Ricardo, duque de York

Mark Cartwright
por , traducido por José Miguel Serradilla
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Richard Duke of York, Frontispiece Detail (by Unknown Artist, Public Domain)
Ricardo, duque de York, detalle del frontispicio Unknown Artist (Public Domain)

Ricardo de York, tercer duque de York (1411-1460 d.C.), fue el hombre más rico de Inglaterra y uno de los nobles que desencadenaron la guerra de las Rosas (1455-1487), un conflicto dinástico que se prolongó durante unas cuatro décadas entre varios reyes, reinas y barones ingleses. Ricardo, líder de los yorkistas, que se enfrentaron a sus rivales los lancastrianos, fue nombrado Protector del Reino bajo Enrique VI de Inglaterra (que reinó de 1422-1461 y de 1470-1471), cuando el monarca sufrió episodios de locura. Es posible que, en un principio, Ricardo solo aspirara a superar a su gran rival, el conde de Somerset (muerto en 1455), pero acabó reclamando la corona y fue derrotado por un ejército encabezado por la esposa de Enrique, la reina Margarita de Anjou (muerta en 1482). Ricardo murió en la batalla de Wakefield en diciembre de 1460, y su cabeza, en calidad de pretendiente derrotado, fue expuesta ensartada en una pica en la ciudad de York. La guerra de las Rosas continuó después, hasta que dos de los hijos de Ricardo superaron la suerte de su padre y llegaron cada uno a ser rey: Eduardo IV de Inglaterra (que reinó de 1461-1470 y de 1471-1483) y Ricardo III de Inglaterra (que reinó de 1483-1485).

Familia y primeros años

Ricardo nació en el seno de una familia noble el 22 de septiembre de 1411, como único hijo de Ricardo, conde de Cambridge (muerto en 1415), y de Ana Mortimer, hija del conde de March (1388-1411). Ricardo tenía sangre real, pues era bisnieto de Eduardo III de Inglaterra (que reinó de 1327-1377) a través de Lionel, duque de Clarence (muerto en 1368), hijo de aquel monarca. Esto hacía de Ricardo primo de Enrique VI, que descendía de Juan de Gante, duque de Lancaster (muerto en 1399), otro de los hijos de Eduardo III. Como Lionel era mayor que Juan, la genealogía de Ricardo le otorgaba en teoría un derecho al trono más sólido que el de Enrique. Además, Ricardo era sobrino de Edmundo Mortimer, quien en su día había sostenido que era el heredero legítimo de Ricardo II de Inglaterra (que reinó de 1377-1399).

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RICARDO ERA UN JOVEN NOBLE DE SANGRE REAL, CON VASTAS POSESIONES Y PODEROSOS VÍNCULOS FAMILIARES.

En 1415, el padre de Ricardo fue ejecutado por Enrique V de Inglaterra (que reinó de 1413-1422) acusado de traición. Dado que Enrique V pertenecía a la casa de Lancaster, podría pensarse que Ricardo, de la casa de York, ya tenía entonces un fuerte motivo para propiciar la caída de los lancastrianos, pero la interpretación habitual de los historiadores es que, pese a este antecedente y a sus propios títulos reales, Ricardo no empezó a intentar derrocar a su rey, Enrique VI, hasta su exilio en 1459. Antes de esa fecha, Ricardo se preocupó mucho más, al menos de forma pública, por presentarse como una figura reformista, el hombre capaz de librar al Gobierno de funcionarios corruptos e incompetentes. Sin duda deseaba eliminar a sus rivales y, posiblemente, ser designado heredero de Enrique, pero no sustituir al rey en vida, algo que sus propios partidarios no habrían tolerado. Conviene no adelantarse en la narración: por el momento, basta con señalar que Ricardo era un joven noble de sangre real, con poderosos vínculos familiares y, como todos los grandes nobles, grandes ambiciones.

