Diez datos de la antigua Persia que deberías saber

Artículo

Joshua J. Mark
por , traducido por Diego Villa Caballero
Publicado el 17 septiembre 2020
Disponible en otros idiomas: inglés, francés, malayo, persa
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La antigua cultura persa ejerció una poderosa influencia en todo el Cercano Oriente y más allá, durante más de mil años entre el 550 a.C. y el 651 d.C. y muchos aspectos de su cultura continuaron influyendo en otras culturas posteriores, hasta el día de hoy.

La primera entidad política persa fue el Imperio aqueménida (entre 550-330 a.C. aproximadamente), que cayó en manos de Alejandro Magno. Después de su muerte, la región estuvo en manos del Imperio seléucida helénico, (312-63 a.C.), fundado por uno de los generales de Alejandro, Seleuco I Nicátor (que reinó entre 305-281 a.C.). Sin embargo, la cultura persa continuó bajo los seléucidas y volvió a ser dominante con el surgimiento del Imperio parto (247 a.C.-224 d.C.) y continuó en su apogeo durante todo el Imperio sasánida (224-651 d.C.), hasta que los persas fueron conquistados por los invasores árabes musulmanes.

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Desde los primeros días del Imperio aqueménida hasta los últimos de los sasánidas, los persas introdujeron una serie de conceptos novedosos en innovaciones e invenciones que a menudo hoy se dan por sentado o cuyos orígenes, en gran medida, se desconocen. Los motivos literarios, la costumbre diaria de la hora del té, el cuidado de los perros, la refrigeración y el aire acondicionado, y muchos otros elementos establecidos de la vida moderna cotidiana se originaron o fueron desarrollados por los antiguos persas.

Persepolis Ruins
Ruinas de Persépolis
Blondinrikard Fröberg (CC BY)

Sin embargo, los persas se apegaron a una tradición oral en relación a la transmisión de información, por lo que gran parte de su historia, hasta el período sasánida, proviene de otros pueblos. Una gran parte de los registros escritos de los aqueménidas fueron destruidos por Alejandro cuando quemó la ciudad capital de Persépolis en el 330 a.C. Los partos conservaron la tradición oral de sus predecesores y gran parte de la historia persa fue preservada por los griegos y, más adelante, por los romanos. Estos escritores no siempre presentan a la cultura persa con precisión, pero proporcionan suficiente información, junto con la evidencia arqueológica y las fuentes persas que quedan, para reconocer el poder y la visión de esta cultura y su legado duradero.

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A continuación se presentan diez contribuciones y hechos históricos relacionados con los persas que a menudo se pasan por alto o se desconocen en gran medida. Sin embargo, estos son sólo unos pocos hechos notables y no abordan el vasto alcance de los logros persas.

Persia es el nombre griego de Irán

EL ANTIGUO IRÁN se SIGUE conociendo COMO PERSIA EN OCCIDENTE YA QUE ASÍ SE DIFERENCIA LA HISTORIA ANTIGUA DE LA REGIÓN DE LA HISTORIA MODERNA.

El nombre original de Irán era Airyanam (según el Avesta, la escritura zoroástrica de los persas), y también se conocía como Eran y Ariana que significan "tierra de los arios", en referencia a las primeras tribus que se asentaron en la región en algún momento alrededor del tercer milenio a.C. Ario significaba "noble" u "hombre libre" y se refería a una clase de personas, no a una nacionalidad. Una de estas tribus arias se estableció en el territorio de Persis (también conocido como Parsa, actual Fars), y fue por Persis, que el escritor griego Heródoto (484-425/413 a.C.) llamó a este pueblo los persas. Los escritores griegos y romanos posteriores siguieron el ejemplo de Heródoto, hasta que en Occidente los antiguos iranios pasaron a ser conocidos como persas.

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La región se siguió conociendo como Persia durante el siglo XX, hasta que en 1935 el gobierno iraní siguió la sugerencia de la Alemania nazi (con quien tenía fuertes relaciones diplomáticas) de solicitar oficialmente que el país fuera reconocido como Irán para poder vincularlo con el concepto erróneo de ario que entendía el partido nazi. El antiguo Irán sigue siendo conocido como Persia en Occidente simplemente porque los historiadores occidentales continuaron usando el término, ya que así se diferencia la historia antigua de la región de la historia moderna.

