El descenso de Inanna: un relato sumerio de injusticia

Joshua J. Mark
por , traducido por C. Valenzuela-Orrego
publicado el
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El poema sumerio El descenso de Inanna (en torno a 1900-1600 a.C.) narra el viaje de Inanna, la gran diosa y Reina del Cielo, desde su reino en el cielo, a la tierra, y hasta el inframundo para visitar a su hermana recientemente viuda, Ereshkigal, Reina de los Muertos. El poema comienza con los famosos versos:

Desde el Gran Arriba ella prestó oído al Gran Abajo
Desde el Gran Arriba la diosa prestó oído al Gran Abajo
Desde el Gran Arriba Inanna prestó oído al Gran Abajo
(Wolkstein & Kramer, 52)

A continuación, la obra relata el descenso de Inanna al inframundo, acompañada, durante parte del camino, por su fiel sirvienta y consejera Ninshubur.

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Marriage of Inanna and Dumuzi
Matrimonio de Inanna y Dumuzi TangLung (Public Domain)

Resumen

Inanna está vestida con sus mejores ropas y usa la corona de cielo en su cabeza, cuentas alrededor de su cuello, su pechera y un anillo de oro y porta su cetro, la vara del poder. Justo antes de entrar al inframundo, le da a Ninshubur instrucciones sobre cómo acudir en su ayuda si no regresa cuando se espera. Al llegar a las puertas del inframundo, Inanna toca con fuerza y demanda entrar. Neti, el portero principal, le pregunta quién es, y cuando Inanna responde «yo soy Inanna, Reina del Cielo», Neti le pregunta por qué desea entrar a la tierra «de la cual ningún viajero regresa». Inanna responde:

Por mi hermana mayor, Ereshkigal
Su esposo, Gugalanna, el Toro del cielo, ha muerto
He venido a presenciar los ritos fúnebres.
(Wolkstein y Kramer, 55)

Neti le dice que espere donde está, mientras él va a hablar con Ereshkigal.

Cuando Neti le cuenta a Ereshkigal las noticias de que Inanna está en las puertas, la Reina de los Muertos responde de manera extraña: «Se golpeó el muslo y se mordió el labio. Se llevó el asunto a su corazón, donde permaneció» (Wolkstein y Kramer, 56). Ella no se ve feliz al escuchar sobre la presencia de su hermana en las puertas, y su disgusto se evidencia aún más cuando le dice a Neti que le cierre las siete puertas del inframundo a Inanna y que luego la deje pasar, una puerta tras otra, exigiendo que se quite una de sus vestiduras reales por cada puerta. Neti hace como se le ordena y, de puerta en puerta, a Inanna le van quitando su corona, sus cuentas, su anillo, su cetro e incluso su ropa y, cuando pregunta por el significado de este ultraje, Neti le responde:

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Silencio, Inanna, las formas del inframundo son perfectas
No han de ser cuestionadas.
(Wolkstein y Kramer 58-60)

Inanna entra al salón del trono de Ereshkigal «desnuda e inclinada», y comienza a caminar hacia el trono, cuando:

Los annuna, los jueces del inframundo, la rodearon
Ellos dictaron sentencia sobre ella.
Entonces Ereshkigal fijó sobre Inanna el ojo de la muerte
Habló contra ella la palabra de ira
Pronunció contra ella el llanto de culpa
La derribó.
Inanna fue convertida en un cadáver
Un trozo de carne putrefacta
Y fue colgada de un gancho en la pared.
(Wolkstein y Kramer, 60)

Después de tres días y tres noches esperando por su señora, Ninshubur sigue las instrucciones que Inanna le dio, va a pedirle ayuda a Enki, el padre de Inanna, y recibe dos «galla», dos seres transgénero creados «ni hombre ni mujer», para ayudarle a devolver a Inanna a la tierra. Los gala entran al inframundo «como moscas», y siguiendo las instrucciones específicas de Enki, se apegan muy de cerca a Ereshkigal. La Reina de los Muertos se muestra acongojada:

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Sin lino extendido sobre su cuerpo
Sus senos al descubierto
Su cabello enroscado alrededor de su cabeza como puerros.
(Wolkstein y Kramer, 63-66)

El poema continúa describiendo a la reina mientras experimenta dolores de parto. Los galla simpatizan con el dolor de la reina y ella, en agradecimiento, les ofrece cualquier regalo que puedan desear. Como Enki les ordenó, los galla responden: «Deseamos solo el cadáver que cuelga del gancho en la pared» (Wolkstein y Kramer, 67) y Ereshkigal se lo entrega. Los galla reviven a Inanna con la comida y agua de la vida y esta resucita de entre los muertos.

