Segesta

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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Doric Temple, Segesta (by Mark Cartwright, CC BY-NC-SA)
Templo dórico, Segesta Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Segesta (o Egesta), situada en el extremo noroeste de Sicilia, fue una importante ciudad comercial desde el siglo VII a.C. La ciudad se encontraba en las laderas del monte Barbaro de importancia estratégica, pero también estaba lo suficientemente cerca de la costa como para albergar un puerto comercial. Segesta se consolidó como la ciudad regional más importante del pueblo élimo. Floreció en el siglo V a.C. y siguió manteniendo su importante estatus como centro comercial en las épocas helenística y romana. Hoy en día, el yacimiento cuenta con dos de los monumentos clásicos mejor conservados del mundo, que constituyen un testimonio impresionante de la prosperidad que vivió en su día: un templo dórico del siglo V a.C. que, al menos en su exterior, se encuentra razonablemente intacto, y un teatro del siglo III-II a.C. igualmente bien conservado, que le ofrece al público unas vistas impresionantes del cercano golfo de Castellamare.

En la mitología

Uno de los símbolos que se asocian a menudo con Segesta es un perro, que aparece por ejemplo en monedas del siglo IV a.C. Puede que el animal sea una referencia al mito fundacional que describe un perro como la personificación del dios fluvial Crimisos. Fue él quien se enamoró de una ninfa local (Egesta) y a su hijo, Egesto, se le atribuye la fundación de la ciudad. En la mitología romana, que buscaba vincular Segesta con sus antiguos orígenes romanos, el héroe troyano Eneas hizo una parada en Sicilia durante sus largas andanzas desde Troya hasta su destino final, Italia, y la fundación de Roma. Por tanto, según Virgilio es Eneas quien funda Acesta, que más se convertiría en Segesta. La huida de Eneas de Troya aparece representada en monedas de bronce de Segesta acuñadas durante el reinado de Augusto.

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En otra versión más de los acontecimientos míticos que rodean la fundación de la ciudad, el personaje principal es un tal Egesto (o Acestes), nacido en Sicilia de madre troyana. Egesto regresó a Troya cuando era adulto, pero tras el saqueo de la ciudad en la guerra de Troya, él y un grupo de supervivientes regresaron a Sicilia. Tras establecerse primero en Erice, Egesto se trasladó más tarde y fundó una nueva ciudad en Segesta.

Resumen histórico

Orígenes

Segesta fue un importante centro de comercio en la época clásica y cuenta con uno de los templos dóricos mejor conservados del Mediterráneo antiguo.

Según Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso (VI 2), Egesta y la cercana Erix (Erice) fueron fundadas por colonos de Troya que llegaron en algún momento del segundo milenio a.C. y que se autodenominaban élimos y hablaban su propia lengua, el élimo, y más tarde también el griego. Entre otros posibles colonos tempranos se encuentran los pueblos de Liguria, en el norte de Italia, y Apulia, en el sur de la península italiana. A partir del siglo VII a.C., Segesta, por utilizar su nombre latino más conocido, se convirtió en una polis o ciudad-Estado griega consolidada y en la capital política de la región. El comercio floreció, se asimiló la arquitectura dórica de Grecia, se creó un Ejército independiente e incluso una casa de la moneda. Un emporio en la costa permitía el comercio y la exportación de productos locales como vino, grano, lana, nueces, madera y aceitunas. Sin embargo, Segesta no lo tenía todo a su favor. La construcción de murallas defensivas sugiere una amenaza significativa por parte de ciudades-Estado enemigas y, entre 580 y 576 a.C., la rivalidad con Selinus (Selinunte), en la costa sur de la isla, acabó por desembocar en una guerra.

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Apogeo

A mediados del siglo V a.C., Segesta alcanzó el cénit de su prosperidad e importancia. Esto supuso el fin de las relaciones amistosas que finalmente se habían establecido con Selinus y, hacia 458 a.C. (fecha tradicional), un tratado de cooperación mutua con Atenas. En 416 a.C., la rivalidad con Selinus provocó otra guerra y la ciudad le pidió ayuda militar a Atenas, a cambio de una remuneración. Además del incentivo económico, la amenaza de que la polis de la costa este, Siracusa, dominara Sicilia y se convirtiera en un aliado aún más poderoso de Esparta, enemigo histórico de Atenas, fue otro argumento utilizado para animar a Atenas a aumentar su esfera de influencia. En la primavera de 415 a.C., Atenas respondió a la petición de Segesta enviando al general Alcibíades y una flota de 60 barcos. Sin embargo, la ayuda nunca llegó, ya que la flota fue redirigida a una desastrosa guerra directamente contra Siracusa, a la que Segesta incluso envió 300 jinetes como apoyo. Siracusa era la ciudad más poderosa de Sicilia y aliada de Selinus y fue quizás su derrota lo que realmente motivó el interés de Atenas por Sicilia. Tras la derrota ateniense y como estrategia alternativa para su propia supervivencia, Segesta recurrió a Cartago, pero la respuesta fue ambigua: Selinus fue saqueada en 409 a.C., pero los cartagineses, deseosos de mantener su control sobre el comercio mediterráneo, se afianzaron firmemente como amos de la Sicilia occidental y establecieron una guarnición en Segesta. En 405 a.C. Siracusa y Cartago firmaron un tratado para dividirse la isla como potencias dominantes.

