El Mary Rose fue un buque de guerra de tipo carraca construido para la Armada Real de Enrique VIII de Inglaterra (que reinó de 1509-1547). El barco naufragó trágicamente en el Solent, frente a la costa sur de Inglaterra, el 19 de julio de 1545, probablemente porque el agua se coló por las portillas de artillería, abiertas, al realizar un giro brusco. Casi toda la tripulación del Mary Rose se ahogó, casi 500 hombres. Los restos del naufragio se recuperaron en 1982 y ahora se conservan y se exhiben al público en el Astillero Histórico de Portsmouth, junto con unos 19.000 objetos que ofrecen una visión única de la vida en la Inglaterra de los Tudor.
La Armada Real
Enrique VIII era ambicioso en su política exterior, quizás más de lo que realmente podía permitirse. Tras atacar tanto a Escocia como a Francia en varias ocasiones con grandes campañas terrestres, decidió invertir también grandes cantidades en buques de guerra y crear así la Armada Real, una de sus contribuciones más significativas a la historia de Inglaterra durante los siglos siguientes. El rey heredó varios barcos de su padre, Enrique VII de Inglaterra (que reinó de 1485-1509), y probablemente se sintió animado por victorias navales menores como la de la batalla de Guinegate contra los franceses el 16 de agosto de 1513. Además, con una flota potente podría controlar el canal de la Mancha y bloquear puertos de la Europa continental de ser necesario. La flota de Enrique se construyó en dos etapas: una anterior a 1515 y otra que se prolongó hasta la década de 1540. Al final de su reinado, Enrique dejaría a sus herederos una armada que contaba con la impresionante cifra de 53 barcos, que ahora disponían de una base fortificada permanente en Portsmouth.
La flota de Enrique contaba con los dos grandes buques de guerra Mary Rose, construido en Portsmouth y botado en 1511, y el Henry Grâce à Dieu (también conocido como «Great Harry»), botado en 1514. El Mary Rose, con una eslora de 32 metros (105 pies), fue designado buque insignia secundario de Enrique, mientras que el segundo nunca entró en acción a pesar de su impresionante tamaño de 1.500 toneladas. El Mary Rose tenía originalmente entre 500 y 600 toneladas, pero tras una remodelación rondaba las 800 toneladas cuando se hundió. A lo largo de su dilatada carrera, participó en la batalla de St Mathieu contra los franceses en agosto de 1512 y actuó como buque de transporte de tropas en la campaña de Escocia de 1513.
El Mary Rose era una carraca, un buque corto y no especialmente rápido que contaba con castillos de proa y popa de altura para el alojamiento de la tripulación. Estos castillos eran necesarios para la numerosa dotación de marines a bordo, ya que las tácticas navales seguían dando prioridad al abordaje como la mejor forma de derrotar a un buque enemigo. Las carracas tenían una relación eslora-manga de solo 2:1, mientras que la disposición de sus mástiles y su dotación de 9-10 velas era la siguiente: «Los mástiles de proa y mayor tenían velas cuadradas de mayor y de gavia, mientras que el mástil de mesana y, cuando se instalaba, el cuarto mástil (bonaventure) llevaban aparejo de latino». (Bicheno, 337). Aunque eran estables en mares agitados y capaces de transportar una gran cantidad de carga, la anchura y las superestructuras de las carracas las hacían pesadas en la parte superior y difíciles de manejar en maniobras bruscas. La relativa falta de maniobrabilidad de esta clase de buques se consideraba un riesgo aceptable, dado que la función de la Armada Real era proteger las costas de Inglaterra, no navegar en alta mar como en épocas posteriores.
En el Mary Rose, las portillas de los cañones se habrían situado a solo un metro (39 pulgadas) por encima de la línea de flotación.
Anteriormente, los barcos llevaban muchos cañones pequeños, que se utilizaban para disparar contra los soldados desde la cubierta de un buque enemigo con disparos dispersos. Sin embargo, poco a poco se empezaron a emplear cañones más grandes, capaces de hundir un barco enemigo abriendo agujeros en el casco por debajo de la línea de flotación o cerca de ella. Como estos cañones más grandes eran demasiado pesados para colocarlos en los castillos de proa, donde desequilibrarían gravemente el barco, tuvieron que colocarse más abajo en el casco, para lo cual hacían falta portillas de artillería, ventanas que podían cerrarse con una contraventana cuando no había un combate. En el Mary Rose, las portillas de los cañones se habrían situado a solo un metro (39 pulgadas) por encima de la línea de flotación. En los castillos todavía había cañones más pequeños, especialmente en la popa, ya que se podían utilizar para disparar hacia abajo, contra la cubierta media inferior de un barco enemigo.