Arms of Richard, Duke of York
Armas de Ricardo, duque de York Rs-nourse (CC BY-SA)

Cuando su tío Eduardo Plantagenet murió en la batalla de Azincourt, en Francia, en 1415, Ricardo heredó su título y se convirtió en el tercer duque de York, así como en propietario de las tierras vinculadas al ducado. En 1425 heredó las propiedades de otro tío y, con apenas 14 años, pasó a ser uno de los hombres más ricos de Inglaterra. Para 1436, los registros fiscales muestran que el duque encabezaba la lista de grandes fortunas del reino, con unos ingresos de 3230 libras anuales, una cifra cincuenta veces superior a la del noble titulado con menor renta. Ricardo sirvió luego lealmente a Enrique VI en Francia, donde financió de su propio bolsillo el ejército que comandó entre 1436-1437 y 1440-1445, y llegó a ser lugarteniente del rey en aquel territorio, es decir, el comandante en jefe de las fuerzas inglesas. Repitió el cargo en Irlanda en 1447, aunque ese nombramiento lo mantuvo, para su frustración, alejado de la corte.

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Aunque el duque era poderoso y contaba con muchos aliados, también podía granjearse enemigos con facilidad. El historiador R. Turvey ofrece la siguiente valoración de su carácter:

York era su propio peor enemigo, ya que era excesivamente arrogante, obstinado y exigente. En lugar de actuar con paciencia y cultivar amistades, prefería la confrontación y el desafío. Apenas dedicaba tiempo ni mostraba respeto hacia quienes consideraba inferiores a él en rango, intelecto o capacidad militar. (65)

Ricardo contrajo matrimonio con Cecily Neville (1415-1495), hija del conde de Westmorland, hacia 1429. La pareja tuvo siete hijos que llegaron a la edad adulta; el primogénito fue Eduardo, nacido en abril de 1442 en Ruan, en Francia. El cuarto hijo varón fue Ricardo, duque de Gloucester, nacido el 2 de octubre de 1452. Tanto estos dos hijos como el nieto de Ricardo, Eduardo, llegarían un día a convertirse en reyes. Los otros hijos de Ricardo y Cecily fueron Edmundo; Jorge, duque de Clarence; y tres hijas: Ana, Isabel y Margarita.

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Henry VI of England, National Portrait Gallery
Enrique VI de Inglaterra, Galería Nacional de Retratos National Portrait Gallery (CC BY-NC-ND)

La caída de Enrique VI

Enrique VI de Inglaterra tuvo un reinado problemático. Accedió al trono siendo menor de edad tras la muerte prematura de su padre, Enrique V, y los barones ambiciosos aprovecharon para manipular al joven rey, cuyo carácter maleable y complaciente no hizo sino agravar la situación. La aversión de Enrique a la guerra resultó impopular y sus favoritos lo fueron aún más, en especial William de la Pole, duque de Suffolk. Su esposa, Margarita de Anjou (casados en 1445), sobrina de Carlos VII de Francia (que reinó de 1422-1461), fue vista también como una incorporación sospechosa a la corte. A ello se sumaban denuncias de corrupción en la corte, falta de buen gobierno a nivel local y malestar por la intervención del rey en disputas entre diversos nobles. En 1450 estalló incluso una rebelión de comunes y notables locales, encabezada por el antiguo soldado Jack Cade, que exigía la destitución de ciertos funcionarios cortesanos corruptos e incompetentes, una reducción de los impuestos y el restablecimiento del orden y la legalidad en el sureste. Entre las demandas de los rebeldes figuraba también que Ricardo, duque de York, recibiera un papel más destacado en el consejo de asesores del rey, al que se consideraba entonces codicioso e inepto. Como expuso Jack Cade en el documento que pretendía presentar al monarca, The Complaint of the Poor Commons of Kent (La denuncia de los pobres comunes de Kent):

