg, en la región germánica del imperio en 1568. Montmorency y Egmont se quedaron y fueron los primeros ejecutados por herejía ese mismo año.

Iconoclasm in a Church
Iconoclasia en una iglesia  Dirck van Delen (Public Domain)

Alba estableció el Tribunal de los Tumultos (conocido como el Tribunal de la Sangre en Países Bajos) para erradicar la herejía y establecer el orden, mientras que Guillermo organizó la resistencia al dominio español desde Dillenburg y luego regresó al frente de sus tropas. El 23 de mayo de 1568, las tropas holandesas lideradas por los hermanos de Guillermo, Luis y Adolfo de Nassau, ganaron la batalla de Heiligerlee, dando inicio a la guerra de los Ochenta Años.

Guerra de 1568 a 1579

Para ese entonces, las guerras de religión francesas llevaban ya seis años, lo que había provocado la llegada de refugiados protestantes a los Países Bajos, pero ahora se enfrentaban a las políticas de persecución del duque de Alba, que hicieron que tanto los protestantes holandeses como los franceses huyeran a otros lugares. El académico Diarmaid MacCulloh señala:

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El castigo impuesto por Alba a la región confirmó los peores temores anteriores; ejecutó a dos nobles prominentes en 1568, junto con otras 1.000 personas y el Ejército español se comportó como una fuerza de ocupación en territorio enemigo. Miles huyeron de los Países Bajos; fue un momento crucial para los reformados, ya que su comunidad en Amberes, el principal centro cultural y de investigación intelectual del norte de Europa, se dispersó por todo el norte buscando refugio en Londres, Emden y los territorios alemanes. (312)

El duque de Alba envió sus fuerzas al sur, dejando las zonas del norte con poca protección y derrotó a Guillermo el Tarciturno en varias batallas, pero en 1572, Isabel I de Inglaterra (1558-1603) expulsó a los mendigos del mar (corsarios independientes conocidos como Geuzen) de sus puertos y estos tomaron fácilmente el puerto holandés septentrional de Brill (también conocido como Brielle) y luego el de Vlissingen, estableciendo bases protestantes y animando a otras ciudades del norte a declarar su apoyo a Guillermo.

Los mendigos del mar se convirtieron entonces en una presencia militar eficaz, derrotando a las flotas españolas a lo largo de 1573 hasta 1574. En ese momento, con la guerra contra España (que se estaba quedando sin dinero para financiarla), Alba fue destituido y sustituido por Luis de Requesens y Zúñiga (1528-1576) como gobernador. Requesens abolió el Tribunal de los Tumultos y negoció con Guillermo y los demás líderes protestantes para poner fin a las hostilidades pero, como Felipe II se negó a transigir en lo que consideraba una herejía y los protestantes rechazaron la estipulación de que el catolicismo se reinstaurara universalmente en los Países Bajos, no fue posible lograr la paz.

Battle between Dutch and Spanish Ships on the Haarlemmermeer, 26 May 1573
Batalla entre barcos holandeses y españoles en el Haarlemmermeer, 26 de mayo de 1573 Hendrik Cornelisz Vroom (Public Domain)

Requesens murió a principios de 1576 y fue sustituido por Juan de Austria (1547-1578), medio hermano de Felipe II, que llegó tras formalizarse la Pacificación de Gante en noviembre de ese año. La Pacificación de Gante, formalizada como respuesta al motín de las tropas mercenarias españolas que llevaban dos años sin recibir sueldo y comenzaron a saquear ciudades (la Furia española), dio lugar a su retirada de los Países Bajos y estuvo a punto de establecer la paz. Sin embargo, no se pudo llegar a un acuerdo sobre la libertad de culto, por lo que continuaron las hostilidades.

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Juan de Austria infligió varias devastadoras derrotas a los protestantes antes de morir de una enfermedad en 1578. Fue sustituido por Alejandro Farnés, duque de Parma (1545-1592), que fue un líder militar tan eficaz como lo habían sido Alba y Juan de Austria. Sus victorias se produjeron principalmente en el sur y, en 1579, se firmó la Unión de Utrecht que establecía la independencia de España de las provincias septentrionales unidas de los Países Bajos, entre ellas Flandes, Frisia, Holanda, Utrecht y Zelanda, lo que dio al Tratado de Arras (que formó la Unión de Arras) en el sur, aliando provincias como Artois y Hainaut con Parma y la causa católica.

El duque de Anjou y la muerte de Guillermo

Los intentos por reconciliar a las partes de las uniones de Utrecht y Arras fracasaron estrepitosamente, ya que ni siquiera se podía considerar un compromiso en materia religiosa. Guillermo, buscando un monarca adecuado para sustituir a Felipe II, invitó a Francisco, duque de Anjou y Alenzón (1555-1584), que había luchado por los protestantes en las guerras de religión francesas, a convertirse en monarca de los Países Bajos y este llegó en 1582. Francisco era el hijo menor de Catalina de Médici (1519-1589) y había sido constantemente marginado por sus hermanos y hermanas mayores. Al encontrarse en una situación muy similar en los Países Bajos, donde Guillermo y los Estados Generales tenían más poder real que él, lideró a sus tropas en un ataque contra Amberes en 1583, donde fueron emboscados y masacrados (la llamada Furia francesa). Francisco regresó entonces a Francia en desgracia, y Guillermo perdió un prestigio considerable.