En consecuencia, el Mary Rose se remodeló siguiendo estas pautas. Originalmente, el casco estaba construido con tablones superpuestos, pero se cambió por un casco liso de carabela alrededor de 1535. Se añadieron portillas a lo largo del casco, de modo que el barco contaba con más de 90 cañones. Este Mary Rose de nuevo aspecto es la versión que aparece representada en el famoso Rollo de Anthony. Estos tres rollos de vitela, que ahora se conservan en la Biblioteca Británica de Londres, contenían ilustraciones de 58 barcos ingleses y, creados por Anthony Anthony, fueron presentados a Enrique VIII en algún momento a principios de la década de 1540. Las ilustraciones no siempre son del todo precisas, pero ofrecen una buena idea del Mary Rose en su mejor momento.
Durante la guerra anglo-francesa de 1542-1546, Francisco I de Francia (que reinó de 1515-1547) envió una flota naval de entre 120 y 200 barcos, al mando del almirante Claude d'Annebault, para cruzar el canal de la Mancha y atacar la isla de Wight y, probablemente, Southampton. Al enfrentarse a esta fuerza el 16 de julio de 1545, una flota inglesa de unos 80 barcos se retiró hacia Portsmouth. Entonces, el viento amainó inesperadamente y cuatro barcos franceses remaron hasta situarse en posición y sorprendieron a la flota inglesa, que se encontraba encalmado, el 19 de julio.
El Mary Rose y el Henry Grâce à Dieu desplegaron sus cañones e intentaron enfrentarse a las galeras francesas, más rápidas, en el Solent, el estrecho entre la isla de Wight y la costa de Inglaterra. El Mary Rose habría contado con una tripulación completa: unos 200 marineros, 185 infantes de marina, 30 artilleros y un buen número de arqueros (se descubrieron 138 arcos largos en los restos del naufragio). Según relatos de testigos presenciales, el Mary Rose disparó una andanada contra el enemigo, pero entonces se produjo la catástrofe cuando la carraca inglesa se escoró a estribor. El Mary Rose sehundió rápidamente mientras el rey observaba desde su posición en la costa, en el castillo de Southsea. Con él perecieron entre 400 y 500 hombres, incluido el vicealmirante, sir George Carew (nacido hacia 1504). Puede que no consiguieran escapar con vida más de 25 hombres. No solo eran pocos los marineros que sabían nadar, sino que además se habían colocado redes sobre la cubierta del Mary Rose para impedirles el paso a los franceses. Estas redes se convirtieron en una trampa mortal para todos los que se encontraban a bordo.
Tras el hundimiento, una fuerza francesa desembarcó en la isla de Wight, pero fue rechazada con éxito y obligada a regresar a sus barcos. Afectada por las enfermedades, la flota francesa se vio finalmente obligada a regresar a casa. Como consecuencia de la enorme pérdida económica y de los gastos adicionales que supondría continuar la guerra con Francia, Enrique y el Consejo Privado decidieron cambiar de estrategia y negociar en secreto una alianza con Francia o con España. Finalmente, se firmó un tratado de paz con Francia en junio de 1546. El Mary Rose no cayó en el olvido y se realizaron varios intentos para rescatarlo a finales de la década de 1540. Sin embargo, el barco se había hundido profundamente en el blando y fangoso lecho marino del Solent, donde permanecería durante los siguientes 437 años.
Un equipo voluntario de 600 buzos realizó 28.000 inmersiones en el lugar del naufragio, donde recuperó más de 19.000 objetos.
Teorías sobre las causas del hundimiento
Se han barajado muchas teorías sobre la causa exacta del hundimiento del Mary Rose, a pesar de que numerosos testigos presenciales afirmaron que el barco se escoró por sí solo mientras viraba y luego se hundió rápidamente. La explicación más probable de la catástrofe es que el barco hubiera realizado un giro demasiado cerrado, puede que para evitar encallar, y que, debido a su diseño con mayor peso en la parte superior, se hubiera inclinado tanto que el agua inundara la bodega a través de las portillas abiertas de los cañones. El propio pecio atestigua que las troneras estaban abiertas cuando el barco se hundió. Además, la dirección del viento el día del hundimiento pudo haber empujado aún más el barco hacia un lado y dejado las troneras expuestas al mar.
Naturalmente, los franceses estaban ansiosos por atribuirse el mérito de haber hundido el barco más orgulloso de Enrique. Curiosamente, se descubrió en el casco una bala de cañón francesa de granito, un hecho que algunos historiadores han utilizado para respaldar la teoría de que el barco se hundió por el fuego de los cañones. Otros afirman que el granito podría proceder de Gran Bretaña y haber formado parte del lastre del barco. Incluso si hubiese recibido un cañonazo, es poco probable que el agua que entrase hubiese hundido el barco por sí sola. Sin embargo, el agua que entró en la bodega y desestabilizó el barco sí que pudo haber provocado que se inclinara y dejara entrar mucha más agua a través de las portillas de un lado del barco, lo que explicaría la rapidez con la que se hundió la embarcación.
