Ricardo II de Inglaterra reinó de 1377 a 1399. Como era hijo del difunto Eduardo el Príncipe Negro (1330-1376), sucedió a su abuelo Eduardo III de Inglaterra (que reinó entre 1327 y 1377), pero, como solo tenía 10 años, inicialmente tuvo que cogobernar junto a sus barones más poderosos. La Revuelta de los campesinos de junio de 1381 fue sofocada con éxito, pero una campaña fallida en Escocia, un favoritismo erróneo en la corte y la ambición de ciertos nobles rivales conspiraron todos para limitar el poder de un rey que, imprudentemente, se consideraba elegido por Dios para gobernar como él quisiera. En agosto de 1399, Ricardo fue encarcelado y, en febrero del año siguiente, fue asesinado y sucedido por su primo y rival Enrique Bolingbroke, duque de Lancaster, quien se convirtió así en Enrique IV de Inglaterra (que reinó entre 1399 y 1413).
Familia y sucesión
Eduardo de Woodstock, mejor conocido como el Príncipe Negro por su armadura distintiva o su reputación marcial, era el hijo mayor de Eduardo III de Inglaterra. Aunque lo nombraron príncipe de Gales en 1343 y fue uno de los más grandes caballeros medievales, no llegaría a ser rey. El Príncipe Negro murió, probablemente de disentería, el 8 de junio de 1376, por lo que el Parlamento eligió como su heredero oficial al único de sus hijos que había sobrevivido, Ricardo de Burdeos (nacido el 6 de enero de 1367). La madre del futuro joven rey era Juana, condesa de Kent (1328-1385), y había tenido un hermano, Eduardo, que había muerto en 1371. Ricardo fue elegido en lugar de otro de los hijos de Eduardo III, Juan de Gante (1340-1399), duque de Lancaster, en gran parte porque este había apoyado a varios funcionarios y nobles identificados por el Parlamento como culpables de corrupción y desgobierno. Así, cuando Eduardo III murió el 21 de junio de 1377, Ricardo se convirtió en rey.
La llamada Revuelta de los campesinos de junio de 1381 fue el levantamiento popular más infame de la Edad Media.
Ricardo fue coronado el 16 de julio de 1377 en la abadía de Westminster, pero tenía apenas 10 años, por lo que su atribulado reino quedó a cargo de un consejo rotativo de nobles.La guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia (1337-1453) había empezado notablemente bien para Inglaterra, con grandes victorias en Crécy (1346) y Poitiers (1356), pero, para 1375, Carlos V de Francia, también conocido como Carlos el Sabio (que reinó entre 1364 y 1380), se había asegurado de que las únicas tierras que quedaran en Francia pertenecientes a la Corona inglesa fueran Calais y una parte de Gascuña. La guerra contra Francia y su aliada Escocia también había tenido un alto costo financiero en el reino, con una ronda incesante de impuestos para el pueblo, una situación que solo empeoró con la llegada de la peste negra en 1348, que causó muertes y ruina económica. El hecho de no haber tomado la iniciativa militar contra Francia, los altos impuestos y una interrupción económica duradera se volverían en contra de Ricardo más adelante.
La llamada Revuelta de los campesinos de junio de 1381 fue el levantamiento popular más infame de la Edad Media. El problema comenzó cuando un grupo de propietarios rurales de Kent y Essex, hartos del problema causado por la peste negra y sobre todo de los impuestos interminables que, desde 1377, incluían un impuesto al sufragio de tres monedas de cuatro peniques (un chelín) para todo el mundo, independientemente de sus recursos, marcharon a protestar a Londres. La turba, estimada en varios miles, causó estragos en el camino mientras saqueaban y asesinaban. Cuando llegaron a Londres, incendiaron el palacio de Saboya del duque de Lancaster y asesinaron a quienes quisieron, incluido el canciller y arzobispo Simón de Sudbury, a quien decapitaron en Tower Hill. Entre las demandas de la turba estaban la abolición de la servidumbre, la derogación de las leyes que limitaban los aumentos salariales introducidos después de la peste negra, una mayor participación de los campesinos en el gobierno local y la redistribución de la riqueza de la Iglesia (esta última era una idea defendida por el teólogo John Wycliffe, hacia 1325-1384).
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El rey Ricardo, aunque solo tenía 14 años, tuvo el valor de reunirse con los manifestantes el 15 de junio en Smithfield, a las afueras de Londres, y los convenció de retirarse. Esto fue una gran hazaña, si se tiene en cuenta que William Walworth, el alcalde de Londres, mató a Wat Tyler, uno de los líderes rebeldes, en medio de la confusión, tal vez porque pensó que Tyler estaba por atacar al rey. Sin embargo, Ricardo dio un paso al frente y declaró audazmente:
Señores, ¿matarían a su rey? Soy su legítimo capitán y seré su líder. Que me sigan todos los que me aman.
