Heraclio

Campaña de recaudación de fondos para los gastos del servidor 2026

El mantenimiento de nuestros servidores cuesta 20 000 dólares al año, ¡y necesitamos tu ayuda para sufragarlo!

$5097 / $20000
Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF
Heraclius Returning the True Cross to Jerusalem (by Miguel Ximenez, Public Domain)
Heraclio devolviendo la Vera Cruz a Jerusalén Miguel Ximenez (Public Domain)

Heraclio (Herakleios) fue emperador del Imperio bizantino entre los años 610 y 641 d.C. Derrotó al Imperio persa y devolvió la Santa Cruz a Jerusalén después de que la robaran, pero la segunda mitad de su reinado se vio plagada de intrigas y controversias eclesiásticas que dividieron a la Iglesia cristiana; lo peor de todo es que no pudo hacer nada para detener el imparable avance de los ejércitos del califato árabe. El reinado de Heraclio es un ejemplo de esos casos en los que nos preguntamos «¿qué habría pasado...?», pero al menos logró salval al imperio cuando se encontraba en su momento más bajo y fundó una dinastía que proporcionó una estabilidad política muy necesaria en el siglo VII.

Sucesión al trono

Heraclio nació en torno a 574, hijo del gobernador de Cartago, también conocido como Heraclio. En octubre de 610, el futuro emperador fue elegido por su padre para responder a una petición del Senado de Constantinopla de que acudiera a liberarlos del sanguinario tirano Focas (que reinó en 602-610). Heraclio recibió el mando de una flota que, al ser avistada desde Constantinopla, provocó una rebelión inmediata y el derrocamiento de Focas en ese mismo instante. Heraclio, de 36 años, fue proclamado nuevo emperador y con su altura, su atractivo y su cabello rubio sin duda tenía el aspecto adecuado para el cargo, pero su imperio se estaba desmoronando; ya se había reducido a la mitad de su antigua gloria, y, más importante, estaba en bancarrota.

Eliminar publicidad
Publicidad

Campañas militares

Las primeras incursiones militares de Heraclio fueron un auténtico desastre, con derrotas ante los persas, la pérdida de Jerusalén en el año 614 y, en 618, de partes de Egipto, la principal fuente de cereal del imperio. La racha de reveses continuaría en el norte de África hasta el año 629, a pesar de que el emperador se apropió de los objetos de valor de la Iglesia para sufragar los gastos de sus ejércitos en decadencia. La situación era tan grave que Heraclio consideró seriamente regresar a su hogar en Cartago y establecer allí su capital, pero el obispo de Constantinopla, Sergio I, y la población en general, que sabían cuál sería su destino si abandonaba Constantinopla, lo convencieron de que se quedara.

la victoria bizantina sobre el rey persa Cosroes II puso fin a 400 años de guerras entre ambos imperios.

La situación mejoró en Oriente a partir del año 622, cuando Heraclio pasó finalmente al ataque con su ejército, cuidadosamente formado y bien entrenado, y su armada aún potente, logrando varias victorias contra Cosroes II, el rey persa. Sin embargo, en casa las cosas no iban tan bien, ya que mientras el emperador estaba de campaña, la capital quedó sitiada por una fuerza combinada de 80.000 ávaros y persas en 626. Heraclio envió a un tercio de su ejército de vuelta para defender Constantinopla, pero, de manera crucial, mantuvo el grueso de sus fuerzas en Asia.

Eliminar publicidad
Publicidad

La capital tuvo que resistir el embate de las máquinas de asedio y los proyectiles. Los defensores estaban organizados por el general Bonos y animados por Sergio, quien hizo marchar a la población de la ciudad alrededor de las murallas blandiendo un icono de la Virgen María. Las formidables fortificaciones de la ciudad ofrecieron una protección más práctica y, en última instancia, eficaz. La perseverancia también dio sus frutos para los bizantinos en el extranjero, y el ejército persa, debilitado por el envío de contingentes para atacar Constantinopla, quedó destruido en la batalla de Nínive, que duró 11 horas, en el año 627. Se dice que Heraclio, al frente de su ejército en persona con su famosa y reluciente armadura, mató a su homólogo, el general Razates, en combate singular, cortándole la cabeza de un solo golpe de espada. Como ventaja adicional, las arcas del Estado bizantino recibieron un reabastecimiento muy necesario tras el saqueo y el pillaje de Ctesifonte inmediatamente después de la batalla, cuando los conquistadores descubrieron que había, literalmente, demasiado oro para llevárselo. Cosroes II fue derrocado, hubo una negociación de paz y cuando en 630 el Estado persa prácticamente se derrumbó, 400 años de guerras entre los dos imperios llegaron a su fin.

Byzantine Empire c. 626 CE
Imperio bizantino, ca. 626 d.C. Justinian43 (CC BY-SA)

Heraclio no solo recibió alabanzas por su victoria militar, sino también por la recuperación de una reliquia de la Vera Cruz (que se cree que es la cruz de madera real en la que fue crucificado Jesucristo). Los persas habían robado el fragmento de Jerusalén, pero Heraclio lo recuperó y lo devolvió. Cuando los árabes amenazaron Jerusalén en el año 635, el emperador lo hizo trasladar a Constantinopla para que descansara en la iglesia de Santa Sofía.

