Bes es el dios egipcio antiguo del parto, la fertilidad, la sexualidad, el humor y la guerra, pero servía principalmente como un dios protector de las mujeres embarazadas y los niños. En general se lo representa como un enano barbudo de cabello largo con orejas grandes, genitales prominentes y piernas arqueadas.
Normalmente se lo muestra sosteniendo un sonajero, pero a veces es una serpiente (o más de una), un cuchillo o una espada. A menudo se colocaba la imagen de Bes en los portones como protección, y casi siempre aparece afuera de las casas de nacimiento. También era una imagen popular en los bienes del hogar, como espejos, estuches de cosméticos, muebles y como mangos de cuchillo.
Su aspecto femenino es Beset, quien aparece en los conjuros para ahuyentar fantasmas, magia negra, espíritus malignos y demonios. El propio Bes es en verdad un demonio más que un dios, pero no en el sentido moderno de la palabra. Un «demonio» (del griego daimon) podía ser una entidad buena o mala parecida al demonio mesopotámico Pazuzu, que también protegía a las mujeres embarazadas y a los bebés. Aunque Bes suele estar asociado con su aspecto femenino como consorte, en general se lo identifica más con la diosa Tueris (Tauret), la deidad hipopótamo del parto y la fertilidad.
Origen y naturaleza
Bes, el dios egipcio antiguo del parto y la fertilidad, en general se representaba como un enano barbudo de cabello largo con orejas grandes, genitales prominentes y piernas arqueadas.
Si bien Bes era uno de los dioses más populares del antiguo Egipto, no se ha encontrado ninguna historia sobre su origen. Según el egiptólogo Richard Wilkinson, Bes comparte una similitud casi uniforme en términos de su función y parecido con al menos nueve otras deidades: Aha, Amam, Hayet, Ihty, Mefdet, Menew, Segeb, Sopdu y Tetetenu (102). Lo que diferenciaba a Bes de todos ellos, aparentemente, era su naturaleza singular.
No era un dios en el mismo sentido que Osiris o Thot, ni tampoco tenía un templo (excepto uno que protegía las uvas del viñedo del oasis de Bahariya) o un culto formal, pero los egipcios lo honraron en sus hogares desde la época del Imperio Antiguo (hacia 2613-2181 a.C.) hasta la dinastía ptolemaica (323-30 a.C.) y durante el Imperio romano, aunque su popularidad se generalizó desde el Imperio Nuevo de Egipto (1570-1069 a.C.) en adelante. Su función como protector de los niños se extendió a protector de cualquiera que se pusiera bajo su cuidado, y los soldados egipcios (y, más tarde, los romanos) tenían imágenes de Bes inscritas en sus escudos y bebían de copas grabadas con su imagen antes de una batalla.
La naturaleza protectora de Bes se expresaba en su habilidad como guerrero para ahuyentar el mal, pero también consideraban su lado más relajado. De acuerdo con el concepto egipcio del valor del equilibrio, se suele ver a Bes en el arte riéndose, bailando y cantando en la misma medida que como feroz guerrero/protector. Se creía que entretenía a los niños pequeños con sus canciones y, si se veía a un niño aparentemente sonriendo o riéndose de nada, se creía que Bes era la causa. Esto puede parecer extraño, ya que se solía representar a Bes como un enano feo, con el ceño fruncido y a menudo mostrando sus inmensos genitales, pero, como escribe Wilkinson:
A pesar de su aspecto, que cambió en muchos detalles con el tiempo, Bes era considerado un benefactor para los seres humanos, y todas las clases de egipcios lo aceptaban como una deidad apotropaica poderosa [una que ahuyenta el mal y protege contra la mala suerte] (...). Tal como la figura de Bes incluía a varios demonios y dioses menores, en tiempos posteriores, a él mismo lo sincretizaron con otras deidades protectoras, que pasaron a formar el «núcleo» de una deidad compuesta cuyos elementos incluían a Amón, Min, Horus, Sopdu, Reshef y otros dioses. Desde el punto de vista mitológico, Bes también podía asociarse con Ra, Hathor y Horus, y a veces aparece una forma femenina del dios, Beset, como la madre de Horus. (102)
Si bien se ha sugerido que Bes era originalmente una deidad nubia, libia o siria, esto es principalmente una especulación y, como observan Wilkinson y otros egiptólogos (Pinch y David entre ellos), es un esfuerzo innecesario. El dios aparece por primera vez en el arte del Imperio Antiguo de Egipto, y no parece haber ninguna razón convincente para buscar su origen fuera de Egipto.
