Flavio Estilicón (365-408 d.C.) fue un comandante del Ejército romano que ascendió de rango bajo el reinado del emperador Teodosio I (que reinó de 378-395 d.C.) y finalmente se convirtió en regente de su hijo Honorio (que reinó de 395-423 d.C.). Estilicón luchó con distinción en muchas campañas militares, desde Ilírico hasta Britania, pero su adversario más famoso fue Alarico, rey de los visigodos (que reinó de 394-410 d.C.), a quien Estilicón no logró derrotar y cuyo saqueo de Roma en 410 d.C. provocaría la caída del Imperio romano de Occidente.
Primeros años
Estilicón nació en el año 365 d.C. de madre romana y padre vándalo. Aunque se sabe poco de sus primeros años de vida, al igual que su padre, oficial del Ejército romano, eligió la carrera militar. Fue ascendiendo de rango rápidamente y sirvió con distinción bajo el emperador Teodosio I. En el año 383 d.C. lo enviaron como emisario a la corte del rey persa Sapor III (que reinó de 383-388 d.C.) para negociar un acuerdo de paz. Más tarde, comandaría las tropas domésticas del emperador y, en el año 393 d.C., fue ascendido a jefe del ejército en el oeste (comes et magister utriusque militae praesentalis), cargo que ocuparía durante el resto de su vida.
En la batalla del Frígido, que terminó con la victoria de Teodosio y la decapitación de Eugenio, Estilicón luchó junto a su futuro enemigo Alarico.
Un año más tarde, en el año 394 d.C., estalló la guerra entre Teodosio y el usurpador en el oeste, el emperador Eugenio (392-394 d.C.). En la batalla del Frígido, que terminó con la victoria de Teodosio y la decapitación de Eugenio, Estilicón luchó junto a su futuro enemigo Alarico, el visigodo. Al igual que Estilicón, Alarico se distinguió en la batalla; sin embargo, a él le pareció que su lealtad y valentía no habían sido reconocidas ni apreciadas. Era solo cuestión de tiempo que él y Estilicón se volvieran a encontrar, pero en bandos opuestos del campo de batalla.
Sin embargo, en el año 395 d.C., su carrera tomó un rumbo completamente diferente. Estilicón ya se había integrado en la familia real al casarse con la prima de Honorio, Serena, y según su propio relato, dado que no hubo más testigos, el emperador, en su lecho de muerte, lo nombró tutor de sus dos hijos: Honorio (que reinó de 395-423 d.C.) y Arcadio (que reinó de 395-408 d.C.).
Teodosio fue el último emperador que reinaría sobre un imperio unido. Según los deseos del emperador, Arcadio, que entonces tenía 18 años, reinaría en el este con Constantinopla como capital, mientras que Honorio gobernaría en el oeste; sin embargo, como solo tenía diez años (o doce, según algunas fuentes), necesitaba un regente. Tras la batalla del Frígido, Estilicón siguió controlando los ejércitos romanos tanto en el este como en el oeste, y uno de sus objetivos a largo plazo era reunificar las dos mitades del imperio bajo su control. Sin embargo, el prefecto pretoriano Flavio Rufino cuestionó su pretensión de ser el tutor de Arcadio; este no solo resentía la presencia de Estilicón en Grecia, sino que además ambos hombres discrepaban sobre el trato que había que darles a los bárbaros que vivían allí.
Dos décadas antes, amenazados por los hunos, los godos habían solicitado el permiso de Roma para cruzar el Danubio y establecerse en la seguridad del territorio romano. Roma, creyendo que su presencia reforzaría la defensa de la zona, había aceptado. Desgraciadamente para los godos, les impusieron exigencias irrazonables a estos nuevos colonos, que sufrieron a manos de comandantes deshonestos y se enfrentaron al hambre debido a las provisiones insuficientes y a una prolongada hambruna. La tensión culminó en la batalla de Adrianópolis en el año 378 d.C. y finalmente condujo a un nuevo tratado entre los godos y los romanos en el año 382 d.C., que les permitía establecerse de forma segura en los Balcanes, pero como aliados, no como ciudadanos. Sin embargo, el tratado les obligaba a servir en el Ejército romano, cosa que les molestaba. Aunque los godos eran cristianos, muchos en Roma estaban descontentos con el tratado y seguían considerando a los godos como meros bárbaros.
