Te Papa Tongawera (o simplemente Te Papa) es el innovador museo nacional de Nueva Zelanda, situado cerca de la costa del precioso puerto de Wellington. Te Papa Tongawera significa «recipiente de tesoros» en te reo maorí, la lengua indígena de Aotearoa (Nueva Zelanda). Es un nombre muy acertado, ya que en Te Papa encontrarás 2,4 millones de tesoros que la colorida historia de Nueva Zelanda y sus pueblos. Dado que Te Papa también alberga la colección nacional de arte entre sus taonga (o tesoros), encontrarás magníficas obras de arte de mediados y finales del siglo XIX que muestran el arte del tatuaje indígena.
Te Papa comenzó su andadura como Museo Colonial en 1865. Dirigido por sir James Hector, un geólogo y explorador nacido en Escocia, el Museo Colonial exhibía curiosidades etnográficas, así como objetos de la Antigüedad. El enfoque del museo se amplió cuando pasó a llamarse Museo del Dominio y compartió espacio con la Galería Nacional de Arte. El actual edificio emblemático de Te Papa se inauguró en 1988.
Algunos datos sobre Te Papa
Merece la pena visitarlo aunque solo sea para ver el edificio en sí, ya que es una proeza arquitectónica y de ingeniería, rica en simbolismo.
- Pesa 64.000 toneladas.
- Tiene suficiente acero de refuerzo como para llegar desde Wellington hasta Sídney, en Australia (2.224 km o 1.382 millas).
- La fachada norte, o maorí, da al puerto, y sus paredes, similares a acantilados, simbolizan el mar, las colinas y el cielo.
- La fachada sur, o pakeha (europea), presenta motivos en forma de cuadrícula que reflejan los patrones del asentamiento europeo.
- La cuña central entre las caras norte y sur une a los maoríes y a los pakeha, y es aquí donde se encuentra la exposición sobre el Tratado de Waitangi. El tratado es el documento fundacional de Nueva Zelanda (1840), firmado entre la Corona británica y 540 rangatira (jefes) maoríes. Regula la relación entre los tangata whenua (el pueblo indígena) y los pakeha.
Nueva Zelanda es conocida como «las islas temblorosas» debido a su frecuente y a menudo intensa actividad sísmica. Quizás lo más tranquilizador que hay que saber sobre Te Papa, dado que se encuentra cerca de una importante falla sísmica, es que, en caso de que se produjera un terremoto que ocurre una vez cada 2.000 años (conocido como «El Grande»), el edificio, sus colecciones y las personas que se encuentren en su interior estarían a salvo. Esto se debe a que Te Papa se construyó sobre 152 aisladores de base flexibles situados entre el edificio y su losa de hormigón.
La migración polinesia
Aotearoa es quizás más conocida por su característico arte del tatuaje indígena, introducido por los colonos polinesios que llegaron en canoa en varias oleadas entre los años 1250 y 1300. Te Papa cuenta con numerosas exposiciones, pinturas y obras fotográficas que preservan y ponen de relieve la importancia histórica y cultural de la práctica del tatuaje maorí.
La mitología maorí nos cuenta que el primer explorador en llegar a Nueva Zelanda hace unos 1.000 años fue Kupe, cuya tierra ancestral era Hawaiki, en Polinesia. Navegó a través del Pacífico en su waka hourua (o canoa de viaje), guiado por el resplandor de las estrellas y la fuerza de las corrientes oceánicas. Kupe desembarcó en el puerto de Hokianga, en la Isla Norte.
No encontrarás Hawaiki en el mapa, pero lo que sí sabemos es que la tierra ancestral de los polinesios fue muy probablemente Taiwán, que abandonaron en algún momento entre el 3000 y el 1000 a.C. Conocidos colectivamente como los lapita, acabaron estableciéndose en la zona geográfica denominada «triángulo polinesio», que tiene como vértices Nueva Zelanda, Hawái y la Isla de Pascua. Este triángulo abarca más de 1.000 islas. Los descendientes de los lapitas se establecieron en Nueva Zelanda alrededor del año 900 d.C. y en otras partes de Oceanía, como las Marquesas en el año 100 d.C. y Tahití en el 600 d.C.
