Seleuco I Nicátor

Donald L. Wasson
por , traducido por Rosa Baranda
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Seleucus I Nicator (by Carole Raddato, CC BY-NC-SA)
Seleuco I Nicátor Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Seleuco I Nicátor (en torno a 358-281, reinó de 305-281 a.C.) fue uno de los generales de Alejandro Magno (356-323 a.C.) que conformaban el grupo de diádocos («sucesores») que se repartió el vasto Imperio macedonio tras la muerte de Alejandro en 323 a.C. (los otros fueron Casandro, Ptolomeo, y Antígono I Monóftalmos). A pesar de no recibir su parte del imperio del rey caído hasta varios años después, Seleuco I Nicátor (que significa «invicto» o «vencedor») fue uno de los sucesores más capaces. Seleuco y sus descendientes establecieron lo que se vendría a llamar el Imperio seléucida (312-63 a.C.), que duró casi 250 años.

Primeros años de Seleuco

Al igual que los demás sucesores de Alejandro, Seleuco era hijo de un noble macedonio, uno de los generales del rey Filipo II. Aunque no se sabe mucho más sobre su familia, los historiadores hablan de un sueño que tuvo su madre en el que había sido engendrado no por Antíoco sino por el dios griego Apolo. En el sueño recibió un anillo singular con un símbolo de un ancla. Según la leyenda, Seleuco nació con ese mismo símbolo de un ancla, como un tatuaje, en el muslo. Esta rareza de nacimiento lo llevaría más tarde a reclamar una realeza divina; sin embargo, hay quienes creían que toda la historia no era más que una invención y que sencillamente quería emular la afirmación de divinidad de Alejandro. A pesar de que no se conoce por completo su relación con Alejandro (puede que fuera su compañero cercano o no), Seleuco siguió al joven rey macedonio en su aventura de conquista del Imperio persa y derrota de Darío III (que reinó de 336-330 a.C.) en varios enfrentamientos; finalmente conquistarían el Imperio aqueménida en 330 a.C.

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Lo único que se sabe con certeza sobre el papel de Seleuco I en la campaña persa es que era uno de los comandantes de los hipaspistas, los escudos de plata. Esta guardia selecta servía como un amortiguador entre la caballería y la infantería, una especie de Policía de élite. Todos los miembros de los hipaspistas se elegían cuidadosamente y de manera individual, no solo por su posición social (había hipaspistas reales y regulares), sino también por su fuerza física y su valentía. Los hipaspistas eran conocidos por su movilidad y se usaban a menudo en misiones especiales en terreno accidentado, así como en situaciones que requerían combate cuerpo a cuerpo.

Seleuco no se menciona demasiado en las fuentes de la Antigüedad hasta la batalla del Hidaspes contra el rey Poros de India.

Seleuco no aparece demasiado a menudo en las fuentes de la Antigüedad hasta la batalla del Hidaspes (326 a.C.) contra el rey Poros de India. Antes de esta batalla, cuando Alejandro y sus fuerzas cruzaban el Hidaspes y se preparaban para enfrentarse al rey indio y a sus elefantes, Alejandro decidió cambiar su alineación normal de defensa. Estacionó a sus arqueros (más de 1.000) frente a la caballería Compañera, a modo de protección contra los elefantes; después estaba la infantería, el resto de la caballería y por último Seleuco y sus hipaspistas. El despliegue de Alejandro tenía sentido: quería evitar enfrentar a su caballería directamente con los elefantes, Por suerte para Alejandro y sus hombres, los elefantes no fueron efectivos y causaron más daños entre los indios que entre los macedonios.

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Como Alejandro había atravesado Asia luchando con los persas desde el Gránico (334 a.C.) hasta el Issos (333 a.C.) y Gaugamela (331 a.C.), esperaba unificar ambos mundos y expandir la cultura helenística. Sin embargo, el de Hidaspes sería el último gran conflicto de Alejandro; ya no podría llegar más lejos. Tras derrotar al rey Poros en India sus hombres se resistieron a seguir adelante. A pesar de sus planes, Alejandro se vio obligado a regresar a Babilonia, y allí tuvo que aceptar las rebeliones, no solo de las provincias persas sino muchas también de sus propios hombres. Les molestaba la presencia de los persas dentro del Ejército y de verse obligados a casarse con mujeres persas. (Tan solo Seleuco mantuvo a su esposa persa, Apama). Alejandro murió en 323 a.C. antes de que muchos de estos problemas se resolvieran.