Inanna Prefers the Farmer
Inanna elige al agricultor Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Pero como en el mito griego de Deméter y Perséfone, aquellos que han estado en el inframundo no pueden irse con facilidad. Alguien tiene que tomar el lugar de Inanna, por lo que los demonios galla del inframundo la acompañan hasta la tierra para reclamar un sustituto. Primero los demonios tratan de llevar a Ninshubur, luego a los hijos de Inanna, Shara y Lulal, incluso a Cara, la esteticista de Inanna, pero en cada una de esas instancias Inanna los detiene, ya que Ninshubur, Shara, Lulal y Cara están vestidos con arpillera y de luto por su aparente muerte.

Sin embargo, cuando Inanna se encuentra con su amante Dumuzi, y lo encuentra «vestido con brillantes… ropajes… en su magnífico trono» se enfurece de que, a diferencia de los otros, él no está de luto por ella, y les ordena a los demonios que lo capturen. Dumuzi pide ayuda al dios sol Utu y es transformado en serpiente para escapar, pero al final lo atrapan y lo llevan al inframundo. La hermana de Dumuzi, Geshtinanna, se ofrece como voluntaria para ir en su lugar, y por ende es decretado que Dumuzi pasará una mitad del año en el inframundo y Geshtinanna la otra mitad. De esta manera, tal y como ocurre con el mito de Deméter y Perséfone, se daba explicación a las estaciones. Pero ¿por qué tener un mito tan elaborado solo para explicar las estaciones? El relato griego de Perséfone (aunque aborde mucho más que el cambio de estaciones) logra esto de manera más sucinta.

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Interpretacion moderna

Los lectores modernos de este poema tienen a su disposición una gran cantidad de interpretaciones de esta obra a través de escritores que aplican una visión psicológica, especialmente junguiana, al poema como mito arquetípico del viaje que cada individuo debe emprender para llegar a la plenitud. Inanna en esta obra, tal como considera esta interpretación, no es una «persona completa» hasta que se muestra vulnerable ante su «lado oscuro», muere, y vuelve a la vida. Según afirma esta interpretación, al final de este poema Inanna, al haber descendido a las tinieblas, desprenderse de los vestigios de su antiguo yo, confrontarse con su «sombra», pasar por la muerte de quien era y su renacimiento final, se vuelve un individuo completo, totalmente consciente. Los escritores que han popularizado esta interpretación son numerosos, tanto que mencionarlos a todos sería innecesario; cualquier lector familiarizado con El descenso de Inanna se habrá encontrado con una versión u otra de esta interpretación o se la encontrará tarde o temprano.

Los arquetipos de Carl Jung han demostrado ser herramientas esclarecedoras en el entendimiento y explicación de mitos para las audiencias modernas (más notablemente a través del trabajo de Joseph Campbell). Sin embargo, la interpretación de un texto siempre debe de considerar el texto en sí mismo; las palabras en el papel, el orden de estas, la caracterización y el diálogo. Por muy interesante, e incluso reveladora, que sea la moderna visión «junguiana» de El descenso de Inanna, no está respaldada por el texto. Entre otras omisiones notorias, esta interpretación moderna del antiguo relato no da explicación a las últimas líneas del poema, en los cuales no se rinde alabanza a Inanna, sino a Ereshkigal:

¡Sagrada Ereshkigal! ¡Grande es tu renombre!
¡Sagrada Ereshkigal! ¡Canto tus alabanzas!
(Wolkstein y Kramer, 89)

El texto del poema establece claramente la intención de Inanna de viajar al inframundo para asistir al funeral de su cuñado, especifica el disgusto de su hermana ante su visita, además de precisar como los anunna de los muertos juzgan a Inanna y como, luego de esto, es asesinada por Ereshkigal a través de la «palabra de ira», el «llanto de culpa», y un golpe, después de lo cual Inanna es colgada de un gancho, «un trozo de carne putrefacta». La historia continúa detallando como Inanna es salvada por su dios padre Enki, y como al final, dos personas, Dumuzi y Geshtinanna, quienes no tenían ninguna relación con la decisión de Inanna sobre visitar el inframundo, terminan pagando el precio por ello.

