Frigg es una diosa de la fertilidad en la mitología nórdica. Es la esposa de Odín, rey de los dioses, y es la diosa más importante del panteón nórdico. Se cree que se desarrolló, junto con la diosa Freyja, a partir de una deidad de la fertilidad anterior. En inglés, el viernes, Friday, está dedicado a ella (día de Frigga).
Se cree que originalmente era conocida en la mitología germánica como Frija («amada»), que luego se convirtió en Frigg y Freyja en la mitología nórdica (aunque esto ha sido cuestionado). En la obra del siglo VIII d. C. El origen de los lombardos, escrita por Pablo Diácono, se la menciona como Freia, esposa de Odín, quien ayuda a los lombardos a lograr una victoria militar decisiva y da origen a su nombre. También se la conoce como Hiln (aunque a veces se trata de su hija o su mensajera), Frigga, Frea y Fria.
Sus principales atributos son la clarividencia, la inteligencia y la profecía. Era conocida como la diosa del matrimonio y la maternidad. Frigg era la madre de Baldr, dios de la sabiduría y la belleza, y del dios ciego Hodr, a quien el travieso Loki engaña para que mate a su hermano. Contrariamente a lo que afirman algunos escritores, Frigg no es la madre de Thor, hijo de Odín, que es medio hermano de Baldr. La muerte de Baldr (también conocido como Baldur) es una de las pocas historias en las que Frigg aparece de forma destacada, ya que, aunque se la menciona habitualmente como una poderosa diosa que conoce el destino de todos, no aparece en muchas historias, salvo, en ocasiones, como personaje secundario. Sin embargo, era una völva (adivina) y parece que era muy popular en los ritos de adivinación.
La religión nórdica fue la última de las creencias paganas en caer ante el cristianismo, y Frigg, a pesar de su poder y popularidad, fue sustituida por los relatos cristianos junto con todas las demás deidades nórdicas. Sin embargo, en los últimos 50 años ha experimentado un renacimiento del interés gracias a los esfuerzos de los movimientos wiccanos y neopaganos. Muchas personas, especialmente mujeres, se dedican a Frigg como su deidad preferida, tal y como hacían en la Antigüedad.
Alrededor del año 400-700 d. C., cuando las tribus germánicas migraban entre regiones, sus grupos estaban liderados por un jefe y su esposa (a quienes a menudo se les atribuían poderes sobrenaturales para ver el futuro o conocer el destino de las personas), lo que se reflejaba en la veneración del poderoso dios Odr y su esposa, la vidente Frija. Algunos estudiosos creen que la pareja divina de la mitología germánica se convirtió en Odín y Frigg en la mitología nórdica.
Es probable que la diosa fuera concebida inicialmente por los pueblos germánicos y que fuera reimaginada, primero como Freyja por los nórdicos antes de que estos también adoptaran a Frigg.
Su desarrollo y su forma final serían fáciles de seguir si ahí terminara la historia, pero también hay que tener en cuenta a la diosa Freyja, más conocida, que comparte muchos de los mismos atributos. Frigg es miembro de los Aesir, los dioses que viven en Asgard, mientras que Freyja pertenece a los Vanir, las deidades que viven en Vanaheim, pero esa es una de las mayores diferencias. Ambas están asociadas con la fertilidad, pero Frigg se considera más promiscua que Freyja (aunque no parece haber muchas pruebas que lo sugieran) además, goza de un estatus más elevado como esposa de Odín.
También se dice que Frigg vive en su propio reino, Fensalir, cuya ubicación nunca se revela, mientras que Freyja está firmemente asociada tanto con Asgard como con Vanaheim, pero también preside su propio reino en el más allá, Folkvangr («campo del pueblo»), que se dice, es un reflejo del hermoso Vanaheim. Es probable que la diosa fuera concebida inicialmente por los pueblos germánicos y que luego fuera reimaginada, primero como Freyja por los nórdicos antes de que estos también adoptaran a Frigg. Esto explicaría por qué el nombre de Frigg es más conocido fuera de Escandinavia que el de Freyja y por qué Freyja aparece en más historias que Frigg en la mitología nórdica.