Los polinesios no disponían de ninguna forma de lengua escrita, por lo que el tatuaje se utilizaba para expresar la individualidad, la genealogía, la historia vital, los logros, el estatus social y el rango. El ta moko es la forma habitual maorí de una tradición de tatuaje que se remonta a miles de años atrás, y sigue siendo un componente muy visible de la cultura neozelandesa contemporánea. El ta moko está relacionado con el tatu de la Polinesia Oriental y el tatau de Samoa (colonizada alrededor del año 200 d.C.). Ambas palabras significan «marcar».
Los motivos y el arte del tatuaje en el rostro y el cuerpo variaban de un grupo de islas polinesias a otro, pero se dice que la cultura marquesana desarrolló el arte del tatuaje más elaborado. El tatuaje o el marcado con tinta siguió siendo una práctica aislada hasta el año 1771, cuando el capitán James Cook se encontró con los tahitianos, profusamente tatuados, en su primer viaje para observar el tránsito de Venus.
Casi todo el mundo en la cultura polinesia llevaba tatuajes y Cook fue testigo del doloroso proceso de tatuaje de una joven tahitiana. Comparó el sonido rítmico de los golpes del cincel de hueso utilizado para marcar el cuerpo de la joven con la palabra tattaow, y es muy probable que Cook hubiera oído la palabra tahitiana tatau. Cuando regresó a Inglaterra, tattaow se tradujo a la palabra que actual tattoo: «tatuaje».
Muchos marineros a bordo del HMS Endeavour, el barco de Cook, se hicieron tatuajes, sobre todo en la zona de las nalgas, lo que dio lugar a un grupo socialmente diferenciado de hombres que quedaban identificados como miembros de una comunidad polinesia más amplia. También es probable que la tripulación de Cook se sintiera presionada a tatuarse, ya que no tener tatuajes era motivo de gran vergüenza en la cultura polinesia.
Mientras la popularidad de los tatuajes maoríes se extendía por toda Europa tras el regreso de Cook, los maoríes realizaban incursiones contra tribus vecinas o decapitaban a sus enemigos para obtener cabezas tatuadas con las que intercambiar armas de fuego y munición. Muchas de estas cabezas se vendieron a museos o colecciones privadas como curiosidades. El explorador británico, el general de división Horatio Gordon Robley (1840-1930), era un conocido coleccionista de objetos macabros, entre los que se incluían los mokomokai (cabezas tatuadas y conservadas de maoríes fallecidos).
Te Papa cuenta con una maravillosa colección de imágenes históricas que muestran el arte del tatuaje desde que Cook popularizó esta práctica en el mundo occidental. Sin embargo, no es necesario viajar a Nueva Zelanda, ya que la colección está disponible en línea (en inglés). Hay muchos ejemplos de tatuajes polinesios y maoríes, desde el moko, que cubre todo el rostro, hasta el puhoro, que es un tatuaje en el muslo.
De hecho, cualquier cosa que quieras saber sobre el arte del tatuaje maorí se puede consultar en la colección en línea de Te Papa (en inglés), que cuenta con más de 800.000 piezas.
Dado el relativo aislamiento de Nueva Zelanda, las técnicas de tatuaje practicadas por los maoríes diferían significativamente de las de sus homólogos polinesios, y los maoríes desarrollaron peines específicos y uhi (cinceles) que cortaban más profundamente en la piel. Estos instrumentos en forma de peine ayudaban a introducir el pigmento en la piel, y los maoríes utilizaban dos tipos de cinceles que producían un tatuaje acanalado característico con motivos en espiral: los uhi matarau o cinceles dentados y los uhi kohiti o cinceles de hoja plana. El uhi matarau también se conocía como uhi puru y se utilizaba para depositar el pigmento en la herida.
Ta Moko
Para los maoríes, el tatuaje está vinculado al mana, es decir, a un sentido de orgullo y prestigio. La cabeza se considera la parte más sagrada del cuerpo, por lo que el ta moko se reservaba exclusivamente para el rostro y para los maoríes de alto estatus social. El moko facial de las mujeres maoríes consistía en un tatuaje en la barbilla, o moko kauae. También se delineaban los labios superiores con un pigmento azul oscuro y se realizaban incisiones en las fosas nasales. El tikanga (costumbre, valores, protocolo) que regía el moko kauae establecía que solo las kuia (mujeres mayores) podían lucirlo, pero hoy en día se ve a muchas mujeres maoríes con moko kauae.
