Los Upanishads: resumen y comentarios

Artículo

Joshua J. Mark
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
Publicado el 11 junio 2020
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Disponible en otros idiomas: inglés

Los Upanishads se encuentran entre las obras filosófico-religiosas más conocidas y antiguas del mundo. Se piensa que sus primeros textos se compusieron en el período entre el 800 y el 500 a. C., en forma de diálogos filosóficos relacionados con conceptos expresados en los Vedas, que son los escritos fundamentales del hinduismo. Los seguidores del hinduismo conocen esta fe con el nombre de Sanatan Dharma, que significa «Orden Eterno» o «Camino Eterno». Se piensa que la regla se reveló a través de los Vedas, cuyos conceptos se cree que son conocimiento directo comunicado por Dios.

Kena Upanishad
El Kena Upanishad
Ms Sarah Welch (CC BY-SA)

La palabra Veda significa «conocimiento» y se cree que los cuatro Vedas contienen el conocimiento esencial del universo y cómo debe vivir el individuo en él. El término «Upanishad» quiere decir «sentarse con atención», como quien se acerca a escuchar alguna enseñanza importante. Los Vedas presentan las líneas generales acerca del funcionamiento del universo y la respuesta de la persona; así pues, los Upanishads ofrecen instrucciones acerca de cuestiones específicas de la actuación del individuo.

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Los Upanishads se consideran Vedanta, es decir, «el final de los Vedas», debido a que completan la revelación sagrada recibida por los profetas en algún momento del remoto pasado . Los Vedas se consideran Shruti, «lo que se escucha», ya que estos iluminados los recibieron directamente de Dios, mientras se encontraban en estado de profunda meditación. Después se preservaron mediante la tradición oral, hasta que se plasmaron por escrito entre alrededor de 1500 y 500 a. C. Los hindúes ortodoxos también consideran los Upanishads como Shruti, debido a que la sabiduría y comprensión que contienen parecen ser demasiado profundas para haberse originado en la mente del ser humano. Existen en total entre 180 y 200 Upanishads, pero los más conocidos son los 13 que están encastrados en los textos de los Vedas.

Los Vedas y los Upanishads

Los cuatro Vedas se transmitieron de generación en generación hasta que se asentaron por escrito en la India, durante el llamado período védico, entre alrededor de 1500 y 500 a. C. Por lo general se piensa que sus conceptos se originaron en Asia Central y que arribaron a la India con la migración indoaria cerca del 3000 a. C. (fecha sobre la que algunos investigadores discrepan). Aunque algunas escuelas de pensadores afirman que existen cinco Vedas, entre los académicos existe el consenso de que son cuatro:

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  • Rig Veda
  • Sama Veda
  • Yajur Veda
  • Atharva Veda

Los 13 Upanishads más conocidos se engastan en los textos de cada uno de los anteriores y responden a conceptos específicos que en ellos se expresan. Los 13 Upanishads son:

  • Brhadaranyaka Upanishad
  • Chandogya Upanishad
  • Taittiriya Upanishad
  • Aitereya Upanishad
  • Kausitaki Upanishad
  • Kena Upanishad
  • Katha Upanishad
  • Isha Upanishad
  • Svetasvatara Upanishad
  • Mundaka Upanishad
  • Prashna Upanishad
  • Maitri Upanishad
  • Mandukya Upanishad

La composición de los primeros seis (del Brhadaranyaka al Kena) se fecha entre c. 800 y c. 500 a. C., y la de los últimos siete (del Katha al Mandukya) entre el 500 a. C. y el siglo I d. C. Los trabajos se configuran como una narrativa de diálogos filosóficos, en los cuales un aspirante se acerca a un maestro para que lo instruya sobre las verdades espirituales. El aspirante puede no siempre estar consciente de que busca esas verdades, de modo que en algunos Upanishads una voz incorpórea dialoga de manera directa con una concurrencia que se convierte de esa manera en su interlocutora, es decir, en el aspirante.

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EL PROPÓSITO DE LAS OBRAS ES COMPROMETER DIRECTAMENTE A UN AUDITORIO EN UN DISCURSO ESPIRITUAL DIRIGIDO A CULTIVAR EL CONOCIMIENTO CONsCIENTE Y AYUDAR A ALCANZAR LA AUTORREALIZACIÓN.

