Zorvanismo

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Gilda Macedo
Publicado el 06 enero 2020
X
translations icon
Disponible en otros idiomas: inglés
Hourglass (by iStockPhoto.com, Copyright)
Reloj de arena
iStockPhoto.com (Copyright)

El zorvanismo (también denominado zuvanismo o zurvanismo) fue una secta del zoroastrismo persa que surgió a finales del Imperio aqueménida (c. 550-330 a. C.) y floreció durante el Imperio sasánida (224-651 d.C.). A menudo se lo califica como herejía zoroastriana porque se apartó significativamente de dos creencias centrales del zoroastrismo:

  • Que la deidad suprema Ahura Mazda era el único dios increado
  • Que los seres humanos tenían libre albedrío para elegir entre el bien y el mal

El zorvanismo afirmaba que Ahura Mazda (aquí conocido como Ormuzd, principio del bien) era un ser creado, hermano gemelo de Angra Mainyu (conocido como Ahriman, principio del mal) y que la deidad suprema era Zorvan Akarana ("tiempo infinito", también escrito como Zurvan y Zurvan Akarana). El tiempo dio origen a todas las cosas y las hizo desaparecer y, puesto que el tiempo era implacable y los seres humanos no podían resistirse a él, la existencia humana estaba dirigida por el destino y no por el libre albedrío.

Eliminar publicidad

Advertisement

Tras la invasión árabe musulmana de Persia en el siglo VII d. C., el zoroastrismo fue suprimido y el zorvanismo prácticamente desapareció. Sin embargo, su influencia continuó, ya que la versión zorvanista del zoroastrismo fue la primera en llegar a Occidente y, por lo tanto, dictó la forma en que se entendía esa religión (como una fe dualista, en lugar de monoteísta), una interpretación que todavía afecta a la forma en que se entiende el zoroastrismo en la actualidad. El concepto del destino como algo más poderoso que el libre albedrío también influyó en los poetas persas posteriores y en los motivos literarios que informan algunas de las más grandes obras de la literatura persa y, a través de ellas, de la cultura mundial.

La religión persa primitiva

Zoroastro predicó que Las divinidades que el pueblo adoraba no eran dioses sino emanaciones del único principio divino: Ahura Mazda.

La religión persa primitiva era politeísta con muchos dioses bajo el Rey Supremo, Ahura Mazda (Señor de la Sabiduría), que había traído todo a la existencia, incluso a los dioses más jóvenes. El enemigo de Ahura Mazda era Angra Mainyu, señor de las fuerzas oscuras del mal y del caos, cuyo único propósito era perturbar el orden de Ahura Mazda y frustrar todos sus planes para el bien común.

Eliminar publicidad

Advertisement

El cielo, la tierra, el agua y el fuego habían sido creados por Ahura Mazda, quien también creó la vegetación, los animales y los seres humanos, y cada intento de Angra Mainyu de perturbar el bien universal era transformado por Ahura Mazda con fines positivos. Cuando Ahura Mazda creó el hermoso Toro Primordial, Gavaevodata, Angra Mainyu lo mató; pero Ahura Mazda llevó el cadáver del toro a la luna, donde fue purificado y, a partir de su semilla purificada, se generaron todos los animales. Cuando Angra Mainyu envenenó las mentes de la primera pareja mortal (Mashya y Mashyanag) e hizo que se alejaran de Ahura Mazda, a sus descendientes se les dio un propósito en la vida a través del ejercicio del libre albedrío; tenían el poder de dirigir sus propias vidas y elegir el bien sobre el mal y los valores más elevados sobre el interés propio.

Zoroastrismo

En algún momento entre los años 1500 y 1000 a. C., un sacerdote persa llamado Zoroastro recibió una visión de una entidad sobrenatural que se hacía llamar Vohu Manah ("buen propósito") y que le informó que la concepción anterior de lo divino era errónea. Ahura Mazda era el único dios increado y no había ningún otro. Las divinidades que la gente adoraba no eran dioses, sino emanaciones del único principio divino que era todo bueno y todo poderoso y no necesitaba de "otros dioses" para asistirlo.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

A Faravahar symbol in a Fire Temple
Un símbolo de Faravahar en un Templo del Fuego
ninara (CC BY-NC-SA)

Zoroastro comenzó a predicar su nueva revelación y, como era de esperar, se encontró con una feroz resistencia por parte de los sacerdotes de la antigua religión, que vivían muy cómodamente de los sacrificios y donaciones del pueblo. Zoroastro se vio obligado a huir de su casa, predicando por doquier, hasta que llegó a la corte del rey Vishtaspa. Allí entabló un debate con los sacerdotes sobre la naturaleza de la Verdad Última y, aunque se dice que ganó, Vishtaspa lo hizo encarcelar, supuestamente después de que los sacerdotes que habían perdido el debate lo denunciaran como hechicero.