William the Silent
Guillermo el Taciturno Fred Romero (CC BY)

Felipe II puso precio a su cabeza, lo que animó al católico pro español Baltasar Gerardo a asesinarlo en julio de 1584. Gerardo fue torturado hasta la muerte, pero se convirtió en un mártir para los católicos, al igual que Guillermo lo fue para los protestantes. Los Estados Generales le ofrecieron entonces la corona a Isabel I, pero ella la rechazó, ofreciendo en su lugar un protectorado y enviando ayuda militar. Mauricio de Nassau (1567-1625), hijo de Guillermo, asumió el liderazgo, inicialmente apoyado por Johan van Oldenbarnevelt y otros.

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Las fuerzas de Parma estaban distraídas por las guerras en Francia en ese momento, lo que le permitió a Mauricio reformar sus ejércitos e implementar nuevas estrategias y disciplina. Inspirándose en las tácticas y formaciones militares del antiguo ejército romano, Mauricio reconfiguró las unidades militares y estableció la táctica del fuego continuo y la contramarcha, en la que una fila de infantería disparaba sus armas, se dividía a ambos lados y se dirigía a la retaguardia de la formación mientras recargaba, mientras la segunda fila disparaba y hacía lo mismo. Las innovaciones de Mauricio se consideran el paradigma de la guerra moderna, desarrollado posteriormente por Gustavo II Adolfo de Suecia (1594-1632) en la guerra de los Treinta Años.

Felipe II murió en 1598 y le sucedió Felipe III, que continuó con sus políticas, pero ahora los ejércitos holandeses estaban mejor entrenados y, por lo tanto, eran más eficaces. España había sufrido un duro golpe con la pérdida de la Grande y Felicísima Armada en 1588 (apodada la Armada Invencible) durante su invasión de Inglaterra y, al mismo tiempo, las Provincias Unidas del Norte se habían consolidado y podían enviar flotas navales para atacar los intereses españoles, desviando recursos y mano de obra de los esfuerzos de España en los Países Bajos. La guerra luso-neerlandesa (1602-1663, también conocida como la guerra de las Especias) distrajo aún más a España, que intentaba mantener sus colonias. Aun así, ambas partes invirtieron mucho dinero en reclutar tropas y construir fuertes, lo que agotó sus fondos, y la guerra llegó lentamente a un alto el fuego temporal conocido como la Tregua de los Doce Años.

La Tregua de los Doce Años y la guerra de los Treinta Años

La tregua fue en gran medida obra del estadista holandés Johan van Oldenbarnevelt (probablemente más conocido como el fundador de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en 1602), ignorando las objeciones de Mauricio de Nassau, confiado en su victoria. Una vez se hizo el llamado a tregua y liberados los protestantes holandeses de la lucha con los españoles, surgieron conflictos internos entre facciones liberales y conservadoras que buscaban consolidar su poder político. Defensor de la tolerancia religiosa, Oldenbarnevelt negoció la disolución de la milicia armada que apoyaba a los elementos más radicales y conservadores de los Estados Generales y, bajo su dirección, Holanda declaró la independencia. Más tarde fue arrestado junto con sus partidarios, por orden de los conservadores (con el apoyo de Mauricio) y ejecutado.

No obstante, durante la Tregua de los Doce Años, Oldenbarnevelt estableció firmemente a Holanda como un estado poderoso dentro de las Provincias Unidas. La guerra de los Treinta Años comenzó cuando Fernando II (1578-1637) fue depuesto como rey de Bohemia y las Provincias Unidas de los Países Bajos apoyó a su sucesor, Federico V (1596-1632), con armas y recursos. La intervención neerlandesa en Bohemia marcó la primera entrada de una potencia extranjera en lo que en un principio fue una guerra civil y que, con el tiempo, involucraría a toda Europa.

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Felipe III de España murió en 1621 y fue sucedido por Felipe IV, quien se apoyó en el consejo de su primer ministro, Gaspar de Guzmán. Guzmán se opuso a los acontecimientos en los Países Bajos durante la tregua y, en especial, al auge del comercio neerlandés a expensas de España. Las hostilidades se reanudaron en 1621 tras el establecimiento de los embargos españoles, a sugerencia de Guzmán, lo que interrumpió la navegación y afectó gravemente la economía neerlandesa.