Invención del primer refrigerador y del aire acondicionado

Los persas inventaron o desarrollaron el primer sistema de refrigeración, conocido como yakhchal. Se trataba de una estructura en forma de bóveda hecha de arcilla, que se utilizaba para almacenar hielo, pero con el tiempo, también llegó a utilizarse para mantener fríos los alimentos. La invención del yakhchal se atribuye comúnmente al reinado del primer rey aqueménida Ciro II (el Grande, que reinó entre 550-530 a.C.), pero en realidad fue creado antes por los persas o por el pueblo de la cercana Elam, quienes contribuyeron con una serie de conceptos e innovaciones a la cultura persa. Sin embargo, el molino de viento es sin duda un invento persa, creado alrededor del 500 a.C., y condujo al desarrollo del sistema de ventilación conocido como atrapavientos (o torre de viento). Era una estructura unida a la parte superior de un edificio, que aspiraba el aire frío hacia abajo, empujaba el aire caliente hacia arriba y mantenía en el edificio una temperatura agradable durante los tiempos calurosos.

Yakhchal
Yakhchal
reibai (CC BY)

El fatalismo como motivo literario

Otra invención persa, que a menudo se pasa por alto, es el motivo literario del fatalismo expresado en la frase latina Vitae summa brevis spem nos vetat incohare longam ("La breve suma de la vida nos prohíbe tener una larga esperanza") que surgió a partir de una secta del zoroastrismo conocida como zorvanismo. En el zorvanismo, Zorvan se veneraba como el dios del tiempo infinito y dado que no se podía apelar al tiempo para cambiar el destino de ninguna manera, este sistema de creencias dio lugar al concepto de fatalismo. No importa lo que hagamos, la extinción es inevitable y la duración de la vida ya está fijada.

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Este motivo es famoso en El Rubaiyat del poeta persa Omar Jayyam (1048-1131), pero fue utilizado antes de su época (en particular por Ferdousí, c. 940-1020, en su Shahnameh), fue retomado por escritores griegos y romanos, y continúa vigente hasta el día de hoy. A menudo es el tema subyacente del motivo ubi sunt ("¿adónde han ido?") y ha inspirado una serie de grandes obras literarias. Probablemente, el motivo se expresa mejor en la era moderna con las líneas: "No son largos, los días de vino y rosas/De un sueño brumoso/Nuestro camino emerge por un instante, luego se cierra/Dentro de un sueño" del poeta inglés Ernest Dowson (1867-1900), aunque ha servido como base para muchas obras famosas antes y después de la época de Dowson.

Illuminated Manuscript of the Rubaiyat
Manuscrito iluminado de Rubaiyat
Digital Collections at the University of Maryland (CC BY-NC-ND)

Las celebraciones de cumpleaños y los postres

Las celebraciones de cumpleaños comenzaron como festivales en honor al nacimiento del rey, pero los persas terminaron por ampliar el concepto para incluir a todos y así inventaron la fiesta de cumpleaños. Estas celebraciones incluían comidas especiales preparadas para el invitado de honor y un pastel con velas encendidas que se servía después de la comida. Este pastel podía prepararse especialmente para el evento, pero la práctica de comer dulces u otro tipo de golosina después de la cena era algo común. Los escritores griegos criticaban a los persas por esta práctica, pero los persas consideraban a los griegos bárbaros de mentes simples por no apreciar el valor de los postres y los consideraban incultos y mal nutridos. Tanto la fiesta de cumpleaños como el concepto del postre resaltan el valor cultural persa de disfrutar la vida mientras se puede y hacer de cada día una celebración.

Los derechos de las mujeres

las mujeres persas tenían más derechos y privilegios que en cualquier otra cultura antigua, excepto por Egipto.

Aunque se ha cuestionado la afirmación de que los persas fueron los primeros en el mundo en emitir una declaración de derechos humanos (a través del famoso cilindro de Ciro), no hay duda de que las mujeres persas tenían más derechos y privilegios que en cualquier otra cultura antigua, excepto por Egipto. Las mujeres de la realeza recibían el mayor respeto, mientras que los hombres y mujeres de las clases bajas realizaban los mismos trabajos por el mismo salario, como lo demuestran los textos de La Fortificación y El Tesoro de la época de Darío I (el Grande, que reinó entre 522-486 a.C.). Las mujeres podían supervisar a los hombres en el trabajo, y aquellas que contaban con habilidades excepcionales y poder administrativo eran tratadas como Arashshara (gran jefe). Las mujeres podían poseer tierras, servir en el ejército (como soldados, oficiales y en el alto mando de la compañía del rey) y dirigir sus negocios. La diosa más popular de la religión iraní temprana era Anahita, que se siguió venerando como un aspecto del dios Ahura Mazda una vez que los persas adoptaron el monoteísmo a través del zoroastrismo.