Mientras estaba en prisión, Zoroastro curó al caballo favorito del rey y Vishtaspa lo liberó y, poco después, se convirtió. La conversión de Vishtaspa abrió el camino para la aceptación generalizada de la visión de Zoroastro en su reino y así se fundó la nueva fe, conocida como Mazdayasna ("devoción a la sabiduría").

Eliminar publicidad

Advertisement

El zoroastrismo se basa en cinco principios:

  • El dios supremo es Ahura Mazda
  • Ahura Mazda es todopoderoso
  • Su eterno oponente, Angra Mainyu, es el mal
  • La bondad se manifiesta a través de los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas acciones
  • Cada individuo tiene libre albedrío para elegir entre el bien y el mal

Los adeptos expresan estos principios a través de los siguientes actos:

  • Decir la verdad en todo momento
  • Practicar la caridad
  • Mostrar amor por los demás
  • Practicar la moderación en todas las cosas

El propósito de la vida humana era tomar el lado del Bien contra las fuerzas del Mal y mantener el orden contra el caos. Todo ser humano nacido estaba obligado a elegir un bando simplemente porque esa era la naturaleza de la existencia humana. Aquellos que eligieran seguir a Ahura Mazda vivirían vidas plenas, productivas y satisfactorias y serían recompensados después de la muerte; aquellos que siguieran a Angra Mainyu llevarían vidas de confusión, luchas y pequeños intereses personales y serían castigados en la otra vida.

Eliminar publicidad

Advertisement

La vida después de la muerte se concebía como un puente entre los vivos y los muertos (el puente Chinvat) que conducía al juicio del ángel Rashnu, quien enviaba el alma al paraíso (la Casa de la Canción) o al infierno (la Casa de la Mentira). Sin embargo, ninguno de los dos destinos era eterno, porque vendría un mesías, el Saoshyant ("El que trae beneficios"), que inauguraría el Frashokereti (fin de los tiempos). Después, el viejo mundo pasaría, los que estuvieran en el infierno serían redimidos, Angra Mainyu sería destruido, y todos se reunirían en Ahura Mazda para vivir en la dicha eterna.

Esta fue la religión adoptada por el Imperio aqueménida, muy probablemente a partir del reinado de Darío I el Grande (del 522 al 486 a. C.). Sin embargo, el problema que presentaba la visión de Zoroastro era el origen del mal. Si Ahura Mazda era todo bueno y la fuente de toda la creación, ¿de dónde venían Angra Mainyu y sus legiones de demonios? ¿Cómo podría un ser supremo todopoderoso, todo bueno e increado crear el mal cuando el mal no era, de ninguna manera posible, parte de su naturaleza?

La primera mención de la secta del Zorvanismo en la literatura occidental proviene del filósofo neoplatónico Damascio (c. 458-538 d. C.).

Este es, por supuesto, el problema al que se enfrenta cualquier religión monoteísta y los estudiosos han señalado que es posible que los teólogos zoroastrianos dieran alguna respuesta que se perdió tras la destrucción de las bibliotecas zoroastrianas en la invasión árabe musulmana del siglo VII d. C. Esto es totalmente posible, pero parece que, sea cual sea la respuesta que se haya dado o no, la gente necesitaba una solución a este problema, que fue proporcionada por el zorvanismo.

Eliminar publicidad

Advertisement

Fuentes sobre el zorvanismo

No se conoce ningún fundador del zorvanismo y no está claro cuándo se desarrolló. Hay una deidad menor conocida como Zorvan ("Tiempo") en el texto zoroastriano Denkard, una colección de creencias y costumbres, y se cree que este dios fue invocado durante la última parte del Imperio aqueménida en rituales religiosos. Zorvan no parece haber sido un dios especialmente importante, pero quizá se lo invocaba, o se le agradecía, el tiempo en que se celebraba el servicio (yasna). Se desconoce cómo este dios menor se convirtió en la deidad suprema del movimiento Zorvanita.

