Batalla de Kadesh y el poema del Pentauro

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Joshua J. Mark
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El Poema del Pentauro es el relato oficial egipcio (junto con el «Boletín de guerra») de la victoria militar de Ramsés II (el Grande, 1279-1213 a.C.) sobre el rey hitita Muwatalli II (1295-1272 a.C.) en la batalla de Kadesh, en el año 1274 a.C. Ramsés II estaba tan orgulloso de esta campaña que mandó grabar el poema, que detalla su valor personal frente a un enemigo muy superior, en las paredes de los templos de Abidos, Luxor, Karnak, Abu Simbel y en su Ramesseum.

Victoria o empate

El relato hitita de la batalla difiere significativamente, ya que Muwatalli II también afirmó haber obtenido una gran victoria en Kadesh. Aunque hoy en día se acepta generalmente que la batalla probablemente terminó en empate, los estudiosos siguen dividiéndose en bandos y defendiendo la victoria total, ya sea de los hititas o de los egipcios. Dado que no existen relatos independientes de la batalla de Kadesh, es poco probable que se llegue alguna vez a una conclusión definitiva sobre quién ganó realmente el conflicto.

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Los primeros estudiosos siguieron el ejemplo de James Henry Breasted, quien, en 1903, interpretó el Poema del Pentauro como una verdad histórica literal y, al hacerlo, transmitió el relato de Ramsés II sobre la batalla de Kadesh como un hecho. No fue hasta que se encontró la copia en arcilla de la versión hitita de la batalla en la ciudad de Hattusa, en Asia Menor, cuando se cuestionó la afirmación egipcia contenida en el poema.

El hecho de que los hititas continuaran ocupando la ciudad de Kadesh tras la batalla (y asaltaran las caravanas comerciales desde ese lugar hasta que se firmó un tratado de paz) respalda la afirmación hitita de la victoria, ya que Ramsés II fue incapaz de lograr su objetivo declarado de expulsar a sus oponentes de la zona y tomar la ciudad. Aun así, el hecho de que Ramsés II y su ejército expulsaran al enemigo del campo de batalla, infligiéndole numerosas bajas (una afirmación que pueden respaldar ambos relatos) y regresaran a Egipto con sus fuerzas más o menos intactas, respalda la afirmación egipcia de la victoria.

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Ramesses II at The Battle of Kadesh
Ramsés II en la batalla de Kadesh Cave cattum (CC BY-SA)

El primer tratado de paz del mundo

La batalla de Kadesh y las escaramuzas posteriores entre las fuerzas hititas y egipcias condujeron, finalmente, al primer tratado de paz del mundo en el año 1258 a.C., en el que Ramsés II de Egipto y Hattusili III (fallecido en 1237 a.C.) de los hititas se comprometieron a respetar las fronteras de cada uno y a no declararle la guerra a su rey hermano. Este tratado fue importante por varias razones, pero, sobre todo, permitió la libre comunicación, el comercio y los intercambios entre ambas naciones, lo que beneficiaría a ambas mucho más que sus años de guerra destructiva.

Los hititas dominaban el trabajo en hierro y enviaron generosamente a sus herreros y metalistas a Egipto para enseñar a los egipcios a mejorar sus armas y herramientas. Los egipcios, famosos por sus conocimientos y técnicas agrícolas, las compartieron con los hititas. Además, una de las principales cláusulas del tratado establecía que ninguna de las dos partes acogería a los fugitivos reales que huyeran de su país de origen en busca de asilo en el otro, sino que, por el contrario, los devolverían para que se enfrentaran a la justicia. En la Antigüedad era bastante habitual que un noble iniciara un golpe de Estado, lograra escapar del castigo si fracasaba y encontrara refugio en un país extranjero donde pudiera recabar apoyo y armas para un segundo intento. El tratado anulaba esta amenaza y unía a los dos reyes como hermanos que velarían por los intereses del otro.

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El Poema del Pentauro

Sin embargo, nada de esta buena voluntad se aprecia en el anterior Poema del Pentauro, que describe a los hititas como enemigos del pueblo de Egipto y a Muwatalli II como «el desdichado». El poema se centra en el valor, el ingenio y las habilidades de Ramsés II, así como en la gracia de los dioses egipcios (especialmente Amón), que acudieron en ayuda del rey en su momento de necesidad.

Ramsés II aparece aquí retratado como el arquetipo del rey guerrero egipcio que ve lo que hay que hacer y es capaz de hacerlo sin miedo ni vacilación. Al encontrarse en una situación imposible, ni siquiera se plantea la retirada o la rendición, sino que se lanza contra la superioridad numérica de sus enemigos e inspira a sus hombres a seguir su ejemplo. Teniendo en cuenta la magnificencia de la prosa, el ritmo de la obra y su estructura dramática, no es de extrañar que Ramsés II mandara grabar la obra en piedra por todo Egipto.