El rey debe tener como consejeros a hombres de alto rango de su propio reino, es decir, al alto y poderoso príncipe, el duque de York, apartado del servicio del rey por las intrigas de ese traidor, el duque de Suffolk.
(citado en Turvey, 74)

El mensaje transmitido era que Enrique estaba descuidando las necesidades del gobierno cotidiano y siendo manipulado por «malos consejeros». Aunque la rebelión se desinfló tras provocar una gran destrucción en Londres, el deseo de cambio ya estaba en el aire y Ricardo, aun sin haber participado en modo alguno en el movimiento de Cade, pasó a encarnar las aspiraciones de quienes querían derrocar a Enrique y ajustar cuentas con sus rivales. Una de las familias que apoyó a Ricardo fue la de los Neville de Middleham, que buscaban aliados en sus propias disputas con los Percy. Familias como estas eran producto de lo que los historiadores han denominado «feudalismo bastardo», un sistema en el que los grandes terratenientes podían mantener ejércitos privados de servidores, acumular riqueza y reducir de hecho el poder de la Corona en el ámbito local.

Wars of the Roses in England, 1455 - 1487
Guerra de las Rosas en Inglaterra, 1455-1487 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Entonces estalló una crisis inesperada. La guerra de los Cien Años (1337-1453) contra Francia se perdió definitivamente y, con ella, casi todos los territorios ingleses en el continente, salvo Calais. Todo aquel esfuerzo bélico había resultado, a la postre, un costoso desperdicio. En 1453, el rey sufrió su primer episodio de enajenación mental, un trastorno que quizá heredó de su abuelo materno, Carlos VI de Francia (que reinó de 1380-1422). Como consecuencia de la incapacidad del monarca, Ricardo, duque de York, en su calidad de miembro más veterano de la dinastía real, fue nombrado Protector del Reino en marzo de 1454, lo que lo convertía en la práctica en regente.

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Rivalidad con el conde de Somerset

Puede que Ricardo fuera hombre más poderoso de Inglaterra, pero aún aspiraba a más, e intentó convencer al rey de que lo nombrara heredero oficial al trono (antes de que Enrique tuviera un hijo propio). Y, si Enrique se negaba, siempre existía la posibilidad de recurrir a la fuerza. Desde 1399, cuando Enrique Bolingbroke usurpó el trono, se proclamó Enrique IV de Inglaterra (que reinó de 1399-1413) y mandó matar a su predecesor, Ricardo II de Inglaterra (que reinó de 1377-1399), había quedado sentado el precedente de que se podía llegar a rey mediante la victoria en el campo de batalla.

EN 1455, EL DUQUE DE YORK ENCARCELÓ AL CONDE DE SOMERSET EN LA TORRE DE LONDRES.

Ricardo tenía un rival serio para el trono, además del rey que lo ocupaba en ese momento: Edmundo Beaufort, conde de Somerset, también descendiente de Eduardo III, pero a través de Juan de Gante, hijo de aquel rey y padre de Enrique IV de Inglaterra, primer monarca de la casa de Lancaster. El duque de York y el conde de Somerset chocaron pronto, ya que ambos intentaban que se les designara herederos de Enrique, y en esta pugna se halla el origen de lo que más tarde se conocería como la guerra de las Rosas, cuando la nobleza inglesa luchó por la corona dividiéndose en dos grandes bandos, los lancastrianos y los yorkistas. Ricardo y Somerset, además de rivales políticos, se aborrecían mutuamente; Ricardo despreciaba en particular las capitulaciones de Somerset en Francia al final de la guerra de los Cien Años, cuando este lo sustituyó como comandante del ejército del rey. Además, el duque de York se sentía profundamente frustrado al ver que, a su regreso a Inglaterra, el rey Enrique seguía favoreciendo a Somerset pese a los fracasos en Francia. Finalmente, la deuda de la Corona con Ricardo, en torno a 38.000 libras por el mantenimiento de su ejército (mucho más de 20 millones de dólares actuales), se convirtió en otro importante motivo de resentimiento.

