Juan de Baliol gobernó como rey de Escocia de 1292 a 1296. Contó con el apoyo de Eduardo I de Inglaterra (que reinó entre 1272 y 1307) durante la competencia para encontrar al sucesor de Alejandro III de Escocia (que reinó entre 1249 y 1286), quien no tenía herederos, un proceso conocido como la Gran Causa. El reinado de Juan llegó a su fin rápidamente en 1296, cuando Eduardo I decidió conquistar Escocia. El rey escocés fue despojado públicamente de su título e insignia reales; de ahí que lo apodaran Toom Tabard («Abrigo vacío»). Cuando los escoceses se defendieron contra la opresión inglesa, eligieron a un nuevo rey: Roberto de Bruce (que reinó entre 1306 y 1329). Mientras tanto, Juan fue confinado en la Torre de Londres y luego exiliado a Francia, donde murió en su finca familiar en Picardy en 1313 o 1315.
Juventud y familia
Juan II de Baliol nació hacia 1249 y lo educaron en Durham. Era un caballero normando-escocés acaudalado que descendía del conde David, el hermano menor de Guillermo I de Escocia (que reinó entre 1165 y 1214). Juan era el tercer hijo de Juan I de Baliol y así, tras la muerte de su padre y las muertes prematuras de sus dos hermanos mayores, se convirtió en el señor del castillo de Barnard. También se convirtió en lord de Galloway a través de su madre, Dervorguilla (nieta del conde David). Además, heredó las propiedades de los de Baliol en la zona de Picardy, en el norte de Francia. En consecuencia, Juan era un lord extremadamente rico y poderoso, pese a que no había esperado heredar todos estos títulos dado que era el tercer hijo y, así, ya se había preparado para una vida en la iglesia. Juan se casó con Isabel (nacida hacia 1253), la hija de Juan de Warenne, conde de Surrey, en 1281. Su hijo mayor Eduardo (nacido hacia 1283) gobernaría partes de Escocia entre septiembre y diciembre de 1332 y de 1333 a 1336 como el títere de Eduardo III de Inglaterra (1327-1377).
El padre de Juan de Baliol fue el tutor de Alejandro III de Escocia.
El fin de la dinastía Canmore
En 1249, Alejandro III de Escocia heredó el trono de su padre Alejandro II de Escocia (que reinó entre 1214 y 1249). Como solo tenía 8 años, un consejo se hizo cargo de gobernar su reino, que incluía a dos hombres nombrados por Enrique III de Inglaterra (que reinó entre 1216 y 1272), cuya hermana Juana (fallecida en 1238) había sido la primera esposa de Alejandro II, pero no la madre de Alejandro III, la cual era Marie de Coucy. Estos dos hombres eran sir Roberto de Ros y el padre de Juan de Baliol, quienes serían los tutores del joven rey. En este período, la política escocesa estaba dominada por dos familias poderosas, los Comyn y los Durward, quienes lucharían por el poder hasta que Alejandro tomara el control total de su reino en 1259. Enrique III, que consideraba al rey escocés su vasallo, siguió siendo otro actor en el drama.
El vínculo con Inglaterra se había reforzado cuando Alejandro III se casó con Margarita (nacida en 1240), la hija mayor de Enrique III, en 1251. La pareja tuvo tres hijos antes del fallecimiento de Margarita en 1275. Desafortunadamente, ambos hijos varones de Alejandro murieron, por lo que solo quedó su hija Margarita (nacida en 1261) como heredera. Alejandro se volvió a casar, pero antes de poder engendrar un heredero masculino, murió en un accidente de equitación en 1286. Mientras tanto, la hija del rey, Margarita, se había casado con el rey Eric II Magnusson de Noruega (que reinó de 1280 a 1299), pero murió en 1283. La pareja tuvo una hija, otra Margarita (nacida en 1283), a menudo llamada la «Doncella de Noruega», quien, como era la nieta de Alejandro III, estaba ahora en la línea de sucesión para convertirse en la reina de Escocia. El nuevo rey inglés, Eduardo I de Inglaterra, incluso arregló el casamiento de Margarita con su hijo Eduardo de Caernarfon (el futuro Eduardo II de Inglaterra). Sin embargo, otro menor en el trono era una fórmula para fracasar y, sobre todo, una oportunidad para que los ingleses siguieran interfiriendo en los asuntos escoceses. Las cosas empeoraron aún más cuando la bebé Margarita murió en el viaje a Escocia en septiembre de 1290. La línea de reyes Canmore, que había empezado con Malcolm III de Escocia (que reinó entre 1058 y 1093), se había extinguido. Encontrar al sucesor indicado de Alejandro III pasó a ser conocido como la Gran Causa.
Había dos candidatos principales para ser el nuevo rey de Escocia: Juan de Baliol y Roberto de Bruce (nacido en 1210 y abuelo de su tocayo más famoso). Otros candidatos al trono (y, sorprendentemente, había al menos 11 de ellos) incluían a varios otros nobles escoceses, un conde holandés y el rey de Noruega. En consecuencia, se estableció un consejo para considerar las declaraciones de cada candidato, y se invitó a Eduardo I de Inglaterra a ser el mediador imparcial. Sin embargo, el rey inglés, lejos de querer ser imparcial, insistió en que los candidatos primero debían reconocer su reclamo a la señoría de Escocia. Nueve de los aspirantes al trono accedieron, y se arregló una gran corte en Berwick en agosto de 1291 para decidir por fin el destino de Escocia.