Sin embargo, cualquier debate sobre la conexión entre Frigg y Freyja es, en última instancia, especulativo, ya que la religión nórdica se transmitió oralmente durante siglos y las versiones escritas de los relatos que se conservan actualmente se compusieron todas durante la era cristiana. Sin fuentes primarias, no hay forma de saber qué diosa fue la primera ni qué diosas anteriores pudieron haber influido en su desarrollo. También se ha propuesto, basándose en antiguas obras de arte nórdicas, que las dos diosas se desarrollaron al mismo tiempo de forma independiente, aunque esto parece poco probable, ya que sus atributos se reflejan bastante estrechos entre sí.
Apuestas con Odín
Ambas diosas tienen una relación fluida con Odín, caracterizada por el evidente respeto que él les profesa y por su capacidad para engañarlo, a menudo por diversión, aunque a veces con un propósito concreto. En estos relatos, Frigg es descrita como una mujer inteligente capaz de burlar a Odín, dios de la sabiduría, para salirse con la suya, lo que refleja el estatus relativamente alto del que disfrutaban las mujeres en la cultura nórdica.
En la obra del siglo VII Origo Gentis Langobardorum («Origen de la tribu de los lombardos») y en la obra del siglo VIII de Pablo Diácono, basada en ella, Frigg aparece como la diosa que no solo lleva a los lombardos a la victoria, sino que también es responsable de su nombre. En esta historia, los lombardos —entonces una pequeña tribu escandinava conocida como los winnili— recibieron la exigencia de los poderosos vándalos de que se sometieran como vasallos y pagaran tributo o se prepararan para la guerra. Los winnili respondieron que preferían morir como hombres libres antes que vivir como esclavos.
Tanto los vándalos como los winnili pidieron ayuda a Odín para conseguir la victoria. Odín se decantó por los vándalos, mientras que Frigg se puso del lado de los winnili. Para no enfadar a su esposa, Odín respondió que la victoria sería para el bando que viera primero al amanecer del día siguiente, y estaba seguro de que serían los vándalos. La völva Gambara, de los winnili, pidió a Frigg (llamada Freia en la historia) que concediera la victoria a sus hijos en la batalla, y Frigg le dijo a Gambara que regresara a su tribu y que todas las mujeres se soltaran el pelo, se lo colocaran sobre la cara para que pareciera barba y se pusieran junto a sus hombres en el campo, donde Odín las vería primero cuando se levantara por la mañana y mirara hacia el este.
Gambara hizo lo que se le dijo y, a la mañana siguiente, todas las mujeres se alinearon junto a los hombres, con el pelo recogido sobre la cara y trenzado para que pareciera barba. Odín miró por la ventana y le preguntó a Frigg: «¿Quiénes son estos barbudos?», a lo que Frigg respondió que, ya que él les había dado su nombre, también debía darles la victoria. Odín aceptó y los «barbudos» se convirtieron en los lombardos, que derrotaron a los vándalos y conservaron su autonomía.
En la obra del siglo XIII Grímnismál («La balada de Grimnir») de la Edda poética, Frigg también manipula a Odín, esta vez por un supuesto insulto que él le hizo a su hijo adoptivo. En este relato, dos jóvenes hijos de un gran rey, Geirröth y Agnarr, salen a pescar, pero una tormenta los arrastra mar adentro. Son acogidos por un campesino y su esposa, que los crían. El campesino cría a Geirröth, mientras que su esposa se ocupa de Agnarr. Cuando los chicos crecen, la pareja los envía de vuelta a su reino. Al llegar a la orilla, Geirröth empuja el barco de vuelta al mar, diciendo a Agnarr que se las arregle por sí mismo y regresa al palacio, donde descubre que su padre ha muerto y que ahora él es el rey.
Frigg representa la experiencia femenina de la cultura nórdica, en la que las mujeres se reconocían como individuos autónomos.
La escena cambia a Odín y Frigg, que están sentados en la sala del trono de Odín, desde donde pueden ver los Nueve Reinos. Resulta que el campesino y su esposa eran en realidad Odín y Frigg. Odín observa con indiferencia cómo su hijo se ha convertido en un poderoso rey, mientras que el de ella no es más que un don nadie que vive en una cueva con una giganta como compañera. Frigg responde que Geirröth es tan tacaño y poco hospitalario que tortura a sus invitados si cree que hay demasiados aprovechándose de él. Odín la reta a una apuesta, diciendo que irá disfrazado de un viajero llamado Grímnir y que sin duda será bien tratado. Frigg acepta la apuesta y envía a su doncella, Fulla, a advertir a Geirröth de que un mago va a venir a hechizarlo y que lo reconocerá porque ni siquiera los perros más valientes se atreverán a atacarlo.