La primera mención de la secta en la literatura occidental proviene del filósofo neoplatónico Damascio (c. 458-c.538 d. C.) en su obra Dificultades y soluciones de los principios primeros, que hace referencia al escritor anterior Eudemo de Rodas (siglo IV a. C.) como su fuente. Damascio era el director de la Academia de Platón en Atenas cuando el emperador bizantino Justiniano I (que gobernó del 527 al 565 d. C.) cerró la escuela junto con todos los demás templos e instituciones paganas de enseñanza y cultura superior. Damascio huyó de Atenas a la corte de Kosrau I (que gobernó del 531 al 579 d. C.) del Imperio sasánida.

Valerian Defeated by Shapur I
Valeriano vencido por Shapur I
Pierre Mertens (CC BY-NC-ND)

Aquí habría conocido el zorvanismo de primera mano, ya que fue durante este período cuando el movimiento estaba en su apogeo, pero no menciona ningún conocimiento directo de la secta y, en cambio, cita a Eudemo de Rodas. El zorvanismo solo recibe una breve mención como "religión de los medos" que afirmaba que el Tiempo había dado a luz a los dioses gemelos del bien y del mal. Zorvan aparece con más detalle en el texto maniqueo anterior Sabuhragan, escrito por el visionario religioso Mani (216-274 d. C., fundador del maniqueísmo), que fue huésped del rey sasánida Shapur I (que gobernó del 240 al 270 d. C.) y vivió en su corte.

En el texto de Mani, Zorvan es el Padre de la Grandeza en el Reino de la Luz y la fuerza creadora del universo. El maniqueísmo estuvo influenciado por el budismo, el cristianismo y el zoroastrismo, así como por las enseñanzas gnósticas y las propias revelaciones de Mani. Parece claro que su comprensión del zoroastrismo era en realidad más zorvanista y esto sugiere que Shapur I era zorvanista, ya que ayudó a Mani a desarrollar y difundir su nueva fe.

Esto es totalmente posible, ya que varios gobernantes sasanios parecen haber sido zorvanistas, pero los imperios persas eran bien conocidos por su tolerancia religiosa y por fomentar nuevas creencias, y los esfuerzos de Shapur I en nombre de Mani podrían ser simplemente otro ejemplo de ello. En cualquier caso, el zorvanismo ya estaba desarrollado cuando Mani llegó a la corte de Shapur I y está claro que se basó en la imagen central de Zorvan/el tiempo como creador para desarrollar su propio sistema de creencias religiosas.

Zorvanismo

El hecho de que Damascio aluda al zorvanismo en sus Dificultades y soluciones de los principios primeros sugiere la importancia que tenía la respuesta al problema del origen del mal. La obra de Damascio intenta definir la naturaleza de lo divino y de la fuente de todas las cosas y finalmente concluye que los seres humanos simplemente no pueden captar el concepto. La alusión al zorvanismo es un guiño a un intento anterior de explicación que Damascio parece considerar inadecuado. Sin embargo, la mención de la creencia en esta obra sugiere que el problema se abordó también en otras obras, posiblemente zoroastrianas, ahora perdidas.

La corriente principal de los Zorvanitas parece haber diferido poco de los Zoroastrianos tradicionales, salvo que ahora el Tiempo era la Deidad Suprema.

El zorvanismo se aparta del zoroastrismo inicialmente al designar a Zorvan como dios supremo. El andrógino Zorvan desea tener un hijo y reza, presumiblemente a sí mismo, y hace sacrificios para que esto ocurra. Sus oraciones y sacrificios quedan sin respuesta y experimenta un momento de duda y, en este momento, se concibe Ahriman y, en el siguiente (una vez que ha recuperado la fe) se engendra Ormuzd. Zorvan proclama que dará el dominio del mundo al gemelo que nazca primero, pero Ahriman, al oír esto, se abre paso fuera del vientre primordial y asume así la posición de superioridad. Zorvan corrige cuando decreta que Ahriman solo tendrá el dominio durante un tiempo (9000 años) pero Ormuzd asumirá entonces el control y tendrá la victoria final.

Ormuzd sigue siendo el creador del mundo y de la humanidad, pero ahora Ahriman tiene el control de este mundo y una influencia inmediata sobre la humanidad. Este dualismo influiría en la visión del maniqueísmo al dividir la experiencia humana entre lo físico (malo y material) y lo espiritual (bueno e invisible). La justificación de esta fe parece haber sido una tradición oral, pero las secciones del Denkard, y los comentarios sobre esas secciones (el Zand) se utilizaron una vez que el Avesta (escrituras zoroastrianas) fue escrito durante el período sasánida.