La muerte de Alejandro

Aunque el nombre de Seleuco no aparece entre los que se rebelaron contra Alejandro, se menciona justo antes de la muerte del rey. La cuestión surgió entre sus generales: qué hacer con el cuerpo del rey si se muere. El historiador Plutarco en Vida de Alejandro menciona a Seleuco una sola vez cuando escribió:

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También fue ese día que Pitón y Seleuco fueron enviados al santuario de Serapis para preguntar si deberían llevar allí a Alejandro, pero el dios les dijo que lo dejaran donde estaba. Y luego se murió a última hora de la tarde el día 28.

Map of the Cities Named Alexandria by Alexander the Great
Ciudades llamadas Alejandría en honor a Alejandro Magno Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Con Alejandro muerto, el futuro del imperio estaba en ruinas. ¿Quién iba a gobernar? Los historiadores difieren sobre lo que ocurrió aquel aciago día. Aunque la mayoría sugieren que Alejandro estaba callado o era incapaz de hablar, algunos afirman que no nombró a nadie específicamente y que lo único que dijo fue que su sucesor sería el más fuerte. Uno de sus generales, Pérdicas, aconsejó a los demás retrasar la decisión hasta el nacimiento del hijo de Alejandro (el futuro Alejandro IV) de su esposa Roxana. Ptolomeo, que eligió no esperar, lideró la lucha por dividir el imperio entre los generales. Pérdicas perdió la discusión y el imperio se acabó dividiendo y así comenzaron las guerras de los Diádocos o de los Sucesores. Las alianzas que se formaron tras la división eran tenues en el mejor de los casos, y la guerra duraría otros 50 años.

Las guerras de los Sucesores

La razón por la que Ptolomeo quería dividir el imperio era egoísta, porque logró una meta suya y se quedó con Egipto. Aunque demostró ser un «faraón» capaz, uno de sus primeros actos fue secuestrar el cuerpo de Alejandro y llevárselo a Egipto. Pérdicas, que se veía a sí mismo como el verdadero sucesor de Alejandro, había planeado llevar el cuerpo del rey a Macedonia donde estaban construyéndole una tumba; sin embargo, Ptolomeo se llevó el cuerpo cuando llegó a Damasco. Esta acción llevó inmediatamente a una larga guerra entre Pérdicas y Ptolomeo. Aunque sirvió como oficial bajo Pérdicas y al principio se puso de parte de él, Seleuco se volvió contra él y decidió ir con Ptolomeo. Algunos historiadores creen incluso que participó en el asesinato de Pérdicas. Como recompensa por su asistencia, Antípatro nombró a Seleuco gobernador de Babilonia.

Map of the Hellenistic Kingdoms after Alexander, c.301 BCE
Reinos sucesores helenísticos en torno a 301 a.C. Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

A causa de los celos y la ambición entre los demás sucesores, Seleuco no pudo mantener las fronteras de su provincia y, cuando Antígono Monóftalmos invadió Babilonia, Seleuco huyó a Egipto en 316 a.C. en busca de la ayuda y el refugio de Ptolomeo. En 312 a.C., y con la ayuda de Ptolomeo, Casandro y Lisímaco, Seleuco pudo derrotar a Antígono en la batalla de Gaza y recuperó sus territorios perdidos.

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El imperio de Seleuco

Durante los siguientes años, ayudó a derrotar y matar a Antígono en la batalla de Ipsos en 301 a.C., expandiendo su imperio en Siria. Más adelante, capturó al hijo de Antígono, Demetrio, y lo mantuvo prisionero hasta la muerte de Demetrio en 285 a.C. Del mismo modo, Seleuco demostró ser un buen general y estratega por derecho propio; expandió su propio territorio hacia Asia Menor e India, haciendo la paz y asegurando sus fronteras sureñas con el gobernante indio Chandragupta.

Construyó las ciudades de Antioquía (su nueva capital) y Seleucia situadas a orillas del Tigris. En la batalla de Corupedio derrotó y mató a Lisímaco y después puso la vista en Macedonia; sin embargo, nunca logró conquistarla y murió en el intento a manos del hijo de su antiguo aliado, Ptolomeo, que también quería quedarse con Macedonia. El recuerdo de Seleuco perduraría mucho tiempo después, ya que su familia estableció un imperio que duraría generaciones.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Donald L. Wasson
Donald ha enseñado Historia de la Antigüedad, de la Edad Media y de los Estados Unidos en el Lincoln College (Normal, Illinois) y, desde que estudió a Alejandro Magno, siempre ha sido y será un estudiante de historia. Le encanta transmitir conocimientos a sus alumnos.

Cita este trabajo

Estilo APA

Wasson, D. L. (2025, noviembre 29). Seleuco I Nicátor. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-393/seleuco-i-nicator/

Estilo Chicago

Wasson, Donald L.. "Seleuco I Nicátor." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 29, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-393/seleuco-i-nicator/.

Estilo MLA

Wasson, Donald L.. "Seleuco I Nicátor." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 29 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-393/seleuco-i-nicator/.

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