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Monoteísmo y tolerancia religiosa

La religión irania temprana era politeísta y adoraba a muchos dioses presididos por Ahura Mazda (señor de la sabiduría), hasta que el profeta Zoroastro (aproximadamente entre 1500-1000 a.C.) introdujo el concepto del monoteísmo. Aunque el faraón egipcio Akenatón (que reinó entre 1353-1336 a.C.) adoptó una estructura monoteísta, Zoroastro imaginó el mismo concepto pero de forma independiente, lo desarrolló por completo y lo estableció con tanta firmeza que perduraría desde su época hasta nuestros días. El zoroastrismo reformuló las antiguas deidades politeístas dentro de un marco monoteísta, de modo que los dioses y diosas del pasado eran ahora emanaciones o aspectos del único dios verdadero Ahura Mazda, quien animaba a la gente a vivir conforme a la simple máxima de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, lo que los elevaría a ellos y a aquellos con quienes interactuaban. Aunque los persas creían que habían recibido la verdadera revelación divina, nunca persiguieron a los seguidores de otras religiones y todas las religiones se respetaron en sus tres imperios.

Faravahar, Yazd
Faravahar, Yazd
Bernard Gagnon (CC BY-SA)

La verdad como valor supremo

Un factor que contribuyó a esta tolerancia fue el valor cultural persa de conocer y decir la verdad. La verdad era un aspecto tan vital de la cultura persa que era uno de los votos que hacía un soldado al entrar en servicio. La palabra persa para verdad (asa o arta) aparece en varios nombres persas, particularmente en los de reyes como Artajerjes. Los escritores griegos, que a veces (si no es que a menudo) son hostiles a los valores persas, se esfuerzan por elogiarlos en este aspecto, señalando que los persas detestaban a los mentirosos y despreciaban a quienes tenían deudas porque un deudor era propenso a decir mentiras para evitar pagar lo que debía.

La versión persa del infierno se conocía como "La casa de las mentiras" y tenía tres niveles; el más bajo y oscuro estaba reservado para los peores pecadores que, entre otras transgresiones, eran los que más habían mentido. Creían que su religión era la verdadera, por lo que no sentían la necesidad de imponerla a los otros, ya que tenían claro que con el tiempo, la gente reconocería la verdad del zoroastrismo y la abrazaría. De no ser así, no importaba, ya que creían que las almas de los transgresores o los incrédulos sólo eran castigadas durante un cierto período de tiempo en la otra vida antes de que Ahura Mazda las recibiera en el paraíso.

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El concepto de las unidades y los uniformes militares

Las unidades y regimientos militares fueron una invención de los medos bajo el reinado de su rey Ciáxares (que reinó entre 625-585 a.C.), pero fue Ciro el Grande quien redefinió este modelo. Ciro organizó al ejército según el sistema decimal, de modo que cada unidad estuviera compuesta por grupos de diez: 10 hombres = una compañía; 10 compañías = un batallón; 10 batallones = una división; 10 divisiones = un cuerpo. Para diferenciar las unidades, el mando persa estableció uniformes de diferentes colores (amarillo, azul y morado) y reguló las señales para la comunicación entre las tropas. Como se señaló, las mujeres podían servir en el ejército y algunas conocidas por su nombre son Artunis (c. 540-500 a.C.), Pantea Arteshbod (sirvió bajo el mando de Ciro el Grande), quien ayudó en la formación de la unidad de élite de los 10.000 inmortales, y Artemisia I de Caria (c. 480 a.C.), famosa por su valor en la batalla de Salamina en el 480 a.C.