El 17 de noviembre de 1292, Eduardo eligió a de Baliol. La razón oficial fue que este era el descendiente más cercano de David I. La razón más práctica fue que era el más anglicanizado de los dos candidatos principales y el más débil, lo que significaba que se lo podía manipular más fácilmente. De Baliol le juró lealtad a Eduardo y, diez días después, el 30 de noviembre de 1292, fue investido como rey de Escocia en la abadía de Scone. El 26 de diciembre, el nuevo rey le rindió homenaje formalmente a Eduardo ante 23 lores escoceses. Eduardo le advirtió a Juan que gobernara con justicia o enfrentara la intervención directa en su reino. Al menos Juan contaba con el apoyo de los poderosos Comyn, pero, al mismo tiempo, los de Bruce y sus partidarios seguían presentes y, como continuaban creyendo en su derecho a gobernar, apenas se podía describir a Escocia como un reino unificado.
Era evidente que Eduardo I gobernaba realmente Escocia, y la rebelión estaba en el aire.
Al final, los propios escoceses se cansaron de las respuestas ineficaces de de Baliol al dominio de Eduardo. En 1294, Eduardo I obligó a Juan a brindarles dinero y tropas a los ejércitos ingleses que luchaban en Francia, y estos impuestos fueron muy impopulares. Otro motivo más de discordia fue la insistencia de Eduardo de que las apelaciones de los casos judiciales escoceses se celebraran en Westminster. Juan incluso se vio obligado a visitar Westminster en persona para explicar algunas de sus decisiones como rey. Ahora era evidente que Eduardo I gobernaba realmente Escocia, y la rebelión estaba en el aire. A fines de 1295, un consejo de regencia formado por 12 nobles descontentos estableció un nuevo gobierno, tal vez totalmente independiente de Juan. Este consejo, y por lo tanto Escocia, se alió formalmente con Felipe IV de Francia (que reinó de 1285 a 1314) en febrero de 1296, el primer paso en lo que se conoció como la «Alianza antigua». El rey Juan, a quien no le quedaban muchas opciones en el asunto y además era un terrateniente en Francia, renunció a su lealtad a Eduardo I en abril de 1296. Los de Bruce no apoyaron esta rebelión contra el dominio de Eduardo I.
El rey inglés respondió enérgicamente a la desobediencia escocesa formando un nuevo ejército de 25.000 a 30.000 hombres que lideró en persona a Berwick, ciudad que fue tomada el 30 de marzo de 1296, y muchos hombres, mujeres y niños fueron masacrados. Eduardo, ahora apodado «el martillo de los escoceses», quería una conquista completa y, para junio, había avanzado mucho en pos de este objetivo. Todos los castillos escoceses principales fueron capturados, y de Baliol perdió la batalla de Dunbar el 27 de abril de 1296. El rey escocés huyó a Angus, pero se rindió el 2 de julio.
En una ceremonia pública el 8 de julio, le confiscaron la corona y le quitaron las insignias reales de sus vestiduras. Como consecuencia de este acontecimiento, el ahora exmonarca recibió el vergonzoso apodo de Toom Tabard o «Abrigo vacío». Luego, de Baliol y su hijo Eduardo se vieron obligados a pasar los próximos tres años en la Torre de Londres. Gracias a la intervención del papa, finalmente Juan fue liberado bajo la supervisión papal en Avignon, y luego le permitieron retirarse a su finca familiar en Francia. En su lugar, se nombró a tres barones ingleses para que reinaran Escocia; Eduardo incluso robó las insignias escocesas y la Piedra de Scone (también conocida como la Piedra del Destino), que era un símbolo de la monarquía escocesa, y la reubicó en la abadía de Westminster, bajo la silla de coronación. Para Eduardo, Escocia era ahora una provincia de Inglaterra.
Alejandro III había gobernado con cierto éxito y expandido Escocia a su mayor extensión territorial en el período medieval hasta la fecha, además de supervisar una época de estabilidad y prosperidad relativas. Así, Juan tenía muchas expectativas que cumplir si quería igualar lo que a menudo se ha denominado la «Era de Oro» de la historia escocesa. Juan reforzó la función del Parlamento escocés en el Gobierno y creó tres nuevos sheriffdoms (distritos del sheriff) en las tierras altas (Kintyre, Lorn y Skye). La evidencia del comercio se observa en 1293, cuando Juan otorgó un salvoconducto a los comerciantes de Amiens, donde los de Baliol tenían propiedades extensas. Uno de los productos más lucrativos que estos comerciantes traían era tinte de añil, con su característico color azul. Sin embargo, en realidad el reinado de Juan fue demasiado breve e inestable como para tener un impacto duradero.
A pesar del esfuerzo de Eduardo I, Escocia nunca estuvo exactamente sometida y se produjeron más rebeliones, en particular la revuelta liderada por William Wallace (hacia 1270-1305) y sir Andrew Moray de Bothwell. Los rebeldes obtuvieron una victoria famosa en septiembre de 1297 en la batalla del Puente de Stirling; sin embargo, Eduardo lideró a su ejército en persona y ganó otro enfrentamiento en julio de 1298 en la batalla de Falkirk, donde murieron 20.000 escoceses. En 1301 y 1303, Eduardo envió más ejércitos y recuperó el castillo de Stirling. En 1305, Wallace fue finalmente capturado en Glasgow y luego ejecutado como traidor en Londres. Aun así, en febrero de 1306, los escoceses siguieron apoyando a su nuevo representante, Roberto de Bruce (nacido en 1274), nieto del rival al trono de Juan de Baliol en 1292. Roberto denunció a Juan de Baliol como títere de Eduardo I y se autoproclamó rey; luego gobernaría Escocia hasta 1329. Juan, mientras tanto, continuó llamándose «rey de los escoceses» mientras residía en el castillo de su familia en Picardy, un delirio que llevaría consigo a la tumba, cuando murió ya sea en abril de 1313 o en los primeros días de 1315.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 15 diciembre 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.