El propósito de la obra es comprometer directamente a un auditorio en un discurso espiritual dirigido a cultivar el conocimiento conciente y ayudar a alcanzar la autorrealización. Los Upanishads se desarrollaron a partir del sistema religioso-filosófico del brahmanismo, que aseveraba que el creador del universo, así como el propio universo, era un alma suprema que lo abarcaba todo, denominada Brahman. La majestuosidad y poder del Brahman eran tan grandiosos que los seres humanos no podían aprehenderlo y por lo tanto se presentaba a las personas a través de avatares que tomaban la forma de los dioses hindúes, entre ellos Brahma, Vishnu, Shiva y muchos otros.

Los seres humanos podían reconocer en estos dioses la naturaleza inherente de Brahman, pero para poder experimentarlo de forma directa, se los exhortaba a que buscaran una relación con su ser más elevado, conocido como Atman, que era la chispa de lo divino que cada individuo lleva adentro. El propósito de la vida, por lo tanto, era atender a las responsabilidades por las que uno había sido enviado a la tierra, mediante el reconocimiento del deber (dharma) y su cumplimiento a través de acciones apropiadas (karma), como parte del trabajo para alcanzar la autorrealización y la liberación (moksha) para terminar con el ciclo de reencarnación y muerte (samsara).

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La autorrealización se alcanza con la comprensión de la frase Tat Tvam Asi «Tú eres eso», que significa que ya uno es aquello en lo que desea convertirse y que solo tiene que hacerlo realidad. Cada individuo lleva adentro la chispa divina y reconocerlo lo conecta con Dios y con las demás personas. Tal entendimiento de la existencia humana conforma, en lo fundamental, el sistema de creencias del Sanatan Dharma; los Upanishads indican cómo vivir esta intelección de la mejor manera posible.

Resumen y comentario

Los 13 Upanishads que siguen se presentan en el orden en que se cree que fueron compuestos. No existe una continuidad narrativa directa que lleve del primero al último, pero todos tratan los mismos conceptos básicos desde distintos ángulos.

A Drop of Water (Atman)
Una gota de agua (Atman)
Don Kennedy (CC BY-NC-ND)

Brhadaranyaka Upanishad: forma parte del Yajur Veda y es el más antiguo de los Upanishads. En líneas generales, el nombre significa «Enseñanza del Gran Bosque»; se le acredita al profeta Yajanvalkya (siglo VIII a. C.), aunque algunos rebaten esto. Comienza con la creación del universo por el dios Prajapati, quien más adelante se identifica como un avatar de Brahman. Se describen y explican el Atman como Ser supremo, la inmortalidad del alma, la ilusión de la dualidad, y la unidad esencial de toda la realidad, a través de la analogía de la sal en el agua:

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Al igual que cuando un terrón de sal se vierte en agua, y habiéndose disuelto en ella no se puede volver a asir, mas al tomar el agua, se encuentra sal en cualquier parte; de la misma forma, el ser separado se disuelve en el mar de la conciencia pura, infinita e inmortal. El estado de separación se origina al identificar al Ser supremo con el cuerpo, que surge de elementos. Al disolverse esta identificación física, no puede seguir existiendo el ser separado. (4:12)

El Brhadaranyaka Upanishad es uno de los más famosos, no solo por definir el concepto de liberación del ciclo de reencarnación y muerte y la unión del Atman con Brahman, sino por haberse utilizado en la obra maestra del poeta del siglo XX d. C., T. S. Eliot (1888-1965 d. C.), La tierra baldía.

Chandogya Upanishad: engastado en el Sama Veda, se considera de igual antigüedad que el Brhadaranyaka, aunque se ignora la fecha de su composición. El texto repite en verso algunos de los contenidos del Brhadaranyaka, lo que le otorga su nombre: chanda (poesía, métrica). La narrativa profundiza en el concepto Atman-Brahman, en la importancia de la acción correcta conforme al deber de cada quien, y en cómo funciona la conexión Atman-Brahman.

La explicación más famosa sobre el tema se encuentra en el pasaje conocido como La Historia de Shevetaketu. Shevetaketu regresa a su hogar lleno de arrogancia por los conocimientos adquiridos durante 12 años de educación y su padre, Uddalaka, le da la bienvenida. Uddalaka le pregunta si ha cultivado «la sabiduría espiritual que permite oír lo que no se oye, pensar lo que no se piensa y saber lo que no se sabe» (6.1.3). Shevetaketu no tiene idea de lo que dice y Uddalaka lo guía a través de distintas lecciones acerca de la unidad, destacándole cómo puede conocerse la característica fundamental del barro a partir de un trozo de barro, o del hierro, a partir de un pedazo de hierro. Lo singular guarda la esencia de lo colectivo. Cada recipiente de arcilla que parece independiente participa de la totalidad de la esencia de la arcilla. Uddalaka conduce a través de otros ejemplos una discusión acerca del individuo, del Atman, y de Brahman, hasta llevar a su hijo a la realización de Tat Tvam Asi y de la unidad de toda la existencia.