Estilicón siempre creyó que Ilírico, rico en mano de obra en potencia, debería haber formado parte de Occidente.
No obstante, su nuevo rey, Alarico, y sus compañeros visigodos lucharon valientemente junto a los romanos en el Frígido, pero se sintieron traicionados cuando no se cumplieron las promesas. Aunque seguía siendo leal a Roma, Alarico creía que habían sacrificado a los visigodos innecesariamente y se dio cuenta de que no tenía más remedio que actuar, obligando a Roma a cumplir sus promesas. A medida que la animosidad entre el este y el oeste se intensificaba, fue moviendo su ejército hacia el este, saqueando ciudades hacia el sur hasta llegar a Grecia. Rufino decía que Alarico actuaba siguiendo las instrucciones de Estilicón. Y con razón, ya que Estilicón siempre creyó que Ilírico, rico en mano de obra en potencia, debería haber formado parte del oeste. De avecinarse una batalla, consideraba que esa zona sería el premio.
Aprovechando la oportunidad de anexionar la zona, desplazó su ejército hacia el este para enfrentarse a Alarico. Desgraciadamente, no se enfrentaría a él en batalla como había planeado. Obedeciendo las instrucciones del joven emperador Arcadio, supuestamente siguiendo las órdenes de Rufino, Estilicón se retiró a Italia y ordenó a las tropas orientales que regresaran a Constantinopla. Las tropas de regreso, bajo el mando del general godo Gainas, asesinaron a Rufino durante una revista militar en el año 395 d.C.; hay quienes dicen que Estilicón estuvo detrás del asesinato.
Campañas militares
En el año 401 d.C., mientras Estilicón y sus tropas estaban ocupadas en la frontera norte, Alarico y su ejército invadieron Italia y amenazaron Milán, donde vivían el joven Honorio y su esposa. El emperador se vio obligado a huir a Asti, en el noroeste de Italia. Estilicón trajo su ejército desde la frontera del Rin y Gran Bretaña para proteger Italia, dejando el norte prácticamente desprotegido. Se enfrentó a los godos en la batalla de Pollentia, en el norte de Italia, capturando a la esposa de Alarico y obligándolo a retirarse. Alarico marchó hacia Etruria, en el centro de Italia, pero las negociaciones llevaron a su retirada completa de Italia. Sin embargo, Alarico no permanecería lejos por mucho tiempo y regresó en el año 402 d.C. para atacar Verona, en el noreste de Italia. Alarico exigió grano y la ciudadanía para su pueblo, así como un nombramiento para sí mismo como magister militum en el Ejército romano. Al negarse a satisfacer sus demandas, ambos se enfrentaron en batalla y Alarico se vio obligado a retirarse de nuevo, estableciéndose en Ilírico. Temiendo una posible invasión, en el año 404 d.C. Honorio trasladó la capital de Milán a Rávena, una ciudad más cercana al mar y protegida por marismas.
El conflicto intermitente con Alarico no era el único problema al que se enfrentaba Estilicón. En los años siguientes, el imperio se vio asediado por una serie de invasiones procedentes del norte. En el año 405 d.C., Italia se vio amenazada por una tribu de ostrogodos germánicos liderada por Radagaiso. Un ejército estimado entre 10.000 y 20.000 hombres expulsó a la población romana de la frontera. Estilicón respondió inmediatamente aliándose con el rey Uldin de los hunos y obligó a los ostrogodos a retirarse, y tras cortarles los suministros, los derrotó en Florentia. Vendieron parte del ejército invasor como esclavos, mientras que otros se incorporaron al Ejército romano. Radagaiso fue capturado y ejecutado en agosto de 406 d.C.