Ranks of Immortals
Filas de los Inmortales
dynamosquito (CC BY-SA)

Conquistaron Egipto con gatos

Los persas también podían ser bastante innovadores en las tácticas militares. En el 525 a.C., el rey persa Cambises II (que reinó entre 530-522 a.C.) invadió Egipto. Heródoto afirma que esto fue en respuesta a un insulto por parte del faraón egipcio, pero que también podría haber sido simplemente una continuación de la política expansionista de Ciro el Grande. El rey se detuvo en la fuertemente fortificada ciudad de Pelusio, pues sabía que no la podría tomar sin sufrir grandes pérdidas. Sin embargo, Cambises II conocía bien la cultura egipcia y sabía que el amor de los egipcios por los animales, especialmente por los gatos, podía explotarse. Hizo que sus soldados pintaran en sus escudos la imagen de la diosa egipcia Bastet (normalmente representada como un gato o una mujer con cabeza de gato) y, además, que reunieran animales silvestres (incluidos los gatos) los cuales fueron conducidos por el ejército mientras se dirigían hacia la ciudad. En lugar de dañar a los animales o irrespetar la imagen de Bastet, los egipcios se rindieron y Cambises II reclamó el país para el Imperio aqueménida.

El sistema postal y los hospitales

El primer sistema postal altamente desarrollado fue implementado por los persas bajo el reinado de Darío I, quien decretó que se construyera una red de carreteras para facilitar los viajes y luego instituyó un servicio mediante el cual los pasajeros podían transportar mensajes entre sus distintas capitales o campamentos. Estos mensajeros que iban a caballo podían disfrutar de paradas en el camino para refrescarse y a sus caballos, y estaban tan dedicados a su misión que no se detenían por nada. Heródoto elogia el sistema postal persa en sus famosas líneas: "Sin importar las condiciones (puede estar nevando, lloviendo, hacer mucho calor o estar oscuro), nunca dejan de completar el viaje que se les ha encomendado en el menor tiempo posible" (Historias, VIII.98). Estas líneas, de una forma modificada, son el lema no oficial del servicio postal de los Estados Unidos en la actualidad y lo han sido desde 1914.

Los persas también crearon los primeros hospitales bajo el reinado de Sapor I (240-270 d.C.), quien fundó la Academia de Gundeshapur, un centro intelectual y cultural. La academia daba la bienvenida a profesionales médicos e intelectuales de todas las nacionalidades y bajo el reinado del rey sasánida Cosroes I (que reinó entre 531-579), se convirtió en el primer hospital universitario del mundo.

Conclusión

Además de lo anterior, los persas inventaron el precursor de la guitarra, un instrumento de cuerda conocido como sestar, desarrollaron el sistema de riego qanat, que todavía es utilizado hoy para fertilizar los campos, y aportaron diversos objetos o nombres, muy conocidos hoy en día. Estos incluyen la palabra paraíso (de su palabra pairi-daeza que designa un jardín cerrado y paisajístico), las sandalias, el tapiz, la alfombra persa, la palabra y el concepto de magia, así como el nombre de la lila y del tulipán. También popularizaron el té como bebida de consumo diario, el uso del incienso en los rituales, y el cuidado y el adiestramiento de caballos y perros. Los persas valoraban tanto a los perros que el destino final de cada persona en el más allá estaba determinado, en parte, por qué tan bien (o mal) había tratado a los perros.

Cuando el Imperio sasánida cayó en manos de los árabes musulmanes en el 651, al principio su cultura fue suprimida y sus rituales y tradiciones prohibidos. Sin embargo, con el tiempo la cultura persa fue asimilada por estos conquistadores y se extendió por todo el Cercano Oriente y más allá. En el siglo XVIII, los poetas y eruditos europeos más populares se interesaron por esta cultura, lo que alentó a Occidente a interesarse más por ella. Actualmente, dos de los poetas más leídos del mundo son Rumi (1207-1273) y Hafez de Shiraz (también conocido como Hafiz, 1315-1390.), ambos persas, cuyas obras continúan inspirando y a menudo sirviendo como una introducción a las vastas contribuciones de su cultura.

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Sobre el traductor

Diego Villa Caballero
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es el cofundador de World History Encyclopedia y es su director de contenido. Vivió en Grecia y Alemania y ha viajado por muchos lugares. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía en el Marist College de Nueva York

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2020, septiembre 17). Diez datos de la antigua Persia que deberías saber [Ten Ancient Persia Facts You Need to Know]. (D. V. Caballero, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1606/diez-datos-de-la-antigua-persia-que-deberias-saber/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Diez datos de la antigua Persia que deberías saber." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia. Última modificación septiembre 17, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1606/diez-datos-de-la-antigua-persia-que-deberias-saber/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Diez datos de la antigua Persia que deberías saber." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 17 sep 2020. Web. 21 jun 2024.

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