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EL TAITTIRIYA UPANISHAD EXPLORA EL TEMA DE LA UNIDAD Y DE LOS RITUALES APROPIADOS, HASTA CONCLUIR CON UNA ALABANZA A LA COMPRENSIÓN DE QUE CADA QUIEN ES PARTE DE DIOS.

Taittiriya Upanishad: forma parte del Yajur Veda y también se lo considera uno de los Upanishads más antiguos. El nombre puede derivar de su posible autor, el sabio Tittiri, aunque esto se cuestiona. La obra comienza con bendiciones y alabanzas a Brahman, «fuente de todo poder», y promete decir la verdad y cumplir con la ley antes de reivindicar el compromiso de estudiar los Vedas y pedir al Divino que otorgue la luz de la sabiduría para que ilumine nuestra vida y nos conduzca a la unidad con la realidad última. La obra se expande sobre el tema de la unidad y de los rituales apropiados, hasta concluir con una alabanza a la toma de conciencia de que la dualidad es una ilusión y que todos somos parte de Dios y de cada uno de los demás.

Aitereya Upanishad: incorporado en el Rig Veda, repite de manera ligeramente distinta varios temas tratados en los dos primeros Upanishads. El ejemplo más notable es la discusión de los Cinco Fuegos de la existencia humana: al morir alguien, se crema (primer fuego) y viaja como humo hacia el otro mundo, donde se incorpora a las nubes tormentosas (segundo fuego), cae a la tierra en forma de lluvia (tercer fuego) y se convierte en el alimento que ingiere el hombre (cuarto fuego), transformándose en el semen que entra en la mujer (quinto fuego), que se convierte en feto. El Aitereya enfatiza que este feto es el Atman de sus padres, que garantiza tras su nacimiento y maduración la inmortalidad de ellos al hacer que se recuerden, y además a través de la experiencia del amor incondicional. En otras palabras, los hijos y la vida en familia pueden proporcionarle a uno los medios para hacer consciente nuestra conexión con Dios.

Kausitaki Upanishad: incluido en el Rig Veda, este Upanishad también repite temas tratados en otras partes, pero se enfoca en la unidad de la existencia, con énfasis en la ilusión de la individualidad, que ocasiona que las personas se sientan separadas entre sí, aisladas de Dios y del mundo que las rodea. Este concepto se resume en la frase «¿Quién eres tú?», y en la respuesta «Yo soy tú» (1.2). La obra concluye con un cántico a la importancia de conocer la forma fundamental de la existencia y en no confiar en apariencias superficiales para definir lo que uno cree que es verdadero en la vida.

Brahma, Chiang Mai
Brahma, Chiang Mai
Dennis Jarvis (CC BY-SA)

Kena Upanishad: forma parte del Sama Veda. El Kena desarrolla temas del Kausitaki y de otros, con enfoque en la epistemología y el conocimiento de uno mismo. El Kena rechaza el concepto de la búsqueda intelectual de las verdades espirituales y afirma que solo se puede comprender al Brahman a través del conocimiento de uno mismo y de la obra espiritual personal, no a través de las experiencias ni de las palabras de otras personas que aparecen en los libros. El concepto básico se resume en las líneas siguientes:

Hay una sola manera de conocer al Alma, y es la de experimentarla uno mismo. Los ignorantes creen que el Alma se puede conocer a través del intelecto, pero los iluminados sabes que está más allá de la dualidad entre el conocedor y lo que se conoce. (2.3)

Las búsquedas del intelecto conducen a fines intelectuales; la verdad espiritual no puede ser aprehendida a través del esfuerzo de otros, solo mediante el esfuerzo propio.