(Citado en Jones, N., 75)
Luego utilizó la famosa táctica de hacer un montón de promesas extravagantes que no tenía intención de cumplir, pero fue suficiente para evitar más disturbios, y la turba se disolvió. Ricardo, en un acto totalmente despiadado, se aseguró de que ahorcaran a unos 150 rebeldes. Hubo otras rebeliones menores a partir de entonces, pero estas se aplastaron sin piedad y sus cabecillas fueron ejecutados como traidores.
Es posible que Ricardo II se haya ganado elogios por aplastar con éxito la Revuelta de los campesinos, pero cualquier esperanza de que Inglaterra hubiera encontrado un rey bueno, verdadero y justo pronto se desvaneció. El joven monarca era voluntarioso y exaltado, y resultó bastante confiado en su derecho divino a gobernar, lo que lo hacía intolerante a cualquier punto de vista que discrepara con el suyo. Ignoraba a sus barones, el Parlamento y los plebeyos por igual, y prefería pasar su tiempo mayormente con sus favoritos, como Robert de Vere, conde de Oxford y su círculo de aduladores.
El «Parlamento despiadado» de 1388, en esencia, establecía a los Lores apelantes como los gobernantes de Inglaterra.
A menudo se esperaba que los reyes medievales realizaran grandes hazañas en el campo de batalla, pero la única campaña de Ricardo en Escocia, en 1385, fue un fiasco, ya que no hubo ningún contacto con el enemigo. En 1388, uno de los grandes caballeros medievales, sir Henry Percy «el Temerario» (1364-1403) lideró un ejército contra los escoceses, pero fue derrotado en la batalla de Otterburn. Sir Henry incluso sufrió la vergüenza de ser capturado y que pidieran un rescate por él, que el rey Ricardo y el Parlamento pagaron.
Ricardo tuvo que lidiar con una crisis mucho mayor en casa cuando, en 1386, convirtió al impopular de Vere en el duque de Irlanda, y parecía que Francia se preparaba para invadir Inglaterra. En diciembre de 1387, los barones insatisfechos derrotaron a de Vere y a sus seguidores en la batalla del puente de Radcot, cerca de Oxford. Liderados por figuras tan importantes como Thomas Woodstock, duque de Gloucester (el tío del rey), y Enrique Bolingbroke (nacido hacia 1366, primo del rey e hijo de Juan de Gante), cinco barones formaron un consejo conocido como los Lores apelantes a fin de manejar mejor al rey, todavía considerado menor de edad en ese entonces. Este consejo convocó un Parlamento en 1388 conocido como el «Parlamento despiadado» que, en esencia, establecía a los Lores apelantes como los gobernantes de Inglaterra, quienes insistieron que Ricardo volviera a prestar el juramento de su coronación y purgaron la corte real de cualquiera que consideraran indeseable.
Mecenas de las artes
El rey Ricardo, quien alcanzó la mayoría de edad en 1389, optó sabiamente por un perfil político bajo y se dedicó a las artes, con el nombramiento de su propio círculo de amigos de mentalidad similar en la corte. El rey tal vez haya resistido la tentación de perseguir a aquellos que antes habían estado en su contra, pero algo que no dejaría jamás era su continuo amor por la pompa y la ceremonia. Ricardo glorificó su propia imagen, por lo que parecía que estaba enamorado de sí mismo como rey, e incluso insistió en que lo llamaran «su majestad» o «su alteza» en lugar del tradicional «mi señor». Quizás de forma significativa, Ricardo fue el primer rey inglés en ordenar que pintaran su retrato en vida; el artista elegido para este honor tal vez haya sido André Beauneveu de Valenciennes (1335-1400). La pintura terminada se colgó en la abadía de Westminster y muestra al rey vestido con su ropa de gala.
El emblema que Ricardo utilizaba en los torneos era un ciervo o venado blanco, que sus seguidores terminaron llevando como marca de identificación y como parte de la librea de sus sirvientes. En 1393, Ricardo gastó mucho dinero para renovar el palacio de Westminster y llenó el interior de colores vivos. Westminster Hall recibió un nuevo techo, se agregaron estatuas de varios reyes y los ciervos blancos de Ricardo aparecieron en las bases de las ventanas. Al mismo tiempo, también renovó la Torre de Londres, a la que le agregó costosos vitrales. También apoyó la literatura medieval, especialmente al poeta Geoffrey Chaucer (1343-1400), a quien nombró Secretario de las Obras del Rey en 1389, un puesto que lo ponía a cargo de las propiedades reales.