Según otra teoría más, el examen científico de los dientes de 18 tripulantes ha revelado que es probable que el 60 % no fuera inglés. ¿Acaso podría eso significar que los tripulantes extranjeros no entendieron a tiempo las órdenes de cerrar las portillas de los cañones? Como siempre, en la confusión de la batalla, fue quizás una combinación de varios de estos factores lo que provocó el hundimiento del barco. Sin duda, solo una serie de acontecimientos únicos explicaría por qué el Mary Rose nunca había tenido problemas de inundación en sus años anteriores de servicio.
El Mary Rose, inclinado 60 grados a estribor y posado en el lecho marino, fue redescubierto en 1836 por dos buzos, John y Charles Deane. Los dos hermanos habían visto unas vigas que sobresalían del lecho marino y también encontraron varios cañones. Olvidada de nuevo durante otros 150 años, la zona fue explorada a partir de 1965 por buceadores aficionados en un proyecto para encontrar pecios en el Solent. El equipo, dirigido por Alexander McKee, se topó con una depresión inusual en el lecho marino en 1966, y un escaneo con sonar en 1967 reveló que, efectivamente, había restos sólidos bajo la depresión. En mayo de 1971 comenzaron los trabajos de excavación, se inspeccionó el yacimiento y se sacaron a la superficie varios artefactos de gran tamaño. Durante siguientes los diez años, un equipo de 600 buceadores voluntarios realizó 28.000 inmersiones en el yacimiento, del que recuperaron más de 19.000 artefactos.
El costado de estribor del Mary Rose seguía intacto, lo que hizo posible su extracción completa hasta la superficie. A pesar de que el pecio había sufrido daños tanto por el paso del tiempo como por el intento del siglo XIX de desatascarlo, ya que se había convertido en un peligro para la navegación, el lecho marino fangoso y sin aire había conservado gran parte de la madera que, de otro modo, habría desaparecido hacía mucho tiempo. El pecio del Mary Rose fue así rescatado en junio de 1982. Se construyó un armazón especial de acero con múltiples airbags para recoger con cuidado el pecio mientras regresaba finalmente a la superficie, donde se colocó en una barcaza y se trasladó a la Base Naval Real de Portsmouth. Todo el delicado proceso se retransmitió en directo por televisión, mientras 60 millones de personas presenciaban lo que fue uno de los grandes éxitos arqueológicos del siglo.
Artefactos
El problema inmediato era conservar los objetos de madera y cuero que, al quedar expuestos de nuevo al aire, corrían el riesgo de desintegrarse rápidamente. El casco fue sometido a un rociado químico continuo para mantener su estado y se expuso al público en 1983. Hoy en día, el pecio y sus artefactos están gestionados por el Mary Rose Trust (maryrose.org).
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Se recuperaron muchos de los cañones de hierro fundido y bronce del Mary Rose, incluidos ejemplares que pesaban hasta 25 toneladas y estaban decorados con la rosa Tudor o con cabezas de león. Entre las demás armas estaban los 138 arcos largos mencionados anteriormente y 3.500 flechas. También había varias pistolas de pólvora, espadas, dagas y picas.
Entre los demás hallazgos también hay numerosas piezas de madera del aparejo del barco, como poleas y bloques de roldanas. Se recuperó el enorme horno de ladrillo de la cocina (uno de un par), así como grandes ollas de cocina, más de 50 cofres marinos utilizados por los tripulantes para sus pertenencias personales, tres brújulas, nueve relojes de sol de mano, herramientas de carpintería, equipo médico e incluso la campana del barco (fundida en 1510, según indica la inscripción). Otro hallazgo único fue una muela de moler y un telar de lizos para reparar cuerdas.
A un nivel más personal, se conservan varios peines de madera y tijeras de metal utilizados por la tripulación, al igual que platos, jarras y cucharas de peltre. Estas últimas habrían pertenecido a los oficiales del barco, y varios ejemplares incluso llevan las iniciales «G.C.», por lo que eran propiedad del propio comandante de la flota, sir George Carew. Los tripulantes rasos utilizaban platos y jarras de madera, algunos de los cuales han sobrevivido.
La vida a bordo de un barco de la época Tudor queda aún más patente gracias a artefactos como tambores, un tablero de backgammon, dados de hueso, cubiertas de libros de cuero, flautas y monedas de oro. Como crudo recordatorio de que el pecio del Mary Rose era una tumba, se descubrieron los esqueletos de unos 200 hombres, junto con prendas de vestir como sombreros, jubones y más de 250 zapatos de cuero. Por último, el pecio contenía el esqueleto de un perro joven que se habría criado para cazar ratas a bordo, pero que también puede que fuera la mascota de la suerte en este barco tan desafortunado.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 29 agosto 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.