José de Arimatea

Rebecca Denova
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
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Lamentation over the Dead Christ (by  Pietro Perugino, Public Domain)
Lamentación sobre el cuerpo de Cristo  Pietro Perugino (Public Domain)

José de Arimatea era un seguidor de Jesús de Nazaret que lo enterró en su propia tumba después de la crucifixión. En los evangelios, Marcos y Lucas lo identificaron como un miembro del Sanedrín, el Concilio judío de Jerusalén. La localización de Arimatea se desconoce, pero tradicionalmente se identifica con varios pueblos de montaña cerca de Jerusalén.

No se oye hablar de José de Arimatea durante el ministerio de Jesús. El evangelio de Juan lo describe como un discípulo secreto (por miedo a los líderes judíos) y como el que obtuvo el cuerpo de Jesús del procurador, Poncio Pilato. En la Edad Media, José se asociaría con la catedral de Glastonbury, Inglaterra, y con la leyenda del santo grial.

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La muerte y el entierro de Jesús

Lo que Jesús de Nazaret predicaba era que la intervención final de Dios en la historia humana era inminente, que el reino de Dios estaba a punto de aparecer. Los evangelios presentaban la historia de Jesús a través del punto de vista de las predicciones sobre este hecho en los libros de los profetas de Israel. El cristianismo primitivo había identificado a Jesús con los pasajes del sirviente sufrido en Isaías. Este sirviente sufría tortura y moría a causa de su bondad.

Le asignaron una tumba con los impíos, y con los ricos a su muerte, aunque no había cometido violencia alguna, ni había engaño alguno en su boca. (Isaías 53:9)

Después, Dios resucitó al siervo y lo puso junto a él en su trono. La historia de José de Arimatea servía para cumplir esta predicción de Jesús puesto en la tumba de un hombre rico.

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El personaje de José de Arimatea se volvió un instrumento esencial para preservar el cuerpo de Jesucristo.

La crucifixión era un castigo característico romano por el crimen de traición. Predicar sobre un reino que no era Roma y, por lo tanto, criticar el Gobierno romano, era traición y el resultado fue el juicio y la crucifixión de Jesús de Nazaret. Los romanos querían que los traidores sufrieran por toda la eternidad, así que a las víctimas de crucifixión se les negaban los rituales de entierro tradicionales para la otra vida. La víctima se quedaba en la cruz varias semanas hasta que los buitres se comían la carne. Después, los huesos se arrojaban sin más miramientos a una zanja para los perros salvajes.

Una de las primeras afirmaciones que hacen los seguidores de Jesús es que resucitó de entre los muertos para compartir el trono de Dios en los cielos. La resurrección era un concepto que incluía tanto el cuerpo como el alma. Para validar esta creencia, había que conservar el cuerpo de Jesús para que no sufriera el proceso habitual. En consecuencia, el personaje de José de Arimatea se volvió un instrumento esencial para preservar el cuerpo de Jesucristo. El hecho de que se acerque a hablar con Poncio Pilato es posible dentro de la narración tras el juicio y la crucifixión de Jesús de Nazaret. Aunque estaba prohibido enterrar a una víctima de crucifixión de acuerdo con la ley romana, los magistrados romanos eran notorios por aceptar sobornos. José, que era un hombre rico que podía ofrecer tal soborno, habría sido una característica reconocible de la trama para los lectores de Marcos.

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Leyendas sobre José de Arimatea

En el siglo II d.C. se añadieron más detalles a la historia de José a través de los escritos de Ireneo, Hipólito, Tertuliano y Eusebio. Juan Crisóstomo (en torno a 347-407 d.C.) fue el primero en incluir a José como uno de los 72 discípulos nombrados por Jesús en Lucas 10. Tertuliano (en torno a 160 a alrededor de 200 d.C.) afirmó que Pilato había escrito un informe para el Senado romano con los detalles. Dos Actos de Pilato apócrifos mencionan la aparición de José.

Para la Edad Media, los Hechos de Pilato se incorporaron en un legendario Evangelio de Nicodemo. Nicodemo era otro discípulo secreto que solo se nombra en el evangelio de Juan. El evangelio de Nicodemo relataba que los judíos encarcelaron a José (por ir en contra de la ley romana). Mientras estaba en la cárcel, José tuvo una visión de Jesús resucitado, lo que confirmaba que estaba vivo en el cielo.

