Las listas léxicas son recopilaciones de signos cuneiformes y lecturas de palabras escritas en tablillas de arcilla en toda Mesopotamia. Desde finales del cuarto milenio a.C. hasta el siglo I d.C., las comunidades de escribas copiaron, modificaron y transmitieron estas listas léxicas cuneiformes y las conservaron como conocimiento para diversos fines. Al igual que hoy en día la gente transmite y adopta los conocimientos de los descubrimientos científicos, las listas léxicas eran el conocimiento y el material intelectual de la época en que surgió la escritura cuneiforme en el cuarto milenio a.C. Incluyendo las listas léxicas inéditas, existen más de 15.000 tablillas. Durante toda la tradición léxica cuneiforme, el significado, el propósito y la importancia de las listas mundiales estuvieron en constante cambio y desarrollo.
En su forma más simple, las listas léxicas pueden dividirse en dos categorías: listas de signos y listas de palabras. La primera presenta principalmente un inventario de signos junto con su uso adecuado. La segunda organiza la escritura cuneiforme por semántica, que es la rama de la lingüística y la lógica que se ocupa del significado, y suele escribirse en una organización temática. Por supuesto, algunas contienen elementos tanto de listas de signos como de listas de palabras, lo que indica que debemos permitir cierta flexibilidad al intentar definir las listas léxicas. Con el tiempo y con el aumento de las interacciones culturales, se les añadieron dos columnas, y a veces tres, en diferentes idiomas, con el fin de que sirvieran de transmisores del lenguaje para las generaciones futuras. Aunque esta descripción hace que las listas léxicas parezcan mundanas y sin sentido, en realidad pueden utilizarse para comprender la evolución histórica y reconstruir el panorama cultural y las ideas del antiguo Oriente Próximo.
Alrededor del año 3200 a.C., se desarrolló la escritura arcaica cuneiforme. Durante este periodo, la tecnología de la escritura era novedosa. Niek Veldhuis comenta sobre la importancia histórica de las listas léxicas arcaicas: «La invención de un sistema de escritura debe considerarse en el contexto del desarrollo de la producción masiva estandarizada y el trabajo organizado» (p. 27). En consecuencia, surgió una nueva clase social, la clase de los escribas, y las listas léxicas se convirtieron en una herramienta para construir la identidad social dentro de las primeras comunidades de escribas.
Al entrar en el tercer milenio a.C., las listas léxicas cuneiformes se extendieron de forma desigual, lo que impide llegar a conclusiones sólidas. Hasta los periodos del acadio antiguo y Ur III (aproximadamente 2230-2004 a.C.), las listas léxicas se basaban principalmente en ubicaciones únicas, aunque no se extendían por toda Mesopotamia. En los periodos del acadio antiguo y Ur III, «el material léxico se reduce a un hilo» (Veldhuis, 142). Por lo tanto, durante el tercer milenio a.C., solo tenemos pruebas de que las listas léxicas eran principalmente herramientas de autoridad, poder y liderazgo, y no de enseñanza dentro de las comunidades de escribas. Es importante destacar que, tanto en las listas léxicas arcaicas como en las del tercer milenio, hay un gran conservadurismo, ya que muchos de los mismos textos se copian y escriben con pequeños ajustes.
En el tercer milenio a.C. las listas léxicas era principalmente herramientas de autoridad y poder; tan solo en el periodo babilónico antiguo se establece un plan de estudios para escribas.
Al comienzo del segundo milenio, durante el periodo babilónico antiguo (aproximadamente entre el 2000 y el 1600 a.C.), los textos tradicionales del periodo arcaico y del tercer milenio comenzaron a disminuir y empezaron a aparecer nuevas listas de palabras y de signos. Este periodo es extremadamente importante para reconstruir el desarrollo de las prácticas de los escribas y las listas léxicas, ya que en él se establece el plan de estudios de los antiguos escribas babilónicos. Muchos de los textos del período arcaico se convirtieron en «textos didácticos que introducían a los alumnos en la tradición inventada de un glorioso pasado sumerio» (Veldhuis, p. 218). Además, las nuevas listas léxicas, como las listas gramaticales, se asociaron con la literatura adivinatoria y matemática más que con la escuela de escribas. En tercer lugar, vemos la aparición de listas léxicas orientadas a la filología especulativa, o el aislamiento de símbolos sumerios para traducirlos al acadio. Esta tercera categoría de uso de las listas léxicas es importante porque marca el fundamento de la clase social de los eruditos. En definitiva, los acontecimientos de este periodo encajan en los cambios sociales más amplios, concretamente la aparición de las élites babilónicas.