Mauricio de Nassau murió en 1625 y le siguió su medio hermano Federico Enrique, Príncipe de Orange-Nassau (1584-1647). Federico Enrique se negó haberse envuelto en los juegos políticos de las diferentes facciones religiosas y políticas y fue capaz de reactivar la economía neerlandesa, al tiempo que fomentó iniciativas iniciadas por Mauricio, como la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (fundada en 1621 y que sería fundamental en la fundación de Nueva Holanda en América del Norte) y la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, ambas proveedoras de ingresos vitales para la República Holandesa a través del comercio transatlántico de esclavos, el comercio de mercancías y la piratería. Para 1628, España estaba envuelta en la guerra de los Treinta Años, lo que les restó recursos a los Países Bajos y le permitió a Federico Enrique obtener una victoria decisiva en 1632.

Federico Enrique garantizó la libertad de practicar la fe católica en todos los territorios conquistados con el fin de poner fin a la guerra, pero las negociaciones se prolongaron debido a que los delegados se negaron a llegar a un acuerdo sobre diversas cuestiones, entre ellas la de la tolerancia religiosa, y España pudo reformar sus fuerzas y reanudar la guerra. En 1635, Francia se alió con los holandeses contra España, lo que llevó a los franceses a participar también en la guerra de los Treinta Años, y las hostilidades continuaron hasta 1648, cuando ambas guerras concluyeron con la Paz de Westfalia.

Conclusión

La guerra de los Ochenta Años terminó con el reconocimiento por parte de España de la República de las Provincias Unidas de los Países Bajos, conformada pro las siete provincias septentrionales, y el reconocimiento por parte de las Provincias Unidas de los Países Bajos del sur, controlados por España y compuestos por las provincias meridionales. El Tratado de Münster (Paz de Münster) ya lo había concluido más o menos en enero de 1648, pero se añadieron estipulaciones y diversos detalles a los documentos, que finalmente se acordaron en octubre de 1648, poniendo fin a dos de los conflictos más largos y costosos de la historia europea. Se estima que la guerra de los Ochenta Años costó entre 100.000 y 500.000 vidas, y el número de víctimas de la guerra de los Treinta Años se ha cifrado en alrededor de 8 millones.

The Ratification of the Treaty of Münster
La ratificación del tratado de Münster Gerard ter Borch (Public Domain)

La guerra de los Ochenta Años acabó con el poder de España en los Países Bajos y dividió la región en lo que finalmente se convirtió en los Países Bajos, al norte, y los países de Bélgica y Luxemburgo al sur. La creación de las Compañías Neerlandesa de las Indias Orientales y Neerlandesa de las Indias Occidentales situó a los Países Bajos entre las principales potencias europeas del siglo XVII, participando en el comercio transatlántico de esclavos, el comercio y la colonización de América, África Occidental y el Caribe, entre otras zonas.

El legado final de la guerra sigue siendo objeto de debate, ya que cualquier beneficio que se haya obtenido debe sopesarse con la enorme pérdida de vidas humanas (antes, durante y después) y la destrucción generalizada causada por personas que no estaban dispuestas a transigir o simplemente a dejarse en paz unas a otras. Ya sea en el caso de los reyes Habsburgo de España y los Países Bajos en general, o entre protestantes y católicos, entre una secta protestante y otra, o entre divisiones dentro de una misma secta, hubo múltiples ocasiones en los más de 100 años de conflicto en las que la paz podría haber sido posible sin la demonización, por parte de todos los implicados, de aquellos que tenían creencias y valores diferentes.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue la guerra de los Ochenta Años?

La guerra de los Ochenta Años (también conocida como la revuelta holandesa, guerra de Independencia de los Países Bajos y guerra religiosa holandesa) fue un conflicto militar entre Países Bajos y España por la independencia holandesa y la libertad de culto.

¿Cuándo ocurrió la guerra de los Ochenta Años?

La guerra de los Ochenta Años ocurrió entre los años 1568-1648 junto a la Tregua de los doce años entre 1609-1621.

¿Quién ganó la guerra de los Ochenta Años?

Las provincias neerlandesas del norte ganaron la independencia y se convirtieron en las Provincias Unidas de los Países Bajos, mientras que las provincias del sur se mantuvieron bajo control español. Generalmente hablando, los neerlandeses ganaron una victoria limitada solo en el norte.

¿Cuáles fueron algunos de los resultados de la guerra de los Ochenta Años?

La guerra de los Ochenta Años tuvo como resultado el establecimiento de las Provincias Unidas, el comienzo de la caída del Imperio español, la fundación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, la cual fomentaría el colonialismo holandés, innovaciones en las tácticas de guerra y el aumento del comercio.

Sobre el traductor

Catalina Lucero
Licenciada en Lengua Inglesa y egresada de Traducción e Interpretación bilingüe. Mis intereses principales son los idiomas, la evolución de la traducción, el arte, el cine y la subtitulación.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, noviembre 20). Guerra de los Ochenta Años. (C. Lucero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20908/guerra-de-los-ochenta-anos/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Guerra de los Ochenta Años." Traducido por Catalina Lucero. World History Encyclopedia, noviembre 20, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20908/guerra-de-los-ochenta-anos/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Guerra de los Ochenta Años." Traducido por Catalina Lucero. World History Encyclopedia, 20 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20908/guerra-de-los-ochenta-anos/.

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