Culto y vida diaria
Dado que no había ningún templo formal dedicado a Bes, tampoco había un culto formal. La gente le rendía tributo en sus hogares o en las casas de nacimiento donde hacía guardia. La egiptóloga Rosalie David escribe lo siguiente:
Los dioses domésticos eran adorados en un santuario lleno de estelas, mesas con ofrendas, vasijas con agua, braseros y jarrones en una zona separada de la casa. El culto en el hogar probablemente reflejaba los rituales realizados en los grandes templos y habría incluido la presentación de ofrendas de comida y libaciones y la quema de incienso frente a la estatua del dios.(Handbook, 118)
En los hogares más modestos, donde no se podían permitir estelas, mesas con ofrendas y jarrones, simplemente colocaban una estatua de Bes sobre un altar y le ofrecían lo que pudieran permitirse. Bes era adorado principalmente a través de las actividades cotidianas de la gente mientras se dedicaban a sus tareas. A menudo se tallaba a Bes en los muebles, por ejemplo, y sobre todo en las camas para proteger a la gente (en particular a los niños) de los espíritus malignos o fantasmas que pudieran llegar durante la noche.
Wilkinson observa cómo «la amplia variedad de objetos en los que Bes estaba representado y la gran cantidad de sus imágenes y amuletos demuestran su gran popularidad como deidad doméstica» (104). Aparece en vasijas para ungüentos, reposacabezas, amuletos, brazaletes, sillones, camas, sillas, espejos, cuchillos y muchos otros objetos domésticos. Se lo ha hallado en las ruinas del palacio de Amenhotep III, en Malkata, y en las casas de los obreros en Deir el-Medina. Rosalie David observa cómo los dos dioses más populares adorados en Deir el-Medina eran Bes y Tueris, quienes con frecuencia aparecen juntos en el arte en los hogares, desde los más modestos hasta los más grandiosos de esa zona (Handbook,118).
David señala que Bes era una parte esencial de los aspectos más básicos de la vida como dios del «amor, el matrimonio, el baile y las festividades», que también «ayudaba durante el parto y protegía a los jóvenes y a los débiles» (Handbook, 118). Una de sus funciones era alentar a los niños a aprender a ir al baño y, además, les enseñaba a ser valientes y a luchar por la justicia, pero también a disfrutar de la vida y cantar y bailar.
Además, podía influir en la profesión de los niños (casi siempre varones) en el sentido de que, si uno era bajo y regordete como Bes, se creía que los dioses lo habían elegido para ser sacerdote mercader, un miembro del clero que supervisaba los bienes que entraban y salían del templo. Bes era considerado un protector de estos bienes, y los sacerdotes mercaderes a menudo tenían un cuerpo parecido al de Bes. También alentaba a las niñas con sus deberes domésticos y, al igual que Bastet, protegía sus secretos y su salud.
Bes era originalmente (y siguió siendo mayormente) el dios de las mujeres embarazadas y el parto. Las mujeres que experimentaban dificultades para concebir visitaban la Cámara de Bes (también conocida como una cámara de incubación) en un lugar como el templo de Hathor, en Dendera, donde pasaban la noche en presencia del dios. En la época de la dinastía ptolemaica, estas cámaras de Bes estaban decoradas con imágenes de un Bes desnudo con el falo erecto y una diosa desnuda para alentar la fertilidad y la sanación. Las mujeres solían usar o llevar objetos grabados con la imagen del dios e incluso se tatuaban imágenes de él en el cuerpo. La egiptóloga Geraldine Pinch escribe lo siguiente:
Las ancianas egipcias probablemente contaban historias sobre las travesuras de Bes, pero estas no han sobrevivido en el registro escrito. La evidencia de las deidades enanas es principalmente gráfica. Aparecen en objetos mágicos, los muebles de la habitación y artículos que contenían o se utilizaban para aplicar maquillaje. Los amuletos y las estatuillas de Bes fueron populares durante más de 2000 años. Algunas mujeres incluso se decoraban el cuerpo con tatuajes de Bes para mejorar su vida sexual o fertilidad. (118)
A partir del Imperio Nuevo en adelante, Bes empezó a ser representado cada vez más junto a una Tueris embarazada en imágenes que celebraban el parto y la fertilidad. Pinch observa: «Bes y Tueris también eran los guardianes de los niños divinos adorados en las casas de nacimiento de los templos del primer milenio a.C. Los textos mágicos y del templo le dan a Bes o Bes-Shu la función de abrir el útero para permitir que nazca un bebé» (119). Estas casas de nacimiento eran un aspecto regular de los templos en todo Egipto y contenían estatuas o inscripciones de Bes en el exterior y murales de Bes y Tueris en su interior. De hecho, una de las imágenes más conocidas de Bes proviene de la casa de nacimiento del templo de Hathor, en Dendera. A menudo se pintaban escenas de estas casas de nacimiento en las paredes de los hogares, e incluso aparecen en las paredes de las casas de los obreros en Deir el-Medina para alentar la fertilidad y obtener protección.