Surgieron más problemas cuando Constantino, un ambicioso soldado romano, creyó que la Britania romana no estaba recibiendo la protección adecuada y tomó el control de la isla, cruzó a la Galia y España, y estableció una base en Arlés. Aunque se envió un ejército bajo el mando del comandante gótico Sarus para oponerse a Constantino, el ataque romano fracasó y Sarus se vio obligado a retirarse a Italia. Como muchos de los soldados romanos desertaron para unirse a él, el autoproclamado emperador, finalmente reconocido como tal por Honorio, reinaría como coemperador hasta su muerte en el año 411 d.C. Mientras Estilicón estaba ocupado con Radagaiso, los vándalos, alamanes, alanos y burgundios cruzaron el Rin helado, y el ejército romano se vio obligado a retirarse de nuevo para evitar una posible invasión de Italia. Con la falta de protección en el norte de la Galia, la presencia de Constantino y la invasión de las tribus germánicas, el imperio occidental se estaba derrumbando.
Caída
Mientras tanto, Estilicón volvió a plantearse su sueño de anexionar Ilírico. Su primera medida fue cerrar los puertos de Italia a todos los barcos orientales. Recurrió a su antiguo enemigo Alarico en busca de ayuda. Según el historiador David Potter en su obra The Emperors of Rome (Los emperadores de Roma), Estilicón siempre había creído que Alarico le resultaba más útil vivo que muerto. Le ordenó que mantuviera Epiro, en el noroeste de Grecia, mientras él planeaba cruzar el mar Adriático para entrar en Grecia, pero tuvo que abandonar sus planes cuando le llegaron rumores de que Alarico había muerto. Junto con la noticia de la revuelta de Constantino en la Galia, Estilicón no tenía otra alternativa. Alarico, enfadado y muy vivo, siguió esperando en Epiro, marchó sobre Noricum, una provincia al norte de Italia, y exigió una compensación de 4.000 libras de oro por las molestias causadas. Sorprendentemente, Estilicón consiguió convencer al Senado romano para que pagara lo exigido. Con un Alarico descontento en ascenso y Constantino sitiando la Galia, el destino de Estilicón estaba sellado.
Tras la muerte de la esposa de Honorio, María, la hija de Estilicón con la que se había casado en el año 398 d.C. y a quien detestaba, se casó con la segunda hija de Estilicón, Termancia, en el año 408 d.C. Arcadio se murió ese mismo año y, aunque circularon rumores de que Estilicón planeaba ir a Constantinopla y poner a su hijo Euquerio en el trono oriental, el sustituto de Arcadio sería su hijo de siete años, Teodosio II (que reinó de 408-450 d.C.). Mientras tanto, el ejército oriental estaba en completo desorden. Las tropas romanas se amotinaron y mataron a varios de los generales de Estilicón. Al darse cuenta de que su destino estaba sellado, Estilicón fue a Rávena para rendirse antes el emperador y fue arrestado de inmediato. Fue decapitado el 22 de agosto del 408 d.C. La ejecución de su hijo se produjo poco despúes, al igual que la de muchos de los comandantes de Estilicón, en su mayoría germánicos.
Algunos historiadores señalan la ambición de Estilicón y le culpan en parte de la caída del Imperio Romano de Occidente. No logró derrotar a Alarico e incluso se alió con él. También lo criticaron por llenar el ejército de no romanos, en particular de restos de los invasores germánicos, algo que enfureció a muchos de los antiguos comandantes romanos. Este cambio en el poder político y económico dejó a Roma débil y vulnerable. Alarico, frustrado, llevaría a su ejército a las puertas de Roma y, en el año 410 d.C., dejó a la ciudad débil y destrozada.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Donald ha enseñado Historia de la Antigüedad, de la Edad Media y de los Estados Unidos en el Lincoln College (Normal, Illinois) y, desde que estudió a Alejandro Magno, siempre ha sido y será un estudiante de historia. Le encanta transmitir conocimientos a sus alumnos.
Escrito por Donald L. Wasson, publicado el 22 enero 2021. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.