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Contexto de la obra

Si un lector está familiarizado con la historia de Gilgamesh, será mucho más sencillo entender El descenso de Inanna dentro del contexto y la cultura de la antigua mesopotamia.

Se obtiene una comprensión más clara de El descenso de Inanna cuando el lector conoce la obra sumeria La epopeya de Gilgamesh (en torno a 2150-1400 a.C.), la cual, tanto si existía de manera escrita en la época en la que se compuso El descenso de Inanna como si no, sin duda se conocía de manera oral.

En la epopeya, después de que los grandes héroes Gilgamesh y Enkidu hayan asesinado al demonio Humbaba en el Bosque de cedros, su fama crece y Gilgamesh, después de lavarse y vestirse con ropajes reales, capta el interés de Inanna (quien en la epopeya se conoce por su nombre acadio/babilonio, Ishtar). Inanna intenta seducir a Gilgamesh para volverlo su amante, prometiendo todo tipo de cosas buenas, pero Gilgamesh la rechaza, haciendo mención de los muchos amantes que tuvo en el pasado, los cuales desechó cuando perdió el interés, y cuyos desenlaces siempre fueron malos. Él le dice:

Tus amantes te encuentran como brasero que solo humea cuando llega el frío,
una puerta trasera que no mantiene fuera ni brisa ni tormenta,
un castillo que destruye a su defensa,
brea que ensucia a quien la carga,
un odre que irrita a quien lo porta.
(Sandars 85-87)

Entonces, luego de haber detallado la miseria que sus amantes padecieron de su propia mano, Gilgamesh concluye diciendo, «Y si tú y yo fuéramos amantes ¿no habría yo de recibir el mismo trato que recibieron todos aquellos otros que amaste alguna vez?» (Sandars, 85-87). Inanna, al oír esto, se sume en una «ira amarga» y apela a su dios padre Anu (tal como pide a Ninshubur hacer con Enki en el Descenso), llorando por los agravios que le ha infligido Gilgamesh. La respuesta de Anu es que solo obtuvo lo que se merecía por su «abominable comportamiento» (Sandars, 87).

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Inanna, que no se apacigua con esta respuesta, demanda a Anu que entregue a Gugalanna, el Toro del cielo, para poder vengarse de Gilgamesh, amenazando con que, si no consigue lo que desea, romperá las puertas del inframundo, «habrá confusión entre la gente, los de arriba con aquellos de las profundidades. Traeré a los muertos para comer como los vivos; y la horda de los muertos superará en número a la de los vivos» (Sandars, 87). Gugalanna, el Toro del cielo, es el esposo de la hermana de Inanna, Ereshkigal.

Cuando Anu acepta y le entrega el Toro del cielo, ella se lleva a Gugalanna a la ciudad de Uruk para destruir a Gilgamesh. El Toro bufa, la tierra se abre y «cien hombres jóvenes cayeron hacia la muerte. Con su segundo bufido se abrieron grietas y doscientos cayeron hacia la muerte» (Sandars, 88).

Gilgamesh y Enkidu se enfrentan al Toro del cielo y lo asesinan. Inanna, aún más enfurecida, aparece en las murallas de Uruk y maldice a los héroes, por lo que Enkidu le arranca el muslo derecho al toro para lanzarlo contra ella. Los dioses no toleran tal presunción de un mortal y decreta que Enkidu debe morir para que ningún otro mortal se considere por encima de su posición. La enfermedad se apodera de Enkidu y sufre por días hasta que finalmente muere (Sandars, 88-95).