Temple of Segesta
Tempo de Segesta Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Época helenística y romana

Las cosas empeoraron aún más para Segesta cuando el tirano siracusano Agatocles saqueó la ciudad en 307 a.C. El cambio de nombre de la ciudad a Diceópolis fue una de las menores indignidades que la población local tuvo que soportar bajo este brutal gobernante. Sin embargo, este nuevo amo no conservió el mando durante demasiado tiempo, ya que Cartago reafirmó rápidamente su control sobre la región. Con la primera guerra púnica (264-241 a.C.), Segesta se vio envuelta una vez más en la amarga política regional y el poder volvió a cambiar de manos, de modo que en 210 a.C. toda Sicilia se convirtió en una provincia de los nuevos amos del Mediterráneo: los romanos.

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Bajo el dominio romano, Segesta volvió a disfrutar de un periodo de prosperidad. La ciudad amplió su territorio y en 225 a.C. recibió el estatus de civitas immunis et libera, lo que se tradujo en una reducción de los impuestos y un aumento de la autonomía política. Algunos elementos indicativos de este retorno a los buenos tiempos son el teatro, el ágora, el bouleuterion (sede del consejo municipal) y las murallas de la ciudad, todo ello del siglo II a.C. Sin embargo, a partir de finales del siglo I d.C., la ciudad empezó un lento declive y acabó desapareciendo de la escena histórica hasta quedar finalmente abandonada después del siglo II d.C. en favor de la cercana Aquae Segestanae.

Restos arqueológicos

El templo

Situado en una colina de 304 metros de altura, entre el monte Barbaro y el macizo de Pispisa, este templo del siglo V a.C. ofrece una vista impresionante de los alrededores. Construido probablemente alrededor de 417 a.C. sobre un antiguo edificio de culto, el templo de estilo dórico está casi completo en su aspecto exterior, solo le faltan el techo de madera y tejas. No se conserva nada de la estructura interior, aunque, de hecho, el templo nunca se terminó, ni siquiera en la Antigüedad, y las obras de cimentación interior aún estaban en curso cuando el proyecto se abandonó sin motivo aparente. El templo se construyó con travertino de Alcamo y mide unos 26 × 61 metros. Hay seis columnas en cada fachada y 14 columnas a lo largo, todas ellas sobre una base de tres escalones y medio (crepidoma), y cada columna mide 9,33 metros de altura. La decoración la proporcionan triglifos alternos y metopas lisas.

El motivo por el que un yacimiento élimo reproduciría con tanta precisión la arquitectura de un templo dórico griego es objeto de debate entre los estudiosos. También lo es a qué dios o culto estaba dedicado el templo. Lo más probable es que el templo se abandonara a medio construir cuando Cartago se hizo con el control del territorio. Aparte de la cella interior, también faltan los escalones de la entrada exterior, las estrías de las columnas y los bloques de la base entre las columnas. Una tumba púnica del siglo IV a.C. situada dentro del templo también indica que ya no funcionaba como lugar de culto.

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El templo ha sido objeto de una restauración moderna en la que se han utilizado barras de acero como soporte y materiales como resinas y caucho para rellenar las piezas que faltaban. También se ha tratado la estructura entera con una solución resistente al agua para garantizar su conservación frente a los elementos. No obstante, la estructura está lo suficientemente intacta como para ofrecer al visitante una de las mejores vistas de cómo era un templo griego antiguo en su estado original, aunque sin la colorida pintura.

Theatre of Segesta
Teatro de Segesta Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

El teatro

El teatro, enclavado en la ladera del monte Barbaro, ofrece hoy en día una vista espectacular del golfo de Castellamare. Construido entre finales del siglo IV y principios del III a.C., el teatro tal y como se ve hoy en día data del siglo II a.C. Originalmente tenía 29 filas de asientos (de las cuales se conservan las 21 inferiores) divididas verticalmente en siete secciones por escalones de acceso. Por lo tanto, su capacidad habría sido de unos 4.000 espectadores. El teatro está sostenido por un muro de contención construido con bloques de piedra caliza. La orquesta, el edificio escénico (que en su día estuvo decorado con escenas relacionadas con el dios pastoral Pan) y las entradas (paradoi) a ambos lados se han perdido. El teatro sigue acogiendo eventos teatrales y dramas griegos durante los meses de verano.

Las fortificaciones

El monte Barbaro también contaba con amplias fortificaciones que se comenzaron a construir en el siglo V a.C. y se ampliaron a lo largo de los siglos hasta incluir once torres cuadradas y hasta cinco puertas. Entre los hallazgos cerca de las murallas se encuentran unos 120 proyectiles de piedra para usar con catapultas. Utilizados desde el siglo IV a.C., estos se habrían montado en las murallas. Con el tiempo, las fortificaciones se retiraron a la parte más alta de la colina y se abandonaron las puertas inferiores, de modo que en el siglo I d.C. solo la parte superior de la ciudad era defendible. Estas nuevas defensas incluían 13 torres (la más alta de 6 metros) y dos puertas.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, enero 03). Segesta. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11007/segesta/

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Cartwright, Mark. "Segesta." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, enero 03, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11007/segesta/.

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Cartwright, Mark. "Segesta." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 03 ene 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11007/segesta/.

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