Los siguientes extractos del Poema del Pentauro proceden de las paredes del templo de Karnak, de la traducción al inglés de James Henry Breasted:

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Aquí comienza LA VICTORIA DEL REY DEL ALTO Y DEL BAJO EGIPTO, USIMARE`RE`SETPENRE`, hijo de RE`RA`MESSE-MIAMUN, al que se le ha concedido la vida eterna, que logró en la tierra de Khatti, Nahrin, en la tierra de Arzawa, en Pidasa, en la tierra de Dardany, en la tierra de Masa, en la tierra de Karkisha y Luka, en Charcamesh, Kedy, la tierra de Kadesh, en la tierra de Ugarit, Mushanet. Ahora bien, su majestad era un señor joven, activo y sin igual; sus brazos robustos, su corazón valiente, su fuerza como la de Montu en su momento; de forma hermosa como Atum, uno se regocija al ver su belleza; grande en la victoria sobre todos los países extranjeros, nadie sabe cuándo comenzará a luchar; un muro fuerte alrededor de su ejército, su escudo en el día de la batalla; un arquero sin igual; es más valiente que cientos de miles juntos; avanzando y adentrándose entre las multitudes, con el corazón confiado en su fuerza; de corazón sólido en la hora del combate cuerpo a cuerpo; como un abeto en su momento de ardor; de corazón firme como un toro listo en el campo de batalla; no le importan todas las tierras juntas; mil hombres son incapaces de mantenerse firmes ante él; cientos de miles se desmoronan al contemplarlo; inspira temor; cuyo rugido resuena en los corazones de todas las tierras; de gran majestad y poderoso renombre como Sutej; … en los corazones de los extranjeros; como un león salvaje en el valle de los animales del desierto; avanzando valientemente y regresando solo cuando ha triunfado cara a cara; sin hablar con jactancia; eficaz en el consejo y buen estratega; uno encuentra lo que necesita en su primera respuesta; salva a su ejército el día de la batalla; [gran protector de] su caballería; que lleva a casa a sus seguidores y Rey del Alto y el Bajo Egipto Usimare`-setpenre`, el Hijo de Re`, Ra`messe-miamun, a quien se le ha dado vida.

Su Majestad había preparado su infantería y su caballería de carros, así como a los sherden que Su Majestad había capturado y traído de vuelta gracias a la victoria de su fuerte brazo; todos ellos estaban provistos de todas sus armas, y se les había dado el plan de batalla. Su Majestad se dirigió hacia el norte, acompañado de su infantería y su caballería de carros, y tuvo un buen comienzo en la marcha el día 9 del segundo mes de la estación de verano del año 5. Su Majestad pasó por la fortaleza de Tjel, poderoso como Montu en su avance; todos los países extranjeros temblaban ante él y sus jefes le traían ofrendas, y todos los descontentos se inclinaban ante él por temor al poderío de Su Majestad. Su ejército avanzó por los estrechos desfiladeros como quien recorre los caminos de Egipto. Ahora bien, cuando habían transcurrido varios días desde estos acontecimientos, Su Majestad se encontraba en Ra`messe-miamun, la ciudad que está en el valle del Cedro. Y Su Majestad prosiguió hacia el norte. Pero cuando Su Majestad llegó a la región montañosa de Kadesh, entonces Su Majestad siguió adelante como Montu, el señor de Tebas, y cruzó el vado del «rnt»¹ con el primer ejército de Amón-que-nos-da-la-victoria-a-Usima`re-setpenre`. Su Majestad llegó a la ciudad de Kadesh, y para entonces el desdichado Caído de Kadesh había acudido y reunido a todos los países extranjeros hasta el extremo del mar; había acudido toda la tierra de Khatti, así como la de Nahrin, la de Arzawa, Dardany, la de Karkisha, Luka, Kizzuwadna, Carchemish, Ugarit, Kedy, toda la tierra de Nukhashshe, Mushanet y Kadesh; no dejó ningún país extranjero sin traerlo desde todas las tierras lejanas, con sus jefes allí junto a él; cada uno con su infantería y sus numerosas hordas de carros, sin límite alguno de tales fuerzas. Cubrían montañas y valles y eran como langostas a causa de su multitud. No dejó plata en su tierra, la despojó de todas sus posesiones y se las entregó a todos los países extranjeros para llevarlos consigo a la batalla.