En 1394, Ricardo lideró un ejército a Irlanda, un acto muy poco frecuente para un rey inglés, pero la batalla quedó inconclusa. Ochenta jefes irlandeses le rindieron homenaje al rey, y se reconocieron los reclamos ingleses a las tierras allí. No obstante, el 12 de marzo de 1396, la relación con Francia mejoró cuando el rey se casó con Isabel de Francia, la hija de Carlos VI de Francia (que reinó entre 1380 y 1422). Isabel tenía apenas siete años, pero fue una unión que consolidó una tregua de tres décadas entre los dos países. El rey Ricardo había estado casado previamente con Ana de Bohemia, la hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV (que reinó entre 1346 y 1378), desde 1382, pero esta murió en junio de 1394, probablemente debido a la peste. Ninguno de estos matrimonios produjo hijos, algo que los enemigos de Ricardo explotarían. El acuerdo con Carlos VI no incluyó que Ricardo renunciara a su derecho al trono francés (un reclamo que empezó con Eduardo III), y así la guerra de los Cien Años se puso en pausa por el momento.
El regreso de Bolingbroke
En 1397, Ricardo, quizás porque se sentía más seguro en el trono y podía permitirse el gusto por la venganza que tantos monarcas medievales disfrutaban, por fin comenzó a conspirar contra los que lo habían traicionado diez años antes. El rey mandó arrestar a los Lores apelantes, incluido Bolingbroke, y los exilió o ejecutó, y sus propiedades se convirtieron en regalos útiles para otros en la corte o para la propia Corona. Muchos barones se dieron cuenta entonces de que el rey era tiránico y que nadie estaba a salvo de sus caprichos.
En 1399, Ricardo cometió un error fatal. El rey deseaba continuar con sus asuntos pendientes en Irlanda, pero, mientras estaba allí, Bolingbroke, a quien algunos consideraban el heredero legítimo de Eduardo III ahora que su padre Juan de Gante había muerto (el 3 de febrero de 1399), regresó de su exilio en Francia. En junio-julio de 1399, Bolingbroke solo tenía un pequeño ejército invasor de tal vez unos 300 combatientes, con el que desembarcó en Spurn Head, Yorkshire. Afortunadamente para Bolingbroke, los barones ingleses, entre ellos figuras como sir Henry Percy «el Temerario», estaban más que dispuestos a cambiar sus lealtades al usurpador, y el ejército creció a medida que avanzaba hacia el sur, mientras que el apoyo que tenía el rey se evaporó.
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Ricardo regresó de Irlanda, pero se escondió sabiamente en el castillo de Conwy, en Gales. Sin embargo, lo engañaron para que se entregara el 20 de agosto y lo encarcelaron en la Torre de Londres, el primer monarca inglés en ser confinado allí. El 29 de septiembre de 1399, Bolingbroke obligó a Ricardo a firmar un documento oficial de abdicación, otra dudosa «primera vez» en la historia de Inglaterra. Este documento decía lo siguiente:
Yo, Ricardo, por la gracia de Dios, rey de Inglaterra y Francia y señor de Irlanda, (...) renuncio a toda mi majestad, dignidad y corona reales (...). Y con hechos y palabras me retiro, renuncio a ellas y me alejo para siempre, porque sé, reconozco y considero que soy, y he sido, insuficiente, incapaz e improductivo, y que mis méritos son indignos de sacrificio alguno.
(Citado en Jones, N., 80-81)
En la obra Ricardo II de William Shakespeare (1564-1616), el rey expresa sentimientos más realistas respecto de su fin:
¡Dios mío! Una tierra maravillosa es esta, e inconstante; que ha desterrado, matado, destruido o arruinado a tantos reyes, gobernantes y grandes hombres, y que está siempre contaminada y lleno de contiendas, discordia y envidia.
El 30 de septiembre, el Parlamento nombró oficialmente a Enrique Bolingbroke como sucesor de Ricardo, a quien trasladaron a su lugar de confinamiento final, el castillo de Pontefract, en Yorkshire, en septiembre de 1399, donde murió el 14 de febrero de 1400. Una revuelta fallida de los partidarios de Ricardo solo selló el destino del exmonarca; no se le podía permitir vivir. Existen varias teorías sobre el rápido fallecimiento de Ricardo: algunos dicen que murió de inanición, otros que lo envenenaron, e incluso es posible que un escuadrón de asesinos lo haya matado a machetazos. Ricardo tenía solo 33 años, y su cuerpo se puso a la vista de todos en la Torre de Londres en caso de que algún rebelde persistente pensara que seguía vivo y quisiera dirigir otro golpe. Finalmente, Ricardo fue enterrado en la abadía de Westminster, donde aún se puede ver su efigie.
El 13 de octubre de 1399, Enrique Bolingbroke fue coronado como Enrique IV de Inglaterra en la abadía de Westminster y reinaría hasta 1413, aunque su reinado estuvo lleno de rebeliones tanto en Inglaterra como en Gales. Enrique fue sucedido y eclipsado por su hijo Enrique V de Inglaterra (1413-1422), quien se convirtió en uno de los más grandes monarcas guerreros en la historia de Europa, pero el derrocamiento del rey legítimo Ricardo perseguiría a los descendientes de los Lancaster cuando las dos casas de Lancaster y York lucharon por el trono en lo que se conoció como la guerra de las Rosas (1455-1487).
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 22 enero 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.