La transición al periodo internacional (aproximadamente entre 1600 y 1000 a.C.), a finales del segundo milenio, también conocido como la Edad del Bronce tardía, el periodo babilónico medio, el periodo casita, el periodo de Amarna o el periodo asirio medio, «supuso una difusión sin precedentes de la escritura cuneiforme y la cultura escrita babilónica por todo el antiguo Oriente Próximo» (Veldhuis, pág. 226). La recepción de las listas léxicas durante este periodo varió considerablemente debido a las diferentes actitudes hacia la escritura cuneiforme y la tradición léxica. Durante el periodo internacional, las listas léxicas comenzaron a fragmentarse en diversas tradiciones, lo que significa que se podían comparar dos listas léxicas idénticas y encontrar variaciones entre ellas. Lo más significativo en términos de recepción de las listas léxicas es el caso de Asiria, que reaccionó con conservadurismo y abrazó su herencia cultural babilónica.
Coincidiendo el periodo internacional, en la etapa temprana de Ashur (el corazón de la antigua Asiria), se trataba el patrimonio cultural babilónico como si fuera sagrado, lo que redefinió el carácter de la práctica de los escribas. Con la adquisición y el gran valor de esta tradición intelectual, las listas léxicas se convirtieron en la tecnología literaria del periodo asirio medio, lo que justificó y consolidó a Asiria como una tradición antigua y respetada. La fluidez de las listas léxicas durante este periodo disminuyó y se formalizó, congelándose en el tiempo como una especie de canon. Se consideraban así porque, en cierta medida, las listas léxicas simbolizaban el conocimiento primordial y «llegaron a desempeñar un papel en la gestión del poder y la legitimación de un imperio mundial» (Veldhuis, pág. 391).
Finalmente, en el período neobabilónico y tardobabilónico, la erudición, y por lo tanto las listas léxicas, pasaron a ser propiedad y responsabilidad de los templos y las familias de élite al mando. Muchas de estas listas léxicas tardías incluyen oraciones dedicatorias, lo que indica que la escritura y la educación estaban estrechamente relacionadas con los templos y el liderazgo político. Además, a diferencia del periodo babilónico antiguo, las tradiciones léxicas dejaron de ser el foco principal de la erudición y pasaron a ser parte integral de otras áreas de estudio, como las ciencias celestes y la horoscopia.
Desgraciadamente, muchas listas léxicas que posiblemente existían en el siglo I d.C. han desaparecido porque los escribas optaron por escribir con un medio cultural diferente traído por la helenización, es decir, escribir en pergamino u otras superficies en lugar de tablillas de arcilla.
Desde el período arcaico hasta el siglo I d.C., aproximadamente 3.300 años, la tradición de las listas léxicas se convirtió en una fuente de conocimiento y una herramienta de legitimación política. Sin embargo, durante este largo período, las listas léxicas mantuvieron una posición importante dentro del panorama cultural porque representaban la tecnología cada vez más valiosa de la escritura, una tecnología que finalmente se asoció con el conocimiento primordial. A lo largo de una dilatada historia de recepción, muchas de las listas léxicas del periodo arcaico seguían utilizándose en el siglo I d.C., una época notable para que cualquier obra literaria fuera recordada y bien recibida. Sin embargo, en un mundo en el que la escritura y la lectura se dan por sentadas, conviene recordar que la práctica de los escribas, la escritura y la lectura son tecnologías y medios potenciales para el cambio social, político y religioso.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
William Brown dirige The Biblical Review y fue director de la revista Ancient History Encyclopedia. Domina el hebreo, el acadio y el griego, y ha publicado algunos artículos en revistas académicas y en Ancient History Encyclopedia.
Escrito por William Brown, publicado el 05 mayo 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.