Anfípolis, situada en una llanura en el norte de Macedonia cerca del monte Pangeo y el río Estrimón, fue una colonia ateniense fundada hacia 437 a.C. en el antiguo emplazamiento tracio de Ennea Hodoi. Tucídides relata que el general ateniense Hagnón llamó así a la ciudad porque el Estrimón rodea el lugar por tres lados («anfi» significa «a ambos lados») y también cuenta que construyó una muralla de fortificación en el lado desprotegido. La ciudad y su puerto, Eyón, prosperaron gracias a su localización geográfica favorable y a la proximidad de recursos naturales abundantes, en especial oro, plata y madera. En 2012 d.C. se descubrió una impresionante tumba helenística, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos 40 años, que ha vuelto a poner Anfípolis en el punto de mira.
Enfoque histórico
El general espartano Brásidas conquistó la ciudad en 424 a.C. y derrotó a Cleón cuando Atenas intentó recuperar Anfípolis dos años más tarde. En esta segunda batalla, Brásidas había utilizado a sus peltastas de manera brillante para derrotar al ejército hoplita ateniense, que era más numeroso, pero el líder espartano acabó muriendo a causa de sus heridas. El gran comandante militar fue enterrado en el ágora de la ciudad y honrado con juegos anuales. Anfípolis regresaría al dominio ateniense tras la Paz de Nicias de 421 a.C.; sin embargo, los anfipolitas optaron por seguir siendo una polis (ciudad-Estado) independiente y en 367 d.C. entablaron una alianza con la Liga Calcídica. En 364 a.C. los atenienses, tan ansiosos como siempre por asegurar su suministro de grano del mar Negro, volvieron a intentar apoderarse de la ciudad que era importante estratégicamente, esta vez a las órdenes del general Timoteo y con el apoyo inicial del rey macedonio Pérdicas III que gobernaba Anfípolis en aquel momento. Como no estaba dispuesto a entregar la ciudad, Pérdicas estableció una guarnición y, a su muerte, el control macedonio recayó en su sucesor, Filipo II.
Aunque ahora era una ciudad macedonia, Anfípolis siguió manteniendo cierto grado de independencia y muchas de sus instituciones políticas, tales como un demos o asamblea popular, siguieron intactos. Con el tiempo, a medida que más y más colonos macedonios se iban instalando en la polis, Filipo, y posteriormente su hijo Alejandro Magno, utilizaron Anfípolis como una base desde la que atacar Tracia y Asia. La ciudad era probablemente una capital macedonia administrativa además de albergar la casa de la moneda más importante de Macedonia donde, entre otras cosas, se producían los famosos estateros de oro. El lugar también ha sido una fuente de documentación en cuanto a las regulaciones militares macedónicas. Sabemos que los soldados que mostraban un gran valor en el campo de batalla deberían recibir una parte doble del botín, que un general debería asegurarse de que su ejército no arrasaba un territorio derrotado quemando el grano y destruyendo las viñas y que los soldados tenían que tener su equipo en orden, no dormirse mientras hacen guardia e informar a su superior de tales infracciones entre sus compañeros. Los transgresores podían recibir una multa y los que informaban recibían un bono.
Cuando Roma conquistó Macedonia en 168 a.C., Anfípolis retuvo su importancia como una de las cuatro capitales regionales. La ciudad era una parada importante en la via Egnatia que conectaba Grecia con Asia. Se construyeron fortificaciones importantes, especialmente en torno a la antigua acrópolis, que medían más de 7.000 metros de largo y más de 7 metros de alto en ciertos tramos. Augusto le concedió el estatus de civitas libera, lo que la convirtió en una ciudad libre y el emperador recibió incluso el título de Ktistes, o fundador. Más adelante, a partir de alrededor de 500 d.C., Anfípolis se convirtió en el enclave de una sede episcopal y hay un mínimo de cuatro basílicas que dan fe de su importancia religiosa a finales de la Antigüedad. El lugar se abandonó en los siglos VIII y IX d.C. después de las invasiones eslavas, tras lo cual los ciudadanos de Anfípolis se trasladaron a la cercana Eyón que sobrevivió hasta el periodo bizantino. Anfípolis se volvió a ocupar en los siglos XIII y XIV y de este periodo se conservan las ruinas de dos torres.
Restos arqueológicos
Las excavaciones de la Anfípolis romana han revelado rastros de toda la arquitectura impresionante que cabría esperar de una ciudad romana próspera. Un puente, un gimnasio, monumentos públicos y privados, santuarios y cementerios; todo ello da fe de la prosperidad de la ciudad. De comienzos del periodo cristiano (después de 500 d.C.) hay indicios de cuatro basílicas, un edificio rectangular que puede que fuera la residencia de un obispo y una iglesia.
La basílica A constaba de tres naves con dos pisos y dos hileras de diez columnas a lo largo. Se construyó sobre unas termas romanas. De esta basílica han sobrevivido parte del suelo de mármol, algunos mosaicos policromados de fauna, partes de una plataforma hexagonal y dos hileras de asientos del synthronon. La basílica B originalmente medía 16.45 × 41,6 metros y también tenía decoraciones de mármol y mosaicos. La basílica C data de la segunda mitad del siglo V d.C. y tenía dos columnatas interiores de seis columnas, de las cuales se conservan las bases, al igual que varios mosaicos con diseños geométricos y de animales. La basílica D es de la misma época que la basílica C y tenía un suelo de ladrillo y mármol; de esta se conservan 15 bases de columnas y varios mosaicos.
La gran estructura rectangular que puede que sirviera de palacio episcopal medía más de 48 metros de ancho y tenía paredes de 1,3 metros de espesor. Se conservan tres cisternas en la esquina suroeste construidas con cemento impermeable. Otro edificio de interés es la iglesia cristiana primitiva que contaba con una cámara hexagonal grande rodeada de un muro circular. La iglesia del siglo VI tenía dos niveles con columnatas y gran parte del interior estaba alicatado con mármol, incluido un suelo de mosaico. Por último, también se conservan dos torres bizantinas a ambos lados del río Estrimón. La torre norte está mejor conservada y se construyó en 1367 d.C., con 10 metros de altura y que en origen tenía tres niveles. Ambas torres ofrecían cierta protección al monasterio cercano en el monte Atos.
La tumba de Anfípolis
El túmulo funerario del siglo IV a.C. en Anfípolis, descubierto en 2012, es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos 40 años. Tiene un muro circundante que mide casi 500 metros de circunferencia y constituye el enterramiento más grande jamás encontrado en Grecia. La escala y arquitectura impresionante de la tumba, que cuenta con mármol importado de Tasos, sugiere que el ocupante era una persona de gran importancia. Se ha descubierto un esqueleto prácticamente intacto dentro de un féretro de madera colocado en una tumba de piedra caliza en la tercera cámara del complejo. La arqueóloga principal del yacimiento, Katerina Peristeri, declaró que la tumba databa de después de la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) y que «con toda probabilidad pertenece a un hombre y a un general». Entre los artefactos encontrados en el complejo hay un león grande de piedra (descubierto en 1912 d.C. pero que ahora se cree que en su momento estaba encima del túmulo), dos cariátides, dos esfinges y un mosaico grande de teselas que mide 4,5 × 3 metros y que representa al dios Hades secuestrando a Perséfone en un carro conducido por Hermes. Tanto los historiadores como los entusiastas esperan con ansia a ver los descubrimientos de las investigaciones en curso en la tumba de Anfípolis y a descubrir exactamente quién estaba enterrado en tal espléndida tumba.