EL KATHA ENFATIZA LA IMPORTANCIA DE VIVIR EN EL PRESENTE SIN PREOCUPARSE DEL PASADO NI DEL FUTURO

Katha Upanishad: como parte del Yajur Veda, el Katha es otro de los Upanishads más conocidos. Contiene la frase citada por el autor británico Somerset Maugham (1874-1965 d. C.) que dio título a su exitosa novela de 1944 d. C. El filo de las navajas («el camino a la salvación es tan estrecho y difícil de andar como el filo de una navaja»). El Katha enfatiza la importancia de vivir en el presente, sin preocuparse del pasado ni del futuro (lo que el filósofo Ram Dass ha expresado como «estar aquí y ahora»); examina y explica el Atman y su relación con el alma y la mente del individuo (en la parábola del carruaje), el concepto de moksha, la vitalidad de los Vedas y sobre todo, la autorrealización, según se ilustra en la historia de Nakiketa y Yama, dios de la muerte.

En esta narración el joven Nakiketa discute con su padre, quien colérico le dice que visite a la muerte. Él cumple con obediencia la voluntad de su padre, pero al llegar al inframundo, no encuentra a nadie. Nakiketa espera tres días a las puertas de la muerte, hasta que regresa Yama, quien se disculpa por haberle hecho esperar y le otorga tres deseos para compensar su falta de hospitalidad. El muchacho pide retornar con seguridad a su padre, aprender el sacrificio del fuego de la inmortalidad, y lo más importante, conocer qué ocurre después de la muerte. Yama le concede lo primero, pero le niega lo último y a cambio le ofrece a Nakiketa cualquier otra cosa, lo cual el joven rechaza. La negativa inicial de Yama resultó ser una prueba y le complace que Nakiketa no resultara tentado por los placeres mundanos, ni se alejara de la búsqueda de la verdad. Entonces Yama le revela a Nakiketa el secreto de la vida: la muerte no existe porque el alma es inmortal, ni existe el yo, porque todo es uno. Nunca se está solo, nada se pierde para siempre y todos, a la postre, retornarán a la casa de Dios.

Isha Upanishad: el Isha, comprendido en el Yajur Veda, se enfoca con énfasis en la unidad y en la ilusión de la dualidad, recalcando la importancia de que cada quien viva su karma conforme al dharma personal. La composición centra su fuerza en la importancia de reconocer la unidad de toda la existencia y en la insensatez de creer que nuestro ser está solo en el universo. Este concepto queda mejor expresado en el pasaje 1.6:

Aquellos que ven a todas las criaturas en sí mismos
y a sí mismos en todas las criaturas, no conocen el miedo.
Aquellos que ven a todas las criaturas en sí mismos
y a sí mismos en todas las criaturas, no conocen la aflicción.
¿Cómo puede la diversidad de la vida
engañar a aquel que ve su unidad?

Al reconocer la unidad esencial de la existencia uno se libera del miedo, del sufrimiento, de la soledad, del resentimiento y de otras emociones negativas. Una vez liberados, podemos concentrarnos con más facilidad en la autorrealización.

Svetasvatara Upanishad: el Svetasvatara está incluido en el Yajur Veda y resulta evidente que se escribió por diferentes autores en distintas épocas, pero aun así mantiene una visión unificadora enfocada en la Causa Originaria. En algunas de sus primeras frases, pregunta:

¿Cuál es el origen del cosmos? ¿Es Brahman? ¿De dónde procedemos? ¿Conforme a qué vivir? ¿Dónde, por fin, hallar la paz? ¿Qué poder gobierna la dualidad de placer y dolor que nos impulsa? (1.1)

La obra continúa con la discusión de la relación entre Atman y Brahman y la importancia de la disciplina personal como medio para lograr la autorrealización.

Mundaka Upanishad: este Upanishad, engastado en el Atarva Veda, se centra en la superioridad del conocimiento espiritual personal sobre el conocimiento intelectual y el adquirido mediante la experiencia. Al igual que en los demás Upanishads, se hace énfasis en lo que yace bajo la capa superficial del mundo aprehensible. El texto hace una distinción entre conocimiento superior e inferior, donde el «conocimiento superior» se define como la autorrealización y el «conocimiento inferior» como cualquier información que proviene de una fuente externa, incluidos los Vedas, lo cual se expresa con claridad en los siguientes versos:

El conocimiento es de dos tipos, superior e inferior.
El estudio de los Vedas, la lingüística,
los rituales, la astronomía y todas las artes
pueden nombrarse conocimiento inferior. El superior
es aquel que conduce a la autorrealización. (1.3)

El conocimiento inferior tiene un sitio en nuestras vidas, pero no se debe confundir con nuestro propósito existencial de autorrealización y unión con lo divino. El Mundaka es otro de los Upanishads más populares debido a su énfasis en el esfuerzo individual para lograr la comprensión espiritual de que no existe el individuo aislado, una vez que hacemos conciente que todos estamos relacionados en el nivel más fundamental y que todos nos encontramos en el mismo, idéntico camino.