Gospel of Nicodemus
Evangelio de Nicodemo Stiftsbibliothek, Einsiedeln. (CC BY-NC-SA)

La narración de José de Arimatea

Un texto medieval posterior afirmaba estar escrito por el propio José. En esta versión, José y Nicodemo eran los dos únicos que no habían votado a favor de condenar a Jesús durante el juicio ante el sanedrín judío. El texto no es demasiado importante en cuanto a los detalles sobre José, pero le proporciona a la historia cristiana los nombres y otros detalles de los dos «ladrones» crucificados junto a Jesús. El griego lestes («bandidos») se tradujo erróneamente como «ladrones» en las Biblias inglesas. La crucifixión era un castigo por traición: Roma no crucificaba a los ladrones. Los lestes, o bandidos, mencionados en el texto eran miembros de la secta de los zelotes, que se oponían a la autoridad romana y atacaban a los convoyes romanos y a otros judíos que cooperaban con Roma. El escritor utilizó la historia del evangelio de Lucas de que el segundo bandido, Dimas, pidió ser perdonado (Lucas 23:39-43). Con el tiempo, se acabaría convirtiendo en un santo en el cristianismo tradicional.

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Las leyendas artúricas

En el siglo XII, José se relacionó con varias leyendas sobre Arturo y el santo grial.

En el siglo XII, José se relacionó con varias leyendas sobre el rey Arturo y el santo grial. En Joseph d'Arimathie, de Robert de Boron, tenemos los primeros detalles sobre la copa de la Última Cena. Según esta historia, José estaba presente en la cena y se guardó la copa en secreto. Cuando él y Nicodemo bajaron el cuerpo de la cruz, unas gotas de la sangre de Jesús cayeron en la copa. Luego Jesús se le apareció en una visión a José con una imagen de la copa (que ahora era un cáliz) y le encargó que la guardara. Cada día durante su encarcelamiento, una paloma dejó caer una oblea en la copa para alimentar a José.

Joseph d'Arimathie es una historia larga y complicada que incluye a los descendientes de José y su viaje a Inglaterra. Este texto y las adiciones del siglo XIII incluyen muchos detalles sobre José. Uno de estos detalles es que José se involucró en el movimiento porque era tío de María y tío abuelo de Jesús. Otra información importante es que José labró su fortuna como mercader de estaño y que tenía negocios en Gran Bretaña. Esa era la fuente de su riqueza. También se llevó al joven Jesús en un viaje de negocios a Inglaterra antes de que empezara a predicar. Esta historia no solo explicaba cómo se podía haber permitido José sobornar a Pilato, sino que también ayudaba a proporcionar detalles sobre los años perdidos de Jesús. El folklore de la Iglesia anglicana de este cuento se incorporó al himno de Hubert Parry (1848-1918), Jerusalén, basado en un poema de 1804 de William Blake (1757-1827):

Y esos pies en la antigüedad
caminaron sobre el verde de las montañas de Inglaterra:
¡Y fue visto el santo Cordero de Dios,
en los agradables pastos de Inglaterra!

(Blake, Milton: Un poema en dos libros, Prefacio)

Según el Joseph d'Arimathie, además del santo grial, José también trajo consigo un frasco de sangre y un frasco del sudor de Jesús de la cruz.

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The Lady Chapel and St. Joseph’s Crypt - Glastonbury Abbey
Capilla de Nuestra Señor y Cripta de San José, abadía de Glastonbury Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

A José se le atribuye la construcción de las primeras iglesias cristianas en Gran Bretaña, de las cuales la más famosa es la catedral de Glastonbury. Más tarde surgieron tradiciones que decían que este era el lugar de la tumba del rey Arturo y de Ginebra. La Crónica de la Abadía de Glastonbury, de Juan de Glastonbury en 1350, incluía una historia sobre la vara de José que, al plantarla en Glastonbury, se convirtió en el árbol espinoso de Glastonbury que solo florece en Navidad y Pascua.

José se convirtió en el ancestro de Perceval en las leyendas del grial. En una de las primeras historias, usó la copa para proporcionar comida de manera milagrosa, en forma de peces. Este es el origen de la leyenda posterior de los reyes pescadores que eran los guardianes del grial.

Se dice que José de Arimatea murió a los 86 años y que seis reyes transportaron su cuerpo en el funeral. Tanto la tradición católica romana como la ortodoxa oriental veneran a José de Arimatea como un santo. Hoy en día sigue siendo el santo patrón de los embalsamadores y las funerarias.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Rebecca Denova
Rebecca I. Denova, Ph D. es catedrática emérita de Cristianismo Primitivo en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Pittsburgh. En julio de 2021 se publicó su libro de texto titulado «The Origins of Christianity and the New Testament» (Wiley-Blackwell).

Cita este trabajo

Estilo APA

Denova, R. (2025, noviembre 06). José de Arimatea. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20556/jose-de-arimatea/

Estilo Chicago

Denova, Rebecca. "José de Arimatea." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 06, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20556/jose-de-arimatea/.

Estilo MLA

Denova, Rebecca. "José de Arimatea." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 06 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20556/jose-de-arimatea/.

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