Eliminar publicidad
Publicidad

El Imperio bizantino había adquirido una nueva confianza: había un emperador capaz en el trono y se consideraba que era el momento adecuado para romper algunos de los antiguos lazos con el Imperio romano, desaparecido hacía mucho tiempo. El griego se convirtió en la lengua oficial, dejando finalmente de lado el latín, una lengua ya en desuso que solo perduraba en las leyes que tan pocos entendían. Incluso los títulos romanos de Augusto e Imperator Caesar, utilizados durante mucho tiempo, se sustituyeron por el griego Basileus («rey»).

A pesar de este optimismo, el año 636 vería cómo la suerte de Heraclio se desplomaba de nuevo cuando los árabes obtuvieron una victoria decisiva en la batalla del Yarmuk. Los árabes, que parecían haber surgido de la nada, estaban liderados por el brillante general Jalid, quien había forjado un ejército formidable y altamente móvil a base de camellos. Con la disensión entre los comandantes bizantinos y una tormenta de arena en el momento menos oportuno, el ejército bizantino fue masacrado. La derrota en el Yarmuk, un afluente del río Jordán, otorgó a los árabes el control de Siria. Pero no se detendrían ahí y cuatro años más tarde, al final del reinado de Heraclio, el califato árabe controlaba también Mesopotamia, Armenia y Egipto. Bizancio no disponía ni del dinero ni de los efectivos necesarios para impedir la desintegración de la parte oriental del imperio.

Disputas eclesiásticas

Durante el reinado de Heraclio, la Iglesia siguió dividida por disputas teológicas sin resolución a la vista, en particular el debate entre el monofisismo y el diofisismo: los primeros sostenían que Cristo tenía una naturaleza inseparable que era a la vez divina y humana (o simplemente divina), mientras que los segundos defendían que tenía dos naturalezas separadas. Sergio propuso un compromiso, la doctrina del monoenergismo, según la cual Cristo tenía una sola energía, y, cuando esto no logró persuadir a la Iglesia de las provincias orientales, propuso como alternativa la idea del monotelismo, según la cual Cristo tenía una sola voluntad que unía sus naturalezas divina y humana, que había sido propuesta por primera vez por el papa Honorio I (625-638). Heraclio intentó resolver por sí mismo algunos de los debates eclesiásticos con su decreto de 638, la Ekthesis, que apoyaba el monotelismo, pero esta idea no cuajó, fue rechazada por el nuevo papa Severino y condenada por el Concilio Ecuménico de 680-681. En cualquier caso, el plan de Heraclio para pacificar a las dos partes de la Iglesia se volvió innecesario cuando Bizancio perdió las zonas orientales del imperio.

Eliminar publicidad
Publicidad

Coin of Heraclius
Moneda de Heraclio Sailko (CC BY-SA)

Disputa de sucesión

Como si Heraclio no tuviera suficientes problemas defendiendo el imperio desde el exterior, había muchas intrigas que desafiaban el statu quo desde dentro. La principal causa de los disturbios parecía ser Martina, la segunda esposa del emperador que también era sobrina de Heraclio. Tanto la Iglesia como el pueblo habían dado mucho bombo a este matrimonio incestuoso, pero los éxitos del emperador contra Persia habían acallado las críticas. Sin embargo, cuando las cosas empezaron a desmoronarse y los ejércitos árabes saquearon una ciudad cristiana tras otra, el pueblo comenzó a murmurar que Dios había abandonado a los bizantinos a causa del pecado de su emperador. El hecho de que seis de los nueve hijos de la pareja nacieran con deformidades o murieran en la infancia echó más leña al fuego de la teoría de que Dios estaba descontento con Heraclio y que sería el pueblo quien acabaría pagando el precio. El emperador tenía su propio sufrimiento en forma de una enfermedad que lo envejeció prematuramente. Heraclio murió en febrero del año 641 y fue enterrado en un sarcófago de ónix blanco en el mausoleo imperial de la iglesia de los Santos Apóstoles, en su capital.

Martina, por su parte, conspiró para que su propio hijo, Heraclonas, fuera nombrado próximo emperador. Al final lo logró a medias, ya que Heraclonas compartió el trono con su medio hermano Constantino III (hijo de Heraclio y de su difunta primera esposa, Eudocia). Constantino murió apenas tres meses después que su padre de tuberculosis, lo que, convenientemente, le dio a Martina la oportunidad de manipular a su hijo y gobernar de hecho como regente, aunque tenía el título oficial de coemperatriz. La pareja era impopular y la pérdida de Alejandría a manos de los árabes no les ayudó. Valentino Arsakuni los derrocó a ambos en septiembre de 641; le cortó la lengua a Martina y la nariz a Heraclonas y los exilió a ambos a Rodas. Las mutilaciones estaban pensadas como una marca permanente de que no eran aptos para el cargo, y se convertirían en una práctica bizantina habitual a partir de entonces. El propio Arsakuni fue derrocado unos meses más tarde por Constante II, hijo de Constantino III, quien gobernó durante los siguientes 27 años, pero no tuvo más éxito que su abuelo Heraclio a la hora de frenar el declive territorial del Imperio bizantino.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Sobre el autor

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, junio 05). Heraclio. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-729/heraclio/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Heraclio." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, junio 05, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-729/heraclio/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Heraclio." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 05 jun 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-729/heraclio/.

Apóyanos Eliminar publicidad