El Desdichado de Khatti, junto con muchos países extranjeros que estaban con él, se mantenía oculto y preparado al noreste de la ciudad de Kadesh, pero Su Majestad estaba solo con sus seguidores, el ejército de Amón tras él, el ejército de Pre` cruzando el vado en las cercanías al sur de la ciudad de Shabtuma, a una distancia de 1 iter de donde se encontraba Su Majestad, el ejército de Ptah se encontraba al sur de la ciudad de Aronoma y el ejército de Sutej marchaba por el camino, y Su Majestad había formado la primera fuerza de combate con todos los jefes de su ejército, y se encontraban en la costa de la tierra de Amor. Pero el Desdichado jefe de Khatti permaneció en medio del ejército que le acompañaba y no salió a luchar por temor a Su Majestad. Sin embargo, había enviado hombres y caballos en número exorbitante y tan numerosos como la arena; iban tres hombres por cada carro y estaban equipados con todas las armas de guerra. Se les había ordenado permanecer ocultos tras la ciudad de Kadesh, y ahora salían por el lado sur de Kadesh y se abalanzaban sobre el ejército de Pre` en pleno centro de su formación, mientras este marchaba sin saberlo y sin estar preparado para la batalla.

Acto seguido, la infantería y la caballería de Su Majestad fueron derrotadas ante ellos, pero Su Majestad se mantuvo firme al norte de la ciudad de Kadesh y en el lado occidental del «r-n-t» [véase la referencia a 1)]. Entonces vinieron a informárselo a Su Majestad. Entonces Su Majestad se mostró en toda su gloria, como su padre Montu; se puso el equipo de batalla y se ciñó la coraza; era como Ba`al en su momento de gloria; el gran caballo que llevaba a Su Majestad era «Victoria-en-Tebas», de la gran cuadra de Usimare`re`-setpenre`, el amado de Amón.

Acto seguido, el desdichado jefe de Khatti envió un mensaje y rindió homenaje a mi nombre como al de Ra, diciendo: «Tú eres Sutej, Ba'al en persona. El temor que inspiras es una marca en la tierra de Khatti». Entonces hizo venir a su enviado, que llevaba en la mano una carta en el gran nombre de Mi Majestad, de la Residencia de Re'-Harakhati, «El Toro Fuerte», «Amado de la Verdad», soberano que protege a su ejército, poderoso por su brazo fuerte, muro para sus soldados en el día de la batalla, el rey del Alto y del Bajo Egipto, Usimare`re`-setpenre`, el Hijo de Ra, señor león del brazo fuerte Ra-messe-miamun, a quien se le ha concedido la vida eterna. Tu siervo habla y da a conocer que tú eres el Hijo de Ra que surgió de su cuerpo. Él te ha entregado todas las tierras reunidas en un solo lugar. En cuanto a la tierra de Egipto y la tierra de Khatti, son tuyas; tus siervos están bajo tus pies. Tu noble padre Pre` te las ha entregado. No te impongas sobre nosotros. He aquí que tu poder es grande, tu fuerza pesa sobre la tierra de Khatti. ¿Es bueno que mates a tus siervos, con el rostro feroz hacia ellos, y no tengas piedad? Mira, ayer te pasaste el día matando a cientos de miles. Hoy has venido y no has dejado herederos. No seas duro en tus tratos, rey victorioso. La paz es mejor que la lucha. Danos un respiro.

...Entonces Su Majestad ordenó que se escucharan sus palabras y yo me dirigí pacíficamente hacia el sur. Su Majestad regresó en paz a Egipto junto con su infantería y su caballería, llevando consigo toda la vida, la estabilidad y el dominio,

llegando a Egipto en paz a Pi-Ra`messe-miamun-de-Grandes-Victorias, y descansando en su palacio de vida y dominio como Re`, que está en su horizonte, mientras los dioses de esta tierra acudían a él para adorarlo y decir «Bienvenido, nuestro amado hijo, el rey del Alto y el Bajo Egipto, Usima`re`-setpenre`, el hijo de Re`Ra`messe-miamun», y le concedieron millones de fiestas de Sed para siempre en el trono de Re`, con todas las tierras y todos los países extranjeros postrados ante sus sandalias por toda la eternidad y para siempre jamás.

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Mark, J. J. (2026, agosto 22). Batalla de Kadesh y el poema del Pentauro. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-147/batalla-de-kadesh-y-el-poema-del-pentauro/

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Mark, Joshua J.. "Batalla de Kadesh y el poema del Pentauro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, agosto 22, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-147/batalla-de-kadesh-y-el-poema-del-pentauro/.

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Mark, Joshua J.. "Batalla de Kadesh y el poema del Pentauro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 22 ago 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-147/batalla-de-kadesh-y-el-poema-del-pentauro/.

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