En febrero-marzo de 1452, Ricardo llegó incluso a reunir un ejército en sus dominios galeses y marchó para enfrentarse a Somerset, en el episodio conocido como el alzamiento de Dartford, pero se echó atrás al darse cuenta de que no contaba con el apoyo del consejo del rey. Ricardo tuvo incluso que jurar públicamente lealtad a la Corona en la catedral de San Pablo. Ahora, en 1454 y en una posición más fuerte en términos de aliados, aunque más débil en otros aspectos, debido al nacimiento en 1453 del hijo de Enrique, Eduardo, Ricardo se preparó para hacer un segundo intento de hacerse con el poder. En 1455, el duque de York encarceló al conde de Somerset en la Torre de Londres. Como Lord Protector, también redujo el gasto de la casa real y restableció la ley y el orden en el conflictivo norte de Inglaterra. Sin embargo, una vez más el destino intervino: el rey Enrique, algo recuperado, destituyó a su regente Ricardo y ordenó la liberación de Somerset de la Torre. Ambos hombres, Ricardo y Somerset, estaban ya decididos a recurrir a la guerra abierta para zanjar sus diferencias.

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En marzo de 1455, se convocó un Parlamento al que Ricardo no fue invitado. En respuesta, el duque marchó hacia el sur y se enfrentó a Somerset y a un pequeño contingente real en la batalla de St. Albans (Hertfordshire), el 22 de mayo de 1455. El enfrentamiento fue poco más que una escaramuza, pero pasó a la historia como la primera batalla de la guerra de las Rosas. Durante los combates en St. Albans, Somerset murió y el propio Enrique resultó levemente herido en el cuello, viéndose obligado a refugiarse en la casa de un curtidor local. Ricardo encontró al rey y, demostrando que quizá aún no tenía intención de cometer regicidio, lo puso a salvo.

Exilio

Ricardo, al darse cuenta de que el rey podía ser fácilmente manipulado —Enrique incluso le había perdonado los «problemas» de St. Albans—, juró de nuevo lealtad a la Corona. En 1455 fue nombrado condestable de Inglaterra y asumió el papel de principal consejero del rey. En noviembre de 1455, Ricardo fue designado por segunda vez Protector del Reino, tras un nuevo deterioro de la salud de Enrique, pero en esta ocasión solo mantuvo el cargo durante tres meses, ya que la reina Margarita empezó a desempeñar un papel más activo en el Gobierno de su marido.

Enrique, recuperado de nuevo, logró el 25 de marzo de 1458 reconciliar a yorkistas y lancastrianos en lo que se conoció como el Loveday, obligándolos a desfilar de la mano en una procesión por Londres. Como parte del acuerdo, los yorkistas tuvieron que comprometerse a indemnizar a quienes habían sufrido pérdidas en la batalla de St. Albans.

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Sin embargo, la paz duró poco y, pese a la victoria yorkista en Blore Heath el 23 de septiembre de 1459, Ricardo seguía enfrentándose a un obstáculo formidable para sus ambiciones en la figura de la reina Margarita, ahora decidida a defender a toda costa los derechos de su heredero. Margarita odiaba tanto a Ricardo que llegó a encabezar un ejército contra él y lo derrotó en su cuartel general de Ludlow, en la batalla de Ludford Bridge, el 12 de octubre de 1459. El duque de York huyó a Irlanda, mientras que el Parlamento —la sesión de noviembre de 1459 conocida como «Parlamento de los Demonios»— lo declaró traidor, lo condenó a muerte y desheredó a sus herederos. Parecía entonces que la única salida que le quedaba a Ricardo era hacerse con el trono.