El proceso de tatuaje estaba impregnado de ritualismo y los propios diseños se consideraban sumamente sagrados. El artesano del tatuaje, o tohunga ta moko, era un especialista respetado en una iwi (tribu) determinada y se le consideraba tapu (sagrado y venerado). Curiosamente, el capitán James Cook también fue el responsable de introducir la palabra «tabú» en la lengua inglesa, que escuchó como tapu durante su visita a Tahití en el año 1771.
La mayoría de los tohunga ta moko eran hombres y el proceso de tatuaje, que en sí mismo era tapu, comenzaba en la pubertad como rito de iniciación y continuaba a lo largo de toda la vida para conmemorar acontecimientos importantes y la historia ancestral. Un moko era una tarjeta de identidad que narraba la historia ancestral y vital de una persona, así como su pertenencia tribal. Indicaba el whakapapa o linaje del que descendía cada uno y la tierra a la que estaba vinculado. Un moko también transmitía valores como la lealtad y el compromiso del pasado hacia quienes vendrían en el futuro.
El whakapapa se representaba a ambos lados del rostro: el lado izquierdo correspondía a la ascendencia paterna y el derecho, a la materna, aunque el lado del rostro que se tatuaba dependía de la iwi.
Un guerrero de las tribus Urewera y Ngai-Tama describió el moko de esta manera:
Puedes perder tus bienes más preciados por desgracia de diversas formas… tu casa, tus armas, tu cónyuge y otros tesoros. Te pueden robar todo lo que aprecias. Pero de tu moko no te pueden privar, salvo por la muerte. Será tu adorno y tu compañero hasta tu último día.
Netana Whakaari, de Waimana, 1921.
Proceso y técnica del ta moko
El ta moko era un proceso largo y doloroso y, mientras el sujeto yacía tumbado, el tohunga ta moko solía recitar un karakia o plegaria al perforar la piel golpeando el hombro izquierdo con su uhi. Se recitaban poemas y se cantaban canciones para consolar a la persona que recibía el tatuaje.
El kit de herramientas del tohunga incluía varios cinceles con hojas anchas para cortar la carne e introducir el pigmento. Los cinceles eran objetos muy ornamentados con mangos de hueso de ballena, albatros, madera de kauri, totara o maire, y se golpeaban con un pequeño mazo fabricado con madera de mahoe o «whitey», un pequeño árbol neozelandés perteneciente a la familia de las violetas. El mazo se llamaba He Mahoe y también se utilizaba para limpiar la sangre (considerada tapu). Se aplicaba un bálsamo elaborado con hojas del árbol karaka para favorecer la cicatrización.
El kit de herramientas del tohunga incluía pequeños frascos de wai ngarahu o pigmento. El pigmento utilizado variaba según las tribus, pero se trataba básicamente de hollín procedente de la materia resinosa de los árboles que se quemaba en un ahi kauri o horno especialmente diseñado. El awe u hollín preparado se mezclaba con líquidos de los árboles hinau y mahoe, del ti ( árbol de la col), del karetu o de las plantas poroporo. El proceso de producción del pigmento se conocía como whakataerangi y el material se cubría con pieles de ratas o aves para evitar que se secara. Los pigmentos oscuros eran muy apreciados, pero también se utilizaban pigmentos más claros, derivados de orugas infectadas con un determinado tipo de hongo. Durante el ta moko, estaban prohibidas las relaciones sexuales y la ingesta de alimentos sólidos.
Los pigmentos solían considerarse una reliquia familiar y se conservaban durante décadas en recipientes de hermoso diseño, fabricados con piedra pómez o madera. A medida que se extendía la colonización europea, los maoríes adoptaron el uso de la pólvora, que confería un matiz azulado a la piel tatuada. A partir de 1840, se aprobaron leyes coloniales (Ley de Supresión de los Tohunga de 1907) que prohibían los tohunga y, para la década de 1970, en gran medida el moko había desaparecido.
Desde la década de 1980 se ha producido un renacimiento de la práctica del ta moko mediante el uso de máquinas de tatuaje modernas, tinta y agujas, que producen una superficie lisa y no los surcos en relieve de los tatuajes tradicionales. Ahora está de moda que los pakeha o neozelandeses blancos (e incluso los turistas) se tatuen con diseños maoríes tradicionales, aunque esto plantea la cuestión de la apropiación cultural, ya que a menudo no se comprende el significado espiritual y cultural de los tatuajes.