Odín llega al castillo de Geirröth y, tal y como se había predicho, los perros ni siquiera le ladran, por lo que hace que arresten al hombre. El viajero solo dice su nombre y nada más, por lo que Geirröth lo ata y lo coloca entre dos fuegos durante ocho noches. En la novena noche, el hijo de Geirröth, Agnarr, compadeciéndose del desconocido, le lleva un cuerno de cerveza. Grímnir le da las gracias diciéndole que su padre pronto morirá y que él, Agnarr, será el rey de los godos. Grímnir se revela entonces como Odín, y Geirröth, apresurándose a cortar las ataduras y liberar a su invitado, resbala y cae sobre su espada, matándose.
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Infidelidad y manipulación
Aunque Geirröth nunca había sido poco hospitalario antes de esto, Frigg «demuestra» que lo fue y así gana la apuesta. Esta no es la única vez que Frigg engaña deliberadamente a Odín para salirse con la suya. En el libro I de la obra del siglo XII Gesta Danorum («Hazañas de los daneses») de Saxo Grammaticus, Odín se va de viaje y Frigg, que quiere el oro que adorna su estatua, se acuesta con un esclavo a cambio de su ayuda para derribar la figura de Odín y traerle su oro. Ella le oculta esto a Odín, pero él descubre que ella está detrás del vandalismo y el robo y se impone el exilio, avergonzado de tener una esposa así.
En la Saga de los Ynglingos del siglo XIII, Odín vuelve a ausentarse de casa para emprender nuevos viajes y sus hermanos Vili y Vé se quedan al mando en su lugar. Finalmente, creyendo que Odín está muerto o que simplemente nunca va a regresar, dividen sus posesiones y se turnan para acostarse con Frigg. Ella le oculta esta información a Odín tras su regreso, pero él descubre esta infidelidad. Loki alude a ambos en el poema Lokasenna(«Las burlas de Loki») de la Edda poética cuando insulta a Frigg revelando públicamente que se acostó con los dos hermanos de Odín. Freyja defiende a Frigg en el Lokasenna, quien le dice que tenga cuidado con cómo trata a la reina, porque ella conoce el destino de todos los seres y es más poderosa de lo que parece. En estas historias, ella parece ser tal y como la describe Freyja, pero en el relato de la muerte de Baldr, todo su poder y sus habilidades manipuladoras le fallan.
Muerte de Baldr
En el texto del siglo XIII, la Edda prosaica, especificamente en la sección 49 del Gylfaginning, Frigg se ve atormentada por sueños en los que una tragedia —que ella no puede ver— se lleva a su hijo Baldr. Al mismo tiempo, el propio Baldr ha tenido sueños similares. Como Frigg conoce el destino de todos, pero no puede ver lo que le espera a Baldr, se angustia, por lo que Odín viaja al reino de Hel, resucita el espíritu de una bruja y le pregunta. La bruja solo responde que Hel se ha preparado para la llegada de Baldr. Entonces, Frigg recorre los nueve reinos de la cosmología nórdica y obtiene de todos los seres animados e inanimados la promesa de que no harán daño a su hijo. Después, los dioses de Asgard se dedican a lanzar objetos a Baldr que, debido a su promesa a Frigg, rebotan inofensivamente sobre el dios.
Loki, al ver esto, se transforma en mujer y va a visitar a Frigg en su trono en Fensalir. Ella le pregunta al visitante qué están haciendo los dioses en Asgard y le dicen que están jugando a su deporte habitual de lanzar cosas a Baldr, y es cuando el visitante le pregunta si es cierto que todas las cosas hicieron el juramento de no dañar nunca al más guapo y amable de los dioses. Frigg, sin sospechar nada, le dice a la mujer que nunca le exigió un juramento a la joven planta del muérdago porque era muy pequeña e inofensiva.