Pugna por la corona

En 1460, un ejército yorkista al mando de Ricardo Neville, conde de Warwick (1428-1471), y de Eduardo, conde de March e hijo de Ricardo, derrotó al ejército de la reina Margarita en Northampton el 10 de julio y capturó al rey Enrique. Ricardo pudo entonces regresar de Irlanda y convenció a Enrique, ahora recluido en la Torre de Londres, para que lo nombrara heredero oficial al trono y desheredara a su propio hijo, el príncipe Eduardo; esta decisión quedó ratificada en el Acta de Acuerdo del 24 de octubre de 1460 Ricardo había llegado incluso a entrar en el Parlamento y declarar públicamente que se consideraba el heredero legítimo, pero la asamblea no consintió en deponer a Enrique. Ricardo tendría que esperar a la muerte del rey o impulsar su causa exclusivamente en el campo de batalla.

Micklegate Bar, York
Micklegate Bar, York Andy D'Agorne (CC BY-NC-ND)

Sin embargo, en la batalla de Wakefield, en Yorkshire, el 30 de diciembre de 1460, la causa yorkista sufrió un desastre: el duque de York murió y su ejército fue derrotado por una fuerza muy superior de leales a Enrique VI, dirigida de nuevo por la reina. No se sabe con certeza por qué el duque y su reducido ejército abandonaron la seguridad del castillo de Sandal para exponerse al ataque enemigo, pero la explicación más probable es la traición, quizá incluso una falsa promesa del lancastriano Sir Andrew Trollope de pasarse al bando yorkista si salían a combatir en campo abierto. Margarita se aseguró de que la cabeza de Ricardo se exhibiera ensartada en una pica sobre Micklegate, en York, con una corona de papel para recordar a todos que no había sido más que un usurpador. Los restos del hombre que quiso ser rey fueron enterrados en Pontefract y más tarde trasladados a Fotheringhay, lugar de sepultura de la casa de York.

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Las guerras de las Rosas aún no habían terminado, y no lo harían hasta varias décadas más tarde. Eduardo, hijo del duque de York, respaldado por el conde de Warwick, fue promovido como sustituto de su padre y del propio rey Enrique. Cuando Eduardo obtuvo la victoria en la sangrienta batalla de Towton, en marzo de 1461, la batalla más grande y mortífera librada en suelo inglés, esto fue exactamente lo que ocurrió. Enrique VI fue depuesto y él, la reina Margarita y su hijo Eduardo huyeron hacia Escocia. Eduardo de York, con solo 19 años, fue coronado como Eduardo IV en la abadía de Westminster el 28 de junio de 1461. Eduardo sería sucedido en 1483 por su hermano Ricardo III, quien acabaría perdiendo la guerra de las Rosas frente al lancastriano Enrique Tudor, es decir, el rey Enrique VII de Inglaterra (que reinó de 1485-1509).

Ricardo, duque de York, fue una figura importante en la historia, pero su nombre —y su ambición frustrada— pervive de otras formas, en particular en el recurso mnemotécnico que aprenden los escolares (entre ellos este autor) para recordar el orden de los colores del arcoíris:

Richard Of York Gave Battle In Vain (Ricardo de York libró una batalla en vano)

Red - Orange - Yellow - Green - Blue - Indigo - Violet (rojo - naranja - amarillo - verde - azul - añil - violeta).

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Sobre el traductor

José Miguel Serradilla
Matemático, con experiencia docente tanto en educación secundaria como universitaria. Apasionado por la ciencia y las lenguas, destaca por su curiosidad intelectual, su afición a la lectura y su interés por el cine y la música.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, enero 10). Ricardo, duque de York. (J. M. Serradilla, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18795/ricardo-duque-de-york/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Ricardo, duque de York." Traducido por José Miguel Serradilla. World History Encyclopedia, enero 10, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18795/ricardo-duque-de-york/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Ricardo, duque de York." Traducido por José Miguel Serradilla. World History Encyclopedia, 10 ene 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18795/ricardo-duque-de-york/.

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