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Flood Tablet of the Epic of Gilgamesh
Tablilla sobre el diluvio de la Epopeya de Gilgamesh Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Una interpretación más clara

Si un lector está familiarizado con la historia de Gilgamesh, será mucho más sencillo entender El descenso de Gilgamesh dentro del contexto y cultura de la antigua Mesopotamia. Inanna, sin mostrar más consideración por los sentimientos de su hermana que el que demostró por los trescientos jóvenes inocentes que mató con el Toro del cielo, decide asistir al funeral de su cuñado, de cuya muerte es la responsable.

Una vez que el lector entiende que fue Inanna quien causó la muerte del esposo de Ereshkigal, Gugalanna, la respuesta de la Reina de los Muertos, al saber de su visita, es totalmente comprensible, al igual que el posterior juicio que Inanna recibe por parte de los annuna, y su muerte a manos de Ereshkigal. La «palabra de ira» y «llanto de culpa» cobran pleno sentido en este contexto, ya que Ereshkigal está confrontando a la persona responsable de su actual sufrimiento; un sufrimiento aún mayor por su embarazo y el inminente parto a un niño que no tendrá padre.

Sin embargo, tal como en La epopeya de Gilgamesh, Inanna logra manipular a un dios padre para obtener lo que ella desea; en aquel caso, el Toro del cielo, y en este, volver a la vida. Inanna resucita y, de la misma manera que Enkidu y los trescientos hombres jóvenes pagaron el precio por la indignación de Inanna, Dumuzi y Geshtinanna pagan por su insensibilidad e imprudencia al decidir asistir al funeral de Gugalanna.

La moraleja que un antiguo oyente podría obtener de El descenso de Inanna, lejos del «simbólico viaje del yo hacia la plenitud», es el aprendizaje de que las acciones de uno tienen consecuencias, e incluso, podría haber encontrado consuelo en que si tanto a dioses, como héroes, les ocurrieron desgracias debido a la impredecibilidad de la vida ¿por qué un mortal debería lamentarse por su infeliz destino?

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Conclusión

En la antigua Mesopotamia, los humanos se consideraban colaboradores de los dioses, y que los dioses vivían entre ellos; Inanna vivía en la ciudad de Uruk, Enki en Eridu, etc. Los dioses no eran seres alejados, sino que estaban íntimamente relacionados a la cotidianidad de las personas en la tierra, y lo que afectaba a un dios inevitablemente afectaría a las personas de manera directa.

Aunque uno de los dioses pudiera albergar únicamente las mejores intenciones, otro dios podría frustrar cualquier esperanza de bien. Se alaba a Ereshkigal al final del poema porque buscaba justicia al matar a Inanna. El hecho de que esta justicia le fuera negada, incluso a una diosa tan poderosa como la Reina de los Muertos, habría mitigado el dolor nacido de las injusticias y decepciones cotidianas que padecían las personas que escuchaban el relato.

Por tanto, El descenso de Inanna, que trata de uno de los dioses actuando incorrectamente y de otros dioses y mortales que sufren por su comportamiento, habría ofrecido al oyente antiguo el mismo entendimiento básico que recibe cualquiera hoy en día al escuchar sobre un trágico accidente provocado por la negligencia o mal juicio de alguien más: que a veces, la vida simplemente no es justa.

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Sobre el traductor

C. Valenzuela-Orrego
Estudiante de idiomas amante de la historia, que desea aportar a la difusión de conocimientos históricos, respetando las culturas y sociedades a las que hacen referencia.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, octubre 03). El descenso de Inanna: un relato sumerio de injusticia. (C. Valenzuela-Orrego, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-215/el-descenso-de-inanna-un-relato-sumerio-de-injusti/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "El descenso de Inanna: un relato sumerio de injusticia." Traducido por C. Valenzuela-Orrego. World History Encyclopedia, octubre 03, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-215/el-descenso-de-inanna-un-relato-sumerio-de-injusti/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "El descenso de Inanna: un relato sumerio de injusticia." Traducido por C. Valenzuela-Orrego. World History Encyclopedia, 03 oct 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-215/el-descenso-de-inanna-un-relato-sumerio-de-injusti/.

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