Sectas dentro de la secta

La corriente principal de los zorvanitas parece haber diferido poco de los zoroastrianos tradicionales, salvo que ahora el Tiempo era la deidad suprema. Esta concepción fomentaba la creencia de que el libre albedrío humano no podía contar mucho porque nadie, ni nada, podía enfrentarse al tiempo. Este razonamiento, a su vez, produjo tres sectas de zorvanistas dentro del sistema:

  • Materialista
  • Fatalista
  • Corriente principal

Los materialistas (Zandiks) creían que no había ningún mundo espiritual (ni dioses, ni demonios, ni Casa de la Canción ni Casa de la Mentira) porque todo había comenzado con el Tiempo. Como el Tiempo no tenía principio ni fin, tampoco el mundo. Todo lo que existía siempre había existido y siempre existiría. Los seres humanos nacían, vivían y morían y no había ninguna razón para actuar de una manera en lugar de otra porque, finalmente, uno moriría de cualquier manera sin esperanza de recompensa.

Territorial Expansion of the Sasanian Empire
Expansión territorial del Imperio sasánida
Dcoetzee (CC BY-SA)

Los fatalistas creían que, puesto que el Tiempo había creado todas las cosas, el Tiempo tenía el control de todas las cosas. Una persona nacía, vivía y moría de acuerdo con el Tiempo (no por la voluntad de un dios) y la historia de uno ya estaba escrita en el momento de su nacimiento. Ormuzd y Ahriman existían, pero, en su guerra mutua, el libre albedrío humano era una víctima. Las constelaciones (que dirigían el camino de la vida) estaban del lado de Ormuzd, mientras que los planetas (que influían en el pensamiento, la acción y el destino del ser humano) trabajaban para Ahriman, por lo que, aunque Ormuzd solo quisiera lo mejor para una persona y organizara un nacimiento auspicioso, la influencia planetaria de Ahriman interferiría y traería dolor y decepción. Desde este punto de vista, no había lugar para que el libre albedrío humano lograra nada.

Los zorvanitas de la corriente principal (llamada adecuada) creían en la dualidad de los gemelos celestiales y en el Tiempo como su padre (y por tanto en el destino como superior al libre albedrío), pero modelaban su creencia más estrechamente en el zoroastrismo aceptado. Este punto de vista parece haber sido la visión zorvanita original que buscaba responder al problema del origen del mal. El erudito R.C. Zaehner explica cómo los escritores zorvanitas pudieron negar el principio central del zoroastrismo del libre albedrío sin contradecir la visión zoroastriana o entrar en conflicto con la nobleza sasánida que había hecho del zoroastrismo la religión del estado:

Su resolución del dilema fue ingeniosa, aunque poco sincera. Resulta que la palabra avestana eresh aparece en [una estrofa del Denkard] y aunque sabían que esta palabra significaba "correctamente" y normalmente la traducían así, en esta ocasión prefirieron fingir ignorancia y la tradujeron con la palabra pahlavi arish, que es uno de los nombres del demonio de la envidia; ¡y así fue posible que el autor del Denkard representara la doctrina ofensiva como si fuera una invención de los demonios! Todo el asunto se hace pasar por "una proclamación del Demonio de la Envidia a la humanidad de que Ohrmazd y Ahriman eran dos hermanos en un solo vientre". Así se desestimó la herejía zoanita como una invención de los demonios. (6)

Aun así, esta visión podría aceptarse porque la estrofa del Denkard a la que se refiere Zaehner es un comentario sobre una parte del Avesta (Yasna 30.3) en la que el propio Zoroastro alude a deidades gemelas, una Buena y otra Mala, sin desarrollar el concepto. Si se le cuestiona, un zorvanista podría afirmar que Zoroastro podría haber querido decir que esta referencia a las deidades gemelas era la verdadera visión o decir que podría haberse referido a un engaño lanzado por las fuerzas oscuras, sin negar necesariamente el valor del libre albedrío de forma rotunda.