Loki se marcha y encuentra el muérdago al oeste de Valhalla. Lo convierte en un pequeño proyectil, regresa a Asgard y se lo entrega al dios ciego Hodr (Höðr), que se sentía mal por no poder participar en el juego. Loki le asegura que guiará la puntería de Hodr, y este lanza el muérdago, que atraviesa el pecho de Baldr y lo mata. Todos los dioses se horrorizan y comienzan a llorar cuando Frigg llega y encuentra a su hijo muerto. Ella pide un voluntario para viajar al reino del más allá de Hel y pedir el regreso del alma de Baldr, y luego prepara un gran funeral para él. En esta ceremonia, la esposa de Baldr, Nanna, la diosa de la luna, se suicida por el dolor.
Hermóðr, mencionado como hermano de Baldr pero no como hijo de Frigg, se ofrece voluntario para el viaje a Hel, ya que es el dios mensajero y está acostumbrado a los viajes difíciles. Llega al reino oscuro bajo la brumosa tierra de Niflheim y le pide a la diosa Hel que devuelva a Baldr y Nanna. Hel acepta con una condición: todas las cosas, vivas y muertas, deben llorar por Baldr. Los espíritus de Baldr y Nanna le dan a Hermóðr regalos para Odín, Frigg y Fulla, y él parte en su misión de hacer que todas las cosas lloren a Baldr con sus lágrimas. Casi lo consigue, pero cuando se encuentra con una giganta llamada Thokk, que vive en una cueva oscura, ella se niega, señalando que los muertos deben permanecer con los muertos. Thokk es en realidad Loki en otra de sus formas, pero como ella no llora, Baldr y Nanna permanecen en Hel y Frigg se queda llorando a su hijo por el resto de su vida.
Conclusión
En las historias sobre sus apuestas con Odín, sus infidelidades y sus intentos por salvar a su hijo, así como en sus poderes de adivinación, Frigg representa la experiencia femenina de la cultura nórdica, en la que las mujeres se reconocían como individuos autónomos capaces de realizar muchos —si no todos— los mismos comportamientos que los hombres. Frigg nunca se representa como secundaria a Odín ni a ninguna de las otras deidades del panteón, y, de hecho, tampoco lo son Freyja ni las otras diosas. Incluso una deidad menor como Fulla se sugiere como un personaje completamente realizado, con sus propios deseos y necesidades.
Aunque, como diosa de la fertilidad, la principal responsabilidad de Frigg era concertar matrimonios, casi nunca se hace referencia a ella realizando esta actividad. Las historias en las que aparece siempre la muestran como la compañera de Odín e intelectual igual a él —o superior— o como una madre devota que cuida de sus hijos. A menudo se hace referencia a sus poderes de clarividencia, pero estos le fallan cuando más los necesita, lo que ejemplifica la futilidad incluso de las mejores madres al intentar proteger a sus hijos de los peligros del mundo. Además, es una de las pocas deidades que sobrevive al Ragnarök, el crepúsculo de los dioses, que destruye los Nueve Reinos y durante el cual Odín es asesinado por el lobo Fenrir, por lo que ejemplifica tanto a la viuda afligida como a la madre en duelo, un papel con el que muchas mujeres de la época vikinga se habrían identificado fácilmente.
En todas sus historias, Frigg es una mujer completamente independiente –que incluso parece vivir separada de su marido en su propia tierra, con su propio palacio– y su popularidad se deriva, sin duda, al menos en parte, de este aspecto de su personalidad. Aunque la religión nórdica enfatizaba la inevitabilidad del destino en la vida de una persona, lo que uno hacía entre el nacimiento y la muerte dependía del individuo, y tanto en los hombres como en las mujeres se valoraba mucho la fuerza de voluntad y el espíritu independiente.
Frigg nunca tuvo un templo (o al menos nunca se ha descubierto ninguno), pero parece haber sido honrada por las völva mortales de cualquier pueblo como su inspiración y fuente de poder para adivinar el futuro. A lo largo de la era vikinga, alrededor del 790 al 1100, Frigg mantuvo su lugar como una de las deidades nórdicas más queridas. Pero, tras la conquista normanda de Inglaterra en 1066 y el triunfo del cristianismo sobre las creencias nórdicas, comenzó a desvanecerse, y su culto fue sustituido por la figura de la Virgen María, fiel sierva del Dios cristiano, y la independiente Frigg cayó en el olvido hasta su reciente resurgimiento por parte de los movimientos neopaganos y wiccanos.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 27 agosto 2021. El titular de los derechos de autor ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Tenga en cuenta que el contenido vinculado desde esta página puede tener términos de licencia diferentes.