Algunos diseños tradicionales
Los maoríes utilizaban diversos diseños tradicionales y muchos de ellos siguen utilizándose hoy en día. El más reconocible es quizás el diseño koru (o lazo), junto con el hei tiki (o tiki). El koru representa la forma espiral de una fronda de helecho neozelandés que se despliega y simboliza la nueva vida, la renovación y la esperanza en el futuro, tal y como ilustra este proverbio maorí:
Ka hinga atu he tete-kura - ka hara-mai he tete-kura
Cuando muere una hoja de helecho, nace otra para ocupar su lugar.
Cada koru en un tatuaje simboliza a un ser querido y las relaciones afectivas. El diseño de la cola de los aviones de Air New Zealand muestra el koru y también se puede ver el koru en el moko facial que aparece a continuación.
El pikorua, o trenzado, muestra dos helechos pikopiko entrelazados y representa un vínculo eterno entre dos personas. El pikorua es un diseño más reciente, ya que los cinceles maoríes anteriores a la colonización europea no habrían podido crear el complejo entrelazado de este diseño. Probablemente se introdujo cuando se dispuso de herramientas de corte de diamante a partir del año 1800. El pikorua también refleja la unión de dos elementos diferentes, como el mar y la tierra. El mito maorí de la creación, protagonizado por Ranginui (el padre cielo) y Papatuanuku (la madre tierra), narra cómo el cielo y la tierra estuvieron en su día unidos en un estrecho abrazo.
El hei tiki es un talismán importante para el pueblo maorí y simboliza el embrión humano no nacido. Según Te Papa, existían diversas formas de tiki en toda Polinesia, pero el significado del hei tiki maorí no está del todo claro. Se dice que el símbolo del tiki representa a Tiki, el primer hombre de la mitología maorí, pero también podría representar a Hine-te-iwaiwa, una célebre antepasada asociada a la fertilidad y a las cualidades virtuosas de la mujer maorí.
Sin duda, se considera un amuleto de buena suerte y los tikis más valiosos se tallaban en pounamu (piedra verde de Nueva Zelanda). Se transmitían de generación en generación y se creía que el mana del tiki aumentaba con el tiempo. Air New Zealand solía repartir tikis de plástico verde a los pasajeros en sus vuelos durante las décadas de 1960 y 1970.
El manaia es una criatura mitológica de la cultura maorí. Tiene cabeza de pájaro, cuerpo humano y cola de pez, y es un guardián espiritual y mensajero entre el mundo de los espíritus y el de los vivos. Los diseños del manaia varían sutilmente en su forma entre las distintas iwi, pero pueden compararse con un pájaro posado en el hombro (o un ángel de la guarda) que aleja a los espíritus malignos.
El diseño del hei matau, o anzuelo, se basa en los señuelos de curricán y los anzuelos que se fabricaban con madera, concha o hueso y que utilizaban los antepasados de los maoríes que llegaron a las costas de Nueva Zelanda en lo que se conoce como el periodo de asentamiento «Moahunter» o «Colonización» (1280-1500). El hei matau es un taonga (tesoro cultural) para los maoríes, ya que representa no solo la tierra, sino también la prosperidad, la fertilidad y el paso seguro por el agua.
La leyenda polinesia nos habla de Maui, un semidiós de padres sobrenaturales, que pescó la Isla Norte de Nueva Zelanda con su anzuelo mágico, fabricado con la mandíbula de su abuela. El nombre maorí de la Isla Norte es Te Ika-a-Maui o «El pez de Maui».
Con el resurgimiento de la popularidad del ta moko, estos diseños tradicionales (junto con otros como la raya, el lagarto y los geckos, las tortugas, las puntas de lanza y los motivos marinos) se ven con frecuencia en las calles y ciudades de Nueva Zelanda.
En la página web de Te Papa puedes leer un artículo detallado y ver vídeos (en inglés) que explican con más detalle los orígenes y la evolución del ta moko, así como el proceso de tatuaje.
Visita a Te Papa
Si tienes la oportunidad de visitar Te Papa, necesitarás al menos un día para recorrer el museo y tomar algo en la cafetería de Te Papa. Incluso puedes decidir qué comer echando un vistazo al menú en línea antes de llegar, pero sin duda deberías probar los fritos de kumara, un aperitivo emblemático de Nueva Zelanda elaborado con boniato.
Para los que tengan gusto por lo curioso, los diez secretos menos conocidos de la colección de Te Papa constituyen una lectura fascinante. ¿Cuál es tu favorito? El mío es el número cinco.