Las músicas solían llevar amuletos de Bes o tenían tatuajes del dios para inspirar su arte. Las prostitutas también se tatuaban imágenes de Bes, como observa la egiptóloga Joyce Tyldesley: «Las prostitutas usaban sus habilidades musicales para seducir a sus clientes, y los tatuajes de Bes en sus muslos sugieren una conexión entre la música, la femineidad, el sexo e incluso el parto» (130). Sin embargo, las sacerdotisas, bailarinas y músicas también se tatuaban imágenes del dios, y los académicos no están de acuerdo sobre si eran principalmente las prostitutas las que se decoraban con imágenes de Bes o si era una práctica de las mujeres de las artes y la religión egipcia en general. Por ejemplo, Isadora de Artemisia (que vivió en torno a 206 d.C.) era una famosa bailarina de castañuelas que tenía un tatuaje de Bes en el muslo. Isadora era una mujer libre y una artista muy bien pagada que cobraba 36 dracmas por día, gastos de viaje, un seguro por su vestuario y sus joyas y gastos de comida. Ningún registro indica que fuera prostituta.
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Como ya se observó, Bes, en su forma femenina, solía asociarse con Hathor y, mediante este vínculo, con el concepto de la Diosa distante. La Diosa distante era una deidad que dejaba su hogar para emprender una aventura (normalmente en contra de los deseos de su padre) y luego regresaba o la traían de vuelta y, mediante este acto, iniciaba algún tipo de transformación. Bes aparece representado como un mono que entretiene a la diosa a su regreso o como la diosa misma. El aspecto transformador de Bes y su aspecto aterrador lo definen como un dios embaucador, es decir, puede parecer dañino, pero, en el fondo, quiere lo mejor para la humanidad.
El guardián divino
Con frecuencia se invocaba a Bes durante los primeros años de una persona para su protección, ya sea por un padre, un guardián o uno mismo.La canción de cuna mágica del antiguo Egipto era un hechizo que una madre o hermana mayor cantaba para alejar a los espíritus malignos de un niño dormido, y a veces se invocaba a Bes junto con este poema para la máxima protección. Las madres dibujaban una imagen de Bes en la mano izquierda de sus hijos y luego la envolvían en un paño bendecido por el templo para que el niño tuviera sueños agradables. La imagen de Bes en la mano asociada con el mundo de los sueños alejaba los elementos espirituales que pudieran darle pesadillas al niño.
Tal como Bes protegía a las personas mientras dormían, también las alentaba, animaba y protegía durante el día. Wilkinson señala la obra del académico James Romano, quien demostró que «es muy probable que la iconografía de Bes se haya originado en la imagen de un león parado sobre sus patas traseras» (102). El león fue una de las primeras imágenes de animales para representar el poder de los dioses y las fuerzas de la naturaleza. La sugerencia de que el origen de Bes se encuentra en la imagen del león tiene sentido cuando se considera cómo se utilizó al león en la iconografía durante toda la historia egipcia.
Este animal siempre simboliza el poder divino o temporal, la protección, la majestuosidad y la vitalidad. Bes, el enano de melena desgreñada, tal vez carece de la dignidad de un león en muchas de las representaciones, pero ciertamente encarna los elementos que los egipcios creían que los leones simbolizaban. Durante toda la vida de una persona, estuviera dormida o despierta, Bes siempre la cuidaba, protegía y alentaba a hacer lo mejor posible.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 07 noviembre 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.