Uno podía seguir ejerciendo su capacidad de elección, incluso si los resultados finales ya estaban decididos. Podemos tomar como ejemplo moderno de esto la decisión de una persona de fumar cigarrillos. Uno puede elegir fumar o no fumar (esto está dentro del poder humano) pero uno va a morir eventualmente sin importar la elección (esto está fuera del poder humano). Aun así, si uno elige no fumar, estadísticamente tendrá una vida más sana y larga. Por lo tanto, en aras de resolver el origen del mal, el dualismo fue expuesto por los zorvanistas de la corriente principal, aunque la supremacía del Tiempo negara la eficacia final del libre albedrío.

Conclusión

Esta versión del zoroastrismo sirvió para introducir la fe en el resto del mundo y por eso, hasta hoy, los estudiosos siguen debatiendo si el zoroastrismo fue la primera fe monoteísta ampliamente aceptada o una religión dualista. El dualismo del zoroastrismo, como se ha señalado, influiría en el maniqueísmo, que a su vez afectaría al desarrollo posterior de otros sistemas de creencias, como el de los Cátaros del sur de Francia durante la Edad Media, por lo que llegó a ser conocido en Occidente. Además, los eruditos e historiadores musulmanes también popularizaron esta versión de la fe más antigua en sus obras y los teólogos cristianos harían lo mismo.

El fatalismo del zorvanismo también influiría en los escritores persas posteriores. Un ejemplo de ello es el gran astrónomo, matemático y poeta persa Omar Khayyam (1048-1131 d. C.), conocido sobre todo por su famoso Rubaiyat. La obra de Khayyam contiene varias estrofas sobre la suerte y el destino, pero la más conocida es la 51:

El dedo que se mueve escribe y, una vez escrito,
se desplaza; ni toda tu piedad ni tu ingenio
lo llamarán para que cancele media línea,
ni todas tus lágrimas borrarán una palabra.

El tiempo (imaginado aquí como un dedo que se mueve) dicta toda la experiencia humana y no hay nada que el individuo pueda hacer al respecto. Hay que aceptar que el destino final de uno está en manos del Tiempo, no del propio, y que el libre albedrío es simplemente una ilusión.

La poetisa posterior Jahan Malek Khatun (1324-1382 d. C.), una princesa de la dinastía Inju de Shiraz que escribió en Persa, hace una observación similar en su poesía. En una de sus muchas obras sin título, escribe:

Las rosas se han ido todas; "Adiós", decimos; debemos;
Y un día dejaré el ajetreado mundo; debo hacerlo.
Mi pequeña habitación, mis libros, mi amor, mis sorbos de vino,
todo esto me es querido, se irá; debe hacerlo.

(Davis, 41)

Los sentimientos de Khayyam y Khatun reflejan aquí una visión específicamente zorvanista, aunque ninguno de los dos fuera zorvanista y aunque ellos mismos desconocieran el origen de esa visión, y sus efectos fueran de gran alcance. La concepción literaria del tiempo como ladrón, utilizada por los escritores durante siglos, no fue inventada por los persas (aparece en la literatura egipcia del Reino Medio [2040-1782 a. C.] y en otros lugares anteriores), sino que fue desarrollada por artistas persas influenciados por la teología zorvanita, cuyas obras estaban a disposición de un amplio público mucho antes de que se descifraran los sistemas lingüísticos egipcio y mesopotámico en el siglo XIX d. C.

Además, el maniqueísmo en el que influyó el zorvanismo se convertiría en una de las religiones más populares del mundo antiguo, competiría con el cristianismo e influiría en aspectos de esa fe, así como en las numerosas herejías que luchó por suprimir. Incluso en la actualidad, cuando pocas personas han oído hablar del zorvanismo, el concepto de que el tiempo dirige el destino es un concepto familiar y el debate sobre la supremacía del libre albedrío sobre el determinismo continúa en el ámbito académico, la literatura popular y los medios de comunicación. Puede que el zorvanismo en sí haya desaparecido después del siglo VII d. C., pero su influencia se sigue haciendo sentir.

Eliminar publicidad

Publicidad

Sobre el traductor

Gilda Macedo
Escritora y traductora independiente. Respeto el conocimiento y las formas que cada región y país tiene para narrar su historia. La historia tiene la característica de ser una disciplina que conecta todas las áreas del conocimiento de forma interrelacionada.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2020, enero 06). Zorvanismo [Zorvanism]. (G. Macedo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18655/zorvanismo/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Zorvanismo." Traducido por Gilda Macedo. World History Encyclopedia. Última modificación enero 06, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18655/zorvanismo/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Zorvanismo." Traducido por Gilda Macedo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 06 ene 2020. Web. 07 dic 2022.

Afiliación