Prashna Upanishad: incluido en el Atarva Veda, el Prashna se ocupa de la naturaleza existencial de la condición humana. Comienza con una discusión acerca de cómo se inicia la vida, y continúa con ideas acerca de la inmortalidad, a la vez que se adentra en temas tales como qué es lo que constituye «vida», así como la naturaleza de la meditación y la sabiduría. Finalmente, se enfoca en la devoción como medio para liberar al yo del ciclo de renacimiento y muerte, según se expresa en el pasaje:

Que solo podamos escuchar lo que es bueno para todos.
Que solo podamos ver lo que es bueno para todos.
Que podamos servirte, Señor del Amor, toda la vida.
Que podamos ser empleados para diseminar tu paz sobre la tierra. (1.1)

Este concepto de desinteresada devoción por la deidad llegaría a inspirar el movimiento Bhakti («devoción») de la Edad Media, que más adelante sería revivido en el movimiento Hare Krishna de la actualidad. Ambos movimientos hacen hincapié en una devoción total a Dios como medio de conectarse totalmente con el impulso divino del universo.

Maitri Upanishad: pertenece al Yajur Veda y se conoce también como el Maitrayaniya Upanishad. La obra se centra en la constitución del alma, las distintas formas en que sufren los seres humanos, y la liberación del sufrimiento a través de la autorrealización. Uno de los fragmentos más famosos trata sobre el peligro de conformarse con la adoración de lo que uno percibe que sean (o se le ha dicho a uno que son) los dioses, en vez de buscar a Dios por uno mismo. Si nos permitimos estar conformes con una experiencia «religiosa» en vez de una experiencia «espiritual», nos privamos de la oportunidad de tener una verdadera relación con lo Divino, que solo puede ser alcanzada mediante el esfuerzo individual.

Om
Om
Duncan Creamer (CC BY-NC-ND)

Mandukya Upanishad: esta obra, integrada en el Atarva Veda, se ocupa del significado espiritual de la sílaba sagrada OM, como expresión de nuestro yo y de la unidad esencial de todas las cosas. El escrito comienza con la frase «OM significa la realidad suprema. Es un símbolo de lo que fue, lo que es y lo que será. OM también representa lo que yace más allá del pasado, del presente y del futuro». (1.1). El Mandukya también aborda los cuatro estados de la conciencia: vigilia, ensoñación, sueño profundo y pura, y recalca que la conciencia pura es la forma subyacente de los otros tres estados. Este estado de conciencia puede ser realizado al dirigir nuestro enfoque hacia adentro, hacia la mejora de nosotros mismos y los ejercicios espirituales que despejan la mente de las distracciones externas y de la ilusión.

Conclusión

Lo anterior no es más que un apresurado resumen de alguno de los conceptos tratados por los Upanishads, en que cada escrito apoya sus diálogos en los demás, para alentar un compromiso cada vez más profundo con el texto. La comprensión de Shevetaketu sobre su propia naturaleza divina, que doce años de educación religiosa no pudieron enseñarle, es solo una ilustración del concepto de Tat Tvam Asi en el Chandogya Upanishad; de igual manera, el discurso de Nakiketa con el dios de la muerte no es más que uno de los intercambios del Kata Upanishad.

Uno podría pasarse la vida estudiando los Upanishads y al hacerlo, lograr avanzar de un estado de aislamiento y oscuridad espiritual a hacer consciente que jamás hemos estado solos, puesto que la verdadera chispa de lo Divino reside en cada alma. Un sinnúmero de escritores, filósofos, académicos, artistas, poetas y otros de todas partes del mundo han reaccionado a estas 13 obras, desde que se tradujeran por primera vez del sánscrito en el siglo XVII d. C.. A partir de aquella época hasta el presente su influencia no ha hecho más que crecer y hoy día se reconoce que están entre las más importantes obras espirituales que se hayan escrito.

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Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2020, junio 11). Los Upanishads: resumen y comentarios [Upanishads: Summary & Commentary]. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1567/los-upanishads-resumen-y-comentarios/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Los Upanishads: resumen y comentarios." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. Última modificación junio 11, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1567/los-upanishads-resumen-y-comentarios/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Los Upanishads: resumen y comentarios." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 11 jun 2020